martes, 23 de noviembre de 2010

Pocilga (II)



“Anónimo dijo...”, comentando mi post “Dictadores con barba y con bigote”:
“HE leído todo y solo veo odio rencor, envidia hasta llegara a la sociopatía, lo siento pero no estoy nada de acuerdo en nada de lo que ha escrito usted , entro hace poco en el blog de Saco y es de lo mas inteligente, sano, demócrata,justo de todos en los que he estado , solo escribe todo esto desde el odio y el rencor, y que las verdades las hace solamente suyas
21 de noviembre de 2010 22:20".


Lo confieso, de entrada, v., mi querida y anónima comentarista, de todas las personas que pulululan desesperadamente por  aquel ignominioso chat, es la que más me ha sorprendido porque, teniendo la base imprescindible y suficiente para “salvarse”, cada vez se hunde más en las arenas movedizas y cenagosas que forman el sustrato en el que todos ustedes se mueven y se ahogan.

Porque v. tenía una base cultural formidable, ahí es nada, haber leído con cierta frecuencia a uno de lo hombres más importantes de la cultural mundial, que abrió el alma humana con su implacable bisturí a nuestro conocimiento, poniendo en evidencia “el malestar de la cultura”,  haciendo todo lo posible por subsanarlo, y a todo esa inmensa pléyade de literatos sudamericanos que honran a la humanidad cada vez que escriben o hablan.

Pero a v. la ha echado a perder su condición rijosa, le gusta el sexo y no puede vivir sin estar cerca de esos degradados animales que andan todo el día como lo que son, simples posesos con el sexo en la boca.

Le gustan a v. grandes porque presume que también tendrán grande la cosa y los corteja descaradamente para llevárselos al huerto o a la cama para, allí, intentar inútilmente gozar como aquella protagonista insigne de “La tierra prometida”, porque parece que v. es como esa otra posesa que, visto que no consigue gozar sanamente con los de su misma especie, se ha dedicado a coleccionar y criar a los más repugnante animales de toda la fauna, que son esencialmente faliformes, además de carnívoros criminales.

 También le gustan hasta la exasperación los tipos que son, al propio tiempo, charlatanes y llorones, porque excitan su probada condición maternal, no en balde el más característico de todos ellos le llama ya “mamá”.

Y toleró mansamente que el más servil de todos los cipayos del chat le transmitiera las órdenes de ese homúnculo que es el jefe y al que ustedes, en un afán imposible de normalizar, llaman su dios, siendo como es una mezcla de borracho y dictador excesivamente repugnante.

Pero v. dice que yo soy un sociópata. Y se queda tan fresca, conviviendo, ebria de placer, en una fauna de sicópatas tan rica que creo que es absolutamente insuperable porque tiene u. de todo para practicar una ciencia que intenta conocer inútilmente:

1º) a la cabeza de todos, como es lógico, un pequeño deicida.

Un tipo que quiere ser dios y que por ello se ve obligado, casi todos los días, a matar al Padre de todos los dioses. Es tan obsesivo su deseo que ha comenzado a hartar incluso a sus más empecinados seguidores porque, como toda obsesión irreflexiva y enfermiza,  acaba por cansar. Hay que reconocer que el tipo es un dios muy peculiar; nos enseñaban aquellos lejanos aprendices de teólogos que Dios es un conjunto de todos los bienes sin mezcla de mal alguno. Como definición no es mala y creo  que nos va a servir, su diminuto dios, señora mía tan rijosa, almacena, sin rubor, todos los males sin mezcla de bien alguno:

A) es un soberbio de cojones, se admira tanto a sí mismo que no siente ninguna clase de asco cuando todos sus repugnantes vasallos cumplen con su cotidiana obligación de lamerle el culo, con sus lenguas rasposas y podridas, que no hacen sino ensuciarlo aún más si ello es posible;

B) es el tipo más falso que puebla la Tierra, dice continuamente que es de izquierdas, cuando es la personificación de la derecha, a saber: si la izquierda es el respeto y la defensa a muerte de la verdad y la prosecución de la justicia,

a) él miente descaradamente todo el tiempo, como acabamos de demostrar en nuestro post “Dictadores con barba y con bigote”, que tanto la ha enardecido a v., mi querida señora, y un asqueroso e impenitente embustero nunca, nunca, nunca puede ser de izquierdas porque para ello el respeto a la verdad es condición “sine qua non”;

b) pero es que, además, es esencialmente injusto: siente un aborrecimiento tan visceral por la justicia, que supera incluso al que experimenta por la verdad, no soporta que, en este perro mundo, alguien, por cierto, muy pocos, reciba lo que le es debido, que no otra cosa es la justicia, y se rebela contra ello usando las peores artes, así, persigue a muerte al agraciado intentando no sólo destruirle como persona física sino también moral: no sólo lucha hasta la extenuación para echarle del mundo de los vivos sino que también intenta echarle fuera del mundo de los muertos, como lo está intentando conmigo,

a’) a quien primero expulsó de ese infecto chat, en el que todos ustedes chapotean, intentando provocar así mi muerte física allí, sino que no contento con hacerme desaparecer de su monstruoso mapa, quiso borrarme íntegramente de la memoria de los vivos, prohibiendo que nadie pronunciara siquiera mi nombre, me denominó “el innombrable”, dígame  v., señora mía, que es tan experta en estas lides, si ha conocido en toda la historia universal de la infamia una peor, porque no la hay, porque cuando su diosecito de pacotilla se pone a hacer guarradas, de ahí mi reciente post, “Pocilga”, es realmente insuperable;

c) pero no crea v. que aquella proscripción fue sólo un juego de palabras o una simple amenaza, el tío ha cumplido al pie de la letra tal proscripción hasta el punto de que ha puesto como supremo vigilante de este Hades, en el que me ha arrojado, al más turbio de todos los personajes que por allí pululan, un tipo que se pretende muy viril pero que, desde el primer momento, actuó con nombre femenino, un tipo que se proclama experto y adorador de Marx cuando es el más servil de todos los fanáticos admiradores de esa concreción arquetípica de lo que es y representa el ideal del ultracapitalismo ultraliberal y fascista que ha superado ampliamente a todos los neocons, el Franco Madrid de ese execrable Ser Superior que nos va a llevar a todos a la más espantosas de las ruinas, sobre todo moral, y de tal modo y con tanto gusto cumple este homúnculo, disfrazado de fémina, su canallesca misión que vigila cuidadosamente todo lo que sucede en este blog y cuando alguno de udes., por equivocación, desde luego, comete el nefando delito de penetrar en él, le hace las advertencias de rigor, como hizo con v. diciendole aquello “chica, como tú vienes ahora de sudamérica, no lo sabes todavía pero está rigurosamente prohibido visitar aquel blog, bajo las más severas penas inherentes a la excomunión, de modo que si persistes en tu asistencia por allí, atente a las consecuencias, serás expulsada de este chat abruptamente y se te perseguirá hasta el fin de los tiempos, prohibiendo incluso la simple mención de tu nombre” y v., la gentil princesita de Rubén, que, a pesar de su profesión, no puede vivir sin ese especial culto baboso de autolatría que se atribuyen todos los obscenos exhibicionistas morales y físicos que pululan por allí, ni siquiera se puso triste cuando salió por pies de aquí, adonde nunca había debido entrar; y lo mismo que con v. hizo, hace tan sólo unos días, con Meskalis y con Malatesta, que habían estado tan ocupados estos últimos tiempos que no se habían enterado de mi proscripción y pasaron por aquí, simplemente, a saludarme después de sus tan largas ausencias y que, convenientemente reprendidos por el marxistamadridista, no han vuelto, no volverán nunca a asomar oficialmente por aquí;

c) y, como v. sabe muy bien, no hay religión sin profeta y éste en aquel chat no es otro que el inefable Sergio, el apostol del pastafarismo, un tipo tan íntegro que es capaz de decir, cuando yo le reprocho que no proteste contra la 1ª e injusta persecución de que me hizo objeto uno de sus amigos: “claro que fulanito no ha demostrado ninguno de los terribles epítetos con los que cotidianamente te obsequia pero eso qué tiene que ver si es mi amigo y, por tanto, yo le doy crédito en todo lo que dice, así que, lo siento, pero tú no eres sino una vieja prostituta loca y un puñetero travesti octogenario”, y el creador de la nueva religión del chat se quedó tan fresco, después de haberse cargado la que es, sin duda, una de las piezas básicas de todos los derechos humanos reconocidos del mundo, la presunción de inocencia, que él, “mutatis mutandis”, había convertido, así, en presunción de culpabilidad....

En fin, señora mía, esto se está haciendo ya tan largo que no tengo más remedio que cortar si no quiero que, luego, éste tan trabajoso comentario no lo lea nadie.

Termino con una simplicísima pregunta a una tan gran experta como es v., que ha sido capaz de diagnosticarme de sociopatía: si yo, una persona tan normal como para escribirle a su dios minúsculo aquella carta abierta en la que le cantaba las cuarenta y alguna más, estando dentro de aquella inmensa pocilga, ejerciendo, por tanto, un acto de sinceridad y valentía ante tan poderoso y tronitronante dios, soy un sociópata, ¿qué coño son todos ustedes, asquerosos mamones, que se pasan todo el día soportando el ejercicio más descarnado de hipocresía, cinismo, superchería, injusticia y mala fe que puede llevarse a cabo por estos mundos de tales diosecillos?

2 comentarios:

neutrino dijo...

Pero a todo cerdo le llega su San Martín, y dentro de poco veremos dónde recala cierto saco de mierda cuando Rajoy y sus barbas ralas le corten el grifo a Mediapro. Quizás vaya a llorarle a Arsenio, incluso puede que a Sopena que es más de su cuerda, pero le van a dar calabazas, por no decir otra cosa. Gentuza como esta son precisamente quienes hacen inviable que Publico tenga sentido unicamente con sus fieles "lectores". Tiempo al tiempo.

Patricia dijo...

¿De verdad se ha leído usted?

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