viernes, 18 de junio de 2010

Democracia, 2º ataque

#7 Comentario por eutiquio1.=18/06/2010 @ 09:00

Pero ¿qué está pasando aquí? Rajoy defiende nuestros más elementales derechos, ésos que tan furiosamente ataca Zp, ante la inactividad de unos sindicatos, que sí que tienen todavía conciencia de clase, y que no quieren, de ninguna manera, montar una huelga general porque piensan, con toda razón, que eso sería la guinda que colocaría al PP directamente en La Moncloa.

Mientras, los obreros y los pensionistas creen tan firmemente que su única esperanza son esos planes económicos que tan inteligentemente esconde Montoro porque no quiere que los socialistas sepan cuál es el procedimiento para sacarlos, al fin, de su miseria, por lo que las encuestan revientan de votos hacia la derecha.

De modo que la derecha ya no se preocupa de ganar sino de lo que debe de hacer para conservar para siempre su victoria y vuelve su mirada no hacia los Usa sino hacia China a la que elogia descaradamente Gallardón, ese verso suelto de la ultraderecha.

O sea que las cosas, pasado ya ese sarampión infantil que llevó a González en volandas hasta el poder, vuelven por donde solían y los pobres adoran de nuevo a los ricos, a los altos, a los guapos, a los que viven como príncipes, a los que de cualquier forma, sea como sea, han conseguido despuntar ejerciendo la nobilísima profesión de prostituta, la mujeres, y los hombres, la de los más perfectos cabrones. Todo el mundo, el pobre y triste mundo que constituye el pueblo llano quiere ser lo que un día fue Julián Muñoz, un pobre hombre que sin embargo tuvo la oportunidad de beneficiarse a la más bella y equívoca de las cantaoras, y casi todas ellas aspiran a ser como la Pantoja, mujer de un torero, artista indiscutible, guapa a pesar de ese vello, y siempre tan rumbosa.

Es una nueva forma de ser aristócratas, por supuesto que la de Alba sigue encandilando a la pobre gente que no tiene no ya donde meterse sino tan siquiera para comer pero ha nacido una nueva forma de ser los mejores: aparecer en la televisión, operarse la nariz y los pechos y joder o haber jodido o con un torero o con un macarra, con alguien que sea capaz de ponerte los cuernos casi sin querer.

El profeta, príncipe él de Lampedusa, ha impuesto decididamente su modelo: todo parece que está cambiando puesto que la pobre y triste gente accede con gran facilidad a los platós de la tv y tiene la ocasión de ver directamente e incluso de tocar con sus dedos a esos héroes de plástico, pero la realidad es que no todo sigue igual sino que ha retrocedido a aquellos viejos tiempos en que la aristocracia tenía todos los derechos, incluso el de pernada, puesto que no hay ya ninguna hembra que no quisiera yacer con uno de estos héroes televisivos ni ningún hombre indispuesto a no dejarse perforar el ano por uno de estos genios que dirigen los mejores programas.

De tal modo esto es así que los ricos han dado el último paso y comienzan, como es natural, a culpabilizar a los pobres de su propia pobreza, porque no sólo consintieron que los arrojaran a extramuros de la instrucción pública sino que prefieren no trabajar y pasar hambre a vivir decentemente como lo que realmente deben de ser: auténticos esclavos insertos en cualquier cadena de producción apretando millones de veces el mismo tornillo.

De modo que la derecha que, como es lógico, tiene el poder económico, está a punto de adueñarse del simple poder político pero quiere hacerlo de manera definitiva y se ha puesto a estudiar no lo que ocurre en los Usa, en los que no hay a su juicio demasiada sumisión de las clases menos poderosas sino en la grande, en la inmensa China, en la que Teng Siao Ping, según nos recuerda el faraón madrileño, le reprochaba al ínclito González la esencial incapacidad de los occidentales para someter definitivamente a sus pueblos.

Esto ¿es la democracia? Claro que sí porque ya gobernarán para siempre además de los más numerosos los que más se ven, los que aparecen todos los días en la televisión, que ya sabemos que es la prueba de la auténtica realidad, ¿o es que realmente alguien quiere todavía gobernar para esos 10 millones de harapientos que viven bajo el más riguroso nivel de la pobreza, que unidos a esos casi 5 millones de parados, sólo suman 15 millones, o sea, menos de la mitad de los 44 millones de españoles?

La democracia es, no lo olvidemos, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, y el pueblo es, indiscutiblemente, la mayoría y 30 millones de felices habitantes de la piel de toro son exactamente el doble de esos casi invisibles ciudadanos que se han acomodado a vivir en la más repugnante pobreza.

¿Qué podemos hacer los demás si ellos lo han querido así?

Lo que está más claro que el agua es que ahora hay mucha más libertad que nunca y que uno aquí, en las Españas, se puede morir de puñetera hambre en el sitio que él elija con toda libertad: debajo de cualquier puente o en cualquiera de los suburbios de nuestras esplendorosas ciudades, mientras que la política se ha convertido en lo que realmente debe de ser: el arte de reírse cínicamente de los otros.

2 comentarios:

Fernando Mora dijo...

O.T.
¿Funciona bien el contador de comentarios? Porque veo que en algunas entradas hay "0" comentarios y sin embargo al entrar si existen?

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

No sé, Fernando, yo, cada vez que veo un comentario y entro, existe el tal comentario, lo que no he hecho nunca pero, a partir de ahora, voy a hacer es pinchar en el 0 que hay debajo de todos los comentarios por si sucede tal como tú dices de que el indicador de comentarios 0 falla, con lo que me estoy perdiendo algunos de ellos y quedando como un gañán con los amigos que me visitan y comentan.

Gracias, amigo, y un fuerte abrazo,

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