lunes, 9 de agosto de 2010

CarmenRM propone que intentemos, entre todos, hallar una solución al problema que los fascismos liberalistas nos han planteado


Muy interesante asunto José, éste es el tema que me parece importantísimo para desarrollar y fundamental para vivir en igualdad de oportunidades.

Hay una insistencia sobre tratar de confundir a las personas para, quizás, no llegando a profundizar, podernos manipular.

El capitalismo se fundamenta en que todos somos diferentes y por ello encontraremos la libertad, se supone, de hacerse con dinero o sin más, individualistas y materialistas.

Según el capitalismo a fuerza de trabajo y si no eres vago. Pero todos sabemos que eso es mentira o irreal.

Como todo lo que usted ha dicho es así, no necesito repetirlo porque me ha quedado claro. Pero me gustaría que entre usted y yo (y los que quieran participar ) desarrollásemos lo que sería una organización social en la que todos tuviéramos igualdad de oportunidades, aunque no la llamemos comunismo ni socialismo. Sencillamente igualdad de oportunidades, aunque tuviéramos que empezar desde cero.

Ya sabemos que algo está fallando. Falla todo el sistema capitalista, aunque no lo quieran reconocer. En estos momentos debe haber un mercado en "B" de muchas cosas, un mercado que interesa al mismo sistema. El capitalismo es un conjunto de desigualdades en conflicto que se disuelven con sufrimiento en enfrentamientos o guerras.

Yo lo comparo con una enfermedad cualquiera de los humanos a la que no damos la oportunidad de curar y creo que la humanidad necesita otra alternativa más revolucionada y que tiene que ver con la de mostrar más inteligencia, porque el capitalismo yo lo asemejo con el salvajismo o la forma más primitiva de las personas.

Creo que los humanos estamos en un proceso evolutivo hacia la inteligencia de forma más globalizada, no sé si me explico. La inteligencia es la capacidad para entender y comprender para resolver problemas, luego en el sistema capitalista no se da la oportunidad a las personas de cumplir con una función que es natural e innata en todos los seres humanos.

El capitalismo se ajusta a la supervivencia como seres salvajes y no como debería de ser: Inteligentes.

Bueno ya seguiré, que ahora tengo cosas por hacer. 

Un beso José de su amiga Carmen RM.

8 de agosto de 2010 12:41

Fernando Mora dijo...

Yo soñaba con que realmente alguna vez se consiguiese un mundo donde gobernara la igualdad, claro que si. Creí hace unos años, cuando el fascismo éste que ahora llaman liberalismo tan nauseabundo al que estamos sometidos estalló por los cuatro costados que era el momento apropiado para que al menos se intentara.

Ahora estamos en más de lo mismo y la solución con la que los ultraliberales nos machacan desde sus medios es que se necesita más liberalismo económico para salir de la crisis. Economía homeopática lo bautizó alguién muy acertadamente.

Yo dudo que si entonces no se movilizó la gente en masa para establecer algún tipo de reacción ante ésto, ya se vaya a hacer. Quizá entonces no era el momento pues la mayor parte de la gente todavía no atisbaba o atisbabamos lo que se nos venía encima. O simplemente que como animales que somos lo primero que se concreto en nuestra cabeza fue el puro instinto de supervivencia.

Pero si, estaría bien algún tipo de movimiento ciudadano que creo debería quedar al márgen de los partidos políticos que sufrimos para al menos intentar un cambio y que se llegase a conseguir una verdadera igualdad. Aunque es utópico que algo así pudiera llegar a suceder también dudo y bastante que si por un aquel llegase a triunfar, no acabara por corromperse como tantos otros que han alcanzado el poder, y muchísimas veces usando ésas palabras tan bonitas.

Abrazos,
8 de agosto de 2010 23:21


Fernando: como siempre el sentido común habla por tu boca. Ojalá tu sensato pronóstico no se cumpla.


CarmenRM:

Acepto, encantado, tu ilusionante propuesta pero también con mucho miedo porque creo que tú, a pesar de ese modosito carácter que  luces tienes tu alma en tu almario y el genio, discreto y sumamente educado, pero muy fuerte.

No es fácil que, en estos tiempos de inacabable e irresoluble crisis de los partidos políticos de izquierda, dos descamisados intelectuales sin ningún pedigrí político ni filosófico asuman la tarea de sentar las bases teóricas para un grupo de esta ideología. Incluso creo que nuestros “amigos”, ésos que tú sabes y que tan bien conoces, van a reírse mucho con nosotros pero a mí, esto es lo que menos me importa. 

Pues yo me atrevo a ello, con mucho miedo a no entenderme contigo porque creo que tú eres demasiado idealista y libertaria para sujetarte a las premisas del materialismo dialéctico.

Verás, yo creo que el principio de todo podía ser esa igualdad de la Cuba comunista de Castro y del Che, con la que yo soñaba en mi juventud.

Entonces, como ahora, yo quería dedicarme a escribir pero no podía hacerlo porque tenía que trabajar muy duramente para sobrevivir. Hasta 5 empleos tuve, recién casado, y apenas si nos alcanzaba  para comer. Para comprarnos unos zapatos había que esperar, a veces, un par de años.

Y yo pensaba: si allí, en Cuba, se le pide a cada uno según su capacidad y se le da según las necesidades que tiene, a mí me podrían hacer las pruebas necesarias para comprobar si yo valgo para esto y, si resultaban favorables, ellos se encargarían de que yo, mi mujer y mis hijos comiéramos y vistiéramos como todo el mundo y a mí me pondrían en algún sitio a hacer lo que más me gusta, lo que mejor sé hacer y lo que quiero hacer.

 Pero aquello fue un muy lejano sueño que ya no se cumplirá nunca y aquella cruda realidad fue mucho peor para mi hermano, como ayer conté, de modo que mi hermano y yo, creo, somos víctimas inocentes de un sistema tan canallesco como injusto que está montado desde siglos para que los hijos de los pobres sigan siendo pobres y los de los ricos, cada vez más ricos, porque el sistema se basa en la propiedad exclusiva y excluyente de los medios de producción por parte de las que llamamos clases dominantes, que, además, han impuesto un riguroso sistema de transmisión de dicha propiedad mediante la herencia, y en la acumulación de la riqueza mediante un sistema de incremento exponencial por la incorporación a sus patrimonios de las plusvalías producidas por el trabajo de sus asalariados y de la cotización de las acciones en los mercados de valores, una forma peligrosísima de echar mano a los ahorros de las clases más desfavorecidas que quieren asegurarse un porvenir.

Éste es, a grandes rasgos, el estado de la cuestión, hoy, y tú propones y yo, que estoy completamente loco, lo acepto que entre ambos y los que quieran adherirse intentemos alumbrar una manera de resolver estas contradicciones en que se basa la explotación del hombre por el hombre y todos los problemas que, de cuando en cuando, afligen a la familia humana por las cíclicas crisis económicas.

Empezando por éstas, parece evidente que se producen por lo que se ha dado en llamar el sobrecalentamiento de la economía, es decir, porque los ambiciosos propietarios de toda la riqueza del mundo quieren echarle mano también esa pequeña parte a la que tienen que renunciar para retribuir de alguna manera el trabajo que las clases asalariadas les prestan.

Entonces, las excitan a un consumo desenfrenado que supera sus posibilidades económicas de tal modo que compran viviendas y automóviles de lujo que no pueden pagar si no se mantienen las condiciones de superproducción de determinados sectores, cuyo mantenimiento es absolutamente imposible porque violan claramente los principios reguladores del mercado, las leyes de la oferta y la demanda y, entonces, a veces tarda más y otras menos, pero el sistema entero estalla en una crisis que, a lo peor, un día resulta irremediable.

Y a esto tú, maravillosa mujer, de las mejores intenciones y los mejores pensamientos, quieres que pongamos remedio nosotros, que no somos capaces casi de llegar a fin de mes.

Efectivamente, yo creo que es posible si se tiene el coraje de plantear la formación y educación de las personas de otra forma a ésta de incitarles continuamente a la peor de las molicies y al consumo desenfrenado, esto en cuanto a la reforma de la educación y, en cuanto a las reformas económicas, implantando desde el Gobierno un sistema de economía mixta en el que convivan adecuadamente los mercados libres hasta cierto punto, o sea, mercados en los que se produzca libremente la conjunción de la oferta y de la demanda en todos los sectores de la producción pero bajo la supervisión del Estado, de tal modo que no tengan cabida violaciones esenciales de la leyes de la economía en el sentido de que no se incite ni se permita que las tendencias productivas y consuntivas excedan los límites de sus respectivas posibilidades.

Esto es, más o menos, lo que se me ocurre a mí, en este orden de cosas. Espero con muchísima curiosidad, tus aportaciones al respecto.

Mientras, recibe la admiración y el cariño de tu buen amigo,

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya ves Eutiquio, mientras algunos super-comunistas andan copiando de otros blogs algún artículo para apoyar sus "ideas", vienes tú, y los dejas en bragas sin despeinarte.

Creo que hemos salido ganado con tu blog, ahora será cuando de verdad podamos comparar la calidad de tus escritos con la chabacanería que se estila por otros sitios.

Salud camarada.

Fernando Mora dijo...

Y me apuesto algo a que en el mismo tiempo o poco más que tarda un servidor en comerse una aceituna.
Buenas noches,

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