jueves, 22 de julio de 2010

Respondiendo a unos comentarios de Aitor y Anónimo

Respondiendo a unos comentarios de Aitor y de Anónimo

No, mis queridos amigos, ni mucho menos, la izquierda no es eso que vosotros apuntáis. No es beber en fuentes tales como kaosenlared y rebelión, como tampoco haber leído mucho a Marx del mismo modo que un buen cristiano no es aquel que haya leído exhaustivamente los Evangelios, lo que hace de un tipo un buen izquierdista o un buen cristiano es cómo actúa, su actuación, su conducta, su actividad, sí, sí, el famosísimo “por sus obras los conoceréis”.

No es de izquierdas un tipo como Zp, que hace una política neoliberal conservadora de todos los enorme privilegios de la banca y del capital so pretexto de que no sólo le viene impuesta desde la UE sino de que, si, además,  si les aprieta las clavijas a los plutócratas, éstos se van a ir de  España; aquí, en la admisión sin ninguna clase de límites de los postulados de la ultraderecha es donde radica el motivo del hundimiento de la izquierda como filosofía vital, si admitimos como razonamiento esencial de la filosofía política que el mercado es el “Deus ex machina” que todo lo gobierna, nosotros mismos nos atamos de pies y manos y no tenemos sino que ofrecer mansamente nuestros cuellos a sus eficacísimas guillotinas.

Si abdicamos de nuestra principio básico de  que el capital no es sino  la acumulación más o menos indebida de la plusvalía de nuestro trabajo y, por lo tanto, cuando se trata de repartir las pérdidas en una crisis tan profunda como la que padecemos, deberíamos comenzar por aplicar al capital una cuota de participación en las mismas exactamente igual a la proporción en la que se produjeron sus incrementos históricos, de modo que, si no lo hacemos, estamos realizando la política más derechista que puede concebirse porque el principio básico que debería regir nuestra conducta progresista sería que fuera precisamente esa acumulación que llega a ser monstruosa de la renta de nuestro trabajo en manos no ya completamente ajenas sino esencialmente hostiles, la que cargara, en primer lugar, con la tarea de hacer frente a esas crisis cíclicas que su avaricia ilimitada produce.

Pero éste no es sino un aspecto residual del problema en sí, ya que de lo que se trataría prioritariamente sería de actuar sobre la producción de tal modo que las rentas del trabajo se repartieran con absoluta equidad entre los empresarios y los trabajadores, estableciendo científicamente los parámetros para que dicho reparto fuera esencialmente justo, de este modo se produciría no sólo el cumplimiento de la que debería ser la máxima esencial de toda filosofía progresista, “fiat iustitia et pereat mundus”, hágase la justicia y perezca el mundo, sino también el correlativo de que todos los que constituyen la empresa se sientan parte integral de la misma, lo que ciertamente redundaría en una mejora de su producción.

Acabamos de enunciar el que es, sin duda, el principio esencial de la izquierda: el cumplimiento de la justicia. Este principio es tan esencial como riguroso hasta el punto que puede afirmarse categóricamente que toda conducta injusta es esencialmente antiprogresista, es decir, que en tanto en cuanto se está lesionando la justicia el comportamiento es esencialmente derechista, porque la derecha no es sino la producción y el aprovechamiento privativo de la injusticia.

Es por eso por lo que insisto en afirmar que la autoproclamada izquierda que pulula por el blog de Saco tiene de tal lo que yo de santo.

No se puede insultar impunemente a la gente que nos contradice porque ello es fundamentalmente injusto; no se puede proteger, poniendo la más efectiva de las mordazas a los así ofendidos, porque ello es el summum de la injusticia, agravada por las circunstancias de la alevosía y hacerlo mediante el grupo; no se puede agravar todavía más dicho ultraje riéndose de la indefensión de los agredidos; no se puede motejarlos despectivamente, usando para eso los peores dicterios que puedan hallarse en los diccionarios más soeces; no se puede, luego, celebrar la humillación del ofendido con alegres francachelas que a mí me recuerdan mucho la inmortal obra de Pier Paolo Pasolini “Saló o los ciento veinte días de Gomorra”, porque ello significa hundirse el que así lo hace en la más profunda abyección, pero lo peor de todo, lo que eleva esta conducta a la altura de las peores de la historia es hacer todo esto bajo el manto protector de que se hace desde la izquierda, porque esto obliga a revolverse en sus tumbas a todos los que dieron su vida defendiendo la ideología progresista, porque el progreso, el fin que mueve la actuación de la auténtica izquierda, es todo lo contrario: trabajar, hacer objeto de nuestra vida la defensa de los humillados, de los ofendidos, de los ultrajados, de los explotados, del mismo modo que, paralelamente, la actuación de la derecha es exactamente la contraria: humillar, ofender, ultrajar, explotar a los demás.

Es por esto que considero que gran parte de lo que se hace en el blog de Saco es una actuación fascista pura y dura, repito, que me recuerda la obra de Pasolini antes citada, de tal modo que cuando los sáquicos se reúnen en sus cada vez más frecuentes bacanales no hacen sino reproducir el mismo esquema que si no llega a la promiscuidad carnal no es por  falta de ganas no hay más que leer los textos de sáquicos tan señeros como TT y Malatesta.

De modo, mis queridos Aitor y Anónimo, que estáis profundamente equivocados, tú, Aitor cuando consideras que por leer y citar kaosenlared y rebelión se es de izquierdas, ya te he demostrado que se es l o que se hace no lo que uno dice de sí mismo que es, y tú, genial, amable, exquisito Anónimo, cuando crees que a los que se separan decididamente de una izquierda que conocen perfectamente, como sucede en el caso de MB, hay que perdonarlos aunque sepan perfectamente lo que hacen SOLO porque han sido perversamente seducidos mediante la participación en las alegres bacanales y el ejercicio más descarado de la adulación.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Veo que se lleva usted a partir un piñón con Aitor, uno de los trolls fascistas que defecaba a diario en el blog de Elisa.

Hace usted muy bien, ya que es seguro que Aitor no le va a contradecir ni llevar la contraria en su cruzada personal contra todo y contra todos los que participan en el blog de Manolo Saco. Los enfermos de odio es lo que tienen, que se llevan muy bien cuando el odio es compartido. Pero siguen siendo enfermos.

Que sean ustedes muy felices juntos. Seguro que usted lo disfrutará, quizás recordando tiempos pasados en los que formó usted parte del sistema represivo franquista.

Salud, "camarada".

Anónimo dijo...

Hombre, ya estaba faltando el Francosáquida de turno para soltar la parida. Como allí es todo amor y buen rollo tiene que venir aquí a soltar la bilis que se le acumula. Hala vuelve por allí a seguir lamiendo

Anónimo dijo...

Me parto la polla. En dos días, dos señores (uno de ellos indignado, un señor que piensa que argumentar y llamar hijodeputa a alguien es lo mismo) aparecen para llamarme fascista y de paso criticar al autor por darme la razon, aunque sea un poquito.

Acto seguido, me acusa (a otros tambien) de estar lleno de odio.

Alguno de estos saquidas, como gustan de proclamarse, ¿contestaran alguna vez si les parece bien que las normas de ese blog sean distintas para cada persona dependiendo de las ideas que profesen? Porque el primer anonimo lo deja claro, soy un fascista y cada post es una deyección. Sin embargo, cada vez que queria contestar a alguien que se expresaba en esos términos hacia mí y mis comentarios era censurado, y desdeluego que en la mayor parte de los casos el nivel de ofensa de mis post era infinitamente menor, entre otras cosas porque no me hacia falta.

Es decir, si estos mentecatos consideran que el blog de saco es un espacio de libertad y yo mismo un fascista ¿porque no contestan a la pregunta de las normas?

En otro orden de cosas, no, no estoy nunca de acuerdo con eutiquio, además de que me da igual que es la izquierda, la verdadera izquierda o la cuadratura del circulo izquierdista. Me trae sin cuidado.

Un saludo.
Aitor.

Anónimo dijo...

Ojo Eutiquio. Estoy de acuerdo basicamente que el movimiento se demuestra andando, y que no es lo mismo ser de izquierdas que autoproclarmarse de izquierdas.

Como tampoco soy un fascista porque mil veces he dicho que todo el mundo tiene derecho a aprticipar con las mismas condiciones que el restoo.

Como dije una vez, en ese blog cada vez que te llaman fascista hace que uno lo sea menos todavía.

Aitor.

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