jueves, 3 de febrero de 2011

Cuanto peor, mejor. Simulacros. Los extremos se funden en uno sólo. Conspirando contra la democracia.



"Demos", pueblo, "cratos", poder, el poder del pueblo, el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo.

Ahora, en este concreto momento, el peligro real viene de la autosedicente izquierda, puesto que pretende que lo tiremos todo por la borda y empecemos de cero, otra vez, como si no supiera ella muy bien que toda revolución, si es que es posible que la haya en un país como el nuestro, miembro de la UE, de la Onu, de la Nato, del FMI y demás zarandajas, ojo derecho de los Usa por mor de su posición geoestratégica, con una base conjunta norteamericana en cada uno de los extremos de la peninsula, ya no es, no puede ser como antaño, puesto que, ahora, nuestro ejercito ya no es nuestro ejército, Roma ya no está en Roma, sino que se halla en Washington, de modo que igual que ahora hay fuerzas conjuntas en Afganistán, mañana, si fuera necesario, las tendríamos a todas aquí, como hace apenas un rato, en términos históricos, estaban en los Balkanes.

Yo es que me maravillo porque no sé, no comprendo, no alcanzo a comprender lo que quiere la ultraizquierda con su guerra a muerte al PSOE, que claro está que es la derecha pero, al lado del PP, es un bombón, un formidable regalo que nos ha hecho la historia porque apenas hace unos 30 años, otro relámpago en términos históricos, estabamos bajo la bota de una de las 3 peores dictaduras modernas, después de Hitler y de Mussolini, la nuestra, pero parece que no hemos aprendido nada, quizá porque los que vivimos todo aquello desde su principio a su fin nos hemos muerto ya casi todos.

Y, entonces, vienen los aguiluchos de la revolución y me dicen: "oiga, que lo que v. defiende es ya muy viejo, se llamaba Realpolitik y está totalmente sobrepasado, ahora, lo que procede es echarnos todos a la calle y tomar de nuevo La Bastilla".

¿Dónde está ahora La Bastilla, en La Zarzuela o en La Moncloa?

La Bastilla, ahora, está con Belén Esteban y con el Franco Madrid. Y ustedes, jodidos trasnochados revolucionarios de la sangre y el fuego, por supuesto que están más trasnochados que yo porque piensan que un nuevo Che Guevara todavía es posible no ya en Suramérica sino en Madrid. Qué locura.

La revolución, hoy, es una mera cuestión aritmética. Para que la gente se eche a la calle sólo es necesaria una cosa: que quiera echarse, o sea, que haya una mayoría deseándolo. Echemos cuentas, como decía la pobre de mi madre. Somos 46 millones de habitantes. 10 millones de viejos que vivimos, mal, pero lo hacemos, de la SS. Otros 10 millones que votan empedernidamente al PP. Otros 11 más que lo hicieron al PSOE. Otros 10 millones menores de edad. ¿Cuántos quedan? 46-41=5, exacto: los casi 5 millones que ¿viven? del paro.

Las cuentas son así, más o menos. ¿Entonces? ¿Quiénes van a echarse a la calle si no son los 10 millones de votantes del PP? Porque los 5 millones de parados no lo harán nunca porque, al día siguiente, no tendrían las prestaciones del seguro de desempleo y ellos saben realmente cuánto vale un peine y no van a gastar bromas con las cosas de comer.

¿Se trata, entonces, de editar una nueva versión de la pinza de las 3 Aes, Aznar, Anguita y Ansón desde la prensa?

A mí hasta me da vergüenza sólo escribirlo. Pero hay gente tan insensata que parece que no tiene capacidad intelectiva suficiente para pensarlo.

No es que debamos plantearnos llegar al poder a través de la urnas es que no podemos hacerlo de otra manera, simplemente porque ya no existe otra posibilidad.

¿Que ésta es muy remota, demasiado remota? Claro que sí, porque no hemos sabido jugar nuestras cartas, porque mientras la derecha ha dejado a un lado sus odios fraternales africanos, su interdesprecio entra facciones, y ha visto con claridad que, hoy, día, no existe otro camino hacia el dominio de la situación que el simulacro de la democracia, nosotros, pero qué gilipollas, hemos jugado, seguimos jugando, a lo peor jugaremos por siempre y para siempre el bonito juego de yo soy el mejor, el más guapo, el más listo, el que más sabe de política, el que mea marxismo puro. No te jode.

Ahí, están los blogs de ultraizquierda para demostrarlo hasta la saciedad. Verdaderas lumbreras juegan a ser lo nuevos revolucionarios que van a salvar a la humanidad, desde sus capillitas revolucionarias, mientras se toman unos vinos o cervezas, depende de la estación. Gilipollas, más que gilipollas, hoy la lucha no está en los  cenáculos de falsos intelectuales, de revolucionarios de pacotilla, sino entre la gente con sentido común, que sabe muy bien cuál es la partida, a qué coño se juega y qué cartas tiene. Y la pena es que, en este país, con casi 100 años de retraso, por ejemplo con Suramérica, todavía no somos capaces de entender que ya no se juega con los rifles y las metralletas sino, y únicamente, con los puñeteros, con los jodidos votos y que si los despreciamos, tal vez hayamos perdido la partida para siempre, porque la historia no retrocede nunca, no tiene marcha atrás.

Zp no nos ha traicionado, él es un hombre como todos nosotros, tiene su propia cabeza y piensa independientemente, ha hecho en cada momento lo que creía que debía de hacer y entre sus muchos críticos, uno de los peores tal vez sea yo que dije hace ya mucho tiempo que desaprovechó la ocasión de llevar a las Cortes leyes realmente revolucionarias que modificaran las condiciones con las que se juega la partida de cartas, el famoso bipartidismo, y las que regulan las mayorías necesarias para dar un vuelco al “statu quo” politico y, entonces, intentar una revolución de la única manera en la que hoy es posible, desde el poder, desde arriba: Venezuela.

Tal vez, yo no lo sé, no tuvo el valor suficiente para intentarlo, o quizá no crea que eso sea lo que hay que hacer porque él sea realmente un convencido liberal que piensa también que al Estado hay que ponerlo al servicio de las empresas, allá él, pero que él se haya equivocado tan rotundamente, que haya desperdiciado una ocasión histórica porque en las Cámaras había, quizá nunca jamás la vuelva a haber, una mayoría progresista, no significa que todos nosotros,los que nos creemos realmente progresistas, reaccionemos como niños imberbes disgustados, con una pataleta y acabemos de echarlo todo a perder, entregándole mansamente lo que resta del poder a la ultraderecha, porque os juro por todos mis queridos muertos que ésta no lo va a volver a soltar nunca porque ha sufrido en sus propias carnes el puto peligro y son mucho más conscientes que nosotros, no sé si porque han estudiado más, porque han podido hacerlo en los grandes cenáculos de la ultraderecha.

Una sola cosa más, por hoy. Mi querido anónimo: yo no soy el párroco, el párroco lo eres tú, porque párroco viene de “parroquia”, una congregación de fieles alrededor de un pastor y yo sólo tengo un fiel, yo. De modo que difícilmente puedo ser un párroco. Mañana, trataré, en mi homilía, de responder debidamente a tu último comentario de ayer.

P/S: acabo de leer los últimos comentarios a mi post de ayer que hace Gramsciez y que me parecen extraordinariamente interesantes. Intentaré contestar cuanto antes.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No estamos hablando de correlación de fuerzas, pues, obviamente, la hegemonía del poder lo impregna todo y ofrece una visión de la realidad que puede estar distorsionada. ¿Acaso podía usted prever los sucesos de Túnez, Egipto y Yemen? Usted hace una aritmética de pin-pam-pum y se piensa que con eso resuelve la complejidad de la sociedad actual. ¡Ve cómo no aplica a Marx! Lo peor de usted es que niega la lucha de clases y renuncia a preparar toda actividad revolucionaria y, en cambio, vomita su oportunismo anticlase pidiéndonos la rendición incondicional al voto (in-)útil. Usted sabe que al voto (in-)útil le queda cuarto de hora de existencia porque, lo que resulta un milagro, a día de hoy, y dada la hegemonía impuesta por el poder burgués es que la gente todavía tenga capacidad de salir a la calle a protestar (véase, 27-E), y eso, a pesar de la traición de los sindicatos verticales del poder.
Cuál Luis XVI o Nicolás II se refugia en su casa pesebril sin querer ver la realidad ni los acontecimientos históricos para, finalmente, quedarse sorprendidos cuando el pueblo los va a detener.
Así que, señor párroco idealista que convierte la palabra (idea) en carne (realidad), menos misas con la llegada del infierno, pues ya está en el infierno y la soga al cuello ya se la ha puesto ese mefistófeles pesbrero; que ya no hace falta que venga el otro a ponérsela.

Anónimo dijo...

Eutiquio, a tus 82 tacos te acaban de dejar como a las vírgenes desfloradas, en marxismo. Será mejor que lo dejes a tiempo antes de terminar recibiendo más y que quedes como un panoli inculto; te lo dice un amigo.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

Siempre he dicho que las putas extremas izquierdas son la misma mierda que las putas extremas derechas.

Anónimo dijo...

Habló, comentario de las 15:37, la puta extrema derecha.

neutrino dijo...

Habló, comentario de las 15:39, la puta y extrema izquierda (que además de puta, es zarrapastrosa e ignorante).

Anónimo dijo...

Neutrino, eres un jodido fascista.

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