viernes, 15 de junio de 2018

El Ser Superior se ha convertido en un auténtico dios.

Foto: Julen Lopetegui, con Florentino Pérez, en su presentación como entrenador del Real Madrid. (EFE)
Por supuesto que el maestro, Aristóteles, tenía razón cuando escribió aquello de que el hombre es un “zoon politikon”, un animal político, pero esto no es absolutamente decisivo porque más gregarios que el hombre son animales como las ovejas, las hormigas, las avispas y las abejas.

Lo que diferenciaba específicamente al hombre de otros animales era la posesión de un medio de comunicación perfectamente articulado que hemos dado en llamar lenguaje.

Y hay que hacer recaer nuestra diferencia en eso, la articulación de nuestras capacidades comunicativas.

Pero, precisamente esta característica tan diferenciadora de nuestra especie, constituye además el más vulnerable de sus defectos porque la hace asequible a su manejo por parte de individuos que se dedican a conducir a la gente por donde no es debido, dando origen a uno de los males más terribles de la humanidad: el sectarismo.

Tan es así que yo me atrevería a definir al hombre como un ser esencialmente sectario.

Vayamos una vez más a la rae.

Secta: 3. f. Comunidad cerrada, que promueve o aparenta promover fines de carácter espiritual, en la que los maestros ejercen un poder absoluto sobre los adeptos.

¿Les suena?

El madridismo ¿es una comunidad cerrada?

Cerrado, cerrada: 1. adj. Estricto, rígido, terminante. Un criterio muy cerrado.

Si uno se fija en la convocatoria del Real Madrid, RM, ayer, para la presentación de Lopetegui, la impresión que saca es que no se vió por ningún sitio el menor indicio o atisbo de una opinión discrepante.


El Ser Superior marcó rígidamente la pauta, el RM, o sea, él, y su ahora sumiso adlátere, Lopetegui, no sólo no actuaron mal sino que se limitaron a hacer lo que no había más remedio que hacerlo: situar los intereses del RM, o sea de él, por encima de cualquier otro pensamiento o sentimiento.

Pero, si nos fijamos un poco, veremos que no es así, sino precisamente, todo lo contrario.

¿Qué es lo que estaba ocurriendo en el RM?

Había empezado un proceso de descomposición alarmante:

-Zidane se acababa de ir de mala manera, sin pedir permiso al dios, precisamente cuando parecía que estaba en la cresta de la ola;

-el “deus ex machina”, CR7, o sea, Cristiano gritaba por todos los rincones del mundo que se quería ir y parece que esta vez su pataleta va en serio, en realidad, si no se ha ido ya es porque no hay en todo el mundo mundial nadie que pueda pagar una cláusula de rescisión contractual de mil millones de euros, ojo, que el último gran traspaso del mundo, el de Neymar, que escandalizó a todo el universo se cifró en 222 millones de la misma moneda; pero ahí está una de las cosas por las que yo, ayer, elevaba a dios por encima de esa mediocre expresión de “el Ser Superior” y lo consideraba un genio, porque a Bartomeu se le escapó Neymar de entre los dedos por ponerle, en su última contratación, una cláusula de rescisión que, ahora, mueve a risa, 200 millones;

-el Ser Superior-Butragueño dixit-o el genio, como digo yo, había fracasado estrepitosamente cuando pretendió contratar a Mauricio Pocchetino, entrenador del Totenham, a Low, seleccionador nacional alemán, y a Jürgen Klopp, entrenador del Liverpool, lo que estaba dañando gravemente el prestigio no sólo del mejor club del mundo sino, lo que era absolutamente insoportable, el suyo, de modo que dió un puñetazo sobre la mesa y dijo:

-Esto no puede seguir así, el Real Madrid, RM, o sea yo, no puede ser objeto de cachondeo de modo que se han terminado las pamplinas, coño, a ver ¿quién queda por ahí, con cierto prestigio que nunca se atreverá a decirle que no al RM?

Y la solución apareció nítida sobre la puñetera mesa: el jodido, el puñetero Lopetegui, aquel tipo que nunca consiguió ser nada jugando al fútbol, el que ha fracasado entrenando equipos incluso tan mediocres como el  Oporto, el que ahora no sabemos muy bien por qué, acaso porque no hacía más que heredar el trabajo que otros mucho mejores que él habían hecho, estaba consiguiendo no sólo clasificar a España para ir a la fase final del Campeonato del Mundo sino que lo había conseguido sin perder un solo partido, la verdad es que no es la octava maravilla futbolística del mundo, pero, coño, es que no hay otra cosa.

Y claro que pensó en las probables consecuencias de lo que iba a hacer, ¿acaso no es la suya una de las mejores, si no la mejor, cabezas del mundo, acaso no había llegado desde ser un tipo recién salido de la academia de ingenieros a ser uno de los mejores, si no el mejor, CEOS del mundo, trepando como un loco, sin respetar ninguna clase de reglas a esa cumbre en la que muchos piensan que él es, en realidad, el auténtico poder de España, acaso no conseguía que los distintos gobiernos de este desdichado país le aprobaran los más disparatados proyectos, que iban desde tratar de almacenar el gas debajo de las mejores playas del país a crear una serie de autopistas por las que no podía circular nadie, pasando por recoger la basura de las mejores ciudades españolas, importándole a todos muy poco que el referido almacén originara miles de terremotos, y que las autopistas lucieran absolutamente vacías y que la basura inundara literalmente el país.

De modo que el tío fue e hizo lo que ha hecho siempre, ofreció más dinero que nadie a un tío que hasta hace muy poco apenas si tenía dónde caerse muerto y, como es lógico, no falló.

Por supuesto que no le importó que ello supusiera dejar a la selección de su país desnuda unas horas antes de que comenzara el campeonato mundial de fútbol, él no podía arriesgarse a que este pobre hombre, porque pobre hombre es el que no respeta un compromiso apenas unos días antes asumido, ni el que tenía si no con los jugadores que habían creído en él, con ese país completamente ilusionado con volver a repetir aquella hazaña de no hace tanto tiempo, casi con los mismos jugadores, pensó que con recibir el aplauso incondicional de su secta tendría bastante, de modo que fue y lo hizo.

 Y no contento con ello, llamó a asamblea general y vinieron aquellos que fueron previamente, rigurosamente seleccionados, no fuera que se produjera una sola voz discordante y la asamblea sectaria se cerró tal como estaba previsto: la culpa de aquella jugada, absolutamente denigrante, que todo el mundo, menos la secta, reprobaba quedó aclamada como la mejor faena futbolística que nunca se había hecho sobre la faz de la tierra, de modo que aquel lloroso individuo, que se acordó de su propia madre difunta, para ensalzar lo que había hecho pudo recibir el aplauso enfervorizado de los mejores seguidores del mejor equipo del mundo.

Pero, ojo, Lopetegui, que según la más rigurosa de las tradiciones históricas, Roma no paga traidores, o sea, que te quedan cuatro días, mal contados, para verte en la calle y nadie, absolutamente nadie respetará a un tipo que no cumple un compromiso que acababa de contraer apenas hace unos días.

jueves, 14 de junio de 2018

El ser superior

El Estadio Olímpico Luzhnikí en Moscú, sede de la final.

Se decía de él que era un ser superior, pero quien lo afirmaba sólo es un futbolista jubilado, lo que no da un indice muy elevado de su capacidad, de su preparación intelectual, ahora, ya sabemos que el ser superior en realidad es un genio porque genio, según la Real Academia de la lengua española, es “4. m. Capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables”.

Pero, sinceramente, yo creo que esta definición académica se queda muy corta, el personaje en cuestión no es que tenga una capacidad mental extraordinaria para inventar cosas nuevas y admirables, sino que vive tan por encima de los demás que habitamos este mundo, que no somos capaces de entender lo que hace ni por qué lo hace.

Ahora, sí, ahora sí que creo que nos estamos acercando, dentro de lo que es posible, al personaje, porque una de sus características es ésta de actuar de tal manera que casi nunca entendemos por qué hace las cosas, hasta que su actuación produce los efectos más insospechados, como sucede ahora con este lío de fichar como entrenador al seleccionador de su propio país, un día antes de que comience el campeonato mundial de fútbol.

Porque el primer efecto que esto ha producido, en términos deportivos, es que sea considerado por toda la prensa internacional como uno de los más grandes sucesos del momento, que es precisamente lo que se trataba de provocar, porque universalmente se comenzaba a pensar que el club que dirige estaba perdiendo parte de sus atributos para ser considerado el mejor del mundo.

O sea que, como actuación publicitaria, es perfecta porque el mundo deportivo ya no se dedicaba a comentar sus fracasos ostentosos, en sus reiterados intentos de contratar otros entrenadores o seleccionadores de primera línea sino que las increíbles peculiaridades de la contratación que él había llevado a cabo eclipsaban de manera definitiva estos fracasos y todo el mundo se dedicaba a comentar hechos tan notables como el de que un presidente de un club le arrebatara a su selección nacional ni más ni menos que a su entrenador, que venía trabajando con ella 2 años tan exitosamente que no había perdido ningún partido durante ellos, unas pocas horas antes de que se iniciara el campeonato mundial y lo hacía tan inteligentemente que, en lugar de tener que pagar la cláusula de retención que su nuevo entrenador tenía con la selección, obliga a ésta a pagarle al mismo una indemnización por despido. 

Genial, absolutamente genial.

En cuanto a las posibles consideraciones éticas sobre este asunto, qué quieren ustedes que les diga, éste es precisamente el quid de la cuestión: todo el mundo, su mundo, celebra alborozado su capacidad maquiavélica, casi diabólica, para, como siempre, hacer lo que le da la gana, por sobreponer sus propios y particularísimos intereses a los del resto de la humanidad, o sea, que, en cierto modo, aquel futbolista jubilado del que hablábamos al principio,  viene a tener toda la razón del mundo: nos hallamos en presencia de un ser superior.






lunes, 11 de junio de 2018

La España que desea Rafa Nadal.

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Siempre he tenido un olfato infalible, siempre, siempre, siempre, he olido, antes, mucho antes que nadie, por donde iban los tiros.

Llevo mucho tiempo, muchos años,  diciendo-y en estos blogs de mis pecados hay cumplida memoria de ello-que no me gusta nada Nadal y quiero remarcarlo ahora que el tío está en la cresta de la ola.

Sí, claro, el tío ha dado siempre muestras indudables de lo que pensaba, de lo que sentía, pero lo hacía sin enseñar de una manera descarada su patita, al fin y al cabo siempre ha dicho que era acérrimo partidario del Real Madrid, RM.

Ser partidario del RM supone varias cosas, entre ellas, que no te gusta la igualdad, que hay quien tiene derecho, porque sí, a recibir un trato diferente al resto, y esto, como decía el otro día, Pablo Iglesias, respecto a Billy el Niño, el famoso policía torturador del franquismo, es de mal nacidos, perdón, he querido decir de biennacidos.

Acabo de marcarme un Feijóo. 

Ayer, o antes de ayer, el tal Feijóo estaba debatiendo con otra diputada de no sé qué partido en la cámara gallega de no sé qué cosa. Y, de pronto, porque le salió de los cojones, el tío va y le dice a su contrincante “que se le nota que va necesitada”. En otras palabras, eso que le dicen todos los machistas fascistas, esencialmente antidemocráticos, a las mujeres que se les enfrentan: “a ti lo que te pasa es que no estás bien follada”.

Pues, bien, resulta que el tal Feijóo no es ni más ni menos que la gran esperanza blanca, el tío que todos quieren que suceda a Rajoy.

No van mal encaminados. Casi tienen las mismas facultades, como se vió cuando el interfecto, el que debería ser interfecto políticamente, en cualquier otro país que no fuera el nuestro, dijo inmediatamente: “retiro lo dicho”, con lo que conseguía su doble propósito, insultar aviesamente a una diputada contraria de la peor de las maneras, advirtiéndole así, a todas las demás, cómo se las gasta el muchacho, y que, después de esto, una chica tan maravillosa como Andrea Levy pudiera incluso alabarle el gesto. ¿Hay quien dé más?

Esta es la manera de actuar de nuestra ultraderecha, esta es la manera de actuar de ese partido que tanto le gusta a Rafa Nadal: tirar la piedra, tirar el peñazo apuntando bien para que duela y, luego, ocultar la mano, como hizo él cuando dijo aquello, después de la victoria de la derecha cuasi moderada en la moción de censura: "que él estaba deseando volver a votar"-seguramente porque no le gusta nada que los contrarios a los suyos gobernaran (?) ahora-.

Pero lo peor de todo esto no es que Nadal, el que ahora sabemos que es socio en una empresa inmobiliaria de Abel Matutes, el otro cacique mallorquín, que fue uno de los ministros favoritos de Aznar, al propio tiempo que tiene otra con Lopetegui,  juega todos los  partidos, en todos los campos, siempre que haya un buen dinero que ganar, al fin y al cabo esto es lo que predica el bueno y santo liberal capitalismo, sino que el presidente de la cámara gallega en la que se produjo el rifirrafe entre el ínclito Feijóo y la ya referida diputada, es un tipo tan, tan, tan demócrata que no permite a ninguno de los componentes de dicha cámara que digan que la sentencia del otro día de la Gürtel condena al PP a título lucrativo.

De modo que yo me permito gritar aquí, en la inmensa soledad de mis blogs-futbolín dixit-“vivan tus santos cojones, Rafa Nadal, porque eso es lo que opina la inmensa mayoría de esa gente tan noble e inteligente que son los españoles que, como dijo tu ídolo, son muchos españoles y mucho españoles”. 

Fin.



domingo, 10 de junio de 2018

De la política concebida como una de las malas artes o Las alegres comadres de Windsor.

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Ya lo confesaba yo, el otro día, creo que he leído demasiado, por eso, anoche, cuando vi cuan efusivamente se abrazaban Concepción Espejel, la famosa Concha para todos de Cospedad, y el muy Grande-Marlaska, no pude reprimir una fuerte sensación de disgusto porque Concha es el ariete que Rajoy blandió para hacerse íntegramente con la Audiencia Nacional y Marlaska no es ni más ni menos que el juez que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, que no es precisamente uno de esos tribunales rojos que se formaban en la Rusia de Lenin para juzgar a los opresores del pueblo, sino, precisamente todo lo contrario, ha condenado 6 veces por no haber actuado contra torturas cometidas en sus aledaños, mientras no veía nada reprochable en la contratación por el ministerio de Defensa de Aznar de aquel avión, el Yat-42, en el que murieron un montón de militares españoles, que venían denunciando reiteradamente las inaceptables condiciones en las que viajaban.
¿Qué es lo que pretende realmente Pedro Sánchez, PS, cuando nombra para que vigile a los posibles policías torturadores a un tipo como éste?

A lo peor es lo mismo que quiere que haga Borrell, el más duro de los críticos del independentismo catalán, que exhibió en un mitin la bandera de la Unión Europea, afirmando rotundamente que ésta es su estelada: provocar, para ¿qué?

Para decirle a todos los votantes del PP y Cs “eh,señores, que si se trata de ser fascista y reaccionario yo puedo serlo tanto como el primero”.

Pero, al propio tiempo, también puede decirles “pero no se asusten porque, a la vez, nombro a unas alegres comadres de Windsor para que dirijan como es debido los graves problemas políticos, sociales y económicos que nos aquejan y me permito subrayarles que, con el citado Borrell y la hija del guerrista Calviño, le digo a la emperatriz del Sacro Imperio Romano Germánico, ¡‘heil Merkel’¡, con lo que habré cumplido con el ritual de encender una vela a Dios y otra al Dablo, ¿hay quién dé más?”.


Y la respuesta es el “no” más rotundo que, en verdad, pueda darse.

No cabe la menor duda de que, detrás de esta actuación, se halla una de las mentes más prodigiosas del marketing mundial.

Enhorabuena, Pedro Sánchez.

sábado, 9 de junio de 2018

La derrota es nuestra victoria



Tiene gracia, toda la gracia del mundo, pero es este jodido blog el que ha acabado dando un sentido a mi vida.

Decía Gironella que los cipreses creen en Dios y yo digo que los ordenadores también porque, gracias a ellos, cada uno de nosotros se relaciona con cientos de miles que están en otras partes del mundo.

Decía el otro día el inefable futbolín que a él, a eddie y a mí no nos leía nadie. No es verdad. Según el contador de visitas “statcounter”, que tengo instalado en el arcángeles de blogger, en estos 9 días de junio, han visitado el blog 364 amigos, lo que supone un promedio diario de 40.44. No es mucho pero es algo. En el otro blog, el de WordPress, la cosa no es tan agradable, según el contador del mismo, ayer, registró 23 visitas, entre las cuales se cuentan las 3 o 4 con las que entré yo. De risa, claro, pero, para mí, suficiente. Que alguien entre por aquí y nos lea es un regalo de Dios porque significa que no estoy absolutamente solo.

Y, ahora, entremos en faena. Anoche, me acosté a las 0'25 horas, con los pies hinchados como botas y no sabiendo donde ponerlos, pero, al final, me dormí. Y me he despertado a las 9'- horas y entonces han venido a mi cabeza ideas tales como que no estoy tan solo como a 1ª vista parece. Porque me he acordado de mi gran amigo severiano bocanegra, que no hace tanto venía por aquí, pero que ha dejado de hacerlo porque, según leí en El grito, su blog, enfermó de diabetes y no tenía dinero siquiera para la insulina que tenía que inyectarse. O sea, un derrotado más, muerte, ¿dónde está tu victoria?, porque ni él ni yo estamos solos en nuestro sufrimiento sino que es compartido, sin saberlo, por todos los derrotados de este mundo, por ese Leonard Cohen, que, el otro día cantaba en la radio una canción cuyo nombre no sé y que la locutora decía que la desfondaba y que a mí me llenaba el alma de satisfacción porque comprobaba que no estaba solo, como no lo estoy cuando oigo también por las ondas, esa maravillosa canción, cuyo nombre tampoco se pero cuya vocalista repite una y otra vez “resistiré”, porque he comprendido, al fin, que cada uno de nosotros no es sino un Ulises, como nos demostraron Homero y James Joyce, que sale todos los días a librar su pequeña batalla o que, por lo menos, se levanta de la cama e inicia, todos los días, su pequeña odisea.

Y que actúa así,  hagan lo que hagan Pedro Sánchez, PS, o el falangista, Torra o Urcullo, y que cada día que pasa, cada hora, cada minuto, es una pequeña victoria puesto que se los arranca a dentelladas secas y calientes, como decía Miguel Hernández, porque no es cierto que ellos estén ganando la partida, la ganamos nosotros, resistiendo, levantándonos, cada mañana, de ese jergón en el que mal dormimos, y volviendo a pensar, a sentir, a proclamar, cada uno en su propio ambiente, que no nos rendimos de ninguna manera, todo lo contrario, que seguimos aquí esperando no sabemos qué, pero conscientes de que cada día nos ofrece una nueva victoria.

De modo que ánimo, severiano, futbolín, eddie, corazón, bemsalgado, el mero hecho de que, hoy, haya amanecido, es una pequeña victoria, aunque no podamos siquiera inyectarnos insulina, o comprar cualquier otra medicina para nuestra escasa salud, porque el mundo no sólo es ajeno sino también tan ancho que, en él, cabemos todos los humillados, todos los ofendidos de la tierra, la jodida, la invencible legión.



jueves, 7 de junio de 2018

De polìtica, nada, pura y dura economía

Iván Redondo/

-Este chico no vale, pero nos vale-he leído por ahí que alguien del sanedrín andaluz del Psoe le dijo a otro respecto a Pedro Sánchez, PS, cuando esgrimiéndole a él, consiguieron derrotar a Eduardo Madina,  en las antepenúltimas elecciones a la Secretaría General del Psoe.

Y, ahora, resulta que aquel inválido muchacho no sólo los derrotó en aquellas primarias socialistas, luchando contra todos, incluso las vacas sagradas González, Guerra, Susana Díaz, Rubalcaba y todos, absolutamente todos, los barones, sino que, después, cuando lo descabalgaron de su Secretaría General, tuvo los cojones suficientes para empezar a recorrer los pueblos de media España, buscando el apoyo de las bases, para, luego, ganarle otras primarias ni más ni menos que a la sultana andaluza y, no contento con eso, ahora, cuando prácticamente había desaparecido de la escena, salta como un tigre, planteando una moción de censura, aprovechando ese casi imperceptible resquicio que le ofreció la conjunción de astros tan difíciles como la sentencia de la Gürtel y la ceguera de ese niñato falangista, que cree que lo tiene todo ganado por haberse aprovechado de ese odio gigantesco que toda España siente por esa Catalunya separatista, que había creado a pulso el inefable Rajoy, creyendo, con toda la razón del mundo, que tal montaña de odio lo mantendría en el poder, y, contra todo pronostico, va el tío jodido y la gana.

Y, ahora, otra vez, coño, y cuando todo el mundo pensaba que iba a ser pan comido para todos los invencibles enemigos que ocupan el arco parlamentario puesto que sólo cuenta con sus ridículos 84 diputados, va el tío y se monta un consejo de ministros que no se lo salta un galgo porque, primero, casi todos los ministerios son ocupados por mujeres-con lo que rema a favor del movimiento feminista-, una de ellas era ministra de hacienda de la junta andaluza, con lo que mata dos pájaros de un tiro, ya que se trata de una tía que lleva ya un porrón de años administrando, parece que exitosamente una hacienda casi tan difícil como la que ahora tiene que manejar, luchando con el cabrón de Montoro que, por ser del PP, no hacía más que ponerles pegas, pero, además, le birla a la lideresa andaluza uno de sus mejores peones al propio tiempo que se granjea las simpatías de dicha región.

Algo parecido hace con la ministra de economía, echándole mano a una tía que no es ni más ni menos que la secretaria encargada de los presupuestos de la Unión Europea, tarea que realiza con tanto éxito que ha merecido los elogios de Ana Patricia Botín, pero el colmo de los colmos es lo que ha hecho con la cartera de exteriores, eso que en el lenguaje de la estructura ministerial se conoce con el nombre de cancillería del Estado, para la que ha escogido nada menos que a José Borrell, el tipo que se ha opuesto con más ferocidad y eficacia al movimiento independentista catalán.

Joder, con este golpe, este tío, que no valía para nada a juicio de uno de los genios que asesoran a la sultana andaluza, ha conseguido: enmudecer a los peperos y ciudadanos que ya no podrán decir que está pagándoles la traición a los separatistas pero, además, se busca un elemento capaz de moverse por Europa como pez en el agua, no en balde fue presidente de una de sus cámaras.

Estoy absolutamente desconcertado y esto, en política, no me suele suceder con tanta frecuencia, porque, sí, bueno, bien, Borrell es la coartada frente a los catalanes no independentisstas, pero ¿y Grande Marlasca, qué clase de coartada es?, porque el tío, o la tía, -en su discurso de toma de posesión de la cartera de interior-le ha dado las gracias a su marido, y si él acepta voluntariamente el roll de esposa, él sabrá por qué, es partidario de ciertas libertades pero ¿y de las otras, qué?, porque judicialmente archivó asuntos tan graves, como el accidente del Yak-42, con un gobierno ahorrándose unos euros en la contratación de los aviones que trasportaban a los militares españoles que trabajaban en el extranjero, y otros tantos que motivaron que el PP no sólo lo situara en la presidencia de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional, que de una u otra forma dicta resoluciones absolutamente decisivas en todo lo que atañe a los asuntos judiciales en los que el PP se juega mucho, sino que lo eleva a la cumbre de la judicatura, Consejo General del Poder Judicial, entonces, ¿qué es lo que pretende Pedro Sánchez, PS, a qué sector del futuro electorado está mandando un claro mensaje, a ese jodido centro que tanto parece que manda puesto que todo el puñetero mundo quiere meterse dentro de él ya se llame Cs, PP, Psoe,
diciendo, “eh, que yo no soy tan contrario a lo que hace el PP puesto que he escogido para que me ayude a gobernar a un miembro, sin carnet, de su partido"?

O sea que, sí, que estoy absolutamente desconcertado, pero, y, lo que es mucho peor aún, desalentado porque ¿qué coño pasa, que son todos los mismos, como una misma compañía o sociedad anónima que cambia, de vez en cuando, a los miembros de su consejo de administración, cuando cree que éstos han sufrido demasiado desgaste?, joder, qué tropa.

O ¿es que, en realidad, lo que hace el jodido PS es preparar, a toda prisa, su campaña electoral para cuando convoque sus elecciones y trate de superar a su naturales enemigos, sus compinches, PP y Cs, arrebatándoles, a éstos, todas las bazas electorales que pueda?

Coño, no, esto no, cojones, que el pueblo, la hermosa gente no merece que se la engañe de esta asquerosa manera.

Y es que, claro, ahora me entero de que el jefe de gabinete de PS es un tipo que, antes, intentó ser, con todas sus fuerzas, jefe de gabinete de Rajoy, o sea que no estamos hablando de ideologías políticas esenciales en partidos que se denominan de esta clase sino de simple marketing.

De modo que a lo que estamos asistiendo es a una pugna de holdings o agrupaciones de empresas por imponerse en la lucha por hacerse con el mando de España, puro y duro capitalismo de lo más rastrero.

miércoles, 6 de junio de 2018

“Allegro ma non troppo”,



En las partituras musicales, para marcar el ritmo de la interpretación, se incluyen algunas indicaciones al efecto, una de las cuales es: “allegro ma non troppo”, alegre pero no demasiado, que a mÍ me parece especialmente indicada para el preciso momento en que nos hallamos.

Porque muy poca gente se ha dado cuenta de que lo que está ocurriendo en España, es fruto del dominio que el PP tiene del estamento jurisdiccional, porque ellos piensan, como yo, que ahí está precisamente su defensa natural.

Y no voy a comenzar ahora este relato recordando que el padre de Rajoy, al que su hijo ha tenido en La Moncloa atendido por dos personas cuidadoras como yo mantengo en mi casa junto a mi mujer, que sufre la misma enfermedad, no era ni más ni menos que el presidente del tribunal que juzgó el famoso caso del aceite de Redondela, en el que desaparecieron, como por ensalmo, toneladas de dicho precioso líquido y en el no fue juzgado el hermano del Caudillo a pesar de que, según afirman algunos, debiera de habérsele procesado.

El PP es lo que es y le ha ido tan bien como le ha ido porque ha conseguido, como lo ha hecho toda la derecha del mundo, imponer, como se dice ahora, su relato, en el que se afirma que no se puede gobernar sino desde la derecha.

"Juezas y Jueces para la Democracia pide al Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, órgano supremo de la organización, representación y defensa de los jueces,  que ampare al juez De Prada ante los ataques del PP.
Junto a Foro Judicial Independiente, denuncia que las acusaciones de Rafael Hernando son "una manifestación de desprecio e impunidad"
El portavoz del PP en el Congreso denunció en la tribuna que el magistrado del tribunal de Gürtel está en “sintonía con el mundo proetarra.”
El PP desdeña las quejas e insiste en que posiciones públicas del juez De Prada "agradaron a los proetarras."
InfoLibre 04/06/2018

Ahora, las dos asociaciones menos derechizadas de la judicatura española protestan, hay que tener valor, coño, por lo que se está haciendo con ese juez al que yo el otro día hacía referencia, que, a pesar de no ser de la ultraderecha consiguió formar parte, por una de esas casualidades que, a veces, se dan en la vida, del tribunal que conoció de la Gürtel.

Pues, bien, lo que le sucede a De Prada no es sino lo mismo que le sucedió a Garzón, Gómez Bermúdez, Ruz,  Eloy Velasco  y algunos otros más, pocos, que se creyeron de verdad eso de que ellos administraban justicia en serio.

Pero se necesita estar completamente ciego o ser intelectualmente muy tonto para no saber, a esas alturas de sus vidas, de qué iba realmente la cosa.

La administración de justicia no es sino el instrumento que las clases económicamente poderosas han montado para que la explotación de las clases débiles acabe de producirse también jurídicamente.

Toda ella se halla estructurada para que eso sea así.

Dicha administración de justicia, está orgánicamente constituida para que la más férrea de las disciplinas se cumpla rigurosamente.

La Constitución establece en su articulado que los jueces son independientes e inamovibles.

Y toda la organización se ha estructurado para que parezca así.

Cuando un juez juzga, dicta sentencias, autos o providencias, nadie en todo el mundo puede obligarle directamente a hacer lo que él no quiera. 

Precioso, ¿verdad?, absolutamente idílico.

Pero ¿qué es lo que realmente sucede si él, en el libérrimo ejercicio de su voluntad judicial no hace lo que mandan los cánones?

Veámoslo:

Garzón: todo fue de puta madre hasta que a este juez, especie rediviva del Cid Campeador, no se le ocurrió otra cosa que apartarse del camino: los jueces lo pueden hacer, efectivamente todo, bueno, casi todo, menos meterse con el auténtico poder.

Ensoberbecido por sus increíbles éxitos frente al narcotráfico gallego y los criminales etarras, este juez, que ha resultado ser un auténtico pobre hombre, creyò que su poder era efectivamente omnímodo, que podía ir contra quien le saliera de los cojones, ¿acaso no lo había hecho metiendo en chirona ni más ni menos que a Barrionuevo, ministro de Felipe González, y a su secretario de Estado, que ahora no recuerdo cómo se llama?

Y al tío tonto no se le ocurre otra cosa que meterse con uno de los tabúes, intocables, del capitalismo nacional, Franco: inicia un procedimiento sobre los llamados crímenes del franquismo cometidos durante la guerra civil española.

Como es lógico, más pronto que tarde, sus superiores jurisdiccionales orgánicos, mediante los oportunos recursos, echaron abajo todas sus investigaciones y pusieron una santa cruz a la izquierda de su nombre en el escalafón judicial y, a la primera oportunidad que tuvieron, una buena patada en el culo y, hala, fuera de la carrera judicial, proceso de prevaricación por delante.

Lo de Gómez Bermúdez todavía es peor. Consiguió, contra todo pronóstico y luchando como un jabato contra todos los elementos, concluir con sentencia el juicio por los atentados de Atocha, condenando a casi todos los implicados en la trama de yijadistas que los cometieron.

A este hombre, mediante el conocido método de la patada hacia arriba, que luego veremos cómo se volverá a utilizar, “lo premiaron” mandándolo como asesor para no sé qué a un tribunal internacional de cuyo nombre no quiero acordarme, desarraigándolo, desambientándolo definitivamente, lo que lo ha convencido para renunciar “espontáneamente” a su carrera judicial.

En cuanto a Ruz, el instructor del caso Gürtel, cuya primera instancia se acaba de fallar, su tarea pasará a la historia como una de las desarrolladas en las peores circunstancias. En cuanto tuvieron oportunidad, lo quitaron de en medio de mala manera.

Y qué decir de Elpido José Silva, que cometió el error de meter en chirona a Blesa, el amigo y compañero de carrera y de piso de Aznar, que ha acabado por suicidarse, proceso por prevaricación al canto y, hale, a la puta calle, fuera, como Garzón de la carrera jurisdiccional.

¿Quién nos queda?Ah, sí, Eloy Velasco, un tipo duro que no aceptó de buen grado el comportamiento con él del ínclito Francisco Camps, el presidente de los famosos trajes, fue miembro de la estructura de gobierno de éste en la Generalitat valenciana, pero acabaron mal, y el juez pidió uno de los juzgados de la Audiencia nacional y allí empezó a tirar de la manta e investigó tramas como las de Púnica y Lezo, pero en los diálogos intervenidos entre Ignacio González y Eduardo Zaplana, comenzó a aflorar la profunda incomodidad que sus investigaciones estaban causando en la trama de corrupción del PP en la comunidad de Madrid; a lo largo de dichas conversaciones comprobamos cómo el presidente de dicha entidad le comentaba a su compañero de partido y amigo cómo debía de actuarse para mandar a dicho juez, que estaba en comisión de servicio, a escarbar cebollinos en Onteniente.

A Onteniente, no, pero a la sala de apelaciones de la propia Audiencia Provincial, sí, casi lo mismo que ahora, está sucediendo con De Prada, el tipo que se ha atrevido a exigir que Rajoy fuera a deponer como testigo, y, por tanto, bajo pena de incurrir en el delito de falso testimonio, ni más ni menos que en este juicio de la Gürtel, que apenas si se acaba de sentenciar, siendo además uno de los dos magistrados  culpables de la sentencia condenatoria  que ha acabado con el PP fuera del gobierno.
 Que Dios ampare a este pobre hombre, y lo llamo así no porque yo piense que lo sea, en el aspecto inteligente, sino porque más le valiera haberse atado una piedra al cuello y arrojarse de cabeza al mar.

Por ahora, sólo le han dado una patada en el culo semejante a aquella que le dieron a G. Bermúdez, pero que la cosa se detenga aquí. Por lo pronto, como decíamos más arriba, dos de las asociaciones de jueces, le han pedido al CGPJ que lo ampare, pero no creo que quieran hacerlo, todo lo contrario, las simpatías de tal órgano respecto a este hombre ya las conocemos: ha fallado en contra de que volviera al Tribunal de la Gürtel para que actuara respecto a las condiciones de la prisión de los condenados en dicho juicio, especialmente en lo que se refiere a la esposa de Bárcenas, del que los del PP no acaban de descartar una posible venganza por parte del mismo.
Y es que donde realmente descansa toda la fuerza el poder judicial es precisamente en el CONSEJO GENERAL del mismo, ya que es el que los destina, asciende o castiga, quien los envía a los mejores o a los peores puestos, en suma, el que, como decía su ínclito presidente, Carlos Lesmes, es manejado por sus componentes  utilizando el látigo o la zanahoria.

Amén.













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