sábado, 25 de diciembre de 2010

Historia en dos ciudades, cuento de Navidad



Dedicado a aquellos redomados hipócritas que sostienen que el deporte que, desde Nerón y sus colegas forma parte del “panem et circenses”, o sea de lo que, luego, algunos jodidos marxistas dieron en  llamar el “opio del pueblo”, no tiene ni debe tener nada que ver con la política.

Si, la víspera de la visita del Barça a Pamplona, para jugar contra el Osasuna, un alto cargo de dicha federación le dice al presidente del equipo catalán que no se preocupe por un viaje en criminales condiciones, con todas las carreteras del Norte heladas y el serio peligro que,  para viajar por ellas, representaba, que la federación ha decidido suspender el partido para el día siguiente, y, apenas 4 horas para el comienzo del mismo, advertirles que o van a jugar ese maldito día o perderán ni más ni menos que 6 puntos, o sea, que le regalarían la Liga en bandeja al Franco Madrid, remediando ese pequeño bache que tuvo el mejor equipo del mundo mundial, cuando le metieron 5-0: hay que reconocer que la jugada, contando con la gilipollesca inocencia del nuevo presidente del Barça, es genial: si no viajan, adiós, Liga, adiós y enhorabuena al Franco Madrid que habrá ganado otra Liga más sin merecerlo, en los puñeteros despachos, y, si viajan, ¿quién puede descartar que el autobús del Barça, urgido por las prisas de llegar, con el tiempo más que justo, no se pega la hostia, con las carreteras del jodido Norte heladas, y, entonces, el Franco Madrid no es que gana esta jodida y puñetera Liga, es que gana, de tacada, otras muchas Ligas más porque se queda sin la competencia del único que, por ahora, ya veremos lo que pasa, luego, puede hacérsela.

 Pero no lo olviden nunca. Como dice Relaño Goebbels, con todas estas estratagemas, lo que Villar quiere es beneficiar al Barça, coño, Villarato, Villarato y más Villarato, porque si el Barça se hubiera estrellado saliéndose, en una curva, de esas malditas y heladas  carreteras del no menos maldito Norte, hubiera ido directo a hacerles compañía en la Historia ni más ni menos que al Torino, que se mató en una catástrofe aérea y al propio United que, envidioso de ello, hizo lo mismo.

Pero, coño, es que estos jodidos catalanes, además de ser independientes y libres, lo quieren todo: hacerse con la gloria imperecedera de ser uno de los mejores equipos de la historia y, además, seguir viviendo, coño.

En cambio,  el entrenador del Franco Madrid acude a una conferencia de prensa, después de su partido contra el Sevilla, y muestra a todos los periodistas del mundo unos folios en los que se recogen los 13 grandes errores cometidos en dicho encuentro por el árbitro contra su equipo, lo que, a “contrario sensu”, significa que, a partir de ese momento, a ver que árbitro tiene los cojones no ya sólo para pitarle algo en contra al Franco Madrid sino para no pitarle a favor todo lo que sea, falseando, a partir de ese momento, la competición, y, si no, que venga Dios y lo vea, aparte, claro, de lo que supone haber contratado a otro árbitro, Mejía Dávila, recientemente retirado, para que someta con la más poderosa de las lupas, a los árbitros que le piten al Franco Madríd, al más riguroso de los exámenes, con la amenaza de, en la conferencia de prensa posterior a todos sus partidos, publicar a los 4 vientos del mundo mundial todas sus indecencias, sin importarle un pijo a nadie de la Federación, ni de las estructuras políticas de nuestro eximio deporte, que España entera quede ante los asombrados ojos del universo como un país bananero en que una jodida provincia, creo que se llama Catalonia, maneja, desde su periferia, todo lo que se cuece en nuestro fútbol, ordenando a los árbitros, a los que, para disimular, sólo par disimular no tiene enchufado a ninguno en su organigrama, que no sólo le piten a ellos de una manera absolutamente favorable sino que le piten 13 veces 13 en contra al Franco Madrid.

E importan muy poco un par de cosas:

1) que el jodido árbitro ése de los 13 gravísimos errores del día del Sevilla sea, qué casualidad, coño, más casual, el mismo que se la organizó al odiado Guardiola y que estuvo a punto de que lo suspendieran por lo menos por un año, ya que, al expulsarlo a él, Guardiola, y al puñetero tipo ese de Ibrahimovic, el mismo jodido árbitro que organizó el escandalo, el día del Sevilla, en el Bernabeu, consignó en el acta que el tal Guardiola, que, por cierto, no es más tonto y gilipollas porque no se entrena, le había insultado, lo que era mentira como demostraron las televisiones leyendo en los labios del puñetero y gilipollesco entrenador del Barça; total, que toda la prensa nacional estuvo presionando al Comité de Competición FrancoMadridista para que sancionaran al dichoso Guardiola ni más ni menos que con un año de supensión, porque los imbéciles francomadridistas creen que el culpable de los éxitos del Barça es un tipo que, para demostrar que el que realmente vale es él y no el equipo, de vez en cuando, lo desencuaderna y presenta una alineación llena de jovencísimos suplentes que, como es lógico, pierden y joden a uno de los tipos más soberbios que yo he visto en mi vida;

2) no ya sólo las estructuras específicas del deporte nacional sino también incluso las políticas pasan por alto, mirando para otro lado, la afrenta que supone para todo el país y para todos sus desdichados habitantes , decirle a todo el universo, congregado en la sala de prensa del mejor de los equipos del mundo mundial, que éste es un país tan bananero que quien realmente manda en él no es ni el Rey, ni el Presidente de Gobierno, no, ni mucho, menos, es un chisgarabís que nadie sabe muy bien de donde ha salido y que ahora ocupa la presidencia de un club de fútbol, que ni siquiera es español para la mayoría de los ciudadanos del país, pero que, sin embargo, hace y deshace a su antojo, dando al traste con lo que la inmensa mayoría del mismo considera absolutamente esencial, que el Franco Madrid gane todos los años la Liga, tal como dicen sus propios jugadores: “lo del Barça es una moda y como todas las modas, pasará, y el Madrid volverá a estar donde debe, el primero, porque no puede ni debe estar en ningún otro sitio el equipo que representa a la ciudad que es la capital del Imperio”.

Mientras, como ya les he dicho, el tan enamorado Villar ¿que hace?:

1º) dicta una resolución que obliga al Barça, que hasta ahora viajaba el mismo día del partido a las localidades en que éste había de jugarse, a hacerlo a partir de ahora con 24 horas de antelación, en una resolución que humildemente pensamos que hubiera ruborizado al propio Hitler, seguramente porque no quiere que su amado equipo vuelva a exponer su vida en tan peligrosos viajes, de más de 400 kilómetros por esas heladas y peligrosas carreteras del Norte, en las que hasta Eta les puede colocar una bomba;

2º) no sólo no castiga, ni conmina, ni presiona al Franco Madrid para que abra expediente sancionador a nadie porque nadie ha hecho nada en ese maravilloso equipo para merecerlo, ya que yerran malintencionadamente todos los que afirman que la actitud de su entrenador demostrando, con unos folios en la mano ante toda la prensa mundial, con la irreparable pérdida de prestigio supone no sólo para el fútbol español sino para todo lo que sucede en la gloriosa nación española, que los árbitros españoles, que dirige en tal Villar, no sólo son un puñetera mierda sino que, además, se dedican a perseguir sañudamente al mejor equipo de la historia del fútbol, con arbitrajes torticeros en su contra, siempre, siempre, siempre, coaccionados como están por la falsaria y deleznable prensa de Barcelona, lo que indudablemente echa por tierra todo el posible y necesario prestigio de nuestro fútbol, arruinando su buena fama para siempre, sino que, todo lo contrario, ¿qué hace?: imponerle al responsable último de todo ello, Florentino Pérez, EL PRESINDETIISIMO, EL SER SUPERIOR, la insignia de oro y diamantes de dicha Federación,  Olé;

3º) pero claro es que el tal FP no es ni más ni menos que el hombre fuerte de esa familia, los March, que, cuando fue necesario, hizo lo que tenía que hacer, fletó un avión, el Dragón Rapide, lo mandó a Canarias, cogió a Franco, lo trajo aquí, organizó una rebelión contra el Régimen legalmente constituido mediante elecciones generales, lo derrocó y nos gobernó, siendo un ejemplo de democracia, ni más ni menos que durante 40 interminables años;

4º) sí, señor, la misma familia que, ahora, ha hecho que nuestras Cortes aprueben una norma legal que varía la legislación vigente para que la empresa señera de dicha familia pueda hacerse con Iberdrola, es por eso, que la gente llama al representante de dicha familia “El Conseguidor”

5º) y todavía quieren todos ustedes que el tal Villar, presidente de la FEF, ose resistirse a los deseos, a los caprichos o como ustedes quieran llamarles del Franco Madrid, el equipo de futbol que “El Conseguidor” preside, con los peligros de toda índole que eso supone. Ni que estuviera loco el famoso Villar, sí, ése que Relaño Goebbels, escogió para culminar su inocente tarea de presionar a todos los estamentos oficiales del balompié nacional, instaurando lo que él ha llamado, con el mayor de los aciertos, Villarato, pero que, claro, al que realmente protege es.....si, señor, al Barça.

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