lunes, 26 de julio de 2010

Divagaciones cuando uno no sabe sobre qué escribir

Son las 7'21 de la mañana, me acabo de despertar,  y compruebo que tengo169/99/71 de tensión, a pesar de que anoche me tomé 1 renitec max y 1 carduran neo de 4 mgm, o sea, que esta puñetera enfermedad sigue ingobernable, antes de ayer cumplí 81 años y ahora me encuentro haciendo las mismas reflexiones que cuando tenía 14, quién coño soy yo, por qué estoy aquí, para qué, por qué soy yo precisamente este sujeto que teclea ante esta pantalla, para qué se me ha dado esta facultad de interrogarme sobre mi propia presencia aquí, qué jodido sentido tiene esta posibilidad de introspección, de plantearme todas estas cuestiones, si este planteamiento no conduce a nada.

O sea que estoy en el mismo sitio, intelectualmente, que hace 67 años y que todo este tiempo no me ha servido absolutamente para nada, ¿o si?, porque ayer mismo discutía con el Malditos Bastardos sobre lo que ocurre en el blog de Saco. Reconozco que es el más triste de los balances a que uno puede enfrentarse, todos estos años para acabar discutiendo sobre lo que ocurre en una reunión de tipos de la más variada especie, cada uno de su padre y de su madre, pero todos ellos con la pretensión de resolver los problemas que tiene el mundo.

Poco bagaje es ciertamente cuando se pretendía desvelar los secretos de esta puñetera vida: por qué las cosas suceden así, por qué los políticos sólo se preocupan de medrar, por qué cada uno de nosotros sólo se preocupa de sus inmediatos intereses, olvidando que después de este puñetero día, vendrá otro igual, con los mismos enquistados problemas y que si parece que nos preocupamos realmente por intentar resolverlos, ello no es más que un miserable ejercicio de estilo, en el que sólo pretendemos mostrar lo formidables que somos.

Yo mismo empecé hace un par de años un intento de ensayo, “Progreso y regresión”, e incluso llegué a escribir un par de cientos de folios, embarulladamente, leí un centenar de libros que acoté, subrayé y preparé con abundantes citas y de pronto, mi pereza habitual encontró la excusa para aparcar aquello: todo este tiempo que he dedicado inútilmente a pelearme con la gente en el blog de Saco.

Así que hoy me he levantado y dicho: voy a retomar aquel hilo y lo voy a hacer de una manera que, por lo menos, me asegura algunos lectores, todos estos visitantes que tiene mi blog, pero inmediatamente lo he rechazado porque he pensado que, para ellos, que buscan aquí otra cosa, enfrentarse con semejante mamotreto sería demasiado aburrido, de modo que me he puesto a escribir todos estos pensamientos que de buena mañana, se me ocurren.

Y, en cuanto, a continuar con el ensayo, me hago el firme propósito, que seguramente no cumpliré, de trabajar allí también. Esto sería una manera de evitar que todo este tiempo que he dedicado a deambular por los blogs, por lo menos, me haya servido para tomar la temperatura a una serie de personas preocupadas por la “res publica”, que es de lo que al fin y al cabo se trataba.

Bueno, y termino que con estas cuatro cosas parece que, por hoy, se me ha acabado el rollo.

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