lunes, 14 de junio de 2010

China como una aplicación concreta de las ideas marxistas, para Malatesta, ese nuevo Epicuro

#4 Comentario por eutiquio1.=14/06/2010 @ 08:30

Ayer, o antes de ayer, que ya no lo recuerdo, el epicuro malagueño me inquiría si lo que yo propugno en política es que unos pocos y sabios varones dirijan los destinos de los hombres bajo los preceptos marxistas, y la respuesta es: sí.

Sospecho que, de este modo, el sabio seguidor de Baco, que ya sólo puede enamorar platónicamente a sus bacantes, pretende tenderme una de esas trampas saduceas que tanto gustan a los sofistas, porque el jodido tío es, además, un puñetero sofista.

El hombre es un animal mucho más irracional de lo que se cree. Va, ciego, detrás de falsos estímulos, busca el pan para hoy sin advertir que eso sólo es hambre para mañana y que, en cambio, el hambre de hoy es, seguro, la plena satisfacción en el futuro.

Y el cochino ejemplo es China. China, la vieja China comunista de Mao, se ha globalizado, tanto que ya no parece China. Los viejos y caducos mandarimes se han convertido en jóvenes economistas que se ríen de los premios Nobel americanos cuando van a darles clásicas conferencias. Ellos saben ya, a sus pocos años, de qué va la cosa. Han aprendido la vieja lección de la Historia, saben que los Usa sustituyeron a a la Gran Hija de Puta en el dominio del mundo porque su economía se basó en el trabajo sin remunerar de los esclavos y eso es lo que están haciendo ahora ellos, con las aceradas críticas de sus enemigos que han trasladado a China la base productiva de sus grandes empresas.

Todo, bueno, casi todo lo que hoy se fabrica en el mundo se hace en China. Y los chinos han iniciado la diáspora, no es infrecuente ver en una misma y corta calle varios restaurantes chinos.

¿Entonces?

China está conquistando el mundo de la única manera en que hoy se puede hacer. “La economía, estúpido, es la puñetera economía”, le dijo Clinton a Bush padre, antes de derrotarlo en las urnas.

Resulta que la inmensa mayoría de la Deuda pública usaniana está en las manos de China mientras, al mismo tiempo, las grandes empresas norteamericanas tienen que trasladar a China sus fábricas si quieren sobrevivir, de modo que, si uno mira bien, China no sólo se ha globalizado sino que está absorbiendo, desde el punto de vista económico, todo el poder del mundo.

Yo no lo veré desgraciadamente, pero todo lo que comamos, todo lo que usemos, todo lo que consumamos estará muy pronto fabricado en China, de modo que, si un día se lo propone, podría provocar un colapso mundial.

Por supuesto que todo esto representa padecer los sueldos más bajos del mundo y que millones de chinos vivan en condiciones propias de aquellos esclavos negros norteamericanos que contribuyeron a derrotar definitivamente, en todos los sentidos, a la lejana metrópoli, ninguna guerra se gana sin sangre, sudor y lágrimas, pero, un día, el peligro amarillo habrá cumplido su amenaza y ellos, los chinos, mandarán en el mundo porque han comprendido que el viejo loco de la barba blanca tenía razón, todo no es más que puñetera economía y quien la domine, será dueño del mundo y, entonces, los chinos podrán aflojar las riendas de un pueblo que tendrá en sus manos todos los recursos de la Tierra y el viejo epicuro malagueño, si vive todavía, podrá descansar, al fin, sabiendo que un poco de justicia distributiva habrá empezado, al fin, a reinar en la desdichada descendencia de Caín, que no lo olvidemos es nuestro padre, según las Escrituras, y que, para sobrevivir, tuvo que pasar por encima del cadáver de su propio hermano: vivorum memini nec tamen Epicuro licet oblivisci: me acuerdo de los vivos pero tampoco me parece lícito olvidarme de Epicuro.

Un fuerte abrazo, genio.

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