miércoles, 28 de julio de 2010

Respuesta al zángano de las alas postizas

La verdad es que esto, el debate con este oscuro anónimo cobarde, se torna interesante cada vez más, porque el tipo ha decidido subir el tono.

Ayer, a las 23'45  horas, a pesar de que se había despedido parece que para siempre, no ha podido resistir a la tentación de lucir esos conocimientos que tiene por el cotidiano estudio de los insectos, sus congéneres, y ha vuelto de nuevo por aquí a darnos una lección, totalmente innecesaria, de ciencias naturales.

Nosotros aprovechamos la ocasión para enseñarle otra clase de ciencias, las morales.

Veamos, primero, lo que dice el sujeto:

Anónimo dijo...
No soy capaz de pasar de lo figurado a lo real, no conozco a quienes se refiere , perdone D. José, pero para hablar de abejas y zánganos hay que dominar el tema.
La abeja reina es una hembra especial en la colmena, la única diferencia con las que algún día fueron sus hermanas y hoy son sus hijas es que, por haberse desarrollado en una especie de "útero" especial, con una alimentación más intensa y prolongada en jalea real, ha alcanzado un desarrollo completo, con un sistema reproductor que marca su misión en la colonia:la única madre de todos los individuos especializados que conforman un conjunto social organizado.
Los zánganos efectivamente vuelan alrededor de la reina, pero en una sola ocasión, en la fiesta del apareamiento, en un lugar del límpido cielo primaveral, atraídos allí por las feromonas que desprende la núbil hembra.Uno sólo lo consigue, el que la alcanza en vuelo y se acopla, llenando el saco del esperma, taponado por la preciada pieza masculina (¡ay, qué dolor!).
El aparato reproductor del zángano es envidiable, cuantas se conforman con menos, pero no es cuestión de describirlo.
Poco más útil es la vida del zángano sino es regular un poco la temperatura de la colmena y estimular con sus propias feromonas la febril actividad obrera.
En cuestión genética el zángano, téngalo en cuenta D. José, es un auténtico hijo de puta.Tampoco tiene padre.
El destino que le espera, no sé si merecido,es llegar una buena mañana con intención de entrar en lo que considera su casa para llenar como siempre la andorga a cuenta de Juan Pandero, cuando se ven sorprendidos por la agresividad de las obreras, sus medias hermanas, que sistemáticamente los exterminan clavándoles su mortífero aguijón. 
Ud,D. José, es como un zángano, pero con pico venenoso.
El abisporro.

27 de julio de 2010 23:49

 Le respondo:

Efectivamente, Zángano Anónimo Cobarde, no sabes pasar de lo imaginado a lo real pero tampoco de lo real a lo fabulado no sólo porque te falta la inteligencia de los que hasta ahora han hecho gala del ingenio suficiente para aplicar la base de las ciencias naturales a las ciencias morales, sino porque estás cegado por la obsesión que te ha imbuido una abeja reina que yo creo que ni siquiera tiene útero, como también sospecho que tú ni siquiera tienes aparato reproductor porque, si lo tuvieras, algo en tu esencia masculina sentiría la propia vergüenza de tener que ocultarse detrás de ese repugnante antifaz del anónimo.

Lo que caracteriza a los auténticos varones es una ineludible exigencia de afrontar valientemente todas las consecuencias de sus actos, de tal modo que puede afirmarse, sin posibilidad de error, que un tipo que no se atreve a hacer frente a lo que hace o dice no tiene de hombre más que el título y la apariencia.

Medítalo un instante, pequeño y miserable cobarde, zángano entre otros muchos zánganos inútiles que, efectivamente, nunca conseguirá estar con una abeja por muy reina que sea como es debido porque te falta la esencial característica de la virilidad, la hombría necesaria para constituirte como un macho normal de nuestra especie.

Anda, retírate, a los montes, vuela con esas alas mecánicas que, con las otras, no podrás nunca hacerlo porque eso está vedado a los que sólo son hombres aparentemente.

Y no olvides que el veneno es el arma defensiva preferida de las laboriosas abejas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Eutiquio, les estás pegando un repaso que no se yo si les quedarán ganas de volver a incordiar. Supongo que ya sabrás de donde vienen los ataques. No te perdonan que los hayas descubierto y seguirán intentando silenciarte.

¡¡¡¡¡No desfallezcas!!!!! ¡¡¡¡¡No pasarán!!!!!

Salud camarada

Anónimo dijo...

yo me parto con este blog.
Es la hostia!

Aitor.

Anónimo dijo...

Y si puedo dar mi opinion, yo prefiero el comentario primero que la respuesta de Eutiquio.

sí estoy de acuerdo con eutiquio que deberia quitarse la careta y decir quien es.

Aitor.

Anónimo dijo...

La verdad es que no pensaba volver, y sólo voy a hacerlo ésta única vez.

El anónimo que firma como el abejorro (que no soy yo) no es el mismo que te dejó los anteriores comentarios (o sea, yo).

La próxima vez fíjate un poco más en detalles como la ip, por ejemplo.

De lo demás que has escrito, ni me molesto en leerlo. El odio que destilas no es plato de mi gusto.

P.D.: Y, ésta vez sí, adiós para siempre. Que seas muy feliz, si es que eres capaz.

Fernando Mora dijo...

Vaya por Dios, me ha chafado mi comentario. Y es que estaba seguro que el anónimo abejorro no era el mismo que el otro valiente. En fin. En cualquier caso, tanto da uno que otro, porque la verdad es que con los repasos que les endosas me lo he pasado bomba.
A pesar del mal olor casi pediría que, al menos de vez en cuando, pasara alguno y excretase algo
Un abrazo,

Anónimo dijo...

El abisporro, obisporro o avispo dice:

D. José, tómese las cosas con tranquilidad, esa mala baba suya es lo que le hace subir el colesterol.
Piense que alguna vez se puede confundir y que los “otros” pueden llevar la razón, que no es ni más ni menos que asertos, de ellos, se ajustan más a la realidad que lo que dice Ud. La dialéctica y la escolástica que Ud. usa esta pelín desfasada y conduce a errores garrafales, a auténticos monstruos, semejantes al delirium tremens.
No ofende quien quiere, sino quien puede. Ud, no puede ofenderme aunque lo intente con insultos. Está, sí, insultando a quienes entran en su pocilga, digo blog, con la opción de anónimos, incluso con apodo, con el nombre de pila o como se quiera. Aquí todos somos igualmente anónimos, pero unos más educados y equilibrados psíquicamente que otros.
Aitor,(supongo), yo me llamo Jaime.
Las abejas, D. José, cambian de rol en su limitada vida. Son primeramente nodrizas, siguen las fases de guardianas, exploradoras, pecoreadoras, y, en la última etapa, de viejas, son pilladoras o ladronas.
Las personas parece que arrastran consigo a lo largo de su vida sus malas artes. Ud. debe de haber sido siempre igual.
No pongo en duda que ha alcanzado la categoría de hombre (yo también lo soy, se lo puedo asegurar, y no estoy presumiendo) pero, ¿qué clase de hombre es Ud.?.Hay hombres hombracos, macacos y macacacos...y otros muchos epítetos que por buen gusto no le asigno el adecuado que se merece.
Además no se lo va a creer, tiene esa manía, con lo cual perdería el tiempo.
Voy a desinfectarme.
To be continued.

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