martes, 16 de noviembre de 2010

La revolución armada ¿es todavía posible?




"Anónimo dijo...
D. José, algunas comparaciones son odiosas. Primero, porque nada tienen que ver... La lucha de guerrillas no es terrorismo. Y no pienso que a ETA la mueva un móvil de lucha de clases sino, nacionalista. Desde luego no me puede comparar la lucha de uno de los mejores de entre los nuestros (sino el mejor) con terroristas. 
Ud como yo, sabe que la lucha ha de adaptarse a las circunstancias de cada lugar. Y al paso que vamos, y dado que la clase obrera occidental se muestra a la defensiva, pasarán una o dos generaciones, o menos, que verán la lucha armada. Tan sólo es cuestión de ver cuánto estamos dispuestos a perder... Y desde luego, posturas como la suya, que no creen en la lucha armada, en nada ayudan o benefician a la revolución mundial ni a quien hace tan grandes esfuerzos guerrilleros. No es cómodo vivir de proscrito.
Hay que planteárselo pensando que cuánto más débiles nos vean, cuánto más a la defensiva estemos,... más nos quitarán (y tampoco es que tengamos mucho margen ya). El imperialismo, actúa sí o sí; no se crea u. que porque se aquiete le van a hacer menos pupa. La cuestión es que al imperialismo capitalista si no se le para de una u otra forma, si no se le derrota definitivamente, continuará su política de agresión y exterminio humano. Los serviles socialdemócratas, precisamente, porque les hacen el trabajo sucio para que la población reaccione en menor medida son más culpables. Porque a fin de cuentas, todos sabemos lo que pretende la caverna conservadora, pero enemigo camuflado pervive bajo el manto socialdemócrata. Quizá algo tengamos que perder para que el pueblo reaccione de una vez, pero para eso se impone una labor muy grande de concienciación que deben realizar los partidos de clase obrera.
Yo no le tengo miedo a la derecha sino, a la falta de conciencia de clase de muchos obreros. Y eso exige enfocar la lucha de los partidos obreros como una lucha de clase, concienciación por los centros de trabajo y barrios obreros, y dejar en un plano secundario la participación y representación en instituciones burguesas. Eso es lo que ha perdido IU y el PCE de hoy, la calle y el centro de trabajo... por anteponer la lucha electoral...


16 de noviembre de 2010 18:21".

Ante todo, mi querido amigo anónimo, decirte que es un auténtico placer charlar contigo a través de la Red. Tu tono no pierde ni un átomo de contundencia y de dureza sin necesidad de recurrir a estridencias ni salidas de tono. Creo que sabes que yo puedo ser muy tajante, en algunas de mis posturas, pero que siempre respeto al límite las de los demás. 

Como sucede ahora.

Quiero comenzar diciéndote que, para mí, es un rayo de esperanza contemplar tú fe, esa fe que se derrama a raudales en tu comentario, no dudas ni un instante que la terrible crisis que atravesamos, y no me refiero a la económica sino a la política, es esencialmente pasajera y me parece entender que tú la consideras comprendida dentro de las predicciones que los grandes maestros del marxismo hicieron sobre nuestro futuro, ante eso yo no puedo decir sino muchas, muchísimas veces, el más ardiente “así sea”.

Tienes razón cuando dices que es una mala comparación la de Eta con la lucha que siempre realizó el Che. Sólo una pequeña apostilla, la reflexión que yo aportaba ayer de Tasio Erkicia no hay que considerarla como afirmación concreta a un caso determinado de cualquier lucha no convencional entre un Estado y unos insurgentes de la clase que sean.

Creo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría comparar, sin más, la lucha de Eta con las que llevaba a cabo el Che. Y yo todavía, todo se andará, sin duda, no he perdido del todo la capacidad de raciocinio.

Si yo traía a colación las reflexiones de Erkicia es porque sus razonamientos de fondo me parece, eh, me parece que pueden aplicarse a toda lucha entablada contra un Estado, que se considera opresor, por un grupo minoritario de la sociedad sobre la que extiende su poder. 

Es ahí, desde esta  perspectiva acrítica sobre la valoración ética de los motivos de esta insurgencia, que yo me atreví a realizar esa comparación que a ti tanto te ha molestado.

Claro que no son situaciónes idénticas, ni siquiera semejantes pero sí, tal vez, paralelas:

-de una parte un Estado que se considera extraño y opresor, con mayor o menor razón y

-de otra un grupo minoritario que lucha contra él.

Y, en este sentido de la necesidad que el grupo minoritario tiene de que el conjunto de la sociedad en que la lucha se produce se involucre de alguna manera en la contienda, es el aspecto en el que yo planteaba la comparación.

Erkicia se quejaba de que:

1º)"Hay más razones que nunca para la lucha armada, pero menos condiciones objetivas y subjetivas que nunca".

 Y este comentario de  Erkicia, nos dice Yoldi, que se refería a que Europa les había dado la espalda al avalar las ilegalizaciones de Batasuna y otras organizaciones de su entorno.

Yo, con todos los respetos para tu muy bien razonada opinión, sigo pensando que el fondo del razonamiento es perfectamente aplicable a la situación política que se produce respecto a la posibilidad de que una lucha proletaria pueda germinar en estos momentos, en los países del occidente ultracapitalista porque, si bien es cierto que, como tú y el propio Erkicia apuntais, creo, nunca ha sido mayor la diferencia existente entre la clase obrera o proletariado respecto a las clases explotadoras dominantes, todavía es más cierto aún que la alienación de aquélla ha alcanzado unas cotas que a mí me parecen probablemente irreversibles porque están siendo todos los días intoxicados  por unos medios de comunicación prostituidos totalmente y de un poder de convicción absolutamente irresistibles. 

 2º) “y a que con más de 700 presos y las detenciones sucesivas de las direcciones políticas, la sociedad había mirado hacia otro lado”, seguía diciendo Erkicia y Yoldi apuntalaba: “ Por eso justificaba que la lucha armada "no tiene futuro si no es capaz de poner patas arriba al Estado y si el pueblo, y la propia izquierda abertzale, están sufriendo muchas veces más con las acciones de ETA que el propio enemigo".

Aquí, concretamente, es donde creo yo que reside en quid de la cuestión:

A) ¿por qué la lucha de Eta no es capaz de poner patas arriba al Estado?: a) ¿porque ya no es la lucha del pueblo contra un Estado que se consideraba extranjero y, además, opresor, o precisamente porque ese mismo pueblo considera que los rebeldes iniciales de Eta han ido, poco a poco, convirtiéndose en una especie de soldados profesionales que han abandonado la inicial subversión para convertir su actividad en un medio de vida como cualquier otro, de tal modo que las acciones de Eta hacen sufrir más al pueblo vasco, e incluso a la izquierda aberzale, más que a su propio enemigo, el Estado español?

B) ¿o porque, en realidad, la lucha de Euskalerría nunca tuvo un auténtico sentido revolucionario ya que no existían motivos reales para la subversión?;

C) ¿o porque todo pueblo se cansa si percibe que la lucha que se lleva a cabo en su nombre no sólo es improductiva en este momento sino que también lo va a ser siempre?

¿Tú crees, mi querido amigo anónimo, que en las actuales circunstancias del mundo que yo he dado en llamar imperializado, es posible, por ahora, que el pueblo, tal vez, más esclavizado que nunca porque a su esclavitud estrictamente laboral se une ahora la psíquica que supone no ya el "panem et circenses" tradicional sino la más completa de las alienaciones mediante los medios de dominación de masas más sofistificados que pueda imaginarse, tome plena conciencia de su situación y se rebele contra tanta injusticia?

Te aseguro, amigo, que yo daría todo lo que me resta de vida, que parece, por cierto, que es poco y, por lo tanto, no vale demasiado el envite, por pensar como tú, porque eso me haría, por lo menos, abandonar este mundo tranquilo y sin esta insoportable sensación de fracaso.

Ojalá, amigo mío, sea todo como tú pronosticas. Ten la seguridad de que yo lo deseo más que tú mismo.

Un abrazo,

1 comentario:

Anónimo dijo...

Maiakovski, el pasaporte soviético, el de la hoz y el martillo.
Escrito por Oleg K.



En estos años, en que la vida a los trabajadores se nos hace difícil conjugarla con la capacidad de crear y defender nuestras ideas, surge a mis entrañas la mordaz y sincera, cálida y comprometida palabra de Maiakovski. Pasarán muchos años, y como a Brecht, son mis pasajeros más cercanos, nuestros compañeros-maestros que nos iluminan con su declamación; en sus nítidas y comprensibles estrofas nos muestran un mundo soviético real. Porque ahora la realidad es aparente. La libertad está encadenada. La comunicación es deudora de ganancias. La sociedad imperialista está moribunda.

Vladimir Ilich Lenin, hablando sobre Maiakovski, le apoya cuando el escritor critica a los comunistas que sólo saben ir de reunión en reunión. Para Lenin, es esencial que Maiakovski sea un impulsor del entusiasmo desbordante de la juventud, presto a luchar con uñas y dientes por el poder soviético, según refiere Nadezhda Krupskaïa, en su artículo "Recuerdos sobre Lenin".

En 1924 Maiakovski escribió su poema "Vladimir Ilich Lenin", siendo leído públicamente en la Sala Roja del Comité de Moscú del Partido el 21 de Octubre. Por lo extenso recomendamos su lectura, por su profundidad contra las normas y posturas tradicionales conservadoras.

Al contrario el siguiente poema, corto y excelente de contenido, refleja un hecho que hoy nos ocurre a cada compañero o camarada que defiende la riqueza del socialismo, la pujante idea de concebir una nueva sociedad más humana y justa, como cuando a occidente iba Maiakovski.





VERSOS SOBRE
EL PASAPORTE SOVIÉTICO
Vladimir Maiakovski


Como un lobo,

devoraría al burocratismo.

A las credenciales,

no les tengo respeto.

Pueden irse,

a todos los diablos...

cualquier papel,

pero éste...

Por el largo frente,

de cupés y camarotes,

un funcionario,

se mueve saludando.

Todos entregan los pasaportes,

y yo entrego

mi librito escarlata.

Ante algunos pasaportes,

una sonrisita en los labios.

Ante otros,

un desprecio único.

Con respeto,

por ejemplo toman,

al pasaporte inglés,

con un león grande de cama de dos plazas.

Sacando los ojos fuera de las órbitas,

sin dejar de inclinarse,

toman,

como si tomaran una propina

al pasaporte norteamericano.

Al polaco,

lo miran,

como un chivo mira un cartel.

Al polaco,

lo miran con ojos asombrados,

ceñidos en su chaqueta policial,

como quien dice:

-¿De dónde,

y qué es,

esa novedad geográfica?

Y sin dar vuelta la cabeza,

sin manifestar asombro alguno,

toman sin pestañear,

el pasaporte dinamarqués,

y de otros tantos suecos...

Y de pronto,

como si se hubiese quemado,

torció la boca el señor.

Es que...

el señor funcionario toma,

mi pasaporte de color escarlata.

Lo toma,

como una bomba,

lo toma,

como a un erizo,

como si tomara una navaja afilada,

lo toma,

como una víbora de cascabel de veinte

aguijones.

Le hizo un gesto significativo al changador,

para que llevara gratis las cosas.

El gendarme,

mira interrogante al pesquisa,

el pesquisa,

mira interrogante al gendarme.

Con qué placer,

de casta de gendarmes,

me azotarían,

o me harían crucificar,

por tener en las manos,

el pasaporte soviético,

el de la hoz y el martillo.

Yo,

como un lobo,

mordería al burocratismo,

a las credenciales,

no les tengo respeto.

¡Que se vayan,

todos al diablo,

cualquier papel,

pero éste!...

Yo saco,

del bolsillo,

de mis enormes pantalones,

un duplicado del pasaporte-,

carga de poco peso.

¡Leed,

envidiadme!

Yo soy

ciudadano,

de la Unión Soviética.

Escrito en el año 1929.

Publicado por Amistad Hispano-Soviética.

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