viernes, 28 de enero de 2011

Los revolucionarios de pacotilla


Revolución, revolución, si, pero ¿qué es la revolución?


No debemos olvidar, en modo alguno, que hubo incluso una revolución conservadora de la que, por cierto, se ha dejado de hablar.

Pues la revolución de estos izquierdistas de salón aún es más falsa todavía-cómo me gusta reforzar el aún con el todavía o al revés-, en realidad es mucho más falsa que Judas.

Porque revolución, de verdad, lo que significa es darle la vuelta a algo, ¿no? Y ¿qué manera de revolver lo que está ocurriendo en España, en el mundo, es lo que esta gente propugna?

Según ellos, se trata de salir, de nuevo, a las calles a pegarle fuego a los contenedores y que, entonces, el Estado policial de que disfrutamos se asuste y pida la paz. ¿A quién, a los borrachos, a los drogadictos o simplemente a los locos de atar?

Porque el mundo de hoy es mucho más complejo que el de entonces, cuando todo se arreglaba con unas cuantas manifestaciones que acababan degollando a los que ellos creían eran los culpables de todo y que ahora sabemos ya que no lo eran de ninguna manera, de modo que todo no consistió en llevar hasta la guillotina a María Antonieta, porque los que mandaban de verdad no estaban en el Palacio Real, como ahora que  Foucault nos ha dicho que nadie sabe dónde están realmente, porque ¿no pensaréis que el que manda de verdad, por ejemplo, en España, es Botín o Florentino? 

Quien manda realmente nunca da la cara, seguramente para que no se la partan cuatro tíos locos completamente trastornados dando palos de ciego, “no tan ciegos”, se medirá, “mire v. lo que ha ocurrido en Túnez, ¿o era en Argelia?”, perdonen, pero es que ya no sé ni lo que fumo, “y lo que está sucediendo ahora mismo en Egipto”, todo ello no es sino cumplir al pie de la letra la máxima inatacable e inevitable del gran Lampedusa, nos van a dejar que creamos que algo está cambiando para que consintamos que todo siga igual porque ¿alguien cree realmente que los Usa y la Otan, con sus millones de armas tanto tiempo inactivas, iban a estarse quietos, en qué cabeza cabe, que no esté totalmente enajenada?, Clinton le acaba de decir a Mubarak, “anda, muchacho, que ya está bien, sal al proscenio, da la cara ¿o es que quieres que seamos nosotros, los que te hemos dejado crecer, precisamente los que te la partamos, sigue el camino del sátrapa tunecino, que ya te están esperando en los emiratos árabes?

Pero Clinton tampoco es el poder, ni mucho menos Obama, es la mayor gloria del principio de Peter, cuando alguien no sirve ya para nada lo hacen presidente de los Usa, para que la gente sueñe un poco con un monarca negro allí, como en el Emperador Jones, de Eugene Oneil, pero no es verdad y todo el mundo lo sabe, de tal modo que, cuando el pobre negro se llegó a creer que él mandaba algo y quiso resolver el problema sanitario de la capital del imperio, lo mandaron a su Casa Blanca, con el rabo entre las piernas las puñeteras compañías de seguros, algo así como el Ocaso de España.

¿Entonces? Joder, que todo esto es mentira, pero los peores embusteros se hallan en los falsos salones de la izquierda que no tiene más remedio que ser de salón y que por eso hoy critica severísimamente a los Castro de Cuba, o al Chávez venezolano y mucho más todavía al Hu Jintao chino, hasta que dialécticamente les convenga rehabilitarlos sólo por un momento porque así convenga a su diabólica estrategia de contentar a los tontos que no se sabe bien por qué todavía los leen y que seguramente los seguirán leyendo porque no pueden ni saben hacer otra cosa y que hasta se asombran de lo terriblemente rojos que son mientras planean irse a no sé dónde a pasar unos cuantos días de vino y de rosas, seguramente por empatía con todo esos que, por todo el mundo, sufren persecución por la jodida economía.

Pero la verdadera lucha no está en el comedor de un buen hotel o de un restaurante, en las Canarias o en Andalucía, sino en lo más profundo de la cabeza de los hombres, allí donde se les impulsa a luchar auténticamente en donde únicamente pueden luchar, hoy y aquí, ante las urnas, para decirle a los que empujan a los que nos representan electoralmente que nuestro apoyo va a valer más que sus malditos empujones y que vamos a resistir el empellón hasta que todo pueda empezar a cambiar realmente, como lo hizo hace no tanto tiempo en Venezuela, donde un pueblo, esquilmado por los Carlos Andrés Pérez and Cía., le dio el poder legislativo a ese Chávez, al que acaban de descubrir después de estar insultándolo tanto tiempo, para que éste pueda haber iniciado una revolución desde donde únicamente puede hacerse hoy una revolución, desde el poder, desde arriba, para mantenerla alejada de los Usa y de las Otans, que eso sí que lo saben bien los usanianos y los otánicos, por eso se cargaron tan canallescamente a otro que también intentaba hacerlo así y que se llamaba Allende.

Y cierro el grifo porque ya me he salido otra vez de la madre de los 2 folios. A lo peor, mañana, continúo. No sé.

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