lunes, 21 de junio de 2010

A TT y martinico, ajustando cuentas

#4 Comentario por eutiquio1.= 21/06/2010 @ 08:02

Efectivamente, Manolo, yo sigo con mi manía de la justicia inmanente, creyendo, a pie juntillas, que en este perro mundo todo acaba por pagarse. Vease, si no:

Joío TT, como diría tu gran amigo, el eximio Malatesta, ¿sabías, insigne doctor, que eres masoquista? No, porque como doctor eres una autentica calamidad y no sólo porque no cumplas nunca con las más elementales de las normas éticas de ésa que dices que es tu profesión. Porque mira que manda huevos que me vengas a mí con tus consabidos pellizquitos de monja cuando sabes que yo suelo contestarlos con auténticos mamporros, de modo que vuelves por las andadas diciendo que soy un troll: “#169 Comentario por TT20/06/2010 @ 21:43: Los trolles son como las meigas.-#170 Comentario por TT20/06/2010 @ 21:48:…haberlas haylas”. O sea que vuelves por donde solías: “Es un puto troll”, me dijiste.

Te digo lo mismo que al insigne martinico, coño, cuánto debes de odiarme para estar ahí, agazapado, para, a la menor oportunidad, salir e intentar darme el pellizquito, pero sucede que tú no eres como esos animalicos que no te cansas de “arretratar”, como diría, otra vez, tu insigne amigo, el gran Malatesta, tú no eres más que un acomplejado que no acaba de asimilar su propia realidad y busca desesperadamente, retratando tanto infecto bicho, no sentirse un solitario monstruo sino tan sólo uno más. Que te sea leve, muchacho.

#191 Comentario por Martinico20/06/2010 @ 23:29

Hombre, martinico, al fin, salió el conejo de su madriguera. Pero lo ha hecho mal, puesto que falta descaradamente a la verdad. ¿Sabías que eres casi tan malo manipulando como calificando?

La secuencia no es como tú la cuentas y te desafío a que la narres lisa y llanamente trayendo aquí los comentarios en los que se plasmó y colocándolos uno detrás de otros, sin más comentarios. Anda, hombre, atrévete.

Por si no te atreves, lo voy a hacer yo.

Sirves a la verdad cuando afirmas que yo ensalcé al ripioso hasta unos límites que nadie ha todavía superado.

Faltas a la verdad, descaradamente, cuando omites que el ripioso me pagó mis inusitadas alabanzas llamándome asqueroso picapleitos o algo semejante sólo para que le rimara uno de sus ripios, o sea que subordinó de mala manera una persona que lo había ensalzado sin medida a la jodida gloria de pergeñar un ripio¡¡¡

Y tu, martinico, que habías actuado como juez en este blog, calificaste su conducta con la nota máxima, le diste un 10, por lo que yo no tuve otro remedio que darte a ti otro 10.

Y algo debió de removerse en tu interior ante esta justa calificación cuando, desde entonces, todos los días, has estudiado a fondo, como otros tantos de tus amigos, lo que yo hacía para comentarlo bajo el amplio manto de Rochefoucault, amparándote en una de sus máximas, que, según dicen, son 461, al principio, sin citar la fuente, y, luego, cuando Doctor Odio de un modo indirecto te dijo que tu amigo François se parecía mucho al autor de las máximas, reconociendo, al fin, la paternidad ajena de las mismas, lo que acabas de reconocer cuando tratas de excusarte diciendo eso de que tú no robabas nada, ya sabes: “excusatio non petita, acusatio manifesta”.

Te digo lo que al insigne matasanos de las Afortunadas: cuánto odio tiene que haber en tu corazón para estar ahí, agazapado, todos los días, esperando un comentario mío, para aplicarle una de las 461 máximas del bueno de Rochefoucault.

Con tu pan te lo comas, macho.

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