lunes, 22 de febrero de 2010

Rosanna: como a Carmen, he intentado contestarte en la sección de comentarios pero no he podido por eso lo hago aquí


Miquerida Rosanna:

Me parece que tengo la propiedad exclusiva de ofender a todo el mundo. Estoy empezando a asumirlo. Porque nunca he apreciado a nadie, en el terreno moral, ético, más que a ti. Es que me estoy pellizcando todavía y no me locreo. En un blog, con hombres de pelo en pecho y una trayectoria que pretende hacerle la más feroz de las competencias a aquellos 12 hombres justos de Delbert Mann, que encabezada el genial Henry Ffonda, que miran obstinadamente hacia otro lado cuando ante sus mismas narices se esté perpetrando ese linchamiento que cada x tiempo se hace de mí en el blog, sólo tú has salido en mi defensa y yo te lo agradezco tan mal que te consideras obligada a darme una reprimenda, creo, que porque he vaticinado que a ti también te convencerán de sus bondades y de mis maldades, que son recíprocas e inversas.

Consideras que te he subestimado por ello. Ni hablar. Creo que no lo hago ni en un milímetro. Sé que estás a la altura de las grandes mujeres de la historia porque considero desde siempre que nuestras reacciones ante los acontecimientos son más “gloriosas” cuando somos conscientes de que nos mira la posteridad. Creo que tal vez no exista en el mundo quien te aprecie moralmente más que yo, lo que no hago, desde luego, es divinizarte.
Sólo un personaje sobrehumano podría alzarse por encima de todo lo que se te avecina. Se te alabará sin tacha por unos, para que veas qué buenos pueden llegar a ser con los obedientes, y se te segará la hierba bajos los pies, poco a poco, para que compruebes también que pueden ser tan malos como sea necesario. Y te lo repito, esto no lo he leído en ninguna bola de cristal, sólo lo he visto en el blog de Saco demasiadas veces ya para no comprenderlo. Sería el más completo de los imbéciles si no hubiera sacado las más elementales consecuencias de una experiencia personal. Ya te hice referencia a uno de los casos, pero los ha habido a montones. Gentes de gran prestancia intelectual que ahora te asombran por cómo me demonizan, fueron no hace tiempo rendidos admiradores de cómo pensaba y lo que pensaba, llegaron mucho más lejos que tú en sus alabanzas, “eutiquio, esa maravillosa persona”, “qué fuerza interior tiene”, etc. Ahora evitan cuidadosamente incluso mencionarme porque ésa es la consigna silenciosa y ya me parece oírte protestar “pero oiga es que yo no soy así”. Nadie es así hasta que no comprueba personalmente cuán duro es remar contra corriente y, sobre todo, ve que no vale la pena.
Rosanna, de subestimarte, ni hablar, de sobrehumanizarte tampoco, ojalá.
Un beso. Tu regañina ha sido magnífica y la acepto con todo el cariño del mundo porque creo que eres, sobre todo, una buena persona y esto, para mí es lo esencial.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que no Eutiquio, que no me ofendió. Sólo quería aclararle que yo tomo mis decisiones, no quiero que me prevenga porque me da la sensación de que me condiciona y tampoco quiero mirar a nadie con el rabillo del ojo si se dan esas cirscunstancias.

A mi me ofenden las mentiras, las injusticias, la maldad, los dobles raseros, eso sí, y ante eso sí que salto y grito. Mi máxima en la vida es, no hagas a los demás lo que no te gusta que te hagan a tí, es cierto que te llevas muchos palos y decepciones, pero y lo bien que duermes, lo a gusto que estás contigo mismo, lo que te ahorras en arrepentimientos, por lo menos en mi caso, hay gente que nada le hace tener remordimientos, desde un punto de vista epicureista o egoista a secas son unos afortunados, no deja de ser una suerte nacer con el super yo atrofiado. Mirado con perspectiva, para quien busca una sociedad más justa, mejor, equilibrada, descente, y según el principio de evolución, la mejor causa debería ser la que triunfara, sin embargo, la cruda realidad es que según se desarrolla el mundo, los inadaptados y los que tienden a desaparecer son estos.

Ya lo dijo Freud, "el objetivo de toda vida es la muerte". Menos mal que para compensar su pesimismo tengo a Fromm.

Un beso Eutiquio, que me estoy yendo por los cerros de Úbeda.
Rosanna

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