miércoles, 8 de diciembre de 2010

Respondiendo a un comentarista que insiste sobre el asunto de los controladores.



Mi estimado anónimo de las 21'30 horas.

A mí, es posible que el árbol no me deje ver el bosque, pero a tí parece que es tu propia idea la que te impide intentar siquiera razonar sobre las de los demás.

Me parece que intentas incluso insinuar que yo tengo algún interés personal en esto y que me ocurrirá, cuando me llegue el turno, como al protagonista del cuento de Brecht que, luego, resultó que no era de Brecht.

Desgraciadamente, a mí, ya no me pueden hacer otra cosa que acariciarme dulcemente la pelotas, como decía ese tío, Raúl del Pozo, que tampoco se muy bien dónde se ubica. No, por nada, porque tengo 82 años y más enfermedades que años y ningún porvenir, por tanto. Por ello, quizá exigiría que se me permitiese hablar, o escribir, sin desechar lo que digo "a priori".

En mi post de hoy y en mi comentario al tuyo también de hoy, he intentado sólo dar mi opinión que, por lo menos, es tan respetable como la tuya y que no concluía, creo, con ninguna amenaza para nadie.

Verás, si tuviera tiempo, ganas y fuerza para hacerlo, tal como hacía cuando ejercía el Derecho, intentaría demostrarte, más o menos científicamente, que los controladores no son trabajadores o asalariados en sentido restringido o técnico, pero, como además, ya lo he hecho en mis anteriores trabajos que, por lo que veo, te han resbalado ¿para qué lo voy a intentar otra vez?

Lo que sí que me disgusta un poco es que un tío como tú, que parece que se interesa decididamente por las cuestiones polìticas, también en un sentido técnico, ni siquiera haya entrevisto cuál era el fondo que yo planteaba en mis anteriores trabajos. En realidad, lo de los controladores, para mí, sólo era una excusa para poner de manifiesto cómo en este jodido país de listos, todo el mundo está ahora actuando como el más perfecto de los imbéciles, haciendole el juego al PP, que es la mano que está meciendo todas las cunas.

Mira, si me apuras, a mí lo de los controladores casi me da igual, tanto que no le había prestado mucho interés al tema hasta que, como casi siempre, Rajoy hizo encenderse mis alarmas. ¿Qué casualidad que el día del follón en todos los aeropuertos, él, que no lo mueven, según Peridis, ni con una grúa,  estuviera precisamente en un aeropuerto?

Y esto lo desencadenó todo. Incluso mi interés por una tema que no me estaba preocupando mucho, porque debo de ser un egoísta tan redomado que no entiendo a toda esa gente que se pasa la vida yendo de un lado a otro sin saber realmente por qué, con su pan se lo coman, si de vez en cuanto quedan atrapados en un aeropuerto.

Lo que sí que me jodió, y mucho, es comprobar la estulticia de la mayor parte de la gente, que parecía no comprender que este incidente casi era tan importante para el PP como los famosos atentados de los trenes de Atocha. Y que, detrás de Rajoy, hay un tipo que no da puntada sin hilo y que lo cose todo, no ya casi todo. ¿Entonces?

Para apuntalar esta teoría mía, es por lo que me molesté un poco, no como yo suelo intentar hacer, agotando los temas, lo que ha motivado que otro anónimo dijera que soy una especie de apisonadora, de tan pesado, en traer a colación con cierta relevancia el tema de los controladores.

Soy plenamente consciente de que hay una parte, no desdeñable, de la izquierda que ha hecho suya, aunque desde otro aspecto, esa teoría pretendidamente revolucionaria que afirma que cuando peor, mejor, y que yo no sólo no la comparto sino que la aborrezco, porque, cuando sucede lo peor, sufre mucha gente, incluso algunas de las personas a las que más quiero, y no me gusta nada el sufrimiento, ni el propio, ni el ajeno.

Y es que, además, desde el punto de vista lógico, no parece demasiado seguro que todo vaya a resultar como los partidarios de la catástrofe como punto de partida de la revolución, predicen.

No estoy nada seguro, lo reconozco, que por el gobierno de Rajoy y de sus muchachos, vayamos a ir al comienzo de una serie de huelgas y revueltas que nos conduzcan finalmente a un nuevo paraíso. Más al contrario, pienso que con esta gente, el nivel de incultura de los trabajadores y de sus familias baje aún más y con ello desparezca cualquier clase de posibidad de redención de una masa que irá de Belén Esteban a Cristiano Ronaldo y que no querrá saber de nada más, ya que el opio del pueblo, hoy, está mucho más barato y asequible que nunca.

Y, como estoy ya cansado y creo que no estoy explicando bien lo que quiero, lo dejo, sin estar convencido de que haya logrado exponer mis verdaderas razones para decidirme a tratar el tema de los jodidos controladores. Adiós.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

A mí me importan los controladores lo mismo que a usted...
Es posible que Rajoy estuviera con el hacha dispuesto a hacer leña, pero es también posible que el gobierno haya estado premeditadamente esperando esta ocasión para que, con alevosía, es decir, sorpresiva e inopinadamente y sin dar tiempo a la defensa y reacción del contrario, asegurar un resultado que no sólo descabelle a los controladores, sino también a toda la clase trabajadora por extensión al utilizar un peligroso precedente con un sector tan denostado por sus emolumentos (previamente creados por PP$xE). Porque le recuerdo que nuestro ordenamiento jurídico no distingue a los trabajadores por los emolumentos sino por la ajenidad de la prestación.
Estaría bien que esa distinción que usted plantea por los emolumentos la consideraran también los jueces y tribunales a la hora de no considerar extensible la legalidad de la medida adoptada para este caso, a los trabajadores del metro, por ej., pero lo cierto es que, mañana, el gobierno puede hacer lo mismo con ellos, y los jueces aceptarían la legalidad de la medida porque su prestación del trabajo es tan ajena como la de los controladores y usted ¿estaría aplaudiéndoles con las orejas igualmente?
Esa distinción que usted plantea, como le digo, es propia del ciego jurídico. La "ceguera jurídica" es propia de aquéllos que no reconocen el Derecho existente, y creen que lo que rige es su pensamiento, escala de valores, etc,... Pero es que, resulta que, por más que nos gustaría que la realidad fuera bien distinta, el recuerdo que vivimos en un sistema capitalista, con leyes capitalistas, y que esa distinción que usted plantea no la recogen los tribunales, y que mañana, la pueden hacer extensible a sus pelotas, pudiendo militarizarlas llegado el caso.
Ese es el verdadero peligro de la medida y el "quid" de la cuestión que yo planteo. Y además, el hecho de que usted y yo, y camarada, y todos los demás, estemos hablando de los controladores, de su salario, elude y pasa por alto las medidas regresivas y privatizadoras adoptadas, la supresión de la ayuda de 426 euros, y todo lo demás de lo que no se ha hablado en todo el puente. Y que, sin duda, se habló, y de esto fue de lo que más se habló en ese largo consejo de ministros de los 39 empresarios más poderosos del país, con los que bambi se reunió una semana antes. Y de lo que nos queda por experimentar... en futuras medidas. Y, a buen seguro que, de lo que menos se habló fueron de los emolumentos que perciben los controladores.
Eso de que hay una izquierda dispuesta a que todo vaya a peor para ganar... supongo que lo dirá por Zapatero. Y es verdad que con esa falsa izquierda, la gente sufre y lo pasa mal.
Y no se sulfure cuando no lleva razón. Un saludo.

Anónimo dijo...

Es más, le digo una cosa: tiene una visión estrecha de las cosas, muy española y poco alemana o global. No ve el peligro ni el movimiento general de los cambios.
Usted sigue instalado en que Zp y Rajoyer libran una verdadera batalla, cuando es teatrillo de don Pin-pon, una grandiosa escenificación de las diferencias que no existen, porque si usted quiere ver el manual oculto de Rajoy, lo encontrará debajo de la mesa de bambi Zapatero. Por tanto, no hace falta ya que aquél lo muestre, pues hace tiempo que el trapisondista de la Moncloa está tirando con él a la cabeza de los trabajadores.
Si usted no es capaz de ver esta situación y este gran engaño a la sociedad, eso significa que, no es que sea un ciego jurídico, sino un ciego social, que es peor.
Un saludo.

Anónimo dijo...

La izquierda real, los socialistas y comunistas y hasta los anarquistas mismos, no desean que las cosas vayan a peor, sino a mejor y por eso luchan y pelean. Pero también somos realistas a la hora de decir y vaticinar que con el capitalismo todo irá a peor porque es un sistema cruel basado en el egoísmo que condena a muerte y asesina a millones de seres humanos en todo el mundo
¿Y a usted no le parece que la muerte diaria de 25.000 niños en el mundo de hambre y enfermedades curables no es de por sí, ya, una situación lo bastante mala e insufrible y creada y/o sostenida, entre otros, por su amigo Zapatero? ¿No cree que esto justifica de por sí, ya, una revolución?
El que al parecer quiere que todo vaya a peor es Zapatero, y su amigo, Rajoy.

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