sábado, 27 de febrero de 2010

En defensa de Cuba

#191 Comentario por eutiquio  27/02/2010 @ 10:10

La Repu dice que se va, TT pide a Saco que banee a los disidentes y hasta ese prodigio de sabiduría y ecuanimidad de Iñaki se indigna y condena al ostracismo a los invasores, pero en Cuba es un crimen de lesa humanidad no admitir que los partidarios de Usa hagan propaganda de sus ideas. Así son las cosas en este mundo de nuestros pecados y nuestros delitos.

Estamos de nuevo a vueltas con la libertad. ¿Debe un blog ser tan libertario que permita que unos individuos malintencionados accedan a él con el sólo propósito de dinamitarlo, habiéndose demostrado apenas hace un minuto que son muy capaces de hacerlo al mandar el blog de Elisa a hacer puñetas? ¿Debe un sistema por mor del respeto a la libertad abrir sus puertas a lo que sería evidentemente un suicidio? ¿Y por qué lo que no es válido para el blog de Saco sí que deber serlo para ese otro sistema político que es Cuba?

Estas son las cosas que me hacen dudar de dónde está la verdad, quién la tiene, por qué y en qué puede basarse para imponérsela a los otros.

La derecha feroz, ésa que nos ha llevado ya 2 veces tan cerca del precipicio dice que la verdad es lo que ella propugna, la libertad, sí, sí, eso que practica Esperanza Aguirre, libertad para sobornar a 2 consejeros del Psoe para que le voten su investidura como Presidenta de la Comunidad de Madrid, libertad para imponer con mano de hierro una férrea disciplina de partido para lo que no se repara en medios, si hay que espiar, se espía, si hay que sobornar, se soborna, si hay que chantajear, se chantajea, si hay que regalar a los fieles amigos, las mejores empresas de la capital de la nación, se regalan, si hay que situar una estación del Ave en una finca de la familia, se pone, si hay que reírse de todo el mundo en sus propias barbas, se ríe, porque todo está permitido en un régimen de libertad omnímoda en el que el poder se ha estructurado para que lo posean y abusen de él, los poderosos, coño, quién si no.

Y los demás, ésos que sólo son rosados, que piensan también que la libertad debe de ser omnímoda porque es el bien supremo para el hombre en detrimento, cómo no, si no puede ser de otra manea, de la justicia, porque lo importante es que yo pueda decir todo esto que digo ahora y aquí y que nadie venga y me procese por ello y yo acabe en la puñetera trena.

Pero la trampa está en qué clase de justicia es la que decide si yo por cantar las verdades del barquero tengo o no que ir a la cárcel, o lo que importa realmente es una justicia que no permita que nadie de la camarilla que gobierna logre abusivamente hacerse con las mejores empresas del país, y que el resto de los ciudadanos contemplen inermes, indefensos, cómo 15, 20, 30, 40 familias son dueñas realmente de la nación, a la que mangonean libremente en su beneficio y en el de todos aquellos otros que les rinden pleitesía, quebrantando de tal forma la justicia distributiva que permite que casi la mitad del país viva en otro mundo de pobreza desigual, lo que lesiona irreparablemente su dignidad como personas.

Yo no sé lo que pensarán todos esos otros izquierdistas más o menos rosados pero yo preferiría vivir en un país en el que nadie lo hiciera mejor que yo sin más mérito que el mío, en el que todos los ciudadanos fueran realmente iguales ante la riqueza o la pobreza nacional, en el que la persecución internacional desatada contra mi país por el único motivo de ser diferente, de no aceptar las reglas del imperio, no hubiera conseguido todavía doblegar nuestro orgullo porque no sólo de pan debe de vivir el hombre.

Pero, claro, yo soy un puñetero marxista, creo que todos los proletarios del mundo deberían de unirse para evitar la explotación por los poderosos de la Tierra y que todo el que abandona esta idea central y se rinde a recibir las migajas más o menos abundantes del banquete de los ricos, aceptando de buena gana un sistema esencialmente capitalista que permite el enriquecimiento sin fin de unos pocos a expensas de la explotación y el dominio de la inmensa mayoría, está traicionando su propia condición humana y convirtiéndose en una pieza más de la maquinaria capitalistas que ahora rige el mundo.

Yo no pienso que gato negro o gato blanco sea igual, que lo importante es que cace ratones, ni tampoco que sea mejor morir de una puñalada en el metro de N. York que de hambre en Cuba, yo no soy la mano derecha intelectual del hombre más rico del mundo que vive en uno de los países con más desigualdades sociales, yo me estoy muriendo ya de viejo en un país con las mayores desigualdades sociales de Europa, en el que la izquierda y la derecha sólo se diferencian en si se va a poder despedir a los trabajadores pagándoles un salario mensual por cada año trabajado en la empresa hasta un máximo de X mensualidades, porque ésta, simplemente, es una diferencia ridícula.

Buenos días y buena suerte.

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