martes, 15 de febrero de 2011

Llamamiento (II)




Tengo 82 años, y las siguientes enfermedades: 2 infartos de miocardio, claudicación intermitente, hernia de hiato, hemorroides, diverticulosis,otitis media crónica supurada, ulcera de estómago, hipertensión arterial grave, que una vez me fue diagnosticada de maligna, nebus melanocitico....


Mi esposa tiene 80 años, y padece las siguientes enfermedades: Alzheimer, angina de pecho inestable, hipertensión arterial, está operada de cáncer de ovario y sujeta a revisión cada 6 meses, artrosis deformante severísima con continuos dolores....

Yo preciso tratamiento diario con renitex max, cardurán neo, daflon, urbal, minotón, duphalac, hepro, hadensa,....

La lista de fármacos de mi mujer sería realmente interminable, mencionaré sólo los 2 específicos que toma contra el alzheimer: Exelon, parches de 9'45 mm y Axura de 20 mm, cuyos importes superan los 400 euros mensuales.

Mi mujer tiene señalados los siguientes actos médicos: 16-2, neurólogo, 18-2, otorrino, 21-2 Holter en Cardiología, 24-3, ecocardiograma....

Mi pensión de la SS ha subido recientemente de 1.461 a 1.480 euros.

Dejando aparte la enumeración de los dolores, trastornos y molestias que tales enfermedades producen, lo que verdaderamente nos agobia es el solo pensamiento de que el triunfo que tan inexorablemente se vaticina del PP, incluso ya con mayoría absoluta, les permita adoptar mediante leyes en las Cortes medidas tales como la supresión de la sanidad publica y la sustitución del régimen actual de pensiones por uno de gestión privada.

El PP se proclama como un partido liberal, o sea, basado en los principios de libertad absoluta en el funcionamiento de la economía, de tal manera que no sólo propugna la desaparición del Estado del bienestar sino de todo el Estado en sí mismo, no hay que olvidar que 2 de sus gobernantes prototípicos, Ronald Reagan, reciente presidente de los EE. UU. y Margaret Thatcher, hace poco primer ministra inglesa, acuñaron la célebre frase “el Estado no es la solución sino precisamente el problema”.

Y no era una frase inoperante, sólo para presumir de inteligencia, sino un principio rigurosamente programático que llevaron a cabo, dentro de sus posibilidades hasta el último extremo.

La pregunta que deberíamos plantearnos todos los habitantes de este desdichadísimo país en el que incluso los más paupérrimos de sus habitantes parecen ser de ultraderecha, es: ¿adónde vamos, adónde queremos ir realmente, hacia el gobierno de los que propugnan privatizar servicios que siempre se han considerado inherentes a la propia esencia del Estado como la educación, la seguridad pública, la sanidad, la seguridad social, de tal modo que cuando nos demos cuenta nos hallaremos sin pensiones públicas, que habrán sido sustituidas por un régimen de pensiones privadas de los que se las puedan permitir y no precisen del importe íntegro de lo que ganan para la mera subsistencia, por la desaparición de una sanidad pública con atención médica y farmacéutica gratis para los elementos más desfavorecidos de la sociedad, sin acceso a la instrucción pública, lo que perpetuará por los siglos de los siglos el “statu quo” del dominio de las clases poderosas sobre la débiles?

Lo preguntábamos el otro día: ¿es que somos todos tontos o es que nos hemos vuelto locos de ciego odio partidista y guiados por él estamos dispuestos a entregar el gobierno de la nación a los que son nuestros enemigos naturales porque sólo aspiran a vivir cada día mejor a expensas de nuestra real esclavitud y miseria?

Es cierto, sí, que las peores medidas adoptadas por el gobierno de la nación se han producido durante la estancia en el poder de un partido que se proclama de izquierdas pero que no es sino de una derecha moderada si se compara con el que es su única alternativa, medidas que, por cierto, son las que venía proponiendo ese partido infame que ahora dice QUE ES EL PARTIDO DE LOS TRABAJADORES, en un alarde de cinismo realmente intolerable, pero lo ha hecho obligado por unas inexorables circunstancias de tal modo que, de no adoptar dichas medidas antisociales, el gobierno de la UE nos hubiera dejado caer, entre otras cosas, en las manos de los especuladores bursátiles lo que hubiera arruinado la única fuente de financiación que, por ahora, tenemos, aparte de la impositiva, la Deuda pública, lo que nos hubiera llevado a la ruina más absoluta, provocando el colapso de la actividad total de este Estado del bienestar, del que todavía nos servimos.

Pero es que se da, además, la increíble circunstancia de que es precisamente el seguidismo de las normas neoliberales del capitalismo rampante que nos gobierna a nivel mundial el que ha provocado la crisis económica actual, en su insana avaricia de aumentar fuera de lo posible el nivel de sus injustos beneficios.

Pues, bien, a pesar de todo esto, la inmensa mayoría de la población manifiesta en las encuestas que piensa votar para que nos gobiernen a los que son precisamente responsables de esta situación.

Como decimos, es una actitud de tontos o de locos, en ningún caso de gente consecuente que se guía por los parámetros de la sana lógica.

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