domingo, 13 de febrero de 2011

Llamamiento





Os lo digo de verdad, desde el fondo de mi viejo corazón que, uno de estos puñeteros días, dejará de latir. Podría muy bien decir esto que aseguran los Evangelios que el Cristo le dijo a su madre en las bodas de Canaan, cuando ésta le contó las tribulaciones que pasaban los contrayentes porque se habían quedado sin vino para sus invitados:

-Mujer, ¿y a ti y a mí qué nos va en ello?

Yo no es que tenga un pie ya en el otro mundo, tengo los dos y podría decir también aquello del Rey Sol: “después de mí, el diluvio”, pero, creo, soy una buena persona y me gustaría que hubiera mucha más gente sin los problemas agobiantes, terribles, insoportables que representa el paro, por ejemplo.

¿Cómo no os dais cuenta de adonde vamos, cómo es posible que igual que los egipcios  se han levantado contra los que eran los culpables de su atroz situación y, por lo menos de momento, los han expulsado de sus puestos de privilegio, nosotros no seamos capaces de hacer lo mismo?

De que haya paro tiene la culpa la derecha porque es precisamente la derecha la que se ha empeñado en seguir ganando dinero a espuertas, a costa de todos nosotros. El paro se ha adueñado de las filas de los  trabajadores porque una serie de señores, allí, en los Estados Unidos de América, decidieron que ganaban poco con esos miles de millones de dólares que le dejaba la construcción y venta de miles de millones de viviendas y se liaron a conceder créditos hipotecarios para que se compraran viviendas los que no podían hacerlo, porque no tenían, no tendrían nunca el salario suficiente para pagar las hipotecas firmadas para su adquisición, las famosas “sub prime” y de ahí viene todo, claro, con la especifidad de cada país y, aquí, en España, que seguimos todas las corrientes liberales pero a lo grande, como los genios de la economía no habían ido siquiera a la universidad, creamos una burbuja inmobiliaria que sólo Dios sabe cuándo vamos a poder amortizar.

Entonces, ¿es que nos hemos vuelto locos todos, cómo vamos a entregarle la dirección de la economía del país a unos tíos que nos han llevado a esta ruina en la que nos hallamos, porque esos 4,5 millones de parados no se produjeron de un día para otro sino que se gestaron planteando las bases de una economía irreal que no podía mantenerse a base de construir viviendas, cuando nuestro mercado ya estaba completamente saturado, porque iba a llegar indefectiblemente el día en que ya no se pudieran vender y, entonces, se hundirían las empresas, que despedirían a sus empleados y éstos dejarían de pagar las hipotecas, lo que provocaría también la ruina de los bancos, en una espiral enloquecida y sin fin de la que sólo son culpables los dueños de los bancos, de las constructoras y los gobernantes, que no sólo no se atrevieron a decirles que se estaban equivocando sino que incluso los animaban a seguir huyendo por ese corredor sin retorno.

 Y estos flautistas de Hamelin ahora vienen a tocarnos otra vez su flauta de encantadores de serpientes, diciéndonos que tienen guardada en un baúl, bajo siete llaves para que nadie se entere o se la robe, la fórmula mágica de resolver la crisis, lo que, si fuera verdad, sería el acto más criminal contra esos 4.5 millones de parados que puede imaginarse, y todo el mundo a creérselo y a responder en las encuestas que van a votar a esos mismo tíos que los engañaron, que los engañarán siempre, que los seguirán engañando porque sus grandes fortunas se basan precisamente en que nosotros nos dejemos engañar otra vez y, la próxima, la cosa será todavía más dura porque ellos no son partidarios de los seguros de paro, es más, sostienen la teoría de que los parados son sólo unos vagos sinvergüenzas que no quieren trabajar.

Y ellos, los parados y no se sabe quién más, anuncian que van a votarlos en las próximas elecciones, por eso le sacan al Psoe màs de 10 puntos de ventaja en intención de voto.

Voy a terminar como empecé: ¿cómo siendo tan evidente cuál es el origen, la causa de la crisis, nos creemos lo que nos dicen precisamente los culpables de élla, es que somos todos tontos o nos hemos vuelto locos?

Si hacemos lo que predicen las encuestas, nos merecemos todas las tragedias que nos sucedan: el paro creciendo a marchas forzadas, los obreros vendiendo malamente su fuerza de trabajo, acuciados por la imperiosa necesidad de comer,  luchando y compitiendo con mano de obra más barata que éllos, los dueños del capital, sacarán de donde sea, la desaparición definitiva de los sindicatos y la entrega inerme de todos los trabajadores a los empresarios que elegirán, sin ninguna clase de cortapisas, a los obreros más jóvenes y peor pagados y echarán a la calle de mala manera a los mayores.

Ojalá suceda algo que ataje esta espiral endemoniada que parece que se ha apoderado de la cabeza y del corazón de todos nosotros.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Acaso le cabe alguna duda, entre tontos y locos?

Aunque sea, ya, una frase hecha: porque hay mucho TDLC que los vota.

Tan, tan tontos de los cojones, que cuanto más roban, más les votan.

A veces pienso desde mi cómoda situación, que tenemos lo que merecemos.

¿Quien dijo aquello de todo pueblo esclavo, es merecedor de serlo?. Pues eso.

Anonimo

Anónimo dijo...

Yo creo que vivimos en una gran trampa. Existe un reduccionismo interesado de la dialéctica política que, según mi modesto punto de vista, no se corresponde con la realidad social. Es evidente que ese reduccionismo es interesado, es practicado por los medios y por los propios grandes partidos. Estos partidos y la visión social que se ofrece de ellos es de auténticos círculos secantes, donde hay un ámbito o espacio común a ambos. Quienes tenemos una visión más radical (cuando hablo de radical me refiero a la forma de ver y afrontar los problemas en su raíz, en su origen) de la sociedad y de la estructura económica vemos como ese espacio común es de grandes dimensiones, de gran acuerdo en lo esencial que es la política económica, porque los dos son tributarios del mismo ideario liberal, aunque uno de ellos tuviera un origen distinto y más radical. Desde el ámbito de los media aparecen como dos partidos muy distintos; sin embargo, se ofrece también la visión de un espacio compartido en el que dos partidos que se presentan tan distintos por los medios están de acuerdo en algo esencial y sagrado, que es la economía y las relaciones de producción. Se transfiere así una visión al ciudadano, a los trabajadores, de que el sentido común es estar de acuerdo en algo tan esencial como el hecho de que sólo hay que concebir una forma de producción bajo los postulados de la economía liberal o neoliberal, en las nuevas viejas concepciones doctrinales del liberalismo, reformuladas, refalseadas, rehabilitadas retorciendo conceptos y dándoles un sentido opuesto a su significado propio, como es la palabra libertad. Y es que el primer ataque siempre viene por el lenguaje, y en eso, el liberalismo es más potente a la hora de implantar una ideología hegemónica; fundamentalmente, porque posee los medios y el poder necesario para ello. La perversión que el lenguaje ha sufrido de manos de la derecha (incluida la socialdemocracia actual) ha sido analizada por muchos autores, entre otros, por el lingüista Noam Chomsky, por lo que no voy a decir más acerca de ello. Pues bien, toda esta labor de adoctrinamiento con destrucción de los valores de la izquierda, que ha contribuido a socabar la socialdemocracia y los sindicatos infiltrados de agentes, conscientes o inconscientes, de las doctrinas liberales, y que son los que más han aceptado la visión de la derecha y traicionado con hechos a las clases populares han contribuido fuertemente a dar esa sensación de final de la historia de los movimientos sociales, de aceptación del liberalismo y el libre mercado como único dogma, como única posibilidad de construir una sociedad. Ese pensamiento único transferido al sentido común popular por mor de los hechos y la aceptación de los principales partidos de izquierda (PSOE e IU en España)y movimientos sindicales pesa como una losa. (fine de la primera parte)

Anónimo dijo...

Ahora bien, que socialmente existe un movimiento más a la izquierda que el que actualmente ocupan los partidos tradionales con representación parlamentaria, es un hecho incontestable que ha adquirido carta de naturaleza en Europa (que es fundamentalmente al ámbito sociocultural al que dirijo mi reflexión), como así lo atestigua lo ocurrido en Grecia, Italia, Francia y Gran Bretaña, donde ha habido brotes, de mayor y menor importancia, de disturbios y revueltas sociales reivindicativas, lo que es muy importante, porque supone una base de partida y una esperanza de lucha por un futuro mejor. Como en el caso egipcio, decía, "todo dependerá de quien sea capaz de recoger la antorcha del descontento popular"... Es evidente que el planteamiento que tiene que hacerse esa izquierda radical, comunista, marxista-leninista es, tiene que ser, de alianza con sectores del anarquismo (que actualmente son los que, quizá, más vienen movilizándose en la calle), asociacionismo vecinal y con los sindicatos de clase alternativos a los oficiales (UGT, CCOO), o bien, fundar otros, que permitan una labor antisistema dentro de los centros de trabajo.
Soy consciente de la dificultad de este amplio abanico, fundamentalmente, del anarquismo, por su fuerte diletancia que le hace no reconocer la cientificidad de determinados hechos sociales y de la disciplina de lucha, que no se circunscribe únicamente a la calle, algo que los anarquistas suelen confundir; hay que hacer también mucha labor pedagógica y no actuar a veces como elementos que coinciden en la crítica pro-sistema contra los partidos y sindicatos de clase. Y esto lo digo desde el punto de vista de quien no milita en ningún partido, si bien está fuertemente concienciado con la lucha de clases.
Espero haber aportado algo, porque yo lo que veo es que nos falta algo que recoja y encauce el descontento y la amargura que estamos viviendo en estos tiempos. Por una parte creo que estamos viviendo una de las épocas más cruciales desde la Segunda Guerra Mundial, sino la más, y por otra, creo que estamos dejando pasar una oportunidad importante de hacer algo por falta de organización de los movimientos populares. Esto último me genera cierta amargura.
Salud

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Anónimo de las 22' 40:

Magistral exposición de la situación de las ideologías políticas en el mundo de hoy, que te agradezco mucho que hayas realizado en este blog, que se enriquece notablemente con él.

Estoy totalmente de acuerdo con lo que has expuesto, no alteraría siquiera la situación de una coma.

Y pienso como tú que el problema central al que nos enfrentamos es de comunicación, de entendimiento, de diálogo y buena predisposición para aunar esfuerzos y trabajos que no se deben posponer si no queremos que la oportunidad de luchar contra este sutnami neoliberalista que nos invade lo arrolle todo para siempre.

A fuer de sincero, he de confesarte el profundo pesimismo que siento ante una situación en la que todos los días constato el insoportable desinterés de los españoles por esa problemática que tu nos has planteado con tanta claridad, aquí, la labor de desideologización de los medios de comunicación capitalistas está teniendo pleno éxito y no veo cómo podemos combatirla sin unos medios antagónicos suficientes.

En fin, no quiero concluir con este desánimo que se trasluce en mi respuesta.

A propòsito, supongo que no te desagradaría que llevase tu intervención a la página principal a fin de que tuviera mayor difusión ya que no todos los que pasan por aquí leen todos los comentarios.

Salud,

Fernando Mora dijo...

Las cosas están muy mal no cabe duda, casi dramáticas más bien.
Creo que se estima en alrededor de un 20 % del PIB el volumen que tiene en España la llamada economía sumergida. Esto, traducido a empleo, debe representar una cifra bastante estimable que, yo creo, sólo así puede explicar que no haya un inmediato estallido social.
Yo no he visto todavía el menor movimiento por parte de ningún gobierno, más allá de la típica retórica que casi únicamente se centra en la lucha por parte de los pocos inspectores de hacienda, para verdaderamente, hacer aflorar dicha economía.
Habría que cambiar muchas cosas evidentemente, la primera y quizá de las más importantes sería la de acabar con lo que está casi impregnado en el código genético de los españoles y el pensamiento ese de que el que consigue no pagar impuestos es un tío muy despabilado, inteligente etc. Cuando lo que es, es un ladrón que nos roba a todos.
Por cierto, ¿por qué no se involucra también a los empresarios y sus organizaciones en la lucha contra el fraude fiscal? ¿es que no son un agente social con influencia para intentar al menos, hacer aflorar todo este fraude? ¿se les ha intentado alguna vez inmiscuir en esta lucha?

Saludos,

P.D. Soberbio el comentario de Anónimo. Sí, yo también creo que vivimos en una gran trampa.

Anónimo dijo...

Eutiquio; casi preferiría que llevaras esta del Prof. Vincenç Navarro, que me parece más ilustrativa por fuerza del análisis de la numerología de los datos. Algo que hay que agradecer a esta intelligentsia sobre la que hemos de cimentar la base de la lucha revolucionaria en su versión pedagógica.

http://www.vnavarro.org/wp-content/uploads/2011/02/es-el-gobierno-zapatero-socialdemacrata.pdf

Salud a todos.

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