domingo, 28 de febrero de 2010

Mas sobre Vargas Llosa

“#324 Comentario por Mercedes 28/02/2010 @ 00:56".
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Juro por mi honor que no tenía ni la más remota idea de lo que cuenta ese enlace que nos ha traído Mercedes.

Yo a Vargas Llosa lo conozco por su breve historia para conmigo. Tuve mis primeras noticias de él cuando era un jovencísimo aspirante a escritor que convivía con Gabo en Barcelona, a la sombre de Carlos Barral y su Biblioteca Breve.

Un tipo que le propina a Gabo, o que recibe de él, un puñetazo, para mí es una persona detestable, porque, para mí, Gabo es Dios.

Pero, hay más, este tipo va de guapo por la vida y esto es lo que menos soporto en un hombre. Un hombre no debe ser guapo nunca si quiere ser realmente un hombre. Soy, lo reconozco, absolutamente primitivo, rudimentario, mis mujeres dicen que soy un marrano porque ni siquiera me peino, por las mañanas, cuando me levanto y porque nunca, nunca, nunca, he usado una colonia ni siquiera para después de afeitarme. Pero, en fin, lo admito, esto puede ser un defecto.

Lo que no es defectuoso, creo, es actuar siempre de acuerdo con mis ideas, con lo que pienso. Yo no hubiera vendido mi alma al diablo porque mis novelas se vendieran como rosquillas en todo el mundo. Yo no sería tan pretencioso y ruin  como para prohibir que lo que escribo no se publique en ningún sitio si no se paga antes. Yo no me consideraría nunca un Dios de la literatura al que todo el mundo debe rendir pleitesía sólo porque me llamara Mario.

Ayer, un señor comentaba en el blog de Saco que yo era sectario porque criticaba a Vargas, Varguitas, le llamaron en su día, sin leerlo; creo que este señor no me había leído bien a mí. Yo he intentado leer a Vargas muchas veces pero sólo una he conseguido terminar el libro, "La tía Julia y el escribidor". "La ciudad y los perros" se me cayó literalmente de las manos, cosa que no ha sucedido con libros como "Ser y tiempo", de Martín Heidegger, por poner un ejemplo de lectura casi heroica.

Pero la naturaleza parece que me ha dado un buen sentido detector de miserables. Escribiendo, uno puede engañar a muchos, mucho tiempo, pero lo que no logrará nunca es engañar siempre a todo el mundo. No sé de quién es esta frase que ahora parafraseo. Pero a mí, Vargas, puedo proclamarlo, no me engañó nunca y está siendo el culpable de mi progresivo alejamiento de EL PAIS. Sí, admito, la pluralidad de criterios, que durante un cierto tiempo los responsables de ese diario hayan creído que este vende patrias era una voz que debía de oírse, hoy, ya, no. Hoy, todo el mundo sabe ya quién es Vargas y si le publican es porque, en el fondo, son como él. O sea que, para mí, Cebrián es a Vargas como Pedro Jeta es a Jiménez Losantos.

Con su pan se lo coman ambos.

Otra cosa, creo, muy importante. Hay quien piensa que la personalidad de Vargas como escritor es o debe ser distinta a como es como persona. Yo creo que esto es un craso error. El hombre no puede dividirse en compartimentos estancos. Por supuesto que no soy maniqueo. No todo en Vargas será  rechazable. Alguna cosa buena tendrá este detestable personaje, aunque yo la ignore. Pero, para mí, el hombre es lo que arroja su cuenta de resultados, quiero decir, que hay una especie de suma total que nos dice lo que es cada tipo, cada persona, cada personaje. Y la suma total de las cualidades de esta prenda para mí es un desastre.

Buenos días y buena suerte.

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