martes, 10 de agosto de 2010

Un debate ciertamente interesante sobre el marxismo y su influencia en la nueva sociedad

CarmenRM:

Efectivamente, mejor explicado imposible. Es una pena que su artículo, entre otros, no los lean los socialistas que gobiernan este país, porque parecen que no se enteran de nada o no quieren enterarse.

De la única manera que tendría credulidad el fundamento en el que se sujeta el neo-liberalismo, sería si todos los recursos de la tierra se declarasen patrimonio de la humanidad. Si todas las empresas fuesen dirigidas por expertos pero todas las ganancias repartidas entre todos los ciudadanos que trabajan en ello.

Si a nadie se le diese la oportunidad de declararse propietario de un pozo de petróleo. O que un invento no se ponga al servicio de la humanidad con un bajo coste.

Que lo mismo pasa con ciertos artistas, que tienen patrimonios incontables, mientras otros, no tienen oportunidades. Precisamente por apropiarse de una creación que sin los demás participantes, incluidos consumidores, no llegarían a ninguna parte.

¿Libertad para qué...? Pues eso, para hacer grandes fortunas a costa de los demás y de apropiarse y beneficiarse de influencias políticas. Del desvío del dinero que defraudan a Hacienda Pública hacia los paraísos fiscales.

Es increíble que mucha gente no se de cuenta de que el mundo está dirigido por una gran empresa mafiosa y sin ningún tipo de escrúpulos hacia los derechos humanos. Todo son pantomimas.

El sentido de las empresas son para hacerse ricos, no es para enriquecer al conjunto de la humanidad y de la Tierra.

Hay un manipulación importante en cuanto al desarrollo de la libertad del hombre a través del liberalismo. Las personas no encontramos la libertad a través del consumo desproporcionado de todo lo que se fabrica. La libertad está en el conocimiento y en la confianza de que en la vida no nos faltará el alimento necesario para nuestra subsistencia.

Ese alimento que justamente repartido tendría que llegar a todos.

Tendríamos que cuestionarnos, como humanos que somos, si no estamos perdidos en demasiadas perversiones.

Si consentimos lo que otros están haciendo para enriquecerse...¿Qué clase de personas somos?
Los gobiernos nos enfrentan a situaciones contradictorias. "Si consentimos a ciertos terroristas (ETA) somos sus cómplices". Pero si consentimos que el gobierno favorezca el enriquecimiento abusivo a unos y, por otro lado, que miles de familias no tengamos un trabajo o medio de vida para lo básico...¿Qué clase de personas somos?
¿Es matar la solución de algo?

Entonces, ¿Qué están haciendo los gobiernos empresariales...?

Carmen RM.
10 de agosto de 2010 13:58


 JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Qué bárbaro, Carmen, parece que, por casualidad, he tocado el botón justo que tú esperabas. Luego, si tengo un poco más de tiempos, mi mujer está enferma y tengo que hacer de amo de casa, intentaré volver sobre todo esto.

Un beso,
10 de agosto de 2010 14:45

ALIENADO:

Y lo más acuciante es que, ahora, los que se hacen llamar socialistas sin serlo proclaman la libertad de empresa y de explotación por encima del resto de derechos y libertades, incluso, de los derechos fundamentales.

Sin igualdad, no se puede hacer ejercicio de la libertad. El Estado social, en el que se basaba nuestra constitución, precisamente, en el artículo 9.2 prevé que los poderes públicos realicen una labor de conformación social, promoviendo condiciones reales y efectivas para la libertad e igualdad, removiendo los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitando la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social.

No deja de sorprender, sin embargo, que la realización de esta función del estado social, como estado del bienestar o Welfare Stade ha quedado sepultada en el olvido de la voluntad política y del ideario de los socialistas del PSOE.

Es decir, no es que no estén dispuestos ya a cumplir un proyecto revolucionario de izquierda transformadora, es que ni siquiera existe la intención de cumplir con el Estado del Bienestar. Lejos quedan, pues, las proclamas y los deberes constitucionales cuando se trata de ofrecer prestaciones por las que los trabajadores pagan a lo largo de su vida y a las que tienen derecho.

El Estado, como forma de organización política histórica, mientras exista la forma de producción capitalista (generadora de tensiones de clase), se demuestra que es una superestructura dirigida a dirimir por la fuerza las tensiones de la lucha de clases; y siempre, en sentido favorable a la clase económicamente dominante, que también lo es políticamante, y no dejará de serlo nunca bajo esa forma de producción.

De tal modo, que el Estado en lugar de proteger a la clase más débil, protege a los propietarios de los medios de producción. El obrero lo único que posee es su fuerza de trabajo y para poder sobrevivir la vende al capitalista por un salario. Uno, vende para sobrevivir; el otro, compra para ser más rico. No existen igualdad de condiciones como pensaba el legislador decimonónico en el CC de 1889. Sin embargo, nuestros políticos, encabezados por los socialistas del PSOE, parecen retornar a un pensamiento caduco.

¿Libertad para qué? Libertad para ser libre, y obviamente esa libertad, o es para todos, o no es, y nadie puede ser libre completamente mientras existan desigualdades. Ahora, asestado el golpe al Estado del Bienestar por los mercados secundarios de valores con la connivencia de los renegados socialdemócratas, los trabajadores quedan desprotegidos y en desigualdad de condiciones frente al patrón.

Un Fuerte abrazo, compañero.

Alienado.

PD.- Ya te dije que opinaría en tu blog para hablar de política.
10 de agosto de 2010 16:14

CarmenRM dijo...

Y bien que has hablado Alienado.

El problema, además de lo que tu dices, también lo tiene el llamado patrón, o empresario, por estar metido en la misma espiral del juego del liberalismo con su principal fundamento de que ninguna empresa es rentable si no es para obtener grandes ganancias.

Cuando cualquier empresa, por muy pequeña o grande que sea, si rinde para mantener cierto número de puestos de trabajo, con unos horarios ajustados a su rendimiento, y con un reparto de ganancias equitativo...(el principio de equidad es un Principio General del Derecho) como José sabrá muy bien, es rentable siempre que lo que produzca sea necesario para el consumo, se entiende.

El caso es que llegados a este punto todo está por rehacer.

Está más que claro que tenemos que negar rotundamente seguir por esta senda del capitalismo neo-liberal.

Carmen RM.
10 de agosto de 2010 17:33

 ALIENADO  dijo...

Hola, Carmen RM,

El Estado del Bienestar nació como consecuencia del empuje de la lucha de clases y de la existencia del poderoso contrapeso de la URSS. Más, fundamentalemente, por este segundo factor que por el primero. La quimera del obrero occidental, en su soberbia, fue creer que todo lo que había conseguido era únicamente consecuencia de su lucha, cuando, realmente, si tuvo alguna influencia en este aspecto fue, más bien poca. Amplios sectores de los obreros occidentales fueron sobornados a cambio de renunciar a la transformación económico-social. Destruido el bloque del Este, claramente se observa cómo el Estado del Bienestar apenas sí se mantiene en Noruega (¿durante cuánto tiempo?). Y es que la revolución proletaria o acaba con el estado como forma de dominación o, siempre mantendrá resquicios y maneras del viejo orden burgués, por cuanto es una superestructura nacida para proteger la estructura tensionada por la lucha de clases. Para suprimir el Estado, la revolución se debe producir en todo el mundo, sino, el Estado Revolucionario, ahora, en manos obreras debe permanecer para impedir el ataque exterior. Los obreros occidentales comprados, el socialchovinismo del que hablara Rosa Luxemburgo, tienen una gran responsabilidad por haber retardado la revolución occidental a cambio de unas prendas hasta el punto de renegar de ella. Ahora ve como la espada de la exclusión, el desempleo y la desindustrialización se cierne sobre ellos. Todavía, la mayoría de los obreros occidentales tienen pensamiento socialchovinista.

Y esa es la principal lacra contra la que luchar.

Un fuerte abrazo!
Alienado.
10 de agosto de 2010 18:35


Mis queridos CarmenRM y ALIENADO:

Pues poca cosa me queda a mí que añadir si no es que no creo posible la consecución del comunismo en un ente o grupo social o político si no es impuesto precisamente desde arriba, es lo que yo venía llamando revolución desde arriba, ésa que pretende Chávez en Venezuela y que rige casi al completo en China porque, y aquí es donde comienzan mis radicales diferencias con los anarquistas, sin un poder coactivo superior, el hombre, que es un lobo para el hombre, como ya apuntara Hobbes, necesita una disciplina social impuesta desde arriba para trabajar en paz colectivamente y en la misma dirección, lo demás son bellas utopías totalmente irrealizables como la historia se ha encargado de demostrar definitivamente.

Soy, creo, el  más convencido de los  marxistas que conozco pero no soy un marxista cerrado y plenamente ortodoxo, estoy plenamente convencido del acierto de las ideas fundamentales de Marx pero creo que, humano, al fin, no acertó en modo alguno en sus predicciones históricas como es evidente.

Entonces, el marxismo no es, para mí, un conjunto rígido de dogmas y normas inamovibles sino una serie de principios filosóficos en los que se apoya una cosmogonía esencial, de tal modo que una serie de grandes pensadores, con una filosofía de base totalmente distinta, han podido incurrir, partiendo del marxismo, en una concepción del mundo y de la vida completamente diferente porque ellos lo que han hecho fundamentalmente es subsumir sus propias experiencias en las normas esenciales de éste.

Así, por ejemplo, tenemos que Foucault, ha incluido como una de las bases de su trabajo una aproximación al poder, estudiándolo minuciosamente desde muchos ángulos que van desde las cárceles hasta los manicomios, desde la privación de libertad a los delincuentes hasta el tratamiento que se le ha dado a la locura, son ejemplos desmesurados, macroejemplos diría yo, del tratamiento que históricamente ha dado una sociedad rigurosamente capitalista a los individuos prototípicamente marginales, situados incluso algo más allá aún del lumpen.

Estos análisis foucaultianos han marcado, creo yo que para siempre, mi pensamiento al respecto que, a lo peor, me sitúa ya fuera del marxismo en sentido estricto, pero que yo considero que tienen su base  esencial en los análisis previos de Marx sobre el capital, quizá la forma más evidente de poder pero que algunos consideran ya superada.

Otro pensador para mí importantísimo es Jürgen Habermas, aún más marxista que Foucault, o, por lo menos, no tan heterodoxo. Habermas hace suyos los postulados esenciales marxistas pero se aparta de la prospección histórica del fundador en cuanto a los procedimientos para implantarlos en la sociedad, huyendo ya definitivamente de aquellos proyectos de supresión del Estado, al que encomienda la tutela de lo que él llama la manera de marxistizar la sociedad, las acciones comunicativa y  participativa,  que son consideradas, en la moderna sociología política, como un nuevo paradigma.

En fin, ésta es mi pequeña aportación al luminoso debate que dos personas de la extraordinaria sensibilidad social y de la gran preocupación por el porvenir de la humanidad que vosotros tenéis,  habéis abierto tan gentilmente en este blog, que hoy se honra especialmente con vuestra presencia y que espero que continuéis enriqueciendo con vuestra más frecuente participación.

Gracias a ambos y un abrazo,

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Eutiquio,
Sería un interesante debate ese de la necesidad o no del Estado, puesto que, como Marx, opino que el Estado como forma político-histórica burguesa no deja de poseer los viejos vicios del Estado burgués en cuanto a control y represión y carecería de sentido en una sociedad sin clases al eliminar sus tensiones. Marx cree en la sociedad civil por encima del Estado; cree que todos deben participar en la administración de los temas comunitarios de la sociedad.
Tampoco creo en las revoluciones desde arriba sino, desde el pueblo y la movilización de las masas desposeídas.
Leí ayer, Eutiquio, el enlace que dejaste de la obra de Naomi Klein, "La doctrina del Shock"; es un libro formidable que pone al descubierto el fuerte entramado político-empresarial creado en los EEUU y que se extiende a todo el mundo.
Un saludo, compañero Eutiquio.
Estos temas si que gusta debatirlos.
Alienado.

Fernando Mora dijo...

Si, un debate realmente interesante. Muchas gracias señores.
¿ y por qué las masas siempre acaban desunidas permitiendo que retorne una y otra vez el liberalismo económico?¿ por qué acaban cayendo en la trampa ésa de que todo el mundo puedo ser patrón y acumular riquezas y riquezas si es materialmente imposible, por no decir insostenible?
Abrazos,

Anónimo dijo...

Como una de las muchas respuesta, Fernando, una pregunta que yo me hago muchas veces es por qué se empeña la gente en materializarse tanto, cuando no es ni natural, cuanto menos, satisfactorio psicológicamente hablando.
De hecho las sociedades más capitalizadas, las personas están sometidas a un estado de ansiedad importante que se refleja en sus vidas. El consumo de drogas y alcohol, el exceso de peso, entre otras muchas, está demasiado extendida en la juventud. Y algo que no se suele hablar son los estado depresivos que sufre mucha gente.
Por otro lado, cuando vemos un documental o noticia con un panorama desolador de personas pasando hambre, de pequeños que mueren de hambre, otros que beben agua contaminada, dramas que parten el alma...
Luego vemos grandes grupos de jóvenes en un parque o plaza haciendo botellón, tirados por las calles con excesos de todo tipo...
Y yo por lo menos no veo que seamos muy inteligentes. Es más creo que cuando algún filósofo nos ilumina para contribuir a hacer mejores sociedades, se le silencia o ignora con mucha facilidad.
Pero es mi humilde opinión.
Un saludo.
Carmen RM.

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