lunes, 3 de enero de 2011

Ojo, por favor, no se pierdan el nuevo comentario de neutrino, que andaba perdido por ahí, entre otros comentarios, lo que lo hacía muy difícil de hallar y de leer.

Hago, de nuevo, referencia al sistema de comentarios que usa Blogger que hace que, a veces, los mejores se pierdan en la noche de los tiempos porque es difícil, incluso para mí que me he impuesto la tarea de buscarlos y leerlos todos, hallarlos y leerlos.

Es lo que me ha ocurrido con éste de neutrino, tal vez el más importante de todos los que ha aportado sobre el tema en cuestión y que, incluso a mí se me habría escapado de no ser por esta manía mía de buscar nuevos comentarios aún a riesgo de leerlos todos una y otra vez.

Ahí va y advierto que no tiene más desperdicio que ése de decir que él no habla de fútbol, como si yo lo hubiera hecho alguna vez. Ni siquiera cuando parece que escribo estrictamente de fútbol, en mi otro blog, mundosportjlp, lo hago así. El fútbol, como elemento social o político independiente no existe más que en las plazoletas de los suburbios de los pueblos y ciudades, cuando los chiquillos, como yo lo fuí, corren detrás de una pelota de trapo.

Cuando el fútbol sirve para enmascarar todo lo demás que ocurre en este asqueroso mundo, no se trata de fútbol sino de la peor y más asquerosa de las políticas y no comprendo cómo un tipo como tú no lo ha visto claro.

Ahí va el nuevo comentario de neutrino que creo que es el mejor de todos:


"neutrino dijo...




Compañero y amigo, ni el optimismo ni el pesimismo, léase realismo, son ciencia ni arte; tan sólo son dos formas de interpelar al futuro. Para ello, aparte de la intuición, puede echarse mano de los acontecimientos pasados, pero siempre habrá factores que nos serán desconocidos a la hora de decantarnos por ser optimistas, o pesimistas. Así pues, ambos estilos de pensamiento son igualmente válidos.


Quizá yo pueda ofrecer la imagen, aunque involuntariamente, de ser optimista. Tampoco es exactamente así, mi determinación en cambiar las cosas no es porque de mis actos se derive un mundo mejor, no persigo el fin a costa de los medios. De hecho, pienso igual que tú que todo ser humano es, en su esencia última, execrable, que todo puede empeorar, que antes o después, vendrán tiempos peores, y que es casi seguro que acabaremos por exterminar a todos los mamíferos, aves, peces y plantas del planeta.



No obstante lo anterior, tengo asumido desde hace años que somos reos del efecto acción-reacción, uno de los pocos inherentes a todo el universo conocido, y cuando se ejerce sobre mi una acción, mido y ejecutaría, si pudiera, la mejor reacción posible. El medio como fin último, o en otras palabras, los pequeños momentos felices como sustrato de una felicidad duradera.



Esta es la explicación de que las injusticias deban ser respondidas cuanto antes y de forma fulminante si fuera posible. Una injusticia combatida eficazmente, es un gran momento de felicidad sublime. Ley del Talión en según qué casos? Por qué no?? Decías hace poco que, por seguridad jurídica, los delitos deben prescribir pasado un tiempo. Estoy de acuerdo contigo, pero no para todos los delitos... Pena de muerte para algunos de ellos? Por supuesto!!



Por último en este post, siempre recuerda que la fuerza del verbo (y de la pluma por extensión) es mucho más fuerte que la del puño. Tu blog emana una fuerza que nos ayuda a los demás, aunque a veces en desacuerdo en algunos temas, a mantener el espíritu de la lucha por la libertad que tú predicas, siempre honesto y leal a tu propia conciencia. Recuerda, salvando las distancias, a Gandhi, su fortaleza inmensa en un cuerpo tan frágil... En justa correspondencia, recibe un abrazo, y sigue conservando esa fuerza que ayuda a cambiar de este mundo aquello que nos asquea!!



P.D. De fútbol lo siento pero no hablo porque es un tema que, como las corridas de todos, me parece algo totalmente surrealista.

3 de enero de 2011 10:51".


1 comentario:

Anónimo dijo...

Neutrino, gracias.

Diria que es un placer leerte, pero es poco, me conforta y estimula.

Un abrazo.

corazon

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