martes, 17 de agosto de 2010

El Estado, debate brevísimo sobre su necesidad


Verás, amigo ALIENADO, a veces, uno está tan cansado, tener 81 años, familia, necesidades, presupuesto, y poca salud, además, que,  de pronto, encontrarte con que alguien, como Antón Losada, en este caso, te ha hecho el trabajo es una auténtica bendición.

Porque tú llevas ya varios comentarios, en mi blog, insistiendo en algo que te une, involuntariamente, por supuesto, ni más ni menos que con la Thatcher y el Reagan, cuando afirmaban impertérritos aquello tan gracioso de que el Estado no era la solución sino precisamente el problema, cargarte ni más ni menos que el referido Estado, como organización administrativa de la Sociedad.

Yo comprendo muy bien que haberse pasado uno toda su vida estudiando a los grandes maestros del marxismo, con el mayor de los aprovechamientos que yo haya visto nunca, por cierto, y haberse podido mantener en contra de toda esa teoría de la demolición del Estado que tan formidables genios pergeñaron era una tarea realmente imposible para un estudiante tan enamorado.

De modo que tú ahora te encuentras con que una dos, o das por perdidos tantos años de estudio y de trabajo, o piensas, como yo, que también los grandes genios se equivocan cuando sólo tienen del futuro la pobre perspectiva que les ofrece la visión que alrededor les proporcionaba un mundo tan rudimentario en el que el no va más de los ingenios mecánicos era ese ferrocarril que, ahora, no utiliza casi nadie.

De cualquier modo, a mí, siempre me ha decepcionado un poco que estos genios no supieran ver que una sociedad compuesta por millones de ciudadanos no podría nunca constituirse de manera efectiva sin una organización administrativa que fuera capaz de poner en práctica los dispositivos más imprescindibles para su mínimo funcionamiento, y esto, precisamente, esto, esta organización administrativa imprescindible para un mínimo funcionamiento es precisamente lo que hemos dado en denominar Estado, cuando nos referimos a la sociedad pública por excelencia o antonomasia.

Y esto es tan así, que yo, que llevo leyendo todo lo que puedo y algunas veces, más, no tengo noticia de la existencia de una entidad social de cierta importancia que funcione sin un mínimo de organización administrativa que la sustente, y esto en las sociedades privadas se llama consejo de administración o similar y en las públicas, Administración Pública o Estado.

Y lo que más me llama la atención es que todos los antiestatalistas que he conocido lo primero que hacen, cuando se constituyen, es otorgar a sus entidades sociales, sean sindicatos anarquistas o células comunistas, esta organización específica sin la cual no podrían no ya funcionar sino tan siquiera dar un sólo paso, pero ellos, como es lógico no lo llaman ni “consejos de o para la administración” ni mucho menos “Estado”, porque tal cosa supondría un auténtico sacrilegio.

Por todo esto, que ya la razón práctica se ha encargado de demostrar su efectividad ante la maravillosa pero evanescente razón pura, tal como decíamos ayer a propósito de Kant, y dado el enorme cansancio que, a veces, siento y por las causas que antes expuse, dejo que ese catedrático de Ciencias políticas que es Antón Losada, complete esta argumentación mía con el artículo que hoy publica el Periódico de Catalunya, que copio literalmente a continuación:

“Veraneo, impuestos y gaseosa
Martes, 17 de agosto del 2010 
Ya es un clásico de estos agostos de crisis. Entre verbena y verbena, asoma un miembro del Gobierno para reconocer que se están pensando el asunto de los impuestos. De inmediato, desde lo más profundo del chiringuito, emerge el portavoz popular de guardia, para advertirnos de que se avecina el Armagedón fiscal para las clases medias. Algo grave en un país donde todo hijo de vecino o de Amancio Ortega se considera clase media.

Antes o después, ya no quedará dónde recortar en los presupuestos y deberemos afrontar cómo sostenemos la hacienda común, el gran dilema pendiente tras esta crisis que nos ha enseñado que los beneficios son privados e intocables y las perdidas son públicas y culpa nuestra. Tras el asalto intelectual al Estado y lo público, vino el asalto fiscal. Se despiezó para el mercado todo cuanto tenía valor público. Pocos se quedaron a defender al Estado. Los cargos en su contra eran sólidos y salía a cuenta la doctrina dominante durante esta presunta década prodigiosa, mientras parecía posible mantener el supuesto círculo virtuoso de menos impuestos y más servicios.


 Ahora ya sabemos que fue la década estúpida. Saneamos las cuentas estatales, desamortizamos monopolios y servicios públicos o rebajamos impuestos, para que bancos, ejecutivos y ciudadanos pudieran ejercer su libertad de endeudarse en las aventuras más extravagantes El dogma rezaba que más iniciativa privada crearía bienestar, mientras que más iniciativa pública equivalía a despilfarro. Pero el resultado salta a la vista. Al paro y a la pérdida de competitividad y de productividad, se suma la deuda privada más disparatada de Europa.

 Cuando el verano sea un recuerdo, nosotros, la oposición y el Gobierno habremos de decidir si perdemos más tiempo en otro de esos debates gaseosos sobre ricos y pobres. O si optamos por afrontar la elección que marcará las próximas décadas. Cómo y quién va a sostener un sector público con capacidad para ejercer su función redistribuidora. Cómo, quién y, sobre todo, por qué razones va a pagarlo, ahora que sabemos que si el Estado no cumple esa misión, nadie más lo hará”.

Y nada más que darle las gracias a este simpático hombre de izquierdas que, además, es catedrático de Ciencia Política.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que me equivoqué con Alienado. La verdad es que parece ser que el que tiene 81 años es él y el jovencito, Eutiquio.

Del otro blog ya ha tenido que disculparse, y eso que creo que llevaba razón, pero ya sabes como funcionan allí las cosas.

Una vez me mosqueé al ver escrito por Alienado una réplica a un troll. Esto decía: "Mira lo que vamos a hacer con tu España, la Unión de Repúblicas Soviéticas españolas". En un rojo amanecer. Cada vez que lo pienso me dan ganas de renunciar a mis principios comunistas. Estas cosas son las que hacen que mucha gente no nos trague.

Y pensar que este chico prometía. La vida te da sorpresas.

Salud camarada.

Anónimo dijo...

Eutiquio, no vengo a su blog para que continuamente me esté criticando. Eso ya lo hacen otros, y a conciencia, se lo aseguro. Tampoco el eunuco que nunca expresa su opinión y que firma como anónimo, como entelequia que no se expresa más que para hacer una vulgar lamida de culo.
Si usted, no entiende que lo que yo digo ya lo expresaba Marx, es que por usted pasaron los clásicos y no le dejaron nada.
Es mi último comentario en su casa. Usted me invitó; ahora veo que para criticarme continuamente.
Siento mucho que esto termine así.
Al chulo que firma como anónimo y que nunca se moja con los temas, decirle que sí, que yo expresé esa intención y la mantengo.
Parece mentira que uno reciba tantas puñaladad D. Eutiquio, primero, en el blog de Saco; y ahora, aquí.
Aquí donde es usted un dios en su blog y los eunucos anónimos le chupan el culo.
Alienado.

Anónimo dijo...

Señor anónimo eunuco :
¿Dónde me he disculpado yo por mi opinión? Puedo disculparme por un insulto o cualquier otra cuestión pero, nunca por mi opinión.
D. Eutiquio:
No le permito que tergiverse mis palabras porque usted sabe perfectamente que mi desafección por el Estado LO ES EN UN SENTIDO MARXISTA.
Alienado.
No le tolero que vuelva a tergiversar mis palabras para compararlas con el ideario de Thatcher o Reagan, porque usted sabe que eso no es cierto y es usted injusto para conmigo y mi pensamiento.

Anónimo dijo...

D. Eutiquio, usted que cree que el hombre es un malnacido para con el hombre (yo al menos pienso que el hombre fundamentalmente está hecho por las circunstancias que lo rodean porque es un ser social, y por tanto, producto de las circunstancias). Recuerda usted nuestra polémica con Periclex (periclex, CON UNA AMABILIDAD EXQUISITA Y UN PROFUNDO CONOCIMIENTO DEL TEMA, RESPONDE A MI COMENTARIO ANTERIOR
#93 Comentario por periclex31/05/2010 @ 21:41)
No vi, entonces, que usted le comentara que no hay que respetar los DDHH, porque es necesario hacerlo así, ya que usted tiene una idea hobbesiana del hombre. Y no se entera que el hombre es un ser social, producto, por tanto, de las circunstancias que lo rodean. No vi más que el trato respetuoso hacia Periclex que le tributan allí (yo también se lo tengo como se lo tenía a usted y al anónimo eunuco, aunque no comparta sus afirmaciones sobre la socialdemocracia) Pero allí, es respetado Periclex.
Lo que ocurre es que usted ve que allí me tratan mal y me tributa con el mismo trato despreciativo y despectivo, tergiversando mis palabras, porque en todos los sitios se deben de creer que soy el muñeco de sus palos. Ve que allí me desprecian y usted me desprecia para sentirse seguro en el conjunto del grupo y sentirse triunfante; mientras el señor anónimo eunuco le otorga lisonjas, pero, no le aporta ni una sola opinión, ni un solo criterio de discusión . Y todo, porque no estoy de acuerdo con su opinión acerca de China. Le vuelvo a repetir, un y mil veces que aquello de socialismo no tiene más que el nombre, y aunque, estratégicamente, haya que apoyarla para mantener un mundo bipolar o multipolar, no significa que no haya que reconocer que el socialismo allí terminó con la muerte de Mao. Usted justifica que allí no hubiera ni derechos laborales porque el hombre es un lobo para el hombre, y si no fuera por el orden por la fuerza que impone el estado capitalista chino, no podría haber alcanzado semejante desarrollo del productividad, y sin embargo, con Periclex admitió su razón de que debía prevalecer los DDHH. ¿Se ha creído usted que yo tengo que aguantar que me diga lo contrario sólo porque allí me dan también palos y todos se lo van a aplaudir? ¿Es decir, me niega mí el agua sólo por ser quien soy? ¿Qué personalidad es usted, D. Eutiquio, que ha desarrollado sus propios palmeros de blog?.
Ahora le dejaré un comentario sobre la naturaleza humana según Marx.
Alienado.

Anónimo dijo...

Naturaleza Del Hombre

O rasgos del hombre que dependen de su propio ser.

En el tomo I de “El Capital”, Marx distingue entre la naturaleza humana en general y la naturaleza humana históricamente condicionada por cada época. Con esta distinción señala que el hombre posee algunos rasgos que van más allá de la posible influencia de la sociedad, dependientes de nuestra estructura biológica y psicológica, y que determinan apetitos o inclinaciones comunes a todos los hombres (por ejemplo el instinto por satisfacer el hambre, el instinto sexual, la inclinación a la sociabilidad, ...). La sociedad podrá encauzar y realizar las disposiciones que dependen de esta naturaleza constante de distintos modos, pero nunca podrá eliminarlas. Frente a estos rasgos universales se encuentran los que son consecuencia de las estructuras sociales y las condiciones de producción y que son distintos en cada momento histórico. El concepto de naturaleza humana es importante porque sirve de fundamento para la universalidad de la crítica marxista: la explotación del hombre por el hombre es inaceptable porque todos los hombres son por naturaleza iguales, porque todos los hombres por naturaleza son seres activos cuyo destino es la perfección y el bien en la esfera del trabajo. Pero también es importante indirectamente por descartar que en dicha naturaleza se encuentre el derecho de propiedad de los medios de producción. Este derecho es consecuencia de un orden social que no siempre se ha dado y que dejará de darse tras la revolución. La moral burguesa, al entender la propiedad privada como un “derecho natural”, hace la trampa de convertir un hecho (el hecho de que realmente se dé dicha propiedad en la sociedad capitalista) en un derecho.
http://www.e-torredebabel.com/Historia-de-la-filosofia/Filosofiacontemporanea/Marx/Marx-NaturalezaHombre.htm
Alienado.

Anónimo dijo...

El humanismo marxista no se basa en una concepción general abstracta del hombre, sino en una visión histórica y social, es decir concreta de lo humano; donde el hombre es, a la vez que creador, resultado de la sociedad en que vive.

Para Marx el hombre es ante todo el conjunto de sus relaciones sociales "... la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de sus relaciones sociales". Relaciones que no son puramente espirituales, entre conciencias, sino la unidad de lo espiritual y lo material, relaciones establecidas a través de la interacción del hombre con la naturaleza en el proceso de producción y reproducción de su vida material y espiritual.

Por medio del trabajo el hombre transforma la naturaleza y crea objetos. El producto es obra humana, proyección u objetivación del hombre. Por medio del trabajo el hombre pone la naturaleza a su servicio, la humaniza, pero, al mismo tiempo el hombre se eleva sobre ella, se remonta sobre su ser natural; en una palabra, se humaniza a sí mismo. Si el trabajo es de este modo, la autoexpresión del hombre y el proceso de su autodesarrollo, debería ser pues, fuente de satisfacción para éste, pero pierde esta posibilidad en el proceso de su enajenación, en la conversión del trabajador en mercancía, efecto de la división social del trabajo, que en las condiciones de la propiedad privada, lo reduce a una fracción de hombre.

Marx analiza la relación existente entre propiedad privada y trabajo enajenado. El trabajo enajenado se vincula con la naturaleza esencial de la propiedad privada y con su desarrollo, por lo que la liquidación de la propiedad privada en un estadio dado del desarrollo social- a través de la revolución social del proletariado- implica simultáneamente la eliminación del trabajo enajenado.

Ya Hegel, en la Fenomenología del Espíritu , había tratado el problema de la enajenación, visto como un recurso de negación dialéctica que permite un autoconocimiento del Espíritu Absoluto, en tanto desaparece la relación sujeto-objeto, para nivelarse en la relación sujeto-sujeto. Para Marx, la enajenación es el concepto que permite explicar aquellas relaciones que conducen a una forma de trabajo en la cual queda anulada la libre actividad humana, sustituyendo la función social del trabajo, orientada hacia el establecimiento de vínculos humanos entre los hombres, por la cosificación de esas relaciones.

El hombre se afirma como ser humano cuando realiza la actividad de forma libre, capaz de proporcionar placer y no una actividad forzada. En el capitalismo, donde la actividad humana se realiza en los marcos de la propiedad privada, la explotación del trabajo asalariado se convierte en un medio de obtención de riquezas. Las relaciones entre los hombres pierde su carácter esencialmente humano y se potencian las necesidades no satisfechas y la descomposición de los valores espirituales.

En el devenir histórico, la propiedad privada limitó el proceso natural de desarrollo del individuo, quedando frustradas las posibilidades de revelar libremente sus capacidades creativas, y el propio proceso del trabajo, dejó de ser un elemento de reafirmación del hombre en la sociedad. Es por ello que en la sociedad burguesa el hombre se ve impedido de desarrollar plenamente sus potencialidades humanas....
Ver más en: http://www.monografias.com/trabajos15/hombre-nuevo/hombre-nuevo.shtml
Alienado.

Anónimo dijo...

Y ahora, D. Eutiquio, visto para lo que me invitó a su casa: para ser objeto de su burla y la de sus palmeros, ¿Dónde está su ética?
Alienado.

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