miércoles, 27 de enero de 2010

Wall Street ha dado jaque mate a la humanidad

http://www.redjusticiafiscal.org/especulacion-financiera/el-silencioso-golpe-de-estado.html


“77.- Comentario por Iñaki Zumake27/01/2010 @ 16:27
Eutiquio, si todavía no lo has hecho, no dejes de leer el enlace que ha dejado ¿Religión o Progreso? (muchas gracias) en el comentario 58.

78.- Comentario por Iñaki Zumake27/01/2010 @ 16:28
Me olvidaba, observa que está escrito en agosto del año pasado”.
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No creas, Iñaki, que te voy a agradecer lo que has hecho. No. El otro día, yo terminaba un comentario diciendo, más o menos, que sentía una enorme sensación de vergüenza y que estaba meditando seriamente irme de este país, a lo que uno de los contertulios más inteligentes de este blog contestó que de irse de aquí, nada, que todos somos necesarios para dar la batalla con nuestros votos en la lucha final que se aproxima en las elecciones generales del 2.012.

Ahora, coño, no tengo ni idea de adonde me tendría que ir para no sentir tanta vergüenza como ser humano, miembro de esta cochina raza que ensucia con su lengua cuanto lame, como decía Miguel, porque me has asustado de tal manera con ese enlace que ha aportado ¿Religión o Progreso? que sinceramente creo, que la única salida que nos queda a los que somos conscientes de lo que está pasando en este asqueroso mundo es aquélla que ya apuntaba Albert Camus, hace casi un siglo: el suicidio.

Un gigantesco suicidio colectivo que a imitación de esas sectas satánicas de iluminados se cometían hace unos años en enormes mansiones de lujo, nos llevara a la muerte, cogidos todos de la mano, a cientos de millones de seres humanos como gigantesca protesta ante lo que está ocurriendo ante nuestros propio y asombrados ojos: cómo una clase absolutamente inútil y corrupta se ha adueñado del mundo utilizando ese asqueroso guiñol que es Wall Street para echar sus tentáculos, irrechazables ya, sobre la economía de todas las naciones del mundo con la cómplice voluntad acobardada de todos sus gobernantes, porque ya no hay, no puede haber en todo el universo gobernantes con los cojones necesarios para plantarse ante el auténtico y diabólico poder que lo rige y decirle: hasta aquí hemos llegado, si tengo que llevar a mi país a la más terrible de las crisis políticas, enfrentando otra vez hermanos contra hermanos, padres contra hijos, vecinos contra vecinos, socialistas con socialistas, anarquistas contra anarquistas, comunistas contra comunistas, lo voy a hacer sin ningún miedo a lo que pueda suceder de verdad porque esta probabilidad me asusta mucho menos que la que ya está planteada en ese mundo de riqueza ficticia que habéis creado entre todos en ese Gran Teatro Falso del Mundo que es Wall Street.

Ahora, he comprendido al fin, la aporía de Zapatero: cómo un hombre tan honrado como él, cómo una tan buena persona se ha dejado cazar como un inocente conejo en esa trampa mortal en la que desde hace ya algún tiempo se debate, buscando desesperadamente ayuda entre esos sabios economistas que flotan por Madrid, todos ellos infectados por las ideas de una neoliberalismo capitalista tan salvaje que le dicen, desde todos los ángulos: “lo siento, José Luis, pero esto es así, la realidad es así y no se puede hacer otra cosa porque la ciencia económica no lo admite”, y el pobre hombre va de Solbes a Sebastián, de la Jiménez a la Salgado, de De la Vega a Garmendía, y todos le repiten esa misma canción que viene desde la capital del imperio, “olvida toda esperanza, no puedes hacer nada más que darles a los desheredados de la fortuna, a esa inmensa legión de pordioseros, las pocas migajas que estos nuevos aprendices de Midas dejan escapar de la mesa en la que celebran su orgiástico y suicida banquete”.

No, amigo Iñaki, te lo juro por mis muertos y por mis vivos, no te voy a agradecer nada de nada que me hayas puestos ante un muro impenetrable, y sin ninguna salida.

Porque tú estás hecho, a lo que parece, de otra madera distinta a la mía y eres capaz de convivir con la desolación. Yo, no.

A pesar de ello, ahí va el mejor de los abrazos por haberme acabado de abrir los ojos.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

José, y ¿ahora se da cuenta...? ¡Venga no se ponga así! usted no tiene edad para pensar en el suicidio, la tiene para vivir unos cuantos años más, yo calculo que todavía más de diez y tan lúcido como hasta ahora y como Santiago Carrillo.
A lo mejor lo que está pasando es necesario para que se haga una transformación social importante. Y puede que hasta en USA tengan que devaluar el dolar y se bajen un poco de las nubes.
Yo también he leído, casi todo, del artículo del "gran teatro", pero ya sabía algo de ello y sino me lo imaginaba, porque a la vista de todo el mundo, hoy en día, hay mucha información disponible para descubrir muchas cosas y una de ellas es la que siempre hubo pero no se dejaba ver.
Nunca existieron dos patrias, siempre hubo aquellos que no quieren que los privilegios les abandonen y para tener privilegios hay que sacrificar a un porcentaje importante de ciudadanos, que metidos en un círculo formando un conjunto de situaciones diferentes y dirigidos por un dios inexistente, manejan desde afuera.
Esos nunca fueron una patria, ni un pueblo. Fueron y son vividores ostentosos y ansiosos de poder y sobretodo cobardes, muy cobardes para la humanidad. Tienen tanto miedo a ser personas que necesitan el lujo y el vicio para tapar su cobardía.
En fin, que hay mucho de que hablar y es un poco tarde.
Hasta mañana José.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Ahora, sí, Carmen, tengo que decirte que tenías toda la razón del mundo y que este viejo idiota y chocho no la sabía comprender. ¿Qué quieres?

Puede ser la vejez o el alzheimer. O los dos, yo qué sé.

Estoy hundido, aunque he tratado de reaccionar mediante el humor. Pero no sé si lo conseguiré.

No sabes cuánto te agradezco que pierdas estos minutos conmigo.

Un beso,

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