jueves, 24 de junio de 2010

Manolo Saco, carta abierta a



Esta mañana, cuando me levanté, escribí un post que, luego, a continuación de la carta abierta a Manolo Saco, del  28/09/2009, voy a colgar hoy en este blog y del que me parece que dicha carta abierta es la más adecuada de las introducciones:

#10 Comentario por eutiquio 28/09/2009 @ 06:35

Carta totalmente abierta a Manolo Saco:

Estarás contento, Manolo. Ya lo has conseguido. Primero te cargaste a Dios, así, con mayúscula inicial, luego, la moral corriente y, por fin, en un alarde de omnipotencia, algo a lo que nunca nadie se había atrevido, te cargaste también la Ley, así, también con mayúscula inicial y ahí es donde has fallado como un dios, con minúsculas, cualquiera.

Deicidas, antes que tú, los ha habido a cientos, a millares y, perdona que te lo diga, a ti que no sólo no estás acostumbrado a las críticas sino superacostumbrado a los elogios, mucho mejores que tú. Pero ninguno de ellos, se había atrevido a cargarse también la Ley porque cualquier grupo humano sin una ley que regule las relaciones que en su interior se producen no es que se rebaje al nivel de las bestias es que se convierte automáticamente en una manada de fieras salvajes, porque las bestias, pobres, también respetan sus leyes, y aquí, en este mundo virtual que tú no sólo has creado sino que conservas y estimulas cuidadosamente, todos los días, no se respeta ni la Ley.

Y, entonces, sucede que cada uno de los individuos que pastan por él a sus anchas puede convertirse, y la mayoría de ellos lo hace, en simples forajidos, es decir, como en las películas del Oeste, en vulgares pistoleros que disparan sobre todo lo que se mueve.

Es el peligro que tiene jugar a ser un doctor Frankenstein cualquiera, sobre todo si se hace en el campo moral, porque entonces ya no se trata de un sólo loco, como en el chiste del tío que iba en dirección contraria por la autopista, sino en miles de locos.

Verás, Manolo, perdona que te lo diga con cierta crudeza, aunque este no es mi estilo, cuando en un colectivo se suprime la Ley, ¿sabes lo que ocurre?, que automáticamente se convierte en un refugio de criminales.

El otro día yo me atreví a escribir aquí que todos nos prostituimos y decía que lo hacía el director de este diario cuando no se atrevía en sus artículos a contravenir la línea que sigue el editor con su política para conservar su puesto de trabajo y que, por supuesto, también lo hacías tú por el mismo motivo.

Como es lógico, no recibí, que yo recuerde, más que una sola adhesión y, sin embargo, “se mueve”, y, sin embargo, es verdad. Todos, absolutamente todos, Manolo, tú y yo, también, tú y yo sobre todo, nos prostituimos muchas veces al día, lo que eleva nuestro ejercicio de prostitución hasta niveles numéricos increíbles.

Este blog está lleno de gentes magníficas que se consideran por encima del bien y del mal porque no tienen ningún inconveniente en convivir con auténticos delincuentes diariamente pensando que ellos no se contaminan. Y se equivocan radicalmente. Es una contradicción tan visible que no la acababa de entender. Que gentes muy lúcidas cuando enjuiciaban los problemas de Rajoy, Aguirre, Fabra y Camps, se tornaran de repente ciegos y tontos cuando a su lado se producían conductas que moralmente incluso superan las de estos execrables personajes, era algo que, por mucho que me esforzaba no lograba comprender hasta que, de pronto, descubrí que una mezcla de miedo y de soberbia los atenazaba.

Soberbia porque se han acostumbrado a venir a aquí, todos los días y que sus incondicionales seguidores les aplaudan y miedo a perder dichos aplausos si caen en desgracia y pierden su favor.

Y, entonces, ¿qué sucede? Que los matones de taberna, los macarras y los chulos de putas, ésos que se han acostumbrado a moverse no ya sólo fuera de la ley sino dentro de los estratos más bajos de la sociedad imponen su falsa ley, la ley no ya de la inmoralidad sino la que aún es mucho peor, la del crimen.

Ellos están acostumbrados a vivir así. Han hecho bandera de su orgullo la pura y dura delincuencia. Contra ellos no se puede luchar con cierto éxito porque se hace en una absoluta desigualdad de condiciones. Tú no puedes debatir con alguien que te dice con la mayor soltura del mundo sin tomarse la molestia de demostrar lo que dice, en contra de ese sagrado precepto que establece la presunción de inocencia, que eres una loca mariquita o un travesti octogenario porque en el supuesto de que tú estuvieras dispuesto a rebajarte hasta esa abyección no estás preparado para batirte con quien cotidianamente vive en la inmundicia porque para eso hay que tener mucho estómago y tú, por suerte, no lo tienes. De modo que pierdes cuando alguien como una de tus criaturas favoritas para rebatir una larga y densa argumentación en la que le demuestras que quien miente es él contesta simple y llanamente que se la chupes. ¿De veras, Manolo, a ti no se te subleva algo por dentro cuando ves que tus criaturas favoritas, ésas que has mimado con el mayor esmero, se comportan así?

Sin quererlo, me vienen a la mente las terribles requisitorias del maestro Cicerón: ¿Entre qué gente estamos, en qué ciudad vivimos, en qué has convertido tú, Manolo, este foro, permitiendo que simples delincuentes que practican por sistema no ya la mentira, el insulto y el terrorismo verbal más descarados se atrevan impunemente a vulnerar también la Ley penal?

Piénsalo un momento, Manolo. Se puede vulnerar la moral, se puede echar a patadas de este mundo a todos los dioses, esto, incluso puede tener su grandeza, pero te lo aseguro, Manolo, ni tú ni nadie, por muy “deus ex machina” que te consideres, puede, prescindir en el mundo que has creado y que mantienes, con tu esfuerzo, todos los días, de la Ley, ésta sí, con mayúscula inicial, porque entonces, lo que diriges no es un blog más o menos atrevido e irreverente sino un auténtico refugio de criminales porque entonces, tú, también, estas cometiendo un delito en grado de encubrimiento o de complicidad, y eso, te lo aseguro no sólo es ilícito sino que puede llegar a ser peligroso para los que participamos en él y no tienes ningún derecho a exponernos a todos a ese riesgo.

Tú, Manolo, puedes ser tan listo como todos los días te dicen tus seguidores pero nunca llegarás a serlo tanto como para cargarte a los auténticos genios de la humanidad, esos que, como Kant, escribieron, por ejemplo, el imperativo categórico moral que, hasta ahora, a lo mejor alguno de tus aventajados epígonos lo logra, nadie ha conseguido derogar: obra de tal manera que puedas desear que tu norma de conducta sea general. General, general, ¿de qué me suena esta palabra? Ah, sí, éste es el primero de los caracteres esenciales de la Ley, que ha de ser general en su aplicación, sin admitir espacios excepcionales porque si los establecemos, en lugar de conseguir espacios de libertad habremos obtenido espacios de libertinaje.

No sé, a lo peor es lo que nos proponemos.

Y, ahora, Manolo, una sencilla pregunta:

¿De veras no te da vergüenza no sólo haber engendrado sino amamantar todos los días en tus escuálidas tetillas a estos descerebrados que ni siquiera tienen la apariencia de hombres?

Porque un hombre de verdad es el que es capaz de mantener un noble y limpio diálogo con sus semejantes sin tener que recurrir a las más soeces expresiones cuando se ve acorralado por la lógica. Y tú, como un dr. Frankenstein cualquiera, has creado a estos ínfimos monstruos que, incapaces de razonar como hombres, sólo escupen los más groseros insultos que los rebajan al nivel de las bestias.

Piénsalo bien, Manolo, algo debes estar haciendo mal cuando tus criaturas preferidas, ésas que cuidas con tanto mimo porque te organizan tus homenajes y te llevan técnicamente el blog, se han transformado en estos fascistillas de poca monta que han convertido esta bitácora en una especie de campo de concentración en el que se queman en sus hornos a todas las personas decentes que aparecen por este blog y no tienen la sabiduría suficiente para salir corriendo instantáneamente como hacen algunos diciendo aquello de “en mi vida había visto tantos insultos en tan poco tiempo”. Piénsalo bien, Manolo.

Buenos días y buena suerte, que la estamos necesitando todos por tu negligencia como dueño del blog.

3 comentarios:

Fernando Mora dijo...

Pues no sé que carajo estaría haciendo yo aquél día pero me perdí groseramente esta carta que, muy atinada y felizmente, nos muestras.
Dos cosas:
- Esto que transcribes viene a ser lo que yo mismo llegué a pensar de alguna manera en su día. Bueno, quizás no de manera tan extensa y argumentada... pero sólo un poco eh, xDDDD
- He de pedirte que me disculpes pues en alguna ocasión he vinculado el feroz ataque que has sufrido por el grupo con la denuncia del francomadrid. Veo que la "razón" es bastante más importante.
Un fuerte abrazo,

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Amigo Fernando:

No se puede leer todo y al no poder hacerlo, a veces, se pierde la perspectiva.

En cualquier caso que tú pensaras que la reacción del grupito de Saco hacia mí se debía sólo a lo del Franco Madrid es totalmente explicable porque es lo que más reacción siempre provocaba.

Un abrazo,

Anónimo dijo...

HE leído todo y solo veo odio rencor, envidia hasta llegara a la sociopatía, lo siento pero no estoy nada de acuerdo en nada de lo que ha escrito usted , entro hace poco en el blog de Saco y es de lo mas inteligente, sano, demócrata,justo de todos en los que he estado , solo escribe todo esto desde el odio y el rencor, y que las verdades las hace solamente suyas

calificacion de las entradas