martes, 16 de noviembre de 2010

Saco, su imagen física a toda plana



Quiero que mis amables lectores mediten un poco ante esta imagen y comprueben a quién les recuerda, para evitarles excesivo trabajo, les haré una ayudita, es alguien de quien él, Saco, escribía recientemente, ¿A que se parecen bastante estos dos tipos, sobre todo en esa expresión jactanciosa y provocadora mirando a la cámara, no?

Como el texto de hoy ha salido demasiado largo, vamos a dividirlo en 2 partes asimétricas: los Hechos y los Fundamentos de Derecho, según una vieja técnica jurídica que, hoy, se considera superada.

                                                                 HECHOS:

“#20 Comentario por Manolo Saco

20/12/2010 10:40

No os podéis imaginar cuánto siento la muerte de smg310 . Quiero quedarme en la memoria con su nick, el que simbolizaba su rabia de vivir, su inteligencia, su sentido de la justicia. Su nick me acompañó desde hace años, antes de que muchos de vosotros los conocierais, como contertulio fiel hasta que le vinieron mal dadas, su enfermedad Y UNOS ENEMIGOS QUE JAMÁS PODRÁN ESTAR EN EL CIELO RESERVADO A LA BUENA GENTE. SUS ENEMIGOS LOS TENGO EN EL INFIERNO. A él, en cambio, lo resucitaré todos los días en mi recuerdo. Adiós, amigo. Sabes que te he querido. Me guardo para siempre a buen recaudo el rastro que tu inteligencia y bonhomía han dejado en este blog. Hasta siempre". (Las mayúsculas son mías).

Comentarios realizados al post de Arcángeles, “Pidiéndole perdón a mi peor enemigo”, el 20-12-2.010, a las 16'41:

 "Anónimo dijo...
"en eso que nos escribe su hijo"

Su hijo no le ha escrito a usted Sr. Palazón, ha escrito a quienes eran sus amigos y usted no era uno de ellos.

No debería usted haber escrito sobre esa gran persona, porque usted no tiene ningún derecho a hacerlo.

Y no le digo nada más porque sería mancillar su recuerdo.

20 de diciembre de 2010 18:02

 Anónimo dijo...
No llevemos a la pira a nadie, todos tenemos cosas buenas y malas, es muy simple, pero es asi.

De un amigo es facil hablar bien, de un enemigo, no tanto.

Eutiquio no merece la vomitona de Saco, por el deceso de nadie, los dos fueron muy duros entre ellos.

Si hubiese sido al contrario.... 

...el que sea libre de culpa, pues eso.

21 de diciembre de 2010 09:53

 Anónimo dijo...
El odio, en ocasiones, no es tan malo como pueda parecer a simple vista. Hay algunos seres que son detestables, que merecen ese tributo del odio objetivamente, cuyo mejor destino para el bien de la humanidad sería desaparecer ahora mismo aplastados por un gigantesco zapato de 40 toneladas, como las cucarachas morales que son... como por ejemplo y sin ir más lejos, cierto sujeto de extrema izquierda que considera que debería obligarse, por Ley, a todas las personas, a donar su cadáver "a la ciencia".

Es perfectamente lícito odiar a muerte a estros infraseres, y el día en que fallezcan, celebrarlo con una botella de champán francés y bailar imaginariamente sobre su tumba... o sobre los restos de su cadáver diseccionado, según se mire.

21 de diciembre de 2010 10:49

 Anónimo dijo...
Para el ultimo anónimo que tanto odia: Y tú que lo veas con los ojos en la mano hijo de la gran puta.

21 de diciembre de 2010 18:26"".

                                                              Fin de los Hechos.-

Su análísis, más o menos, jurídico:

Yo siempre he creído que Manolo Saco es un miserable y no lo digo ahora, aquí, cuando estoy lejos de su odio vesánico, sino que se lo dije alto y claro allí, en su propio chat, cuando comprobé cómo lo manipulaba todo para que su foro justificara su presencia en Público, vi muy claro que era una especie no ya de delincuente sino de cabecilla de delincuentes, lo que, en realidad, es, un espeso y cobarde capo mafioso, la mera elección del nombre de su foro es un indicio suficientemente revelador: “Fuego amigo”, quería que la gente acudiera a él, a despedazarse entre sí, como los gladiadores en el circo romano o como en los programas basura de televisión, goza con ello porque, además de todo lo que, en aquella carta abierta,  le decía,  es un “mirón”, lo que le une indisolublemente a algunos otros de  sus más incondicionales discípulos .

La suerte que tiene este tipo es que el hombre, como ya he dicho tantas veces, se desprecia tanto a sí mismo que busca desesperadamente cualquier clase de justificación y la mejor manera de obtenerla es lograr la alabanza de los otros.

Ahora, tenemos el caso más paradigmático que pudiera lograrse: la increíble apoteosis de los programas televisivos de Belén Esteban.

Por mucha que sea nuestra propia estulticia, por muy torpes que seamos, ese instinto vital que llamamos de conservación ciega totalmente nuestra capacidad de actuar con honradez y nos permite aprobarnos a nosotros mismos, en medio de esa charca pestilente que es nuestra vida.

Hay que haberse sobornado íntegramente a sí mismo para buscar el torpe halago de los demás, todos los días, hay que cerrar los ojos con verdadera furia, apretando los párpados hasta hacerte daños, para simular que no ves cómo este hombre, el tal Saco, miente, casi todos los días, defendiendo posturas evidentemente contradictorias con lo que él mismo hace, así, ensalza la libertad de expresión o critica radicalmente países en los que él dice que ésta no se respeta, y, en el mismo texto, comete el pecado que tanto critica, haciendo gala del mayor de los cinismos.

Pero creo sinceramente que es mucho peor la conducta de todos esos individuos que andan por allí, bailándole el agua; no son lo suficientemente tontos para no advertir que ese hombre, al que no sólo toleran sino que incluso alaban, es un mero detritus humano, la mejor muestra que puede hallarse de hasta dónde puede llegar el hombre cuando pierde la propia estimación y lo supedita todo a medrar a expensas de la mentira y de la injusticia.

Le dije un día, por escrito, mediante una carta abierta, publicada allí, en su chat, todo esto que pienso de él y ni siquiera contestó, por varias y decisivas razones:

1ª) porque lo que yo le imputaba no era más que la verdad y contra ella poco puede argumentarse si está expuesta razonablemente;

2ª) porque el tipo es como este nuevo y nefasto personaje que ahora llena las primeras páginas de los diarios deportivos, el tal Mourinho, nunca habla de lo que realmente se trata sino que busca los más fútiles pretextos para desviar la atención de su culpable conducta;

3ª) sabe, y cuenta con ello, que el 90 por ciento de todos los mortales está dispuesto a vender su alma al diablo, o sea, a él, con tal de que su nombre salga en los periódicos, con tal de que sus indigestas paridas mentales aparezcan negro sobre blanco en algún sitio en que otros las lean, lo presenciamos, si queremos, todos los días en ese monstruo que amenaza con devorar lo poco que resta de todos nosotros;

4ª) cuenta también con la incapacidad de la gente para reconocer no ya ante los otros sino ante sí mismos, lo poco que vale, el triste precio por el que vende su propia dignidad; y,

5ª) por eso deberíamos de asistir asombrados a ese espectáculo que, a veces, sobrecoge, de algunos maníacos que van a allí, por puro afán exhibicionista, como esos desdichados dementes que muestran sus tristes órganos sexuales a los niños, en la puerta de los colegios, a mostrarnos sus indecentes complejos, sus propias  miserias, utilizando para ello un lenguaje que en cualquier otro lugar sería inadmisible pero que allí, en aquel chat, goza del mayor de los predicamentos.

Sólo un par de cosas más:

Este tipo, el Saco, además de ser un necio está loco, completamente loco. Dice que no cree en Dios, lo que, supone su increencia en el cielo y en el infierno, pero inmediatamente afirma el gilipollas que tiene un cielo y un infierno particulares, íntegramente suyos: "Y UNOS ENEMIGOS QUE JAMÁS PODRÁN ESTAR EN EL CIELO RESERVADO A LA BUENA GENTE. SUS ENEMIGOS LOS TENGO EN EL INFIERNO".

Un día, discutiendo  con MasJamón, el único de ellos que, por ahora, parece que tiene los testigos de su virilidad bien puestos ya que se fue del chat, como otros muchos, asqueado por el espectáculo que allí se ofrece, y todavía no ha vuelto, o sea que parece que no siente la necesidad irresistible de aparecer todo los días delante de los focos, le dije que su pequeño dios de mierda no tenía la talla suficiente para debatir conmigo y, lógicamente, él, MJ, protestó, pero eso es algo que saben ciertamente ya todos sus seguidores porque lo ha demostrado el hecho indubitable de que no sólo haya rehuido siempre cualquier tipo de debate conmigo sino que incluso haya tratado de borrar mi memoria de la faz de la Tierra, declarándome, desde su trono, “El innombrable”, lo que ha supuesto para mí el mayor de todos los honores que podía recibir.

Este pobre hombre, con esa culturilla suya de andar por casa, no sabe, porque no tiene siquiera la capacidad de leer a Sartre, que éste demostró, hace ya muchos años, que el infierno, tal como se nos ha descrito no existe, pero que su existencia es innegable desde el punto de vista sociológico, el infierno, coño, claro que existe, pero no es ése de la señorita Pepis que maneja Saco, sino ése otro enorme, monstruoso que para, cada uno de nosotros, son los otros. Para ampliar, léase “Huis clos”, una pieza de teatro que yo  me atreví a montar, burlando la censura franquista, hace ya tantos años que ya ni me acuerdo.

De modo, Míster Saco, que el infierno existe pero no es el de los cristianos, ni siquiera el de Dante, como tampoco el suyo, donde dice que me ha introducido a mí, el infierno, para cada uno de nosotros, son todos los otros, ¿comprende?, el infierno para v., asqueroso demiurgo, soy yo, que le estoy despojando poco a poco de todos esos antifaces detrás de los que trata de esconderse para que sus cegatos y empedernidos seguidores no le vean como realmente es v.

Y, para mí, el infierno es v., pero no por lo que pretende sino tan sólo porque la existencia de tipos como v. me subleva, desde lo más profundo de mi corazón, porque son un insulto para toda la especie humana.



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