domingo, 13 de junio de 2010

ALIENADO nos da una nueva lección de historia de las ideas políticas

#214 Comentario por eutiquio1




13/06/2010 @ 08:57


ALIENADO, en mi blog dijo ayer:“Hola, viejo zorro y camarada, luchador infatigable:
¡Con qué maestría has descrito lo que se viene produciendo hay en día de la mano de los liberales!
Cuando tengo tiempo me paso, de forma clandestina, a leer tus comentarios y opiniones.
El fascismo es la cara del liberalismo en su versión de lucha radicalizada contra la clase obrera. Yo siempre afirmo que el fascismo nos gobierna. No lo hace con los métodos visibles y radicales del periodo de entreguerras sino, se una forma más sutil, pero, con similares consecuencias mortales para la población mundial....”.

Como la memoria me está fallando ya decisivamente, no recuerdo cuándo pero fue hace muy poco, que yo hice una comparación, mejor, una asimilación del fascismo con el liberalismo, diciendo que éste, el liberalismo, no era sino la nueva cara que el fascismo había asumido cumpliendo con esa terrible consigna del príncipe de Lampedusa: “es preciso que todo cambien para que todo siga igual”.

Recuerdo que decía que lo que identifica realmente una ideología no es su autodenominación sino su finalidad. Y la finalidad del liberalismo no es sino la misma del periclitado fascismo del Fürer y del Duce: el dominio del mundo hasta sus últimas consecuencias.

Pero Adolfo y Benito cometieron un error fundamental: olvidaron contar con ese o esos desconocidos que andan en ignorado paradero y que saben que el día en que sus nombres y sus señas sean conocidos habrá empezado su declive porque la ignorancia de estos datos es esencial para la perfecta hegemonía de su propio poder.

Hago omisión aquí, de la interesantísima descripción que haces del análisis que Dimitrov hizo del fascismo porque soy muy consciente de las exigencias de brevedad de los que transitan por este blog, por lo que remito a los que puedan estar interesado en leerlo a mi propio blog: http://jlpalazon0.blogspot.com

 Y esto me conduce de la mano a lo que realmente quería decirte: eres un puñetero egoísta que está traicionando su verdadera misión: lo he dicho ya por lo menos una vez: siempre me deslumbras con tus conocimientos de la materia de que se trata y creo que no tienes
ningún derecho a privar a los demás de unos conocimientos fundamentales para el desarrollo de un buen arsenal de armas intelectuales para la formación de su pensamiento político.

En un hombre como yo creo que eres tú, de una decidida y absorbente vocación política en el más noble de sus sentidos, que te hayas dejado amedrentar o simplemente enfadar por unos estúpidos ataques no tiene ninguna clase de perdón porque tú no estás aquí para caerle bien a la gente sino tan sólo para hacer de cadena de transmisión de todo lo que has leído, de todo lo que has estudiado, de todo lo que sabes para que los que te leemos aprendamos. Coño, no tienes ningún derecho a renunciar a transmitir a la gente todo lo que sabes y ese pecado yo no estoy dispuesto a perdonártelo, como tampoco perdonaré al genio de las patadas giratorias y al Epicuro malagueño que no hayan salido a defenderte a no ser que sus dificultades informáticas y sus descomunales juergas les hayan impedido siquiera enterarse de que tú traicionabas tu misión y que te ibas de este blog como él mismo puñetero MB intentó sin éxito gracias a mi decidida intervención.

A continuación incluyo el resto del comentario que ALIENADO hace al mío de ayer:


“El mejor análisis que he leído del fascismo se debe a la pluma de Georgi Dimitrov; él, que tuvo que enfrentarse ante los tribunales nazis (cuyos estractos estenográficos de juicio conservo); él, que tuvo que hacer frente como nadie a una autodefensa al comprobar que su defensor no era más que un alfeñique del sistema de represión nazi; él, que tuvo que hacer frente sólo a un juicio radiado al mundo para culpabilizar al comunismo del incendio del Reichstag y condenarlo de por vida. Y Dimitrov... era consciente de que su juicio trascendía su persona para condenar la ideología de la liberación proletaria. De ahí que, con denuedo, con una fuerza de voluntad e intelectual impresionantes, se propusiera la defensa del comunismo en el juicio. Sólo entonces comienza a dar un nuevo giro el juicio. Dimitrov se muestra impecable e implacable en su análisis del fascismo, en la oposición de intereses con la clase obrera y en que la solución radica en el comunismo. Defiende el comunismo, no como una ideología destructora, de reacción, sino, de progreso de la Humanidad; descubre las componendas y las conexiones de la financiación del partido nazi por los grandes industriales y banqueros alemanes, británicos y estadounidenses, la relación de causalidad en el incendio del Reichstag por los nazis, con la finalidad de derrocar el comunismo, al culparlo por ello.
Sólo entonces las emisiones radiofónicas emitidas al mundo se cortan al comprobar como el Hombre se sobrepone a la máquina, como pone al descubierto el verdadero rostro del fascismo, y el peligro que supone, para éste, las palabras de aquel hombre.
Las emisiones seguidas desde Moscú, desde los confines de toda la Unión Soviética, eran seguidas con alborozo e interés al ver cómo aquél hombre era capaz de zurrar dialécticamente a la Máquina.
Al final, el tribunal no pudo condenar al Hombre, y a su través, a la Komintern, si no quería quedar como una casa de lenocinio ante la opinión pública que había seguido el caso. Es posible que en otro año posterior, Dimitrov hubiera sido condenado. Pero, lo cierto, lo que queda para la historia fue que el Hombre puso al descubierto las verdaderas conexiones del fascismo y la burguesía y sacó victorioso al comunismo. Un juicio que pretendía serlo de condena al comunismo acabó viendo la luz que iluminaba al fascismo y poniendo negro sobre blanco, descubriendo la verdadera faz del totalitarismo nazi.
De algún modo, hoy, tú, querido amigo, eres un poco, de algún modo, como Dimitrov.
Un abrazo, estimado amigo y camarada.
ALIENADO
12 de junio de 2010 22:38".  

1 comentario:

Anónimo dijo...

Dimitrov (1920):

Mediante una burocracia influyente cerril y venal, y en algunas ocasiones a través de pequeñas concesiones y algunos alicientes dados a los obreros, los capitalistas lograron colocar bajo la influencia indirecta de su política explotadora a grandes y potentes sindicatos y por medio de la firma de convenios colectivos a largo plazo con ellos, domesticarlos, y de esta manera se aseguraron durante mucho años un trabajo normal en sus empresas y se preservaron de las frecuentes y repentinas huelgas, tan dañosas para el capital.
La acción del capitalismo en este sentido llegó hasta el punto de que mucho antes de la guerra imperialista numerosos sindicatos obreros, particularmente en Inglaterra y Alemania, no se parecían ya en absoluto a organizaciones obreras de clase, convirtiéndose en instrumento para mantener la tranquilidad de los capitalistas en la producción y asegurarles fuentes de fabulosas ganancias.

La historia por desgracia, en muchas ocasiones, sólo sirve para comprobar que se repite.

Gracias Alienado por recordarnos a este hombre.

Jose date por abrazado.


El anónimo

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