viernes, 12 de febrero de 2010

Ucronía

Ante todo unas advertencias:

1-yo no escribo de fútbol, aunque lo parezca, nunca he escrito una sola palabra sobre aspectos tácticos, técnicos o estratégicos; cuando yo hablo de esto, lo estoy haciendo de política o de sociología, nunca de fútbol, porque:

A) el fútbol sólo, como tal deporte, no me interesa y

B) porque del club del que voy a hablar no existe realmente, es un ente de ficción que he imaginado para poder exponer aquí cómo puede comportarse un club de fútbol que fuera claramente mafioso.

2-Y, ahora, es cuando comienzan las definiciones:

Mafia:
“mafia.
(Del it. mafia).
1. f. Organización criminal de origen siciliano.
2. f. Cualquier organización clandestina de criminales.
3. f. Grupo organizado que trata de defender sus intereses. La mafia del teatro
4. f. P. Rico. Engaño, trampa, ardid”.

Si descartamos la 1ª acepción ya que localizaría demasiado al club que imaginamos y no queremos de ninguna manera identificarlo siquiera por su residencia, todas las demás definiciones le son de perfecta aplicación:

2..f. Cualquier organización clandestina de criminales:

Recurriendo otra vez al diccionario, comprobamos que crimen  es:

1. m. Delito grave.
2. m. Acción indebida o reprensible.
3. m. Acción voluntaria de matar o herir gravemente a alguien.

Y como criminal es evidentemente el que comete por lo menos un crimen no cabe duda de que el club que imaginamos sería auténticamente criminal porque:

A) si tomamos la acepción 2.m. de la anterior definición, todo lo que hace es indebido y reprensible: ahorramos al posible lector el listado de tales acciones porque sería interminable y, además, se hallan en la mente de todos;

B) si tomamos la acepción 1.m., igual: el club en cuestión comete todos los día delitos tales como:

a) cohecho activo: sobornar mediante precio, recompensa o promesa a funcionarios públicos o empresas privadas para que, incumpliendo éstos las obligaciones de su cargo o función le concedan “favores” que pueden alcanzar sumas estratosféricas, simplemente por la cara, de las entidades bancarias más importantes del país;

b) coacciones: utiliza su formidable influencia en todos los órdenes de las Administraciones fascistas o mafiosas, diarios deportivos o generalistas para amedrentar hasta el límite a todos cuantos intervienen de alguna manera en la regulación y gestión de ese mal llamado deporte a fin de que todos ellos, sin ninguna exclusión, hagan siempre no sólo lo que le conviene sino lo que perjudica al resto de equipos de esta especialidad que puedan intervenir en las competiciones en las que él participa.

El problema, se me dirá, es que afirmar todo eso es muy fácil, lo difícil y lo que hay que hacer ante afirmaciones tan graves, es probar que todo eso que vdes describen puede suceder realmente en el mundo del fútbol.

Y tendrán toda la razón del mundo por eso nosotros vamos a afirmar que todo lo que hasta ahora hemos escrito aquí tiene la calificación de sólo presunto por lo que precisaría de la previa concreción de la identidad de un club que es totalmente imaginario y la incoación de los correspondientes procesos penales en averiguación de todo esto que la inmensa mayoría de los ciudadanos de a pie cree con toda la fuerza de sus percepciones que es posible que si no ha sucedido todavía pueda ocurrir perfectamente.

Lo que sí que vamos a exponer a continuación es lo que nos podrían decir relevantes personajes que hubieran ocupado las más altas magistraturas de dicho club:

Por ejemplo: si el penúltimo presidente de este club que imaginamos hubiera sido desplazado del cargo mediante una actuación típicamente mafiosa hubiera podido decir:

1-he sido, soy y seré objeto de una persecución implacable que no se ha detenido en la difamación, presión, extorsión, soborno en todos los ámbitos que tienen relación con mi persona, pero ahora estoy verdaderamente preocupado porque creo que no van a parar hasta matarme, e igualmente

2-el que seguramente hubiera sido el mejor entrenador de dicho imaginario club en toda su historia, interviuvado por el más famoso de los locutores deportivos del país, a la pregunta de por qué no era más explícito en sus contestaciones, ¿es que teme v que este señor tome medidas contra v que le hagan más difícil la vida o que incluso representen un peligro para su integridad física?, el referido profesional, después de dudar unos instantes, responde: sí.

¿A que es interesante esta historia? Lástima que sea absolutamente imaginaria.

Buenas tardes y buena suerte para que nunca exista en este país una institución deportiva semejante.

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