domingo, 21 de febrero de 2010

Suave reprimenda a Martinico, con quien tanto queremos, por lo de Fotismenez

#316 Comentario por eutiquio21/02/2010 @ 00:42
#238 Comentario por Martinico20/02/2010 @ 19:18

1-Si le he dado un diez a Fotismenez por sus saricarpios es por que me gustan, y él lo sabe. Y, a continuación, sigues escribiendo: Yo no tengo la cultura, mi universidad ha sido el trabajo desde los 12 hasta que me jubilé y estoy contento y feliz:

Pero cómo puedes decir eso, ¿de veras te hace feliz haber comenzado a trabajar a los 12 años y no haber hecho otra cosa hasta que te jubilaste?, ahora comprendo por qué te gustan tanto los saricarpios: son una forma de expresión ramplona y falaz, hecha para captar la afición, e incluso la admiración de los que se contentan con poca cosa, con el simple redoble de un tambor, es por eso que Celaya, grita con todas sus fuerzas: "MALDIGO LA POESÍA CONCEBIDA COMO UN LUJO CULTURAL POR LOS NEUTRALES QUE, LAVANDOSE LAS MANOS, SE DESENTIENDEN Y EVADEN., MALDIGO LA POESÍA DE QUIEN NO TOMA PARTIDO HASTA MANCHARSE. Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando.Canto, y canto, y cantando mas allá de mis penas personales, me ensancho.Quisiera daros vida, provocar nuevos actos";

2-Frente a este ataque de rabia dirigido hacia todos esos que nos obligan "a vivir a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, cuando ya nada se espera personalmente exaltante, pero se sigue fieramente existiendo, ciegamente afirmando, como un pulso que golpea las tinieblas, cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades, las bárbaras, terribles, amorosas crueldades Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo, con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se convierte en nosotros mismos, es poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un si que nos glorifica".

3-"Nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno" como los de ese poeta al que tú has dado un diez, lo máximo en calificacion: "¿Cómo osais Vos denunciar esa odiosa felonía si él a Nos quiso colmar con hipérboles sin par de elogios y simpatía? Claro, si el monstruo certero permite su opinión sana, se vuelve un tambolilero,fatuo, soez y torrero, de la noche a la mañana. A Vos doy del corolario,la flor cuatrocientos siete, mas Nos, dejó en el armario, de rimas, el diccionario y ¿en qué esfinter se la mete? Vos, sí teneis libros raros y Nos, torres de marfil mas los sáquidas ignaros requieren genios preclaros que les muestren qué elegir. ¡Ay, que triste debe ser llegar a esa edad provecta tan próxima del abismo, sin llegar a conocer esa humilde línea recta de reirse de uno mismo!".

Coño, Martinico, tú puedes tirarte de aquí a la eternidad, jurándome o prometiéndome que te gustan más que las palabras normales, cotidianas, de Celaya, estas horribles y rimbombantes, pretenciosas, chulescas, pedantes, repulidas e insípidas palabras, rebuscadas todas ellas en los peores diccionarios del mal gusto y no me vas a convencer porque entonces, no soy yo el que te tengo que dar pena a ti por haber llegado a estos mis 81 años como he llegado sino que es una pena inmensa como has llegado tú a esos muchos menos años que tienes porque tú, que dices que has trabajado desde los 12 años hasta que te jubilaste, o sea, que eres un obrero de los pies a la cabeza, no puedes identificarte con estos rebuscados versificadores de opereta, que se pasan la vida dictando conferencias por Europa, dice el jodido Fotismenez éste, serán presumidos, coño, todo lo contrario, tienes que apartarte de ellos como de la peste y no tienes más cojones que identificarte con este trabajador que dice: "me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros, tal es mi poesía: poesía-herramienta, a la vez que latido de lo unánime y ciego, tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho, no es una poesía gota a gota pensada, no es un bello producto, no es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos. Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo mas necesario: lo que tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos".

Efectivamente, Martinico, no tienes que contestarme nunca más. No hay en todo este mundo, tan ancho y tan ajeno, ningún obrero que, puesto en el trance de elegir, entre la poesía de Celaya y la de estos poetas ginebrinos, que viven por lo menos mil metros por encima de nosotros, en las altas montañas, en sus olímpicas torres de marfil, ferozmente custodiadas para no recibir nunca visitas indeseables, que de vez en cuando surcan los aires en ingenios volantes, lejos siempre de la plebe, de los parias, de las famélicas legiones, y que son capaces de decir de sí mismos y de sus obras que son maravillosos, no hay, no puede haber un solo obrero que los eligiera a éstos, porque, si lo hiciera, no sería nunca un pobre desclasado sino tan solo un hombre que, desgraciadamente, se habría vuelto loco.

No hay comentarios:

calificacion de las entradas