viernes, 13 de agosto de 2010

Respondiendo al que yo llamé, en su primera aparición por aquí, deslumbrante.


Me parece, ALIENADO, que vamos a debatir muchísimo, si tú quieres, desde luego, sobre comunismo y su historia, espero que con la mayor cordialidad del mundo.

Tú tienes una visión histórica que parece no ser la mía y reconozco,  paladinamente, que la mía es muy peculiar.

No hace mucho tiempo que la debatía aquí mismo con Iñaki y Meskalis, que tienen, creo yo, una visión del mundo y de la vida más parecida, pienso, a la tuya que a la mía, lo que me extraña mucho porque tú y yo por lo menos deberíamos coincidir en una filosofía de la historia que se ha dado en llamar materialismo dialéctico.

Dejando aparte la posible, o no, intoxicación que puedas padecer por las informaciones “oficiales” sobre lo que sucede en China, tú enfocas al hombre, como sujeto de la historia, de una manera completamente distinta a como lo hago yo. Para ti, el hombre parece que, al menos, en el terreno de la ideas se comporta siempre como debe, yo considero que el hombre es un ser miserable que tiende irresistiblemente al mal y al que sólo se puede gobernar mediante la coacción estatal.

Y, aquí, concretamente, también estoy contestando a las dificultades que igualmente me planteaba Francisco. Superaba yo la tesis del Doctor Seráfico, Tomás de Aquino, que afirmaba que el hombre es un ser desfalleciente, afirmando con toda la rotundidad posible que el hombre es malo por naturaleza, que sus estados de bondad natural sólo son pasajeros y circunstanciales. En otras palabras, el hombre es una puñetera mierda que sólo está dotado para hacer el mal y que siente hacia el bien una considerable y explícita repugnancia.

Y aquí es donde aparece el puñetero comunismo.

Creo sinceramente que el comunismo es la idea moral cumbre de la filosofía humana que hasta su aparición estaba dominada por el imperativo categórico kantiano: obra de tal modo que puedas aspirar a que la norma que rige tu conducta sea universal.

El comunisno, siguiendo a Marx, consagra otro principio mucho más ético aún: las sociedades humanas deben de extraer de cada uno de nosotros lo mejor, según sus capacidades, y entregárselo gratuitamente al colectivo que, a su vez, debe atender a sus miembros según su necesidad.

Lo siento mucho, Francisco, pero este principio sitúa en fuera de juego tu postura del buen padre que quiere que sus hijos se preparen según la voluntad de éstos, que harán todo lo posible en cuanto a sacrificios, para su mayor bienestar. En cierto modo, esta postura es idéntica a la del neoliberal capitalista que quiere aprovechar el patrimonio de su familia para proporcionar a sus hijos un estado de privilegio basado únicamente en el esfuerzo familiar, no en el personal del individuo.

Y aquí es, donde creo yo que comienza tu error, ALIENADO, que no es sino de  enfoque de los acontecimientos históricos, que no es sino el mismo que interesadamente cometen todos los críticos habituales de las concreciones de comunismo en las diversas manifestaciones históricas.

Y es que, pero qué jodidos e hipócritas son, atribuyen a la ideología un fallo que sólo corresponde a los concretos personajes históricos que trataron de realizarla.

Es algo muy parecido a lo que ha ocurrido, también históricamente, con el cristianismo, otra de las ideología más seductoras de la humanidad, que lo basa todo en el amor, como el comunismo lo hace en la justicia.

Ni falla el cristianismo, ni falla el comunismo, fallan los jodidos sujetos históricos que los tratan de realizar porque esos jodidos sujetos da la casualidad que son hombres y el hombre es un mal bicho por naturaleza, o sea que el puñetero Hobbes tenía toda la razón cuando afirmó categóricamente aquello de que el hombre es un lobo para el hombre.

Por eso, falló Stalin, cuando pasó por encima de las ideas de Trostky, falló Ten  Siao Ping, en idénticas condiciones y probablemente están fallando a hora Jiabao y sus adláteres porque no tienen más remedio que fallar, porque son hombres, como lo somos tú y yo, que estamos fallando ahora mismo también, hagamos, si no, un poco de examen de conciencia, cuando convivimos en amigables condiciones con gente que insulta, agrede  y maltrata a muerte a otros sólo porque tienen una ideología distinta y que no te quepa duda llegarían a provocar la muerte a éstos, que nuestro MB  sigue llamando enemigos virtuales, a pesar de que están pidiendo todos los días, de la peor de las maneras posibles, su cabeza.

Entonces, ALIENADO, ¿no te parece desmesurado exigirles a los grandes protagonistas de la historia una postura ética que nosotros no somos capaces de seguir en nuestros pequeñísimos ámbitos vitales?

Por supuesto que los jerarcas chinos están fallando en la dirección de la política exterior e interior de ese macrocosmos que es el país más grande del mundo, pero, como humanos que son, ¿tú crees seriamente que se les puede exigir otra cosa?

La cuestión es semejante a lo que sucede aquí, en España, con Zp, ¿qué puede hacer realmente Zp en unas circunstancias históricas que evidentemente lo sobrepasan?

Y, aquí, es cuando interviene decisivamente el materialismo dialéctico, mi vida y la tuya, pero lo que es mucho más importante, decisivo, la de los Usa y la de China, están sometidas a un proceso de confrontación dialéctica en el que cada uno de los sujetos históricos lucha por sobrevivir, primero, y, después, por alcanzar la hegemonía y en la que el resultado de victoria o de derrota se basará en la capacidad de cada uno de ellos para interpretar de la mejor manera el esencial diagnóstico marxista: todo lo que sucede en el mundo no es más que puñetera economía, -“es la economía, estúpido”, Clinton-o sea que aquel que mejor sepa interpretar esta máxima se hará al final de los tiempos con la victoria.

Esto es lo que no supieron interpretar los gobernantes soviéticos y lo que los llevó a la derrota. Esperemos que los chinos hayan aprendido la lección y sepan y puedan dar la batalla a los Usa, en el terreno en el que realmente se lleva a cabo la que podríamos llamar metafóricamente “guerra de las galaxias”.

Un abrazo, ALIENADO, Francisco, Salud Camarada, y todos los demás que nos hayan leído.

10 comentarios:

Fernando Mora dijo...

Brillante.
Abrazos,

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Ya te vengo diciendo yo, Fernando, que la concisión es tu mayor virtud, con sólo 2 palabras has dicho todo lo que se pudiera decir.

Un abrazo,

Anónimo dijo...

Hola Eutiquio.
Vi ya muy tarde que habías colgado tu respuesta y no pude contestar, por eso te pido disculpas.
No es así como tú dices que veo las cosas. En modo alguno personalizo las cosas en tal o cual dirigente sino en el rumbo que toman los aspectos socioeconómicos. A diferencia de lo que ocurrió en la URSS con la NEP, donde se hizo un compromiso transitorio con los capitalistas en esos primeros años, para aprender y relanzar la producción, y luego más tarde, acabar con la NEP y socializar la economía y colectivizar el campo después, en China el camino ha sido el inverso; se pasó de una economía socialista a una capitalista desde la llegada de Deng Xiaoping. Es verdad que China conserva ciertos aspectos del paso del socialismo por allí, pero eso no es óbice para reconocer el carácter traidor que ha tomado la cúpula dirigente china desde que se hiciera cargo Deng Xiaoping, como no es óbice en Europa occidental que conserve ciertos aspectos del Estado del Bienestar a pesar de no estar ya por la labor de continuar con el compromiso adquirido por la burguesía occidental y abrazar abiertamente el liberalismo más decimonónico.
Tú ves una pugna dialéctica entre gUSAmérica y China, y puede que sea así; yo nunca he dicho lo contrario, aunque yo más bien lo veo como una competencia entre países capitalistas que tienden al imperialismo como fase superior del capitalismo, una competencia por los mercados. Y puede que sea cierto, y casi seguro, que China derrotará económicamente a gUSAmérica. Y yo lo celebraré porque el capitalismo angloyanqui es lo peor que se ha conocido nunca en el mundo en hambre, guerras y miseria. Y como te digo, en esa competencia yo apoyo abiertamente a China; pero no por ello hay que dejar de reconocer que la economía china ha impuesto un liberalismo brutal (lo que por otra parte le ha permitido crecer a esos niveles de producción) a base de empobrecer el medio rural.
Y por supuesto que uno admite fallos en el desarrollo de las sociedades, porque se trata de un proyecto humano, como tal, no exento del error y del aprendizaje a través de la experiencia muchas veces. Y claro que ZP puede hacer cosas distintas de las que hace, claro que lo pueden hacer los dirigentes chinos, y hasta Obama, pero, a diferencia de ellos, los comunistas chinos una vez en el poder del estado, y con este instrumento burgués bajo su control deben hacer lo posible por instaurar el socialismo a la vez que van destruyendo los restos de la sociedad burguesa. Para eso se conquista el poder por la clase obrera, pero no para hacer capitalismo; eso no. ZP y Obama siguen los dictados de los capitalistas porque su estado defiende los intereses capitalistas, pero no así el estado revolucionario.
Podríamos discutir más sobre ello. Pero yo te emplazo para que te acuerdes de "El Estado y la Revolución" de Lenin, y recuerdes lo que allí se dice sobre el Estado Revolucionario. Lo que no hace China por mucho que la apoyemos frente a gUSAmérica en su competencia económica por conquistar los mercados.
¿Te miraste los enlaces de la operación Impensable que te dejé?
Un cordial saludo a todos, y espero, contribuir con algo positivo al debate abierto.
Un abrazo, Eutiquio.
Alienado.

Anónimo dijo...

José, ayer estuve viendo la película: "La decisión de Sophie", una película que no había visto y ante su referencia no podía dejar de verla. Ya sabe que por Internet hay oportunidades y la aproveché.
Me gustó mucho y me harté de llorar, creo que todavía lo estoy haciendo. No tengo por costumbre ver películas con un alto nivel de drama humano, pues una de las cosas de las que suelo huir es de esos sentimientos crueles que mi inteligencia emocional no puede asimilar.
La terrible decisión de esa mujer en aquellos momentos y ante esa situación, es muy difícil de analizar para encontrarle algún sentido. Creo que el hombre y la mujer, como animales que somos, llevamos un proceso de evolución igual que todo lo existente. Nuestro cerebro, todavía demasiado desconocido, siempre está procesando información y creando sus propios miedos, que seguramente no son tan reales como creemos que los vemos, o sentimos.
Me refiero a esos alemanes que se formaron esas creencias, contra una cantidad de gente a la que decidieron exterminar, por identificar con un enemigo que crearon en sus cabezas.
Pienso que en todo esto tiene que ver la inteligencia y la capacidad de crear en vez de destruir. Los procesos se transforman para crear. El proceso de los alemanes exterminadores de otras personas para lograr el objetivo que habían emprendido, demostraba una falta de inteligencia esencial, yo lo asemejaría con una especie de virus extraño o desconocido que les comía el cerebro como en un proceso de autodestrucción, claro que primero empezaron por los demás. Luego me lleva a la conclusión de que su comportamiento se asemeja al de células de cualquier organismo que se come a otras hasta que ya no les queda y luego se comen así mismas.
Es complicado y no sé si me explico muy bien.
Pretendo decir que todos los humanos formamos parte del proceso evolutivo en el desarrollo de la inteligencia y que éste es creativo. Lo destructivo no lo asemejo con la inteligencia, pero me quedo aquí, porque no quiero liarme y no saber explicarlo.

Una buena pregunta es qué puede hacer Zapatero ante lo que le viene grande...

Lo que tendrían que hacer todos los que al llegar al poder no hacen; contar con los demás y exponer la auténtica situación de un Estado, analizar que sería mejor para todos por igual, contar con los recursos que tenemos y organizar la sociedad con justicia y libertad para aportar y no para llevarse.

Es un proceso difícil y delicado, pero seguro que habría más gente de acuerdo, que en contra.
Claro que yo soy muy idealista y también tengo claro que, yo a este mundo, si me hubiesen preguntado...igual no había venido.
Abrazos a todos...Carmen RM.

Anónimo dijo...

No te decía Eutiquio que Alienado era un buen fichaje.
Ahí lo tienes, debatiendo contigo en igualdad y con argumentos, no como los que te hacían la pelota y luego cuando algo no les interesaba salían por peteneras.
Alienado es un monstruo de la historia de la URSS y de la segunda guerra mundial.¿No has visto los enlaces que nos ha puesto? Si tienes tiempo dales un repaso, verás como nos han estado contando la historia de forma torticera y nosotros sin enterarnos.
Es como lo del franco-Madrid, cuando nos ponías un enlace demostrando tus teorías y los franco-madridistas se encabritaban. Lo mismo pasa con los suyos, hay que saber leer entre líneas. Verás como acaban llamándolo Pío Alienado o cosas por el estilo.
Eutiquio, que es un placer degustar este exquisito menú que nos ofreces cada día y que como ya te digo, Alienado nos dará grandes momentos con sus conocimientos sobre la cultura soviética y principios comunistas; cosa siempre de agradecer y reconocer.

Salud camarada-s.

Anónimo dijo...

Estimados Eutiquio, Anónimo bueno, Carmen RM, Fernando Mora y Francisco, os dejo lo dicho por mi maestro V.I. Lenin, "El Estado y la Revolución":
2. LA TRANSICION DEL CAPITALISMO AL COMUNISMO
". . . Entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista — prosigue Marx — media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda. A este
período corresponde también un período político de transición, y el Estado de este período no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado".
Esta conclusión de Marx se basa en el análisis del papel que el proletariado desempeña en la sociedad capitalista actual, en los datos sobre el desarrollo de esta
sociedad y en el carácter irreconciliable de los intereses antagónicos del proletariado y de la burguesía.
Antes, la cuestión planteábase así: para conseguir su liberación, el proletariado debe derrocar a la burguesía, conquistar el Poder político e instaurar su dictadura
revolucionaria.
Ahora, la cuestión se plantea de un modo algo distinto: la transición de la sociedad capitalista, que se desenvuelve hacia el comunismo, a la sociedad comunista, es
imposible sin un "período político de transición", y el Estado de este período no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado.
Ahora bien, ¿cuál es la actitud de esta dictadura hacia la democracia?
Veíamos que el "Manifiesto Comunista" coloca sencillamente, a la par el uno del otro, dos conceptos: el de la "transformación del proletariado en clase dominante" y el
de "la conquista de la democracia". Sobre la base de todo lo arriba expuesto, se puede determinar con más precisión cómo se transforma la democracia en la transición del capitalismo al comunismo.
En la sociedad capitalista, bajo las condiciones del desarrollo más favorable de esta sociedad, tenemos en la República democrática un democratismo más o menos
completo. Pero este democratismo se halla siempre comprimido dentro de los estrechos marcos de la explotación capitalista y es siempre, en esencia, por esta razón, un democratismo para la minoría, sólo para las clases poseedoras, sólo para los ricos. La libertad de la sociedad capitalista sigue siendo, y es siempre, poco más o menos, lo que era la libertad en las antiguas repúblicas de Grecia: libertad para los esclavistas. En virtud de las condiciones de la explotación capitalista, los esclavos
asalariados modernos viven tan agobiados por la penuria y la miseria, que "no están para democracias", "no están para política", y en el curso corriente y pacífico de los
acontecimientos, la mayoría de la población queda al margen de toda participación en la vida político-social.
Alemania es tal vez el país que confirma con mayor evidencia la exactitud de esta afirmación, precisamente porque en dicho Estado la legalidad constitucional se mantuvo durante un tiempo asombrosamente largo y persistente, casi medio siglo (1871-1914), y durante este tiempo la socialdemocracia supo hacer muchísimo más
que en los otros países para "utilizar la legalidad" y organizar en partido político a una parte más considerable de los obreros que en ningún otro país del mundo.


ALIENADO.

Anónimo dijo...

El Estado y la Revolución (cont. 2)
2. LA TRANSICION DEL CAPITALISMO AL COMUNISMO
[...]
Pues bien, ¿a cuánto asciende esta parte de los esclavos asalariados políticamente conscientes y activos, con ser la más elevada de cuantas encontramos en la sociedad capitalista? ¡De 15 millones de obreros asalariados, el partido socialdemócrata cuenta con un millón de miembros! ¡De 15 millones de obreros, hay tres millones
sindicalmente organizados!
Democracia para una minoría insignificante, democracia para los ricos: he ahí el democratismo de la sociedad capitalista. Si nos fijamos más de cerca en el mecanismo de la democracia capitalista, veremos siempre y en todas partes, hasta en los "pequeños", en los aparentemente pequeños, detalles del derecho de sufragio (requisito de residencia, exclusión de la mujer, etc.), en la técnica de las instituciones representativas, en los obstáculos reales que se oponen al derecho de reunión (¡los edificios públicos no son para los "de abajo"!), en la organización puramente capitalista de la prensa diaria, etc., etc., en todas partes veremos restricción tras restricción puesta al democratismo. Estas restricciones, excepciones, exclusiones y trabas para los pobres parecen insignificantes sobre todo para el que jamás ha sufrido la penuria ni
se ha puesto en contacto con las clases oprimidas en su vida de masas (que es lo que les ocurre a las nueve décimas partes, si no al noventa y nueve por ciento de los
publicistas y políticos burgueses), pero en conjunto estas restricciones excluyen, eliminan a los pobres de la política, de su participación activa en la democracia.
Marx puso de relieve magníficamente esta esencia de la democracia capitalista, al decir, en su análisis de la experiencia de la Comuna, que a los oprimidos se les
autoriza para decidir una vez cada varios años ¡qué miembros de la clase opresora han de representarlos y aplastarlos en el parlamento!
Pero, partiendo de esta democracia capitalista —inevitablemente estrecha, que repudia por debajo de cuerda a los pobres y que es, por tanto, una democracia
profundamente hipócrita y mentirosa— el desarrollo progresivo, no discurre de un modo sencillo, directo y tranquilo "hacia una democracia cada vez mayor", como
quieren hacernos creer los profesores liberales y los oportunistas pequeñoburgueses.
No, el desarrollo progresivo, es decir, el desarrollo hacia el comunismo pasa a través de la dictadura del proletariado, y no puede ser de otro modo, porque el proletariado
es el único que puede, y sólo por este camino, romper la resistencia de los explotadores capitalistas.
Pero la dictadura del proletariado, es decir, la organización de la vanguardia de los oprimidos en clase dominante para aplastar a los opresores, no puede conducir tan
sólo a la simple ampliación de la democracia. A la par con la enorme ampliación del democratismo, que por vez primr ra se convierte en un democratismo para los pobres, en un democratismo para el pueblo, y no en un democratismo para los ricos, la dictadura del proletariado implica una serie de restricciones puestas a la libertad de los opresores, de los explotadores, de los capitalistas. Debemos reprimir a éstos, para liberar a la humanidad de la esclavitud asalariada, hay que vencer por la fuerza su resistencia, y es evidente que allí donde hay represión, donde hay violencia no hay libertad ni hay democracia.
Engels expresaba magníficamente esto en la carta a Bebel, al decir, como recordará el lector, que "mientras el proletariado necesite todavía del Estado, no lo necesitará en interés de la libertad, sino para someter a sus adversarios, y tan pronto como pueda hablarse de libertad, el Estado como tal dejará de existir".
Democracia para la mayoría gigantesca del pueblo y represión por la fuerza, es decir, exclusión de la democracia, para los explotadores, para los opresores del
pueblo: he ahí la modificación que sufrirá la democracia en la transición del capitalismo al comunismo.
ALIENADO

Anónimo dijo...

El Estado y la Revolución (cont. 3)
2. LA TRANSICION DEL CAPITALISMO AL COMUNISMO
[...]
Sólo en la sociedad comunista, cuando se haya roto ya definitivamente la resistencia de los capitalistas, cuando hayan desaparecido los capitalistas, cuando no
haya clases (es decir, cuando no haya diferencias entre los miembros de la sociedad por su relación hacia los medios sociales de producción), sólo entonces "desaparecerá el Estado y podrá hablarse de libertad ". Sólo entonces será posible y se hará realidad una democracia verdaderamente completa, una democracia que verdaderamente no implique ninguna restricción. Y sólo entonces la democracia comenzará a extinguirse, por la sencilla razón de que los hombres, liberados de la esclavitud capitalista, de los innumerables horrores, bestialidades, absurdos y vilezas de la explotación capitalista, se habituarán poco a poco a la observación de las reglas elementales de convivencia, conocidas a lo largo de los siglos y repetidas desde hace miles de años en todos los preceptos, a observarlas sin violencia, sin coacción, sin subordinación, sin ese aparato especial de coacción que se llama Estado.
La expresión "el Estado se extingue" está muy bien elegida, pues señala el carácter gradual del proceso y su espontaneidad. Sólo la fuerza de la costumbre puede ejercer y ejercerá indudablemente esa influencia, pues en torno a nosotros observamos millones de veces con qué facilidad se habitúan los hombres a guardar las reglas de convivencia necesarias si no hay explotación, si no hay nada que indigne a los hombres y provoque protestas y sublevaciones, creando la necesidad de la represión.
Por tanto, en la sociedad capitalista tenemos una democracia amputada, mezquina, falsa, una democracia solamente para los ricos, para la minoría. La dictadura del
proletariado, el período de transición hacia el comunismo, aportará por primera vez la democracia para el pueblo, para la mayoría, a la par con la necesaria represión de la
minoría, de los explotadores. Sólo el comunismo puede aportar una democracia verdaderamente completa, y cuanto más completa sea, antes dejará de ser necesaria
y se extinguirá por sí misma.
Dicho en otros términos: bajo el capitalismo, tenemos un Estado en el sentido estricto de la palabra, una máquina especial para la represión de una clase por otra, y,
además, de la mayoría por la minoría. Se comprende que para que pueda prosperar una empresa como la represión sistemática de la mayoría de los explotados por una
minoría de explotadores, haga falta una crueldad extraordinaria, una represión bestial, hagan falta mares de sangre, a través de los cuales marcha precisamente la
humanidad en estado de esclavitud, de servidumbre, de trabajo asalariado.
Ahora bien, en la transición del capitalismo al comunismo, la represión es todavía necesaria, pero ya es la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de
los explotados. Es necesario todavía un aparato especial, una máquina especial para la represión, el "Estado", pero éste es ya un Estado de transición, no es ya un Estado en el sentido estricto de la palabra, pues la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los esclavos asalariados de ayer es algo tan relativamente fácil, sencillo y natural, que costará muchísima menos sangre que la represión de las sublevaciones de los esclavos, de los siervos y de los obreros asalariados, que costará mucho menos a la humanidad. Y este Estado es compatible con la extensión de la democracia a una mayoría tan aplastante de la población, que la necesidad de una máquina especial para la represión comienza a desaparecer. Como es natural, los explotadores no pueden reprimir al pueblo sin una máquina complicadísima que les permita cumplir este cometido, pero el pueblo puede reprimir a los explotadores con una "máquina" muy sencilla, casi sin "máquina", sin aparato especial, por la simple organización de las masas armadas (como los Soviets de Diputados Obreros y Soldados, digamos, adelantándonos un poco).
ALIENADO

Anónimo dijo...

El Estado y la Revolución (Final)
2. LA TRANSICION DEL CAPITALISMO AL COMUNISMO
[...]
Finalmente, sólo el comunismo suprime en absoluto la necesidad del Estado, pues bajo el comunismo no hay nadie a quien reprimir, "nadie" en el sentido de clase, en el
sentido de una lucha sistemática contra determinada parte de la población. Nosotros no somos utopistas y no negamos, en modo alguno, que es posible e inevitable que
algunos individuos cometan excesos, como tampoco negamos la necesidad de reprimir tales excesos. Poro, en primer lugar, para esto no hace falta una máquina especial, un aparato especial de represión, esto lo hará el mismo pueblo armado, con la misma sencillez y facilidad con que un grupo cualquiera de personas civilizadas, incluso en la sociedad actual, separa a los que se están peleando o impide que se maltrate a una mujer. Y, en segundo lugar, sabemos que la causa social más importante de los excesos, consistentes en la infracción de las reglas de convivencia, es la explotación de las masas, la penuria y la miseria de éstas. Al suprimirse esta causa fundamental, los excesos comenzarán inevitablemente a "extinguirse ". No sabemos con qué rapidez y gradación, pero sabemos que se extinguirán. Y, con ellos, se extinguirá también el Estado.
Marx, sin dejarse llevar al terreno de las utopías, determinó en detalle lo que es posible determinar ahora respecto a este porvenir, a saber: la diferencia entre las
fases (grados o etapas) inferior y superior de la sociedad comunista.
ALIENADO.
PD.- Perdonad los ladrillos de corta y pega; pero a veces estimo necesario que cuando nos liamos excesivamente, los clásicos del marxismo ya lo tuvieron en cuenta y dieron soluciones magistrales desde el punto de vista del socialismo científico.
Un abrazo a todos los compañeros y camaradas de este joven marxista-leninista.

Fernando Mora dijo...

Muy agradecido ALIENADO, por los textos que aportas.
Ya nos ha comentado Eutiquio en unas cuantas ocasiones aquello de que todo cambie para que todo siga igual de Lampedusa. A lo que se ve, el capitalismo lo hace una y otra vez. Qué mundo¡

Un abrazo para tod@s.

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