martes, 14 de diciembre de 2010

La desigualdad, la injusticia, la mala suerte y la política como el medio de resolver estos problemas



Lo confieso: soy radicalmente antirajoyesco.

Para Rajoy el mundo no sólo está bien hecho sino que, además, es justo por muy desigual que no sólo parezca sino que sea.

A él le parece muy bien ser hijo de un juez que, naturalmente, pudo pagarle su carrera universitaria y, luego, la preparación de la oposición a Registradores de la Propiedad, que, para que ustedes lo entiendan, es un cargo que, absolutamente, sin ningún trabajo le supone a quien lo ejerce ni más ni menos que varios millones de las antiguas pesetas, MENSUALES.

Quizá sea la mejor salida del mundo no sólo para el hijo de un juez sino para cualquier otro hijo de vecino, el problema es que para poder permitirle a un hijo que se pase la vida estudiando hay que ganar el dinero suficiente para ello y sólo muy pocos lo pueden hacer.

Es por eso que Rajoy, que no tiene pelo de tonto, escribió luego, cuando ya, además de Registrador, era diputado del PP, un par de artículos en El Faro de Vigo en los que defendía a rajatabla la desigualdad.

La desigualdad, sostiene Rajoy, no sólo es justa sino también necesaria, por eso es, incluso, natural, es decir que se produce espontáneamente en la naturaleza.

Es justa en cuanto no es cierto, ni mucho menos, que el hijo de un, por ejemplo, pastor de cabras pueda llegar a ser, hoy y aquí, tan Registrador de la Propiedad como él, sólo tiene que ser un auténtico genio que, además, goce de la más grande de las voluntades y un poco de suerte, nada más, para que el Alcalde de su pueblo, sigue el ejemplo, se entere de su capacidad y voluntad y se empeñe en crear o conseguir una beca total para él, esto de beca total quiere decir que además de costearle libros, colegio, instituto y universidad, le costee también no sólo la manutención y el vestido sino incluso los viajes para examinarse. Yo conozco muy de cerca, personalmente, un ejemplo de ello.

Pero no creo que sea justo ni tampoco que pueda generalizarse este procedimiento para resolver esa desigualdad de oportunidades que Rajoy considera no sólo natural, sino, además, justa y necesaria porque es la única manera de que los que nacen al otro lado de la línea divisoria de la suficiencia con la necesidad, se esfuercen duramente por superarse y vencer sus NATURALES Y JUSTAS DESIGUALDADES.

Es por eso que, al principio, escribíamos de la desigualdad, la injusticia, la mala suerte y la política como el medio de resolver estos problemas, porque esta derecha canallesca que padecemos, no sólo considera natural la desigualdad y la injusticia que ésta supone sino que está dispuesta a todo porque ella no sólo persista sino que aumente, ya que Rajoy ha dicho que su modelo político es Cameron, primer ministro inglés, que una de las primeras cosas que ha hecho es elevar las tasas universitarias casi hasta el cielo de tal modo que, allí, en Inglaterra, sólo podrán cursar estudios universitarios los hijos de los jueces, los registradores, los abogados, las demás profesiones libres y los multimillonarios, por lo que los jóvenes ingleses, ayer o antesdeayer, asaltaron el Rolls Royce que transportaba a los Príncipes de Gales causándoles no ya terror sino pánico, tal como tuvimos ocasión de ver en los Telediarios.

Porque toda la juventud del mundo, qué le vamos a hacer, piensa lo contrario que Rajoy: que es absolutamente injusto, canallesco y miserable que las circunstancias de nacimiento determinen para siempre la felicidad o la desgracia de los hombres.

Y esta canallesca e injusta situación que se produce por la suerte de nacer a uno o a otro lado de la línea que separa la suficiencia de la necesidad, sólo puede resolverse mediante la actividad política, una actividad  que la derecha no sólo quiere neutralizar sino expulsar del comportamiento de los hombres, como exponia aquel canalla que nos mantuvo en la más penosa de las esclavitudes durante 40 años, cuando aconsejaba a uno de los ministros que acababa de nombrar: “Y, sobre todo, Fulanito, siga v. mi consejo, no se meta v. nunca en política”.

Todo lo contrario que uno de los hombres más sabios de la humanidad, el estagirita, que afirmaba contundentemente que el hombre es un animal esencialmente político, de tal modo que el que no es así o es un dios o es una bestia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

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