jueves, 18 de noviembre de 2010

Política política.








Hoy, vamos de frases.

A mí, las 2 que más me han llamado la atención se refieren a la manera de ser de los españoles y ambas han sido pronunciadas por personajes absolutamente reaccionarios.

La 1ª la expuso el que, para Ciorán, es el culmen del pensamiento reaccionario mundial, Joseph de Maistre, que no dijo ni más ni menos que la figura más digna de respeto de la historia son los jueces españoles y, si a ella añadimos la de sacerdote católico, entonces, la figura que resulta es absolutamente insuperable, los jueces de la Inquisición.

La otra, creo yo, que es todavía mejor: ser español es una de las pocas cosas serias que se puede ser en el mundo.

En ambos casos he citado de memoria porque, para mí, es lo más pesado compulsar las citas porque la exactitud es una labor de contables no de escritores ni de filósofos, para los que lo más importante es el espíritu, o, si ustedes lo prefieren, el significado o el sentido.

Tengo la duda de si la 2ª es del ínclito José Antonio Primo de Rivera, pero, si no lo es, debería de serlo porque supera a la que sí que sé que es suya: en ocasiones, la mejor dialéctica es la de los puños y las pistolas.

Y todo esto porque estamos asistiendo al florido resurgimiento del más puro pensamiento reaccionario.

Si nos vamos, como ya es casi una costumbre, al DRAL, vemos cómo reaccionario es.. adj. Perteneciente o relativo a la reacción; reacción. 3. f. Tendencia tradicionalista en lo político opuesta a las innovaciones.

O sea que podemos igualar reaccionario a conservador pero, indudablemente, en su grado máximo, de modo que un reaccionario es un ultraconservador, un ultaderechista. Un derechista derechista que es, precisamente, adonde íbamos.

¿Puede, hoy, concebirse alguien más derechista que Aznar, el ex presidente del Gobierno español?

No. Los otros 2 genocidas de Las Azores, obligados por la evidencia de la verdad, en Irak no había armas de destrucción masiva, han expresado ya su falso arrepentimiento, de una manera falaz y asquerosa, porque así son ellos, pero nuestro ínclito representante de la que seguramente es la mayor canallada de la historia, no.

Yo sostengo que Aznar es más franquista que Franco, porque a éste quizá lo refrenaba ese instinto que tiende al pudor incluso en los más encarnizados asesinos, pero los admiradores de éstos no tienen por qué sentir ninguna clase de pudor y así lo expresan clamorosamente: "pero tenemos que hacer nuestra política sin complejos", por muy reaccionaria que parezca, decía Aznar.

Y el tío va y suelta aquello de ¿quién tiene autoridad para decirle a él cómo debe de conducir y cuánto debe beber? Liberalismo puro, hombre, es que no lo queremos entender.

Y la que es su auténtica mentora, la legionaria de Cristo, su mujer, Ana Botella, siguiendo los dictados del psiquiatra del Opus, Aquilino Polaino, apoya la retrógrada teoría de que los homosexuales son unos enfermos a los que hay que curar a toda costa, tal como pretendía el superpsiquíatra del Régimen franquista, Vallejo Nájera, aquél que intentó sostener científicamente que el comunismo es una degeneración mental tan grave casi como la suya propia, y dice, ella, la Botella, a su vez, que es antinatural mezclar las peras con las manzanas y se queda tan fresca, porque éste es un razonamiento, desde el punto de vista científico, absolutamente insuperable. 

Pues, bien, esto es lo que se cierne sobre el panorama político español, el imperio de la política política, porque ya lo dijo el líder indiscutible, al que en un breve lapso de tiempo nombrarán “doctor honoris causa” todas las universidades españolas de la derecha, a él le gusta la mujer mujer.

Y es que esta mujer mujer apareció ayer por primera vez en uno de los programas estelares de nuestra Tv como la principal estrella invitada, ¿por qué?

Yo creo que se trata de lanzar una campaña publicitaria a favor de su designación como Alcaldesa de Madrid ya que Gallardón iría como Vicepresidente de Gobierno de Rajoy, en esta irrupción de la que seguro que va a ser política política, o sea, el culmen de una política realmente española que terminaría situando a la Botella en un futuro, no tan lejano, como Presidenta del Gobierno de España, de tal modo que, al fin, Ana sería la sustituta natural de su esposo, en una maniobra semejante a la de los Kirchner en Argentina, instaurándose, por fin, en España, un movimiento semejante al peronismo argentino, que lógicamente se llamaría el aznarismo.

Que el Dios de estos señores, nos coja confesados.

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