miércoles, 14 de julio de 2010

El liberalismo no es sino una nueva forma del fascismo



La revolución conservadora

La conservación es el arte de conseguir que algo o se mantenga intacto, que se conserve tal como está, o que, si es posible, retroceda aún más en el tiempo hacia sus origines.

El liberalismo no es sino la expresión actual del fascismo.

El poder no sólo debe conservarse sino crecer sin ninguna clase de límite, es una nueva especie de Moloch, al que se sacrifican todos los niños que nacen pobres en el mundo. La filosofía del poder se halla inscrita en la propia naturaleza del hombre que tiende hacia él como las plantas hacia la luz, tal vez sea por eso que los filósofos de la derecha superan a los de la izquierda: ¿porque la idea central de la derecha, la conservación de lo que se tiene es más natural que la de la izquierda, imponer la verdad y la justicia en las relaciones humanas?

El caso es que un día, un príncipe, enuncia la que va a ser la máxima rectora de todo el pensamiento conservador: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”, con la que consigue arrebatarle a la izquierda el que parece que es su motor esencial, el cambio, pero haciéndolo suyo mediante la suprema falsificación, convirtiéndolo en un cambio ficticio, en un cambio inexistente que sólo busca que todo siga igual.

Si bien se piensa, se advierte cómo esta máxima, tan sintética, es un prodigio de sabiduría destilada, sin duda, en una de esas inmensas bibliotecas italianas en las que se almacena todo el saber humano, Lampedusa es un sabio auténtico que ha comprendido, sobre todo, que si uno quiere ser leído y asimilado tiene que cumplir, ante todo, con Gracián, lo bueno, si breve, dos veces bueno.

Pero es también un sabio tramposo que quiere conservar su injusto status a costa del sufrimiento de todos los desposeídos de la Tierra, quiere que todo siga igual que haya hombres como él que puedan arrogarse el derecho a denominarse príncipes, o sea, primeros, primeros en todo, en poseer la mayor parte de la riqueza del mundo, en estudiar con los mejores maestros del falso silogismo, en disponer de las mejores bibliotecas, en crear y mantener las policías más duras, los mejores medios de represión de las inevitables revueltas, en nombrar como jueces a los más inclementes de los suyos, a lo más falsos, en sobornar de la peor de las maneras a los técnicos de todas las sabidurías para que otorguen los frutos de su estudio y de su inteligencia a las empresas más conservadoras a fin de que las revoluciones científicas se domestiquen tanto o más que las revoluciones políticas, pero sobre todo, pagando muy bien a los maestros de las revoluciones sociales que un día sostengan que el bien común debe de ser impuesto incluso por la fuerza en aras de la felicidad universal, el fascismo puro y duro, y, después, cuando convenga, mantener la tesis contraria, la fuerza debe excluirse de toda acción política que debe basarse exclusivamente en la libertad: libertad de mercado, libertad personal, libertad para hacer con las personas y con los bienes lo que más nos convenga a nosotros, los que ya lo tenemos todo para seguir conservándolo, para conseguir lo cual, si es preciso, derogaremos el Estado, convirtiéndolo en algo absolutamente insoportable: “el Estado no es la solución, es el problema”. Y, así, habremos derribado la última muralla que defendía a los desheredados y lo podremos hacer TODO en nombre de una libertad que no será sino la peor, la más grande de todas las mentiras porque, sin independencia económica, no es que no puede hablarse de libertad sino que hacerlo es la mayor irrisión de puede cometer el ser humano.

Humano, demasiado humano resulta este hombre que han creado este príncipe italiano y sus más fieles seguidores y cuya máxima expresión es, hoy día, Berlusconi, un fascista esencial recubierto con una abundante dosis de televisión basura y de prensa infame, invoca descaradamente a sus mayores, entre los cuales, cómo no, se encuentra el Duce, no en vano gobierna siempre aliado con la liga fascista italiana.

He aquí, pues, cómo el liberalismo enlaza con el fascio, cómo la falsa libertad tiende su mano al nuevo fascismo y se identifica plenamente con él, de modo que resulta que cuando Adam Smith afirmaba aquello de que el hombre cuando busca su propio lucro en realidad está trabajando por el bienestar de toda la Humanidad no hacía sino preceder en el tiempo a aquel otro sabio que dijo todo es bueno para la hacienda, lo que se gana honradamente y lo que se expropia a los otros, sean cuáles fueran los medios por los que se consigue la expropiación, fascismo puro y duro.

5 comentarios:

DrJones dijo...

Lo escribes tú y te quedas tan pancho. El fascismo es lo que está haciendo el socialismo en España repitiendo votaciones hasta que salga lo que ellos quieren, retrasando juicios y archivando denuncias, deteniendo a militantes y alcaldes de la oposición con fotógrafos para después soltarlos tras demostrarse que eran inocentes, pero sin que se sepa, prohibiendo y legislando a golpe de decreto-ley cosas que atañen a la privacidad del individuo como si es posible fumar o no en propiedad privada, cerrando medios de comunicación disidentes, instaurando una red de espionaje (SITEL) y obligando a la gente a identificarse por DNI para encima facilitarles la labor. Y por último, tenemos al presidente del gobierno diciendo que si sus leyes son contrarias a la constitución, es la constitución la que está mal y hay que cambiar, y no sus leyes. Una constitución, todo sea dicho, QUE ÉL TUVO QUE JURAR ACATAR PARA PODER ACCEDER AL CARGO. Toma ya ejemplo de fascismo.

Fernando Mora dijo...

Muy buenas D. José.
Ando de vacaciones y sin posibilidad de conectarme a internet salvo éste pequeño momento. Ni corto ni perezoso te envié un mail a la dirección que vi en tu perfil contándote tal asunto. Te agradezco muchísimo tu entrada al respecto de las huelgas en China, no digamos ya el como me calificas. Espero en unos días volver a la "normalidad" y poder extenderme algo más.
Un abrazo

Anónimo dijo...

Quién encargó la compra del sistema SITEL:
El Ministerio del Interior el 24 de octubre de 2001, firmando en su representación el entonces ministro Mariano Rajoy. Sus especificaciones técnicas fueron por tanto decididas por el entonces gobierno del PP.
De todas formas conociendo al que escribe el artículo seguro que no deja fuera de la política liberal al PSOE, con lo cual tu intento de crítica a algo que no se dice en el artículo es vano y adolece de una interpretación de defensa del PSOE que no existe, los que entramos aquí conocemos la política liberal del PSOE.

Anónimo dijo...

Perdón el anónimo.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Muchas gracia, mi querido y anónimo amigo:

En realidad, creo que debería ser tú el que contestara siempre a estos señores que atacan con tan poco fundamento.

Supongo que, algún día, antes de que yo estire la pata, como dicen por aquí, muy gráficamente, me comuniques, aunque sea por email, como ha hecho anunciándome sus vacaciones Fernando Mora, quién eres porque creo que te conozco de algo y me muero de curiosidad.

Un fuerte abrazo, fiel amigo,

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