sábado, 31 de julio de 2010

Cuba, el paraíso de la igualdad

Cuba es y pretende ser un país comunista.

Pero ¿qué es el comunismo?

El DRAL dice: “comunismo.
(De común).-1. m. Doctrina que propugna una organización social en que los bienes son propiedad común”.

Si en una sociedad, todos los bienes, menos los de uso y consumo individual y permanente, pertenecen en común a todos los que la constituyen, el resultado que se produce a nivel de status ciudadano es la igualdad.

“Igualdad: (Del lat. aequalitas, -atis).-1. f. Conformidad de algo con otra cosa en naturaleza, forma, calidad o cantidad.-2. f. Correspondencia y proporción que resulta de muchas partes que uniformemente componen un todo.-3. f. Mat. Equivalencia de dos cantidades o expresiones.-~ ante la ley.-1. f. Principio que reconoce a todos los ciudadanos capacidad para los mismos derechos”.

  Los marxistas originarios se refirieron a una organización social
justa afirmando que ésta sería aquélla en la que se exigiera “a cada uno según su capacidad y se diera a cada uno según su necesidad”.

Y por 1ª vez hemos hablado de justicia. Para mí, es la esencia de todo el comportamiento ético del hombre hasta el punto de que, para mí, el hombre que no es justo, que no aspira a establecer y defender la justicia, no tiene categoría de tal.

Si todos los bienes de la Tierra pertenecen con igual derecho a todos sus habitantes, parece evidente que, si esta máxima imperara realmente, todos los hombres seríamos iguales desde el punto de vista económico.

He aquí la cuestión. Hemos escrito, hemos hecho referencia a la terrible, la demoníaca palabra: economía.

Otra vez al DRAL: economía:(Del lat. oeconomia, y este del gr. Oikonomus: a).-1. f. Administración eficaz y razonable de los bienes.-2. f. Conjunto de bienes y actividades que integran la riqueza de una colectividad o un individuo.-3. f. Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos”.

Volvemos al principio: Cuba es y quiere seguir siéndolo un país comunista, o sea, un país en el que todos los bienes que no sean de uso personal y privativo sean de dominio común.

Según la doctrina comunista, todo lo que hay en Cuba, que no pertenezca personal y privativamente a cada uno de los cubanos por haber éste invertido parte del producto de su trabajo en adquirirlo, siendo el bien adquirido susceptible de adquisición y disfrute cotidiano de un modo personal y exclusivo, pertenece POR IGUAL a todos los cubanos.

Yo, que, desde que tuve uso de razón, deseé ardientemente vivir en un país en el que por el mero hecho de habitarlo y cumplir con los elementales deberes de la ciudadanía, tendría asegurada la misma e idéntica existencia que el resto de mis conciudadanos, siempre consideré a Cuba como un auténtico paraíso para vivir, pero, claro, es que yo he sentido siempre pasión por la justicia que no es, según la simplicísima pero sabia definición del jurisconsulto romano Ulpiano, sino el arte de dar a cada uno lo suyo, “suum quoque tribuendi”, y lo privativo de cada cubano es, por consiguiente, aquella porción de la economía cubana que resulte de dividir el producto interior del país por el número de sus habitantes, de modo que todos ellos serían iguales en cuanto al reparto de la producción.

Pero entonces, coño, llegan los liberales de la más diversa configuración y me dicen, “bueno, pero es que v. es un puñetero cobarde, además de un hombre sin aspiraciones, que se conforma con vivir en la miseria; afortunadamente para la Humanidad, el resto de los mortales somos otra cosa: queremos vivir lo mejor posible, es decir, como reyes y estamos dispuestos para ello a hacer lo que sea, si hay que trabajar más que nuestro vecino para así ganar más que él y poder comprar todo el terreno que rodea su casa y exigirle que nos pague un canon por poder entrar en ella, lo hacemos, y si él hubiera querido evitarlo que hubiera trabajado él más y lo hubiera comprado él, coño, sí, claro que sí, el famoso ánimo de lucro que no es sino el natural instinto del hombre de joder y explotar a los demás pero que, indiscutiblemente, también es el que hace progresar no sólo a este hijo de puta que pretende explotar hasta el límite las necesidades de su vecino sino también a toda la puñetera Humanidad porque excita las ansias de trabajar del hombre para investigar, descubrir, patentar y explotar en exclusiva y privativamente todo aquello que represente un avance en el mejoramiento de la vida humana, puro altruismo, como es evidente".

“Claro que sí”, gritan los liberales, “por eso amamos y defendemos incluso con bombas atómicas, si es necesario, el imperio de la libertad que no es sino la posibilidad de que los que tienen la fuerza y el dinero exploten a los demás como les de la gana, pero eso sí, muy libremente, o sea, que el que necesite la penicilina para combatir una enfermedad mortal la compre a buen precio, según las leyes de la oferta y la demanda, y si no tiene dinero para hacerlo, porque es un discapacitado o un enfermo, se muera de una puñetera vez, y nos deje en paz, porque esto es lo que dice la sacrosanta libertad de mercado, a la que no se le debe rozar ni un pelo, hasta tal punto que hay que prohibir la intervención sustitutiva  del Estado-que, al decir de la Thatcher y del Reagan no es que no sean la solución, es que son precisamente el problema-de modo que todo el mundo echándole todas las zancadillas que pueda al vecino o al contricante, a ganar como sea la mayor cantidad de dinero, e invertirlo o en la Bolsa, el mercado de los mercados, o en negocios que aseguren cuanto más enriquecimiento mejor, que todo lo demás se nos dará por añadidura, porque el mercado es el Dios que se encargará de hacer todos los milagros para que, de 40 millones de españoles, 25 vivan, unos de puta madre, otros, muy bien, muchos, la mayoría, regular y los 15 millones restantes, bajo el nivel de la más absoluta pobreza, que más da, estos jodidos y puñeteros inútiles que no son capaces de abrirse paso en la intrincada selva de la lucha a muerte por la vida, que se jodan y se mueran, porque, desde la óptica del capitalismo, ni son ni merecen ser personas".

"En Cuba, no, en Cuba, todos son personas y qué antigualla, qué terrible contrasentido, qué colosal injusticia, todos son iguales, los hijos del jodido Fidel Castro y los de más inútil de los cubanos, los del que lo ha hecho todo por el país y los del que no ha podido hacer nada porque está enfermo o es un discapacitado".

Y es que ¿qué se puede esperar de un país que ha hecho norma de cumplimiento inexcusable que cada uno aporte a la comunidad toda la capacidad que tiene y que cada uno reciba de ella todo lo que necesite y ésta pueda darle?

Un sólo apunte más. Que a 1ª vista parece que no tiene nada que ver con todo lo que decimos. Se refiere al periodismo. Según la definición, otra vez, del DRAL: “periodista: 1. com. Persona legalmente autorizada para ejercer el periodismo.-2. com. Persona profesionalmente dedicada en un periódico o en un medio audiovisual a tareas literarias o gráficas de información o de creación de opinión”.

"Información o creación de la opinión": he aquí lo que dice respecto a Cuba, Manuel Saco, periodista de Público, como introducción al debate que todos los días promueve en su blog:

“Representan”-los recientes excarcelados cubanos-“a un grupo de represaliados de una monarquía revolucionaria que etiqueta como delincuentes comunes a los disidentes, de un régimen de partido único, de sindicato único, con sus juventudes “rebeldes” como cantera de agitación, con su democracia orgánica, con su falta de libertades políticas, de expresión, de movimiento, con una policía política omnipresente en todos los niveles sociales, que obliga a que toda una población que sabe cantar en alto de forma admirable tenga que hablar en voz baja y mirando de reojo.

Es decir, un régimen que guarda unas desagradables similitudes con aquel nuestro, de partido único, y su OJE, y sus sindicatos verticales, y su policía política represora, que trataba como delincuentes comunes a sus disidentes, y que con tanto ahínco defendió el hombrecillo insufrible cuando era un activo falangista de juventud. Aquel régimen que su partido, ni siquiera ahora en esta democracia que puede vivir sin la etiqueta de orgánica, es capaz de condenar”.

Lo crean ustedes o no, quien escribe esto de que Cuba no es una país admisible en buena teoría política “CON SU FALTA DE LIBERTADES POLÍTICAS, DE EXPRESIÓN”, es el mismo hombre que excitó a sus mejores epígonos, a insultarme a mí a voluntad, asegurándoles que no tuvieran ningún miedo a mi contestación porque ésta no superaría nunca su censura, la de Saco: 

“#83 Comentario por Manolo Saco21/06/2010 @ 22:45
TT, te vas a poner malito. Y eso me entristece. Así que voy a tener que dar la medicina de troll al que se comporta como un troll. Pierde cuidado.

Luna, haz también tuyo lo que acabo de decirle a TT. Voy a desinfectar. No quiero ver tristes ni la luna menguante ni el sol canario. Como tardes en entrar te voy a buscar y te traigo por los pelos. O, como decía aquel, estoy tan desesperado que si mi mujer se va con otro, yo me voy con ellos. Si tu te vas, yo me voy contigo y montamos un chiringuito. Avisada y besada quedas”.

Y, consecuentemente, este abanderado de la libertad de expresión hasta el punto de descalificar a Cuba, por su ausencia allí, como país democráticamente admisible en el concierto internacional, cuando yo intenté defenderme del más inicuo e indigno de los alevosos ataques que puedan darse en su propio blog, él, Saco, el exigente periodista con la libertad de expresión en Cuba, se cepilló por las buenas mi comentario. Coherente y buen periodista que es el sujeto.

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