sábado, 12 de junio de 2010

La sociedad podrida

#156 Comentario por eutiquio1.=12/06/2010 @ 10:18

La sociedad podrida

Siempre he creído que la figura de Felipe González estaba esencialmente sobrevalorada, a pesar de que, después de su derrocamiento, ha gozado de una intangibilidad tan unánime que resultaba altamente sospechosa.

Vuelvo, una vez más, a la terrible frase de Lampedusa: es preciso que todo cambie para que todo siga igual, es el culmen del pragmatismo de la ultraderecha y consagra la que es inteligentísima táctica del pensamiento reaccionario que parece que va a imperar ya para siempre en el mundo: la historia de la humanidad se concreta en períodos de regresismo seguidos de otros de progresismo siendo éstos últimos cada vez más breves y menos intensos porque el pensamiento reaccionario ha conseguido la primacía en las élites gracias a lo que se ha dado en llamar la traición de los intelectuales.

Por su nacimiento, dentro de una familia esencialmente burguesa, propietaria de una vaquería en Sevilla, por su formación universitaria, estudios de Derecho en aquella universidad, por su profesión, abogado laboralista, por su concepción del mundo y de la vida heredada de los que fueron sus maestros en la Facultad, Felipe es el típico producto de las élites falsamente progresistas de una derecha inteligente que se preocupaba, sobre todo, de cumplir la máxima de Lampedusa: con la extensión inevitable de la cultura de masas, gracias a la imposición de la instrucción pública, la derecha tenía que irse acomodando a las exigencias de una mayor apertura social, acomodación que se concretaba en la aparición de falsos partidos de izquierda que lo primero que hacían era abjurar del maxismo.

El marxismo, acabamos de decirlo hace unos días, es, sobre todo, un sistema, un método de análisis de la realidad y trata de comprender los acontecimientos históricos a la luz de las circunstancias económicas que concurren en cada caso, partiendo de lo que, para él, es una premisa indiscutible: la economía es el substrato esencial de toda actividad humana, de tal manera que todo lo demás no son sino superestructuras económicas.

Esta verdad elemental e indiscutible fue echada a un lado por González, en su famosa abjuración del marxismo y en ella se halla el principio del fin de todo lo que la izquierda ha intentado desde entonces, porque fue y es esencialmente definitivo preferir morir apuñalado en el metro de Nueva York que de hambre en Moscú, o sea, preferir la libertad mafiosa representada esencialmente por la facilidad liberal para todo incluso para el crimen a la disciplina social que implican todos los procesos auténticamente revolucionarios en orden a la consecución de la igualdad social, que no puede conseguirse nunca sin una lucha cerrada en la que es indispensable no sólo la complicidad del Estado sino su participación activa, todo lo contrario de lo que preconizaban esos 2 baluartes históricos de la auténtica libertad, Reagan y Tatcher, cuando afirmaron la que se considera máxima esencial de todo auténtico liberalismo: el Estado no es la solución, es el problema. Y así de aquellos polvos hemos llegado a estos lodos, de modo que no hay por qué quejarse.

No se puede adoptar el apotegma de Mao: gato negro, gato blanco es igual, lo importantes es que cace ratones porque, entonces, se está desmoralizando toda la actividad política y éste es el principio esencial de la ultraderecha y su asunción por cualquier ideología izquierdista implica, por consiguiente, su propia desnaturalización.

De ahí que, desde entonces, la lucha por el poder en nuestra desdichada sociedad no se dé entre izquierda y derecha sino entre facciones inasumidas de una misma derecha que esgrime ante cualquier intento de progreso efectivo de la sociedad ese arma irrebatible de que es el más radical ultraliberalismo del mercado el faro indiscutible para la navegación política.

Porque es hora ya de que nos despojemos de las máscaras. Una ideología que admita como principio inalienable de su actuación política que el mercado es el tótem y tabú de toda su actuación política es esencialmente de derechas y todas ésas medidas que suponen la moderación de dicho principio no son sino parches o remiendos de una mentalidad esencialmente regresiva.

Es por eso que se ha impuesto sin ninguna clase de trabas la sociedad que propugnaba Popper pero que yo no me atrevería nunca a llamar abierta sino íntegramente podrida porque supone que los valores humanos se han supeditado de tal manera a los puramente instrumentales del mercado que el mundo entero se manifiesta como un ente podrido en el que los valores que antaño fueron esencia de la humanidad ahora no es que no sean admitidos sino que son perseguidos con verdadera saña.

De aquí los golpes de muerte que la revolución conservadora está asestando a los últimos vestigios que restan en el mundo a lo que se denominó Welfare State, Estado de bienestar, y que, según Wikipedia, es un gobierno donde el Estado desempeña un papel clave en la protección y promoción de los derechos económicos y el bienestar social de sus ciudadanos. Se basa en los principios de igualdad de oportunidades, la distribución equitativa de la riqueza, y la responsabilidad pública para quienes no pueden acogerse a las normas mínimas para disponer de lo necesario para una vida que merezca realmente este nombre.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial, seguramente en opiniones como esta sea imposible comentar algo a su altura, sólo nos queda a los que le leemos levantarnos y aplaudir, aunque no nos oiga.
El anónimo cobarde.

Anónimo dijo...

Muy bonito el cambio con ese fondo de acuarela. Se nota una mano femenina o artística.

Cada día se supera José. Tan solo queda añadir que hemos entrado de lleno en el neo-liberalismo desde que hace tiempo nos metieron en nuestras vidas el Fondo Monetario Internacional y tenemos que dejar de perseguir "fantasmas".
El Fondo Monetario Internacional es una organización internacional; sus países miembro se han obligado por contrato, a cumplir determinadas reglas, a cooperar en cuestiones de política monetaria internacional y de flujos de fondos y a cooperar financieramente entre sí para superar déficits en la balanza de pagos. De esta manera se quiere cooperar con el crecimiento del comercio internacional y así lograr un elevado nivel de empleo y de ingreso real. La fundación del FMI tuvo mucho que ver con la fundación simultánea del Banco Mundial, su organización hermana para la financiación del desarrollo.

En el artículo I del Convenio Constitutivo se indica que “la misión del FMI es: fomentar la cooperación monetaria internacional; facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional; fomentar la estabilidad cambiaria; coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos, y poner a disposición de los países miembros con dificultades de balanza de pagos (con las garantías adecuadas) los recursos generales de la institución. En general, y de conformidad con sus otros objetivos, el FMI se encarga de velar por la estabilidad del sistema financiero internacional”.
Es curioso ¿verdad? Cualquier parecido con la realidad de lo que está pasando...
Esa manera de prestarnos dinero para vivir a intereses variables. Esa protección del dinero en paraísos fiscales, parecen un saqueo o robo a gran escala.
Solo tenemos un enemigo, pero muy grande, es el fundamento del sistema capitalista de libre mercado, con dos sucursales: F.M.I. y el Banco Mundial.

Un saludo de Carmen RM.

Anónimo dijo...

Hola, viejo zorro y camarada, luchador infatigable:
¡Con qué maestría has descrito lo que se viene produciendo hay en día de la mano de los liberales!
Cuando tengo tiempo me paso, de forma clandestina, a leer tus comentarios y opiniones.
El fascismo es la cara del liberalismo en su versión de lucha radicalizada contra la clase obrera. Yo siempre afirmo que el fascismo nos gobierna. No lo hace con los métodos visibles y radicales del periodo de entreguerras sino, se una forma más sutil, pero, con similares consecuencias mortales para la población mundial.
El mejor análisis que he leído del fascismo se debe a la pluma de Georgi Dimitrov; él, que tuvo que enfrentarse ante los tribunales nazis (cuyos estractos estenográficos de juicio conservo); él, que tuvo que hacer frente como nadie a una autodefensa al comprobar que su defensor no era más que un alfeñique del sistema de represión nazi; él, que tuvo que hacer frente sólo a un juicio radiado al mundo para culpabilizar al comunismo del incendio del Reichstag y condenarlo de por vida. Y Dimitrov... era consciente de que su juicio trascendía su persona para condenar la ideología de la liberación proletaria. De ahí que, con denuedo, con una fuerza de voluntad e intelectual impresionantes, se propusiera la defensa del comunismo en el juicio. Sólo entonces comienza a dar un nuevo giro el juicio. Dimitrov se muestra impecable e implacable en su análisis del fascismo, en la oposición de intereses con la clase obrera y en que la solución radica en el comunismo. Defiende el comunismo, no como una ideología destructora, de reacción, sino, de progreso de la Humanidad; descubre las componendas y las conexiones de la financiación del partido nazi por los grandes industriales y banqueros alemanes, británicos y estadounidenses, la relación de causalidad en el incendio del Reichstag por los nazis, con la finalidad de derrocar el comunismo, al culparlo por ello.
Sólo entonces las emisiones radiofónicas emitidas al mundo se cortan al comprobar como el Hombre se sobrepone a la máquina, como pone al descubierto el verdadero rostro del fascismo, y el peligro que supone, para éste, las palabras de aquel hombre.
Las emisiones seguidas desde Moscú, desde los confines de toda la Unión Soviética, eran seguidas con alborozo e interés al ver cómo aquél hombre era capaz de zurrar dialécticamente a la Máquina.
Al final, el tribunal no pudo condenar al Hombre, y a su través, a la Komintern, si no quería quedar como una casa de lenocinio ante la opinión pública que había seguido el caso. Es posible que en otro año posterior, Dimitrov hubiera sido condenado. Pero, lo cierto, lo que queda para la historia fue que el Hombre puso al descubierto las verdaderas conexiones del fascismo y la burguesía y sacó victorioso al comunismo. Un juicio que pretendía serlo de condena al comunismo acabó viendo la luz que iluminaba al fascismo y poniendo negro sobre blanco, descubriendo la verdadera faz del totalitarismo nazi.
De algún modo, hoy, tú, querido amigo, eres un poco, de algún modo, como Dimitrov.
Un abrazo, estimado amigo y camarada.
ALIENADO

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Hoy es un día de muchísimo trabajo. Tengo que responder a todas esas misivas que, en ambos blog, he recibido de las personas a que más aprecio. Y, hablando de aprecio, por fuerza debo de comenzar por alguien en la que el afecto ha dado paso a un sentimiento mayor, el cariño, a Carmen RM, yo no sólo la aprecio sino que la quiero porque no se bien cómo ni por qué ha pasado a formar parte de mi familia, lo que, desde el punto de vista de nuestro mutuo trato, tal vez no sea una ventaja porque no cuido nuestra relación como en otros casos, ya sabéis eso de que donde hay confianza da asco.

La verdad es que su comportamiento me desconcierta. Aparece y desaparece en mi vida como un guadiana refrescante y venturoso. Y, al principio, estas desapariciones me llenaban de inquietud. Ya, no tanto, por el propio hecho de irse de mi vida con tanta frecuencia, ha conseguido que yo asuma sus desapariciones como algo normal. Esta vez, no he pensado que le ocurría algo malo, una dificultad en su problemática vida económica, o un agravamiento en la enfermedad de su madre o que había conseguido un empleo, lo que, junto a su vida familiar, le había restado tiempo que dedicar a estas cosas, sino que se trataba tan sólo de un cabreo que había cogido conmigo por alguno de esos olvidos tan frecuentes ahora en mi vida. Pensaba yo que tal vez había dejado sin comentar algo que ella me había propuesto y que este olvido mío le había enfadado hasta el punto de dar un portazo y marcharse, de modo que me fui al Google, puse su nombre en el buscador y el gran chivato me dijo que hacía sólo 2 días que había penetrado en el blog de Luis Solana y había dejado allí un comentario o sea que la cosa iba bien, aparte de su gran enfado conmigo, lo que acabó de tranquilizarme.

Hoy, ha vuelto por mi blog para hablarme del FMI y del Banco Mundial y lo ha hecho con un dominio del tecnicismo económico a ellos referente que me ha asombrado, incluso me ha recordado al gran Iñaki, concluyendo con una frase muy significativa: “Solo tenemos un enemigo, pero muy grande, es el fundamento del sistema capitalista de libre mercado, con dos sucursales: F.M.I. y el Banco Mundial”.

A lo que yo no tengo más remedio que responder: Efectivamente, es así, pero ¿es sólo por eso por lo que has vuelto a dirigirme la palabra? Yo quiero suponer que no, que es porque, como yo, sentías la necesidad de volver a hablar conmigo porque tú también me consideras a mí, como yo a ti, una parte entrañable de tu familia.

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