jueves, 11 de febrero de 2010

Garzón, un intento de ser optimista

55.- Comentario por eutiquio11/02/2010 @ 12:27

De vez en cuando, inyectar un poco de optimismo en el blog no viene mal.

Garzón se ha metido en un callejón con muy malas salidas. Llevo ya mucho tiempo diciendo aquí que la justicia, a la que conozco muy bien porque he actuado ante ella casi 40 años, tiene sus reglas no escritas que son las que rigen verdaderamente su funcionamiento .

La 1ª de ellas que ya, de tanto repetirla deberíais saberosla de memoria es: ay de aquel que se atreva a rozar con la pluma de un ángel a un funcionario de la Administración de justicia porque más le valiera atarse una piedra al cuello y arrojarse de cabeza al mar.

La 2ª: los jueces son los jueces, parece una tautología pero no lo es. Los jueces son intocables, absolutamente….excepto por los otros jueces. Los jueces son dueños de las vidas y haciendas de todos nosotros pero en lo que se refiere a tocarle un pelo a uno de ellos se lo toman con mucho cuidado, con todo el cuidado del mundo, y salvo casos extremísimos nunca lo hacen. Ahí están De la Rúa y el juez de Marbella que recibió 80 mil euros de Roca, el superagente inmobiliario, para entrada de un piso o ese otro que hace unos días maltrató a su esposa.

Pero por encima de los jueces está la ideología. Llevo mucho tiempo diciendo que eso de Jueces para la Democracia es un título muy bonito pero nada real. Un juez, por su propia naturaleza, no puede ser demócrata, porque su función consiste en juzgar a los otros, a sus congéneres, a los que son, por nacimiento, iguales a él. Y esto sí que es tautológico: ¿cómo puede un juez juzgar a otra persona?

Que nadie se confunda. Sé muy bien que sin la capacidad de la sociedad para reprimir la injusticia este mundo no sería habitable. Pero creo que esa tarea la debería realizar el pueblo a través de tribunales renovables cada cierto tiempo y cuyos miembros se eligieran por sufragio universal, directo y secreto, llevado a cabo en aquellas circunscripciones territoriales en las que actuaran. Así se evitaría la sensación de intangibilidad que tienen ahora.

Pero, yendo al asunto: Garzón ha cometido un pecado no mortal sino mortalísimo, algo mucho peor que tocar a un funcionario de Justicia, ha atacado la base ideológica del sistema; y éste, el sistema, al que sirven ciegamente los jueces, no lo va a tolerar y, a las pruebas me remito: toda la judicatura, lease Tribunal Supremo y el CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, con los consejeros nombrados por el propio Psoe incluidos, han aceptado iniciar los trámites para suspenderlo en sus funciones temporalmente hasta que se dicte sentencia, o sea, que ellos creen que ésta va a ser condenatoria. Es cierto que el Fiscal General del Estado va a informar desfavorablemente a la suspensión, pero el CGPJ no se halla vinculado a lo que diga la Fiscalía, entonces…..

¿Por qué hablaba yo de una inyección de optimismo?

Porque el propio TS, que es el que está empapelando a Garzón, ha establecido en una jurisprudencia reiteradísima que sería muy fuerte contradecir ahora, pero que, desde luego, puede hacerlo que:

“Y así, esta Sala viene utilizando con frecuencia los términos de patente, notoria e incuestionable contradicción con el ordenamiento jurídico, tan patente y grosera que pueda ser apreciada por cualquiera (Sentencia de 14-7-1995, entre otras.)

La decisión de Garzón de abrir una investigación directamente encaminada a averiguar concretamente las circunstancias de algunos de los crímenes del franquismo al objeto de proceder al enterramiento de los asesinados en las cunetas y otros descampados de España ¿es una infracción tan patente, notoria, incuestionable y de tal grosería que cualquiera podría advertirla del ordenamiento jurídico español, concretamente de ese monumento a la injusticia que es la Ley de Amnistía, pareja de aquella de Punto final argentina?

Lógicamente nadie podría contestar que sí pero….

Ya lo hemos dicho: el de la justicia es un mundo completamente aparte, con reglas no escritas que sólo conocen ellos, los jueces y son ellos, precisamente, los que tienen la última y definitiva palabra.

A lo mejor consideran que, con el susto, Garzón ya tiene bastante castigo, pero, ahora, sobre la marcha, pienso que a lo peor piensan que, si lo perdonan, el caso Garzón ya no podrá servir de ejemplo para que nunca, nunca, nunca, otro juez se atreva a salirse del redil y hacer algo que contradiga la ideología del Sistema.

Ostras, Pedrin, que no soy tan optimista como yo creía.

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