sábado, 27 de noviembre de 2010

El poder económico, el poder político y el poder judicial







El Presidente, propietario en realidad, de uno de nuestros más grandes Bancos, hace unos años, montó un sistema de primas que permitía no pagar a Hacienda y que basó su propaganda para venderlas precisamente en eso. Se sospechó que era ilegal y una persona ajena al Ministerio Fiscal interpuso querella que se tramitó, consiguiendo que se imputara a dicho señor pero el TS modificó su, hasta entonces jurisprudencia, estableciendo que, para estos casos, no servía la acción popular; total que el referido Presidene salió indemne.

Zapatero ya no sabe qué hacer para contentar a los mercados, ha bajado los sueldos a los funcionarios, ha congelado las pensiones y ha modificado drásticamente las condiciones del contrato de trabajo, pero éstos le siguen incluyendo en su lista negra, total: que ha convocado a los representantes de las 30 mayores empresas del país para que ellas le resuelvan un problema que él no puede resolver.

Dívar, el presidente del TS y del CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, mientras, dice que Garzón está bien procesado.

¿Cuál de estos 3 poderes es el auténtico, o, si lo prefieren, cual deestos 3 señores manda más?

Si nos atenemos a Marx, la cuestión está resuelta hace ya mucho tiempo, pero yo, perdonadme, no lo veo tan claro: si el poder judicial lo hubiera querido, el presidente de aquel gran Banco, hoy, estaría en la cárcel, a pesar de todo su dinero.

Es lo que el propio Divar le advrtió a un diputado del PP que dijo despectivamente que todo aquel lío sobre el que estaban discutiendo se originaba por una cosa tan insignificante como la firma de un juez: “no menosprecie usted de esa manera la firma de un juez, que, con esa misma firma, puede mandarle a usted a la cárcel para toda su vida”.

 O sea que, si nos atenemos a estos 3 casos, el auténtico poder, el poder real, el verdadero poder es el judicial, que Dívar ostenta en su plenitud gracias a ese inefable tipo que es Zp.

Como hemos visto, un juez es una cosa muy seria. Es el auténtico señor, hoy, de vidas y de haciendas, porque lo mismo te recluye en una cárcel para el resto de tu vida, como te arruina para siempre con una de sus sentencias, o sea, con su firma, con esa firma que tanto despreciaba el estúpido representante de la soberanías popular.

Yo he pasado 50 años de mi vida rodeado de jueces. Creo que los conozco un poco. Como personas, entre ellos, hay de todo. Gente magnífica que cree firmemente en lo que hace, pero también, y creo que son mayoría, gente que considera que esa facultad, que la sociedad le he entregado, de juzgar a otros hombres, se la ha ganado él mediante unas durísimas oposiciones y, por ello, tiene todo el derecho del mundo a hacer lo que le plazca. El más que amigo de Camps y los que están machacando a Garzón son claro ejemplo de lo que digo y aseguro que son mayoría.

Pues, bien, como decía, este inefable Zp hizo algo mucho peor que el diputado pepero, entregó el máximo poder de la cúpula judicial a un ultracatólico de misa diaria con comunión incluida, que tiene, según su fe, el deber de darle todo a Dios y, si se tercia, nada en absoluto al César.

Y, así nos va. Porque Dívar no puede formar parte de todos los tribunales de España, pero todo juez, que pretenda ascender en su carrera, ha de contar con su beneplácito.

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