domingo, 21 de febrero de 2010

Rosanna pone de manifiesto la persecución de soy objeto en el blog de Saco

#359 Comentario por eutiquio21/02/2010 @ 12:21
#337 Comentario por Rosanna21/02/2010 @ 10:59

Que dura has estado Mercedes, tengo ganas de hablar contigo sobre lo que ha pasado, entender tu postura.
Creo ser más o menos consciente de como empezaron las cosas con Eutiquio en esta nueva ocasión, y no me gustaron.
Me apena las derivas de esas peleas, no lo veo como mucho de vosotros, como alguien al que hay que casi linchar a diario, todos tenemos defectos pero a él parece que se le tienen que restregar y multiplicados.
A mí me gusta leerlo, es interesante lo que dice aunque no siempre se compartan sus apreciaciones e incluso a veces no quiera compartirlas porque me hace caer en un pesimismo que no me gusta ( pero eso es problema mío, por tomar la táctica del avestruz ).
Ahora se le estuvieron buscando las cosquillas hasta que contestó, como es él, sin medias tintas y repartiendo estopa. Os habéis sentido ofendidos,además, por su reflexión sobre la poesía, pero él también ha tenido que aguantar ataques sin razón.
Esta no es mi causa, pero me irritan las injusticias y os desconozco en esta fijación en contra que mostráis y lo tengo que decir.
No me gusta meterme en campo minado pero menos me gusta quedarme impasible cuando veo que gente con la que comparto mucho yerran el objetivo.

Me quedo con la poesía que traje hace unos días, No somos ni mejores ni peores. Somos iguales. Mejor es nuestra causa.
——————————————–
Ahora, sí, ahora sí que puedo morirme de una puñetera vez y en paz. En paz con esa Humanidad que, como ayer, yo le decía a Martinico, sufre el insoportable estigma de ser demasiado sobornable, porque, verás, Rosanna, no creas que has sido sólo tú la que has comprobado asombrada como la jauría anti eutiquio ha vuelto por donde solía.

Empiezan con un nivel de insultos, de agresiones, de ataques que parecen tolerables pero que no lo son y que si yo los tolero es porque sigo al pie de la letra el consejo de una persona que me dijo algo así como que no contestara una carta malevolente sin pensarlo muy bien, pero van modulando poco a poco el nivel de sus agresiones hasta que sería un indignidad no responderlas.

Pero, volviendo al tema real, cómo es posible que, de entre miles de lectores de este blog, entre los que hay gentes que presumen de ser muy buenos izquierdistas y que, además, están muy preparados intelectualmente, que han visto, como tú, la conducta de esta gente y mi postura ante ella, adopten esa actitud que algunos han llamado equidistante pero que no lo es porque el silencio, cuando uno no sólo puede sino que también debe hablar no es sino el asentimiento a lo que está ocurriendo en sus propias narices.

Hay gente en este blog a quien estimo muchísimo intelectualmente, 2,3,4 o 5 cabezas realmente privilegiadas que dejan mucho que desear como personas. Que vienen a aquí todos los días a rasgarse las vestiduras por la conducta de la ultraderecha.

Y qué es lo que hace esa ultraderecha que levanta su justisima ira. Eso, precisamente, practicar sistemáticamente la injusticia.

He dicho aquí ya muchas veces que la izquierda no es proteger a los amigos, que eso es simple amiguismo y puede, a veces, incurrir en injusticia. Si hemos de reducir la izquierda a una sola palabra ésta sería la justicia. Mil veces ya he dicho que la justicia es dar a cada uno lo suyo. Al que lo hace bien, la enhorabuena o el aplausos, al que lo hace mal nuestra exigencia firme de que se corrija.

Atacar a una persona simplemente porque la odiamos no es justo. Sé, porque he estudiado las pasiones humanas, que el odio es involuntario y además incoercible. Si uno odia a una persona por mucho que lo intente no dejará de hacerlo nunca, pero lo que sí puede hacer es evitar que el odio rija su conducta. Es incluso mejor para él mismo porque el odio es una pasión que hace sufrir mucho al que la padece y, a veces, el odiado ni siente ni padece ante esta pasión.

Pero la injusticia a la que nos impulsa el odio es esencialmente derechista, opuesta totalmente al espíritu de la izquierda. De modo que el que quiera realmente ser de izquierda, tiene que aparcar su odio, tal como nos decía el otro día César Vallejo que es típìco de los españoles, querer sin que ellos lo sepan a nuestros enemigos.

Ya sé que esto es muy difícil, casi imposible, que sólo está al alcance de los elegidos como él mismo y Juan Gelman, cuyos versos unía yo aquí el otro día. Pero al menos habría que intentarlo.

En cuanto a los equidistantes, voy a repetir la maldición de Celaya: MALDIGO LA POESÍA CONCEBIDA COMO UN LUJO CULTURAL POR LOS NEUTRALES QUE, LAVANDOSE LAS MANOS, SE DESENTIENDEN Y EVADEN.

Es algo que no has querido hacer tú, evadirte, porque perteneces a la buena y noble estirpe de los izquierdista de ve rdad, de los que pensamos que tal vez se nos pueda derrotar por fuera pero nunca por dentro, que se nos podrá hacer violenta y mayoritariamente que mordamos el polvo, pero que en nuestro fuero interno podremos seguir diciendo siempre: no nos moverán.

Quiero terminar como comencé: Ahora, sí, ahora sí que puedo morirme de una puñetera vez y en paz.

Porque la frase que incluí en el comentario que, ayer, le dirigí a Martinico es verdad: casi no hay hombres o mujeres insobornables, incapaces de resistirse a los halagos y a las amenazas, efectivamente los hay y tú, precisamente, eres una de ellas.

Gracias.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido José, ni se le ocurra morirse, ahora que, no sé de donde saca tanta fuerza intelectual. Luego se queja de que no tiene muchas fuerzas, no me extraña, las gasta con todos estos comentarios y luego no tiene para dedicarme unas palabritas a mí, a su querida amiga Carmen. Es broma.
Tiene razón, no se debe sentir odio, ese resentimiento que se arrastra. El que lo siente es alguien al que carcome un dolor o un secreto profundo, una creencia en que todo es inútil. Una herida profunda que es capaz de crear una enfermedad como el cáncer.

¿Sabe José que he llegado a la conclusión de que realmente no hay gente de derecha o izquierda? Hay personas que se sienten identificados con aquellos que pueden solucionar su situación en la vida por medio del poder, de la política o de una posición de privilegio. Pero realmente no se es, o se manifiesta una persona como la posible filosofía con la cree identificarse. De ahí a que los resultados suelan ser causa de fracaso.
No sé si me explico bien, ya me gustaría tener su destreza, pues aunque usted me tenga con tan buen criterio, en cuanto a mi escritura, yo a veces me siento impotente porque todo sale de mis pensamientos imaginarios.
Pues debo confesarle que lo que más me inquieta en la vida es el espíritu de investigadora que poseo, nada más lejos.
Pues como le decía, creo que lo que hay son unas personas más evolucionadas que otras. En tiendo evolucionadas hacia un sentimiento más humano y que a su vez son más sanas porque han superado ciertos complejos y traumas.
Creo que el mundo está cambiando a pasos agigantados, aunque no nos demos mucha cuenta de ello, y me temo que en estas transformaciones desaparecerá grandes cantidades de personas que en su naturaleza no han podido o sabido evolucionar.

Bueno como yo no sé resistirme a sus alagos y espero que usted a los mios tampoco le dedico estas palabras:
En la infinitud de la vida, en donde estoy,
todo es perfecto, completo y entero.
Cada uno de nosotros experimenta
la riqueza y la plenitud de la vida
de la manera que más le enriquece.
Ahora miro el pasado con amor,
y decido aprender de mis viejas experiencias.
No hay verdad ni error, no existen el bien ni el mal.
Lo pasado, pasado: se acabó.
No existe más que la experiencia del momento.
Por traerme a mí mismo desde el pasado
al momento presente, me amo.
Comparto aquello que soy porque sé que en Espíritu todos somos uno.
Todo está bien en mi mundo.

Buenas noches y espero que mañana hablemos un poco.
Carmen RM.


PD. Corazón rojo, no sé si eres roja, pero amable y encantadora sí. Un saludo para tí también.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Querida Carmen:
Ni que decir tiene que tú eres mi preferida porque como todos soy un puñetero egoísta y la persona que mejor me ha tratado por esos puñeteros mundos de los blogs eres tú. Pero, por ejemplo, como no haces ni la menor referencia a mi comentario de hace ya no sé cuántos días en los que te reiteraba mi especial declaración de amor y te comparaba con Hannah Arendt y Simone de Beauvoir, no se siquiera si lo has leído.
Magnífico eso que dices de que has llegado a la conclusión de que no hay gente de derechas y de izquierdas, te vuelvo a decir lo que te dije el primer día que te lei, es increible que una chica como tú que a lo más que llegó fue a bachiller elemental, creo, estoy halando de memoria, ponga otra vez el dedo en la llaga en una cuestión decisiva.
No nacemos de izquierdas o de derechas, ni siquiera la vida nos hace de uno u otro bando, nos hacemos nosotros, falsamente, intentando cobijarnos bajo el amparo de una bandera.
O sea que todos somos unos puñeteros maniqueos diciendo que somos comunistas o liberales, yo por ejemplo, en materia sexual soy de lo más conservador que conozco, me repugna profundamente leer a todos esos tipos que siempre están con alusiones a actos sexuales cuando hablan de política.
Que hay personas más evolucionadas que otras, es evidente, sobre todo si consideramos como evolucionadas poseer un sentimiento más humano y que a su vez son más sanas porque han superado ciertos complejos y traumas. En lo que ya no estoy tan de acuerdo contigo es en esa idea que parece desprenderse de lo que escribes de que el mundo está cambiando a pasos agigantados, aunque no nos demos mucha cuenta de ello, lo que me induce a mí a pensar que propugnas una idea de progreso moral con la que yo no estoy, en absoluto, de acuerdo. No creo que, moralmente, progresemos ni un milímetro, creo, más bien, que retrocedemos a pasos agigantados de tal modo que no es descartable que lleguemos a aquella quemas rituales de libros de que se nos hablaba en Farenheit no recuerdo ahora qué número. Vamos a toda velocidad, menos mal que yo no lo veré, hacia el imperio de esa civilización de la barbarie que nos cuentan esos magistrales autores de la ciencia ficción.
A lo peor me arriesgo a que abomines de mí, es lo que está sucediendo últimamente con todas las personas con las que trato gracias a ese espíritu de sinceridad que mi mujer llama grosería.
Pero no creo que haya nada humano perfecto, completo y entero y yo, desde luego, no he experimentado nunca la plenitud de una vida que me haya enriquecido lo más mínimo y, si miro a mi pasado, lo veo todo horrible, un tipo que quiso dedicarse a escribir y tuvo que pasarse la mayor y mejor parte de su vida trabajando como un puñetero esclavo para sobrevivir. Soy un decidido admirador de la obra de John Osborne, “Mirando hacia atrás con ira” y creo que lo que han hecho conmigo es robarme la posibilidad de lo que yo entiendo por vivir, así que no puedo mirar el pasado con amor y lo que he aprendido de mis viejas experiencias es que la lucha contra el mal y a favor del bien es una batalla perdida y que cada día será aún peor y, por supuesto, tengo muy mala opinión de mí mismo tanto que quise entrar en el blog de Saco bajo el nick de hijo de puta.
En lo que sí que estoy radicalmente de acuerdo contigo es con el tratamiento que haces del tiempo, efectivamente no existe más que la experiencia del momento, porque el pasado ya pasó y el futuro no sabemos ciertamente si será y cómo será. En cuanto que tu te ames me parece lo más natural del mundo porque eres adorable, tal como yo te veo.
Por si no lo sabes esa idea del tiempo que has expresado la leí yo por primera vez a Donoso Cortés, un político, creo, muy conservador. Como también me resulta el summun de la ideología conservadora esa afirmación que haces de que “Todo está bien en mi mundo”.
Felicidades, pues, querida Carmen. Si yo pudiera, le pegaría fuego a un mundo tan injusto, incluso conmigo dentro.
No me hagas mucho caso hoy.
Un beso,

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Miquerida Rosanna:
Me parece que tengo la propiedad exclusiva de ofender a todo el mundo. Estoy empezando a asumirlo. Porque nunca he apreciado a nadie, en el terreno moral, ético, más que a ti. Es que me estoy pellizcando todavía y no me locreo. En un blog, con hombres de pelo en pecho y una trayectoria que pretende hacerle la más feroz de las competencias a aquellos 12 hombres justos de Delbert Mann, que encabezada el genial Henry Ffonda, que miran obstinadamente hacia otro lado cuando ante sus mismas narices se esté perpetrando ese linchamiento que cada x tiempo se hace de mí en el blog, sólo tú has salido en mi defensa y yo te lo agradezco tan mal que te consideras obligada a darme una reprimenda, creo, que porque he vaticinado que a ti también te convencerán de sus bondades y de mis maldades, que son recíprocas e inversas.
Consideras que te he subestimado por ello. Ni hablar. Creo que no lo hago ni en un milímetro. Sé que estás a la altura de las grandes mujeres de la historia porque considero desde siempre que nuestras reacciones ante los acontecimientos son más “gloriosas” cuando somos conscientes de que nos mira la posteridad. Creo que tal vez no exista en el mundo quien te aprecie moralmente más que yo, lo que no hago, desde luego, es divinizarte.
Sólo un personaje sobrehumano podría alzarse por encima de todo lo que se te avecina. Se te alabará sin tacha por unos, para que veas qué buenos pueden llegar a ser con los obedientes, y se te segará la hierba bajos los pies, poco a poco, para que compruebes también que pueden ser tan malos como sea necesario. Y te lo repito, esto no lo he leído en ninguna bola de cristal, sólo lo he visto en el blog de Saco demasiadas veces ya para no comprenderlo. Sería el más completo de los imbéciles si no hubiera sacado las más elementales consecuencias de una experiencia personal. Ya te hice referencia a uno de los casos, pero los ha habido a montones. Gentes de gran prestancia intelectual que ahora te asombran por cómo me demonizan, fueron no hace tiempo rendidos admiradores de cómo pensaba y lo que pensaba, llegaron mucho más lejos que tú en sus alabanzas, “eutiquio, esa maravillosa persona”, “qué fuerza interior tiene”, etc. Ahora evitan cuidadosamente incluso mencionarme porque ésa es la consigna silenciosa y ya me parece oírte protestar “pero oiga es que yo no soy así”. Nadie es así hasta que no comprueba personalmente cuán duro es remar contra corriente y, sobre todo, ve que no vale la pena.
Rosanna, de subestimarte, ni hablar, de sobrehumanizarte tampoco, ojalá.
Un beso. Tu regañina ha sido magnífica y la acepto con todo el cariño del mundo porque creo que eres, sobre todo, una buena persona y esto, para mí es lo esencial.

calificacion de las entradas