domingo, 14 de febrero de 2010

A Silabero, respondiendo a su muy gratuito ataque

247.- Comentario por eutiquio14/02/2010 @ 15:47
“241.- Comentario por silabero14/02/2010 @ 14:12
A Eutiquio, por su comentario 183”:
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Ay, Silabero, Silabero, ¿quién te había dado a ti vela en este entierro que no fuera tu natural envidia al ver que tu rival ripioso es alabado todos los días hasta la extenuación, en este magnífico blog que tantos visitamos, por eso estoy tentado de preguntarte“¿qué tengo yo que mi enemistad procuras?”.

El problema que tenéis los ripioso, que no poetas, es que la rima os fuerza a decir verdaderas tonterías e incluso auténticas estupideces porque no otra cosa es llamarme a mí ”leguleyo repulido” al propio tiempo que tú dices, sin que se te caiga la cara de vergüenza, “Entro en el blog. Veo citado-¡ay, buen dios!-como intruso indeseado a Silabero, que es NOS” y, todavía más vergonzoso aún es escribir, que mi razón es compacta como adoquín y mi estilo es tupido al propio tiempo que afirmas que eso “no deja cernir la idea y su profusa pedrea”, en fin, Silabero, muchacho, te has cubierto de gloria criticando lo que yo no hago y sin embargo haces tú.

El problema que tenéis todos los que queréis presumir de poetas es que no sabéis siquiera lo que es la poesía, porque, si lo supierais, no utilizaríais su nombre en vano y mucho menos aún os atreveríais a intentar escribir poemas. Porque lo que vosotros caligrafiáis ni siquiera son ripios ni trovos, es otra cosa, más parecida a resolver crucigramas.

Poesía no es redoblar los palillos, haciendo el mayor ruido posible para que todos sepan que por allí va un conato de poeta, poesía es acercarse a los misterios de la vida con auténtico espíritu de comprensión para aprehender su secreto y trasmitirlo a través de la belleza de la palabra, pero de la palabra natural, que surge espontánea del alma y que no se rebusca frenéticamente en uno de esos diccionarios de rimas que andan por ahí, como ves, todo lo contrario de lo que haces tú, que redoblas y redoblas sobre la piel del tambor, ahuyentando no sólo la belleza sencilla de la auténtica expresión poética sino también el menor atisbo de pensamiento que huye como de la peste de estos falsos rimadores que confunden la música con el ruido y la excelsa tarea de penetrar en el misterio con esa rutinaria que tanto se parece a los juegos de palabras.

Creeme que lo siento, Silabero, jamás he buscado una pelea pero tampoco he rehuido ninguna. De naturaleza sensible, ya he dicho por aquí que he escogido para mi tumba la frase de Arthur Rimbaud “por delicadeza he perdido mi vida”, huyo de las situaciones violentas pero la vida me ha enseñado que la mejor manera de evitar que los otros te las provoquen continuamente es responder a ellas de un modo adecuado.

Que seas bueno, muchacho, que es más fácil y provechoso que andar por ahí pinchando a la gente. Anda.

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