miércoles, 16 de junio de 2010

Huelga general indefinida, defensa del comunismo, asunción de la posibilidad del martirio

#31 Comentario por eutiquio1.=16/06/2010 @ 12:05

Contestando a Rosanna y Luna:

Tal vez yo os entiendo tan mal a vosotros como vosotros me entendéis a mí, parece como si no habláramos el mismo lenguaje.

Recurriendo a una frase hecha os gritaré: “machos, si parece que estamos todos de acuerdo en que éstos son malos tiempos para la lírica, no tenemos más cojones que recurrir a la èpica, pero ésta, todos lo sabemos, implica siempre sangre, sudor y lágrimas”.

Pero ¿qué es lo que creéis vosotros realmente, que éllos, los gigantes financieros que actúan en la sombra y sus brazos armados, los PPs, los Republicanos de los Usa, los tories del Reino Unido, los conservadores de todo el mundo van a soltar la presa por las buenas, ahora que la tienen tan bien cogida?

Si Cicerón estuviera con nosotros ahora nos gritaría, echando fuego por los ojos y por la boca pero ¿qué gente somos, en qué país vivimos y, sobre todo, hasta cuándo, jodidos ultraderechistas, vais a abusar de nuestra paciencia?

Sangre, sudor y lágrimas. Si no aceptáis de grado este vieja consigna de los luchadores, daos de una puñetera vez por jodidos y aceptar mansamente, como los toros sin casta, vuestro triste destino.

Yo, no, yo no lo voy a hacer. Estoy dispuesto a que vosotros me echéis de una vez de este blog, estoy dispuesto también a que Google clausure allí, el mío, a lo que no estoy dispuesto, de ninguna manera es a seguir haciendo de viejo becerro y que 4 niños bonitos de NNGG se rían de mi en mi propia cara.

Yo, que soy ya muy viejo y, por lo tanto, muy antiguo, voy a gritar, a los cuatro vientos, lo que gritarían, Engels, Marx y Lenin: trabajadores de todos los países, uníos, de una puñetera vez, aunque sólo sea por la jodida solidaridad con esos millones de personas que están en el paro sin más horizonte que ver crecer sus desdichadas filas, pero ¿qué coño tenéis que perder, comer malamente 2 o 3 veces al día, ya sé que ahora no disponemos, ante la perfección adquirida por las aparatos represivos, de los modos violentos de darle vuelta a la tortilla, que sólo podemos echar mano a los medios pacíficos, hagamos ya de una puñetera vez una huelga general indefinida, si es preciso, hasta la muerte, sangre, si no, hasta que podamos, sudor, y, siempre, siempre, siempre, continuamente en una dura lucha sin cuartel y sin fin, iniciándola y abandonándola, según nuestras fuerzas, mientras podamos, lágrimas, digámosle a los amos del mundo que con nosotros también hay que contar, ya sé, ya sé, ya sé, que se necesitan unos cojones muy grandes, mucho más grandes aún que los del caballo de Espartero, que será muy duro ver pasar hambre y toda clase de miserias a nuestros ancianos padres y a nuestros hijos pero es que no hay otras solución.

En las urnas nos van a ganar, a partir de ahora, siempre porque ellos han conseguido invertir la situación: ahora ya no somos los más numerosos por la repugnante traición de las jodidas clases medias que han vendido su honor y su memoria por unos asquerosos platos de lentejas, el piso en propiedad y el coche en la puerta,

He leído no sé dónde, unos de estos días, que la democracia ya no sirve y creo que es verdad puesto que si los más numerosos son ya los del piso y el coche, yo, por lo menos, no me resigno a admitir que éstos jodidos traidores, tan egoístas como interesados, vayan a darle a todas las ultraderechas neocapitalistas del mundo los votos necesarios para acabar de aplastar a todos los menestorosos no porque crea que esto lesiona la fraternidad sino algo mucho más exigente aún, la justicia, por eso, atentos los duros críticos del comunismo que tanto proliferan y alardean por estos blogs, soy comunista, porque creo, quiero, deseo y estoy dispuesto a hacer todo lo que sea necesario para ello, que el mundo se transforme en un lugar donde cada uno de nosotros entregue a la sociedad todo lo mejor de sí mismo para que ésta pueda darle a los demás todo lo que realmente necesiten.

Y, ahora, estoy aquí, dispuesto a que me crucifiquéis. A lo peor, esta vez, con razón.

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