jueves, 31 de marzo de 2011

La hermosa libertad contra la puñetera igualdad (I)


El mundo, la humanidad, como si fuera una inmensa balanza, bascula entre esos 2 grandes principios: la libertad y la igualdad.


Los listillos, los auténticos sinvergüenzas ya han hecho su definitiva elección, la libertad, ahí es nada, la posibilidad de que cada uno de nosotros haga realmente lo que quiera, es como para morirse, lo que sucede es que ésta es la gran superchería, el supremo engaño, la libertad no existe, no puede existir sin una verdadera igualdad.

Entonces, ahora, sí, qué es primero el huevo o la gallina. Y la historia esa “magistra vitae”, ya nos ha dado su veredicto, la gallina que debe de poner los huevos libres no es sino la igualdad.

Yo he conseguido ahora, a mis 82 años, ser medio libre, porque tengo una pensión de 1.486 euros mensuales  que me permite sobrevivir apenas a la furibundas arremetidas de la vida, pero ¿qué libertad tiene ese pobre hombre lleno de miseria y con barba que se paseaba por las calles ayer, arrastrando un desvencijado cochecito de niño y un famélico perro?

La de elegir con toda la libertad del mundo entre morirse de hambre o ir luego, cuando cierren los grandes almacenes, a rebuscar algo para él y para el perro en los contenedores de basura.

Respecto a guarecerse de ese frío de la madrugada que le mataría, que lo matará, un día de éstos, poco puede realmente hacer que no sea lo que hizo aquella señora de Barcelona, que se refugió en una de esas pequeñas antesalas  que las entidades de crédito y ahorro han dispuesto para el funcionamiento de los cajeros automáticos, adonde fueron a perseguirla y pegarle fuego unos inocentes cachorros liberales, firmes partidarios de “La sociedad abierta y de sus enem igos”, que piensan sinceramente que los pobres, los miserables no deberían siquiera existir y de que si existen, a pesar de todo, deben de ser exterminados a sangre y fuego, como hacían los bárbaros del Norte cuando invadían los territorios del sur de Europa.

Porque no otra cosa es la libertad, libertad para vivir, libertad para matar, porque matar se mata de muchas maneras, incendiando directamente a los miserables que se refugian en uno de los símbolos del capitalismos para no morir de frío una noche de invierno o despidiendo de su trabajo sin ningún género de seguridad social a los que sobran en el duro mercado laboral.

Y, si lo primero, sí que lo tilda la sociedad abierta de crimen, a lo segundo, no, ya que se trata de un efecto colateral de la suprema ley de todos los mercados del mundo: la concordancia de la oferta con la demanda, una de las leyes más férreas de la naturaleza, ¿qué se puede hacer si un trabajador más o menos especializado sobra en esa inmensa cadena de producción que es el mundo mundial, ampararlo, protegerlo mediante unas leyes que le ofrecerán la posibilidad de vivir sin trabajar? Esto no sería sino una aberración inadmisible, una blasfemia, un sacrilegio intolerable, que una sociedad bien constituida y abierta no puede permitir ya que si tal trabajador no ha hecho todo lo suficiente para especializarse de tal manera  que sus servicios sean imprescindibles para la sociedad, la culpa es indudablemente suya y no está del todo mal que se le castigue de alguna manera por ello.

Y si el castigo resulta deleznable y horrible ¿quién tiene realmente la culpa de ello, si el hombre, o la mujer, fue libre para elegir su propio destino en medio de esa desigualdad que tanto gusta a Rajoy porque dice que no sólo es natural e inevitable sino que es precisamente el acicate para que el individuo espabile, trabaje y estudie lo que, por medio de la mano invisible que rige no ya solo los mercados sino toda la economía ésa que es la puñetera vida, acaba por situar a cada uno en su puñetero sitio, qué más da si al final éste es el pequeño tugurio que un banco ha dispuesto para que sus clientes utilicen a cualquier hora, esto sí que es libertad, la posibilidad de sacar dinero de su cuenta, al propio tiempo que ahorran personal de Caja, lo que indudablemente engrosará las filas del jodido paro?

 Pero de esto, sí, de esto nadie tiene la culpa.

Libertad para que yo compita en el mercado de cualquier manera, si tengo bien forrado el riñón, bajando artificialmente los precios para llevar a la quiebra a los que no lo tienen. Libertad para que Cameron suba de tal modo las tasas universitarias que ya sólo puedan ser altos profesionales en el mercado de trabajo los hijos de los millonarios, y le importa muy poco, mientras tenga a su lado las fuerzas de seguridad, que los estudiantes le hagan las huelgas más multitudinarias de los últimos años. Libertad, pues, para destrozar la igualdad, para matarla, para acabar con ella ya que, como dice Rajoy, es antinatural e improductiva porque si todos vamos a ser más o menos iguales gracias ala desafortunada intervención de Papá Estado, ¿para qué coño queremos trabajar y esforzarnos, acaso no será igual la vida para todos, hayamos hecho cada uno lo que nos haya salido de las criadillas? El, Rajoy, por ejemplo, ha tenido un montón de oportunidades gracias a la libertad que le proporcionó su padre, magistrado de la carrera judicial, no sólo ha sido el registrador de la propiedad más joven de España, más de un millón de las antiguas pesetas libres al mes, sino que, ahora, posiblemente, va a tener la oportunidad de implantar su concepto de lo que es una sociedad libre y abierta en este desdichado país de todos nuestros pecados, en el que lo hijos de los hijos de los padres de los padres no sólo bien situados en los escalafones de las distintas profesiones liberales del Estado, sino además inmensamente ricos por su nacimiento, seguirán formándose endogámicamente como la clase dominante, mientras que los curritos de Vallecas y de cualesquiera otros barrios periféricos de nuestras grandes ciudades sólo podrán ser, si tienen suerte, esos barrenderos que de madrugada viajan en el pescante de los camiones de la basura que limpian sus maravillosas ciudades.

O sea, señores de la Sala, el triunfo indiscutible de la libertad sobre la igualdad, como debe de ser porque esto es lo justo y necesario, es nuestro deber y salvación porque Dios y la naturaleza, “Rajoy dixit”, así lo han establecido por los siglos de los siglos. Amén.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Un insignificante prometeo


    Una imagen de Blade Runner, el film de Scott

Soy demasiado viejo y estoy muy cerca  del ocaso para preocuparme pero parece que estoy pisando ya la delgada línea roja de lo permisible respecto a lo que en este país nuestro de todos los pecados es realmente innombrable, no como lo soy yo para la gente del Saco, sino de verdad: no se puede desenmascarar del todo al que es realmente el amo de España, no se puede no ya aludir sino señalar directamente a los que son sus jefes y un día trajeron a un rufián para que nos ajustara sus cuentas durante 40 inacabables años, no se puede decir impunemente que los que le conocen mucho mejor que yo porque se alienaron con él en el mismo bando durante algún tiempo, tienen miedo, mucho miedo, tanto miedo que no se atreven a decir mucho menos de lo que yo digo porque ya lo insinuó uno de ellos francamente: temía por su vida.


Esto a nivel nacional, pero internacionalmente todavía es peor ya que yo digo lo que nadie dice: que es la más vergonzosa de las mentiras, de las falsedades, el peor de los montajes lo que se está haciendo en el Norte de Africa, allí, no se rebela espontáneamente el pueblo contra unos tiranos sino que es ni más ni menos la puñetera Cía y otras hierbas como el Mosad judío y el M16 inglés, los que mueven todos los hilos, en todos los telares, como no podía ser de otra manera, de tal modo que es una gigantesca farsa lo que nos cuentan todos los días, todos los diarios del mundo. 

Alguien que, por supuesto, no sólo sabe mucho más que nosotros de qué va la cosa, ésos tipos que nadie sabe quiénes son ni dónde están (Foucault) para que nadie pueda llegar un día hasta ellos y estrujarles literalmente sus cabezas como hiciera el replicante protagonista de Blade Runner con el amo de aquella siniestra ciudad que tan bien nos presentara Ridley Scott, ha dado las pertinentes instrucciones no sólo a Obama, Cameron, Sarkozy, y demás, sino que han puesto en donde hay que situarlo todo el dinero que haga falta para que todo suceda como debe de ser, que no otra cosa es la moral de los tiempos que corren.

De modo que el amigo, el cómplice, el magnífico tipo que era invitado de honor en todos los países importantes del mundo, se ha convertido, por arte de magia, en un apestado cuyo problema ahora es que no tienen adonde enviarlo, si Chávez o Castro se niegan a abrirle sus puertas, si es que el tirano de hoy, el invitado de honor de ayer tira la toalla y pide que le dejen salir del teatro de los sueños.

Porque eso es lo que se está representando ante nuestros ojos no ya un sueño, que no puede serlo  una tragedia en la que mueren y mueren y mueren todos los días cientos de sus personajes sino la más siniestra de las pesadillas, con la complacencia de todo el mundo que bate continuamente sus orejas.

De modo que no sólo hay mercenarios por un lado y que, aparte de todo el poderío aéreo del mundo machacando a unos de los que combaten en una auténtica guerra civil, en tierra, hay muchos mercenarios más entre los buenos que, de repente, han aparecido armados hasta los dientes no se sabe bien cómo.

“Porque no es el petróleo, estúpidos”, que diría aquél, es la situación geoestratégica de una parte de la Tierra que se les estaba yendo poco a poco de las manos para alinearse con el que es el nuevo enemigo mortal de su Imperio: China, y aquél, el Imperio no iba a consentirlo mansamente.

De modo que el Tío Sam tocó la corneta de órdenes y todo el inmenso  ejército del mundo, del mundo bueno, por supuesto, se alineó a su lado, al lado bueno de los arcángeles, para luchar contra el Eje del Mal, otra vez, y yo me encuentro con que no puedo publicar comentarios en algunos sitios en los que solía y ojalá sólo sea esto lo que me ocurra, que yo no estoy tan seguro de ello aunque no me llame Assange ni tenga ninguna Wikileaks donde publicar todo esto, que, por cierto, es mucho más alarmante que algunas de las cosas que allí se decían.

lunes, 28 de marzo de 2011

bensalgado, contesto a su comentario de 28 de marzo de 2011 18:27, a mi post, "Euskadi y Cataluña, sed de independencia, sed de libertad, pero de la buena".


 "bemsalgado dijo...


Amigo José, cada día un poco más cuanto mejor te conozco.



Yo no me siento orgulloso por nada, no tengo motivos por lo que he hecho, cuanto más por algo en lo que no me cabe mérito alguno, como es el lugar en que vi la luz, la familia en que me nacieron, o el lugar donde comencé a andar y aún vivo, aunque a todos ame porque son los míos. Y no me siento parte de lo que se conoce por el éxito (¿qué m. se entiende por éxito?) alcanzado por quienes me rodean en cualquiera de esos ámbitos, y en cambio próximo de ellos en sus males, que también son los míos.

Soy gallego, sin añadidos. Ni necesito ser otra cosa, ni mucho menos reniego de serlo. Por qué había de serlo, por qué me lo niegan. Pero lo cierto es que casi exclusivamente entre catalanes, vascos y gallegos, en diferentes grados, se entienden del mismo modo estas cosas. ¿Por qué con el resto no? No me parece tan difícil. 

Dicho lo cual, amigo, cuántos españoles como tú harían falta para que todos nos sintiéramos y quisiéramos ser lo mismo, como quiera que eso se llamase, como construcción colectiva. Contigo ya lo somos. Y cuanto me alegra y agradezco, que te manifiestes como lo haces. 

Alguien, no sé quien, afirmó que “el problema de España eran los españoles”. Conociendo a gentes como tú creo que es todo lo contrario, el problema de los españoles, es España. 

Ayer, justo después de ti, metí el siguiente comentario en Público, relativo al rechazo del TS de la inscripción de SORTU:

“ETA existe, y dios y el diablo, también, y existirán siempre, hasta el final de los tiempos. 

Cada día, reencarnada en cada vasco integrante de una lista electoral que no esté bajo el amparo de las siglas PP / PSOE, porque ETA tiene tantos planes diabólicos como letras el alfabeto, y cuando lo haya agotado, continuarán con el alfabeto árabe, el chino..... 

Por los siglos de los siglos. 
Amén
Palabra de Oreja. 
Te alabamos señor al oído.”

Desde la ironía, pretendían poner en evidencia a quienes parecen interesados, y desde que miserables intereses, en que ese problema no encuentre vías de solución, encarnados de forma ostensible por la mayor Oreja del Reino, que cuando no oye, inventa.

Bien, pues tuvo más votos negativos que positivos. Que le vamos hacer.

Un abrazo

PD. Ayer te envié un correo. Supongo que lo habrás leído.


28 de marzo de 2011 18:27".

Creo, bemsalgado, que tengo muy pocos amigos, pero que éstos son muy buenos, de  modo que la calidad compensa, de sobra, la cantidad, de tal modo que no tengo más remedio que escribir una de dos cosas, "dios, qué buen vasallo si obiera buen senyior", o algo así, o también: "caramba, bem, si no existieras yo no tendría más remedio que inventarte, porque nunca nadie me había tratado tan bien como tú".
Casi todos los día, me acosa la idea de dejar de escribir aquí, de cerrar definitivamente el blog y dedicarme a leer todos esos miles de libros que compré para devorar cuando me jubilara y que me rodean por doquier con gran disgusto de mi esposa.
Y hay varios motivos que me empujan a hacerlo:
1º) que, como te decía el otro día, contestando a tu comentario en el que me trasladabas tu cansancio, yo también estoy muy cansado y con razón porque a un cuerpo como el mío, de 82 años y muchas y muy duras enfermedades, que han ido minando poco a poco mi natural resistencia, se une el cada día peor estado de salud de mi mujer, que precisa  continua asistencia y sólo me tiene a mí para ello;
2º) si no lo hago, si no me voy, es por una especie de terquedad que siempre me ha empujado a no abandonar lo que he comenzado, pero, me pregunto: ¿vale la pena plantearme, cada día un tema aquí, en el blog, que, a lo peor, sólo me interesa a mí, cuando tengo todavía que corregir y completar las que iban a ser las faenas de mi vida: una autobiografía de Leonardo da Vinci, El códice secreto, y sólo ensamblar y corregir otros 2 trabajos virtualmente concluidos: un ensayo, Progreso y regresión, que recoge toda mi ideología política, amasada durante tantos años de lecturas y trabajo, y una novela casi autobiográfica sobre el último pleito que llevé ante el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo, Ensayo sobre la justicia.
El problema, mi gran problema, es que soy el hombre más perezoso que conozco, que todo me cuesta un enorme trabajo que no me atrevo a emprender, que me asusta hacer algo realmente positivo, objetivo, real, por poco que sea, de modo que mi mesa está que se hunde de tantos papeles y yo sólo soy capaz de sentarme aquí, ante el ordenador y darle al teclado, todo lo demás es una montaña que yo me siento incapaz no ya de escalar sino tan siquiera de intentarlo.
Pero hay algo que me llena de temor. Al principio, no había nada capaz de distraerme fuera de la prensa, que también leo en el ordenador, pero, ahora, he comenzado a robarle horas a este potro de tormento de manera que veo algunos partidos de fútbol, al que yo jugué mucho de joven, y, ayer, sacrilegio, sacrilegio, vi una horrible película, Angeles y demonios, sobre una novela de Dan Brown, creo que se llama, el mismo autor de El Código da Vinci, tan mala película como tan mala novela era aquélla.
 En fin, como te digo es sólo un síntoma, pero un mal síntoma, sólo un principio, pero un principio de alejamiento de aquí, porque si uno escribe en un blog, no nos engañemos, es para que lo lean y, si nadie, más que tú y Fernando Mora, pasáis por aquí de vez en cuando, ¿para qué vale la pena que yo escriba aquí, todos los días?
Ya te digo, es un síntoma o un principio, pero algo ha comenzado a moverse allá, dentro, en mi cabeza, porque el fútbol y el cine, del que fue crítico profesional y respecto al que soy realmente muy exigente, son “peccata minuta” pero concluir bien, debidamente, trabajos que ya tengo tan avanzados, no sé, creo que pueden representar una verdadera excusa para dedicarles todo mi tiempo.
Pero es que, claro, no es lo mismo venir aquí un rato, leer la prensa y teclear cualquier cosa que se me ocurra, que dejarme los sesos sobre textos de una enorme dificultad, lo que realmente me asusta.
En fin, que paso por un momento delicado, como te darás cuenta.
Gracias, amigo bem, y un abrazo, 

Euskadi y Cataluña, sed de independencia, sed de libertad, pero de la buena.


Soy tan independiente, tan independiente, que quiero serlo hasta de mí mismo, por eso admiro tanto a esos dos viejos pueblos, el catalán y el vasco.


Si Aznar es el prototípico español, viejo castellano, leal, yo no quiero ser castellano, leal ni prototípico, pero, sobre todo, no quiero ser falangista y sé muy bien lo que me digo porque lo fui, como también fui madridista y, se lo aseguro a todos ustedes, ambas cosas son algo absolutamente repugnante.

Insisto, no quiero ser español, porque Aznar, el prototipo español, es un tío tan tramposo que hace trampas incluso en los solitarios.

Ahora perseguimos a muerte a los vascos sin pensar que gracias a ellos, somos lo que somos y estamos como estamos.

Sí, claro que sí, eta es también vasca, pero ¿por qué? Porque los vascos quieren ser independientes y no los dejamos

A todos, ahora, cuando el viejo y asqueroso dictador murió en su cama, se nos ha despertado una increíble vena democrática, ahora, todos, incluso Rajoy, el diferente, el desigual, somos demócratas, pero todos también sabemos que no es verdad, si lo fuera, extenderíamos una alfombra roja para que los catalanes y los vascos se fueran adonde quisieran que parece que es, lejos de esta España que tanto le dolía a Unamuno que, por cierto, era vasco.

Si un vasco no hubiera apretado un día, un interruptor, quizá ahora no tendríamos esta democracia que padecemos porque Carrero Blanco hubiera sucedido a Franco con toda normalidad y el Rey sería ese mismo  que ahora es, sólo que mucho menos rico porque el Opus adora la pobreza cristiana de todos los demás y no le hubiera dicho nunca a Chávez eso tan inteligente de: “¿por qué no te callas?”, lo que le hará, más que el 23 F, pasar a la historia, que seguramente pasará como el hombre que más rápidamente se enriqueció en España, sin saber cómo ni por qué, como todos los que se enriquecen bajo el liberalismo que nos invade, que nos domina.

Pero yo quería escribir, hoy, de los vascos y de los catalanes.

Un vasco es un tío tan especial que dice que ha nacido en Bilbao cuando lo ha hecho en cualquier otro sitio, incluso en Madrid, quiero decir que ama a su tierra y a su gente por encima de todo, lo contrario que un catalán que le da igual donde ha nacido siempre que sea un sitio en el que a uno le permitan ser como él quiere, lo que no significa que no ame a su tierra tanto como el vasco.

Lo que ocurre es que la ama de otra manera, un catalán sabe que ser catalán es sentirse ciudadano universal, que es como ser ciudadano de cualquier parte, de todas las partes, un catalán aborrece que le impongan obligaciones porque él sólo se impone todas las que sean necesarias para ser buena gente y son tan buena gente porque están mucho más cerca, no ya de Europa sino del mundo, que todos nosotros, los que no somos ciudadanos del mundo sino tan sólo españoles, los que no somos catalanes, los acusamos de peseteros nosotros, los que contamos todos los día las pesetas que les hemos dado ellos a nosotros, porque la balanza, creo, que les es favorable.

Yo sólo he conocido de verdad a un vasco, fue, porque murió muy joven, mi mejor amigo ya que, una noche, cuando yo tenía que ir con la vigilancia militar a detener a un capitán franquista borracho, que se había liado a tiros en Pasapoga y me hallaba en la cama, enfermo, él ni siquiera se ofreció a sustituirme, cogió el correaje, la pistola, y al pelotón de vigilancia y fue al más famoso de los cabarets de entonces, detuvo al capitán y lo encerró y encima me invitó todas las noches que pasé en Madrid a cenar porque era el hombre más generoso que yo he conocido y yo sólo era lo mismo que    ahora soy, un pobre estudiante.

Un pequeño grupo de vascos se jugó la vida por todos nosotros e hizo lo que debía: no dejó que Carrero Blanco, el almirante del Opus, nos gobernara. Nos pasamos la vida haciendo cábalas sobre cómo sería Europa si Hitler hubiera triunfado, yo sé muy bien como sería España si el Opus mandara todavía más, si el Opus lo hubiera copado todo, porque el Opus es una secta todavía más peligrosa que la sáquica.

De modo que España se divide en dos grandes sectores, los que dicen que los vascos y catalanes no son españoles y los que, al contrario, afirman que tales individuos son españoles aunque no quieran serlo.

Yo, no sé si ya lo he escrito antes, no quiero ser español porque, como decía el maestro de Aznar, José Antonio Primo de Rivera, el más fascista de todos los fascistas,  ser español es una de las pocas cosas serías que se puede ser en el mundo, una cosa seria, o sea, un español, es un tipo como Sergio Ramos o como Rajoy o todavía peor aún, como él mismo, como Aznar, un tipo que dice que a la gente hay que dirigirla por la fuerza al propio tiempo que afirma que a él, eh, atención, a él, nadie tiene que decirle cuánto debe beber y cómo debe conducir mientras que a su hijo lo detienen en la Italia de su amigo Berlusconi por exceso de velocidad, mientras conducía un excesivo Porsche, como no, ellos, los falangistas de pro, no suben a ninguna otra clase de coches, de modo que un vasco es un puñetero asesino profesional que mata todos los días para ganarse la vida mientras que un catalán lucha duramente por sacar una peseta de donde no la hay, o sea que son unos asesinos contumaces y unos tacaños insuperables, aunque se jugaran la vida por todos nosotros con lo de Carrero y nos sacaran de la miseria cuando Cataluña era la locomotora de España y todos emigrábamos a allí, que ahora ya no lo es porque no la dejamos.

En cambio, nosotros, los españoles seguimos siendo todos falangistas, aunque lo neguemos, y ese prototipo que es Sergio Ramos se ofende, al propio tiempo que da patadas alevosas a todo lo que se le pone por delante, mientras acaba un parlamento gritando aquel “arriba España” franquista, porque Piqué contesta educadamente en catalán, su lengua madre, a un periodista que le preguntaba en dicha lengua, al mismo tiempo que la España falangista se llena de gúrteles y otras hierbas, que eso da igual porque es la esencia misma tradicional, histórica, vease Sudamérica, de todas las españas, de tal manera que los futbolistas catalanes sólo son españoles si juegan y ganan la Eurocopa y la Copa del Mundo para España, jugando 8 de 11, en la selección española, si no, sólo son unos puñeteros separatistas que le dan la vuelta a las calcetas para que no se vea la bandera española.

Qué país, Miquelarena, qué país.

sábado, 26 de marzo de 2011

Zapatero, demolition man


Pues, al final, va a resultar que Zp no era tan tonto o ingenuo como algunos creíamos cuando colaboró decisivamente a que el más católico de todos los jueces españoles, Dívar, fuera el presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial.

Confieso paladinamente que soy uno de los hombres más decepcionados de este país respecto al ínclito Zp.

Aquella decisión, que, ahora, ya sabemos que no era sino una nueva bravata después de aquella otra de no levantarse del a siento al paso de la bandera de los Usa, de retirar nuestras tropas de Irak, me llevó a ese equívoco de considerarle poco más o menos que un disidente suicida.

Decididamente, soy un pobre loco, como afirman mis muchos enemigos. Para un tipo como ahora sabemos que es Zp, ganar unas elecciones generales como aquéllas debió de ser uno de los efectos más euforizantes que puedan producirse en el mundo y un pobre muchacho, como ahora sabemos que entonces era Zp, no lo olvidemos, ni más ni menos que Bambi, para ese viejo zorro que es Alfonso Guerra, no pudo resistir el vértigo que supone verse de pronto como “el Rey del mambo”.

Recuerdo que ese viejo e irreductible zorro ultraderechista que era Carlos Mendo predijo entonces, hace ya 7 largos años, la inevitable deriva que iba a experimentar Bambi, conforme fuera trabando conocimiento personal con los intríngulis del verdadero poder.

El viejo zorro fascista se reía a mandíbula batiente de un inexperto pipiolo que, por una de esas carambolas de la vida, había acabado sentándose en el sillón de la Presidencia del Gobierno. Pero con toda su larguísima experiencia incluso transoceánica, a pesar de ser no sólo amigo sino consultor de cabecera de ese monstruo, en el sentido literal, de la política que es Fraga, que, en lugar de estar todavía dando la tabarra por las esquinas del cotarro en Madrid, debería de hallarse en otro sitio en el que se disfruta de muchas menos libertades, predijo al pie de la letra todo lo que ahora iba a hacer Zp, entre otras cosas ésa a la que quiero referirme hoy, nombrar a Divar presidente del TS y del CGPJ, o sea, situarlo en la cumbre más alta de la judicatura española.

Como ya dije entonces, cuando se produjo tal nombramiento, un católico a machamartillo no es un hombre libre y un hombre sujeto a la mayor de las obligaciones religiosas no es, no puede ser un buen juez, si es que alguien puede serlo, porque tiene que obedecer antes a Roma que a las leyes.

Por todo esto, me eché las manos a la cabeza, pensando que Zp se había vuelto loco, hoy, he comprobado que no había tal, Zp, un licenciado en Derecho que, ni en sus más delirantes sueños, pudo pensar nunca que sería Presidente de Gobierno, llevaba ya 4 años de legislatura cuando nombró a Dívar para este cargo, y 4 años trampeando todos los días en la ciénaga del poder enseñan mucho, quizá demasiado incluso a los más tontos.

Zp creo que es agnóstico y, como tal, sabe bien cómo son los católicos por eso se lleva tan bien con ellos, no sólo manteniendo sino superando las subvenciones a la SICAR, y dicen que, aconsejado por De la Vega, que había sido Secretaria en uno de los juzgados de Dívar, quiso que ocupara el puesto más decisivo de la judicatura española un juez cuya guía suprema no fuera el Derecho sino la conveniencia moral, o sea, no un juez sino precisamente todo lo contrario.

Y, esto que a primera vista parecía un despropósito, le ha proporcionado, en el  caso Sortu, el mejor de los resultados puesto que ha sido el voto del hombre que ocupa, gracias a Zp, la cumbre del poder judicial, el que ha dado al traste con la legalización de esta fuerza política que representa al 20%, más o menos, de todos los vascos y que suponía un paso tan importante como significativo en la regularización, o normalización, de las cosas en Euskadi.

Éste no es sino un error más de Zp que parece querer justificar de una manera definitiva que nadie con 2 dedos de frente en el país le vote en las elecciones generales próximas.

Pero es que puede ser que él no piense presentarse a ellas e incluso que no desee que su partido tenga posibilidad alguna de ganarlas porque los corazones de los hombres son insondables y yo, que he participado en decenas de elecciones políticas en los ambientes judiciales, sé muy bien cómo la pasiones personales prevalecen sobre los intereses políticos legítimos.

En contra de lo que aparenta todo lo que acabo de escribir, yo creo sinceramente que hay que votar al PSOE, no porque se lo merezca ni mucho menos, sino porque la alternativa supone una catástrofe de consecuencias tal vez irreparables para el bienestar de nuestro pueblo durante muchos, demasiados años. 

A mí me queda muy poco que estar en el convento, por mis 82 años, pero creo que soy una persona bien intencionada que quiere el bien de los demás. Por eso, creyendo honestamente que Zp ha cambiado de  caballo en medio del río y por ello también para llevarle la contraria,  voy a votar Psoe porque no hay otra alternativa decente.

A pesar de que Zp haya hecho todo lo posible por demoler esta alternativa, seguramente porque incluso sabe ya cual va a ser su próximo destino en el mundo de las finanzas internacionales.

jueves, 24 de marzo de 2011

El Real Madrid y Carlos Marx, historia de una extraña simbiosis en la mente de La Repu








En realidad, hoy, tenía yo que escribir sobre el marco jurídico en el que se realiza esa soberana explotación del hombre por el hombre, o del lobo sobre el hombre, que diría Hobbes, a través de los mercados, especialmente del inmobiliario, tal como había anunciado en mi post de hoy, cuando me despedía escribiendo “continuará”, pero un tipo que se autotitula “el anónimo habitual” ha disparado mi adrenalina hasta tal punto que no tengo más remedio que cambiar de planes y voy a iniciar la saga prometida de glosar los más señeros comentaristas  en el chat de Saco. 

El anónimo al que me refiero dice así:

“Anónimo dijo...
Vaya, D. José, ya le volvió a dar el brote agudo de paranoia.
No se puede generalizar, ni dios lo hacía en los tiempos en que se manifestaba en forma de zarza ardiendo. En Sodoma y Gomorra, salvó a un sólo hombre justo. Tenga Ud. la magnanimidad de excluirme a mí del blog de sus fobias.
Y no se fíe de tanto filósofo. No existen los monederos falsos. A veces, es falso el dinero. Y los mulos, que Ud. emula.
El anónimo habitual.

23 de marzo de 2011 22:50".

Así, pues, correspondiendo a esta involuntaria petición, comienza la anunciada serie:

La Repu, el superrojo, el hijo predilecto de Marx, el hombre que no se cansa de beber, cada día en las fuentes marxistas, el que orina marxismo, y, por consiguiente que no otra cosa es esta maravillosa ideología, el hombre más honrado del mundo, el apóstol del dios Saco, su látigo, el tipo tan puro, tan inflamable que teme encontrarse con Manuel Cobo, el teniente de alcalde de Gallardón porque no podrá resistir la tentación de pegarle porque el asqueroso tipo éste se metió con las putas de Montera, la pura y viva llama de la izquierda, el Cristo vivo del más puro evangelio marxista NO DICE NUNCA UNA SOLA PALABRA SOBRE ESE ARQUETIPO DE LA CONCRECIÓN MARXISTA DE LA HISTORIA QUE ES EL REAL MADRID NI DE SU EGREGIO PRESIDENTE, FLORENTINO PEREZ, EL NUEVO PERO TAMBIÉN INVICTO FRANCISCO FRANCO.

No es el silencio de los corderos, es el silencio del gran farsante, del más puro de los falsarios, del discípulo predilecto del maestro de farsantes, del gran Manolo Saco, el hombre que, con la mano izquierda, defiende la libertad de expresión mientras que con la derecha, con qué otra, si no, persigue más allá de la muerte a los que se atreven a disentir de él.

Son tal para cual, el uno para el otro, Saco pronuncia las sentencias condenatorias al eterno silencio y él, La Repu, se encarga de ejecutarlas, porque imponer el silencio en un chat es cosa realmente difícil porque, a veces, como sucedió con Rosanna, la chica se fue a Uruguay de vacaciones y, cuando volvió, como no conocía la sentencia, entabló diálogo conmigo por lo que fue llamada expresamente al orden por el jenízaro marxista, igual que hizo hace muy poco cuando ese ejemplo de total independencia que es Malatesta, recién vuelto de unas semanas en las que estuvo trabajando por ahí, vino a mi blog para comentar un post mío sobre Madrid/Baça, prometiendo que volvería en seguida para completar unos extremos y hasta ahora.

La Repu es un buen madridista, quiero decir que es un perfecto hipòcrita, imitando a su cabeza visible, el episcopal Florentino Pérez, parece el más manso de los corderos pero es pura dinamita: al que le hace la cruz puede darse por perdido porque no acabará hasta que no lo hunda, en la miseria o en un pozo peor aún que es el silencio.

Yo un día dije algo que le molestó, no recuerdo qué porque era una de las mayores tonterías, creo, sí, que estaba relacionada con el Real Madrid, y dictó mi sentencia de muerte, dijo que no sólo no iba a dirigirme la palabra más, en toda mi puñetera vida, sino que, además, no pensaba leerme nunca tampoco. O sea, proscripción, muerte civil o como quiera llamársele, en todo caso, hizo exactamente igual que su dios y maestro.

Meditemos esta condena, no alcanza la gravedad salvaje, atroz, insuperable de la de Saco, todavía existen diferencias en este perro mundo entre los discípulos y sus respectivos maestros, Saco quiso someterme no sólo a la muerte biológica que representa el silencio más absoluto sino que incluso quiere suprimirme de la memoria de los que un día debatieron conmigo allí, en aquel chat. Es una muerte perfecta, no se pude concebir siquiera nada más letal, ya que supera incluso eso de "después, el silencio", pero el amado discípulo predilecto no le anda mucho a la zaga.

Lo que La Repu hace conmigo es lo que todo buen nazifascista hace con sus peores enemigos, lo que intentó su buen amigo, en realidad, su amante, su novio, como él lo llama, TT, el famoso doctor Mengele, que tiene su campo de exterminio en las Canarias, primero, machacarme de la peor manera que sabe y puede, y, luego, aplastarme con el mayor de los silencios, evitando así cualquier atisbo de defensa. Extrañas conductas éstas de acrisolados izquierdistas, preocupados sobre todo porque impere la mayor libertad de expresión.

 La figura jurídica se llama alevosía y se utiliza cuando uno perpetra el delito empleando en su comisión medios que tornan imposible cualquier defensa que intente el agredido. Como se ve, nazifascismo puro y duro, de lo más miserable. Pero eso, sí, como su maestro, Saco, sólo con la mano derecha porque la otra, la izquierda, está demasiado ocupada escribiendo largos rollos sobre el marxismo, lo que constituye la mayor profanación que nunca nadie haya hecho de esta maravillosa ideología.

Porque no otra cosa representa que el más feroz de los marxistas que pueblan el mundo conozca a fondo las Sagradas escrituras de esta religión materialista y no las aplique nunca a la institución que, en este momento, es la más paradigmatica de su ideología contraria, el ultraliberalismo capitalista neocon: el Real Madrid.

Si Marx afirma que el enemigo más ferviente que tiene el marxismo es el capitalismo liberal, representado por los que adoran al dinero como la fuente no ya de toda la riqueza sino de la vida misma, de tal modo que todo, todo, todo, debe supeditarse al incremento exponencial de la riqueza de unos pocos a expensas precisamente de la expoliación de los que conviven pacíficamente con ellos, qué otra cosa es lo que hace precisamente el RM, aprovecha el insuperable poder que le atribuye el dominio íntegro y perfecto de la economía nacional a través de esa red universal de empresas que el  Ser Superior ha tejido alrededor de Acs, mediante la puesta en práctica del mayor de los chantajes: "si no guardas silencio sobre mis asquerosos manejos, sobre mis mentiras y sobre mis supuestos presuntos delitos, si no los favoreces con todas tus fuerzas, no sólo no te ayudaré, interesadamente, por supuesto, cuando necesites alguna clase de influencia ante los poderosos que todos comen en mi  mano, o cuando precises de los anuncios de los miles de empresas que controlo en tus radios, tvs y diarios, para sobrevivir, sino que, todo lo contrario, te perseguiré hasta conseguir que mueras en la puta miseria".

Es el código absolutamente terrorífico que ha impuesto FP y que todo el país sigue a rajatabla si no quiere ser objeto de una de las persecuciones más encarnizadas que puede producirse en este mundo y que deja a la de las mafias a la altura del betún.

Recojamos lo que el pueblo piensa del Ser Superior:

“Juan Andua Diaz, 21 de octubre de 2010. Comentario a la carta abierta que Ramón Caldeón dirige a Florentino Pérez. Periodista Digital:

“Que poder tiene florentino, esta carta ni se ha pulicado en AS ni Marca ni en el pais ni en el MUndo, ni siquiera en el sport de barcelona, cuanto poder tendra para que ni en television ni en radio se publque una carta, sea verdad o mentira lo que deja bien claro, es que los grandes medios informativos están manipulados, y un señor con dinero puede callar a practicamente todo un Pais”.

Ah, se me olvidaba, el silencio, el clamoroso silencio del superrojo, del supermarxista La Repu, respecto a esta tiranía que el Real Madrid impone a 47 millones de habitantes, ¿tendrá algo que ver con que uno de sus hijos es empleado del Club y vive precisamente de eso?

La hipotecas inmobiliarias, una forma de esclavitud moderna


Quizá el problema más grave de este país es que todos queremos saberlo todo de todo.


Y, como decía aquel sabio que, además, era torero, lo que no puede ser no puede ser y además es imposible.

El crash o explosión de las hipotecas concedidas a los que no podían de ninguna manera pagarlas, hipotecas "subprime", ha provocado una serie de efectos perversos:

1-el hundimiento universal de una Banca dirigida por ineptos que luchaban entre sí para ver quién era el que ganaba más de un dinero que sólo era teórico porque no existía realmente sino que era una simple e injustificada esperanza de que las cosas siguieran como iban, o sea, con una economía basada íntegramente en construir viviendas para unos señores que no podrían pagarlas si perdían los empleos que tenían precisamente en la construcción e industrias auxiliares, o sea, una perfecta pescadillas mordiéndose la cola pero fuera del mar, o sea, un pez destinado a su desparición, de modo que, en lugar de crear riqueza, estos maravillosos empresarios españoles, la estaban destruyendo puesto que colocaban todos sus capitales en un mercado realmente inexistente por falta precisamente de auténticos compradores, o sea, de demanda, ya que unos asalariados que apenas si perciben lo suficiente para sobrevivir cómo van a ponerse a capitalizar esas ingentes cantidades que suponía la adquisisición de unas viviendas que estaban muy lejos de su alcance;

2-pero los ineptos más nocivos para nuestra economía eran sin duda alguna los dirigentes bancarios que no dudaron en entrar en una dura pugna por ser los que ganaban más y consiguientemente enriquecían a sus empresas desmesuradamente sin parar mientas en que cada nueva hipoteca que concedían era una cuerda al cuello que ataban no sólo a la garganta de unos asalariados soñadores, alejados totalmente de su propia realidad, sino también a la de sus propias entidades que, cuando se dieron cuenta, se habían endeudado hasta límites insoportables con la Banca extranjera para tener dinero que prestar a unos auténticos locos que pensaban que el dinero iba a seguir cayéndoles de los árboles;

3-y aquella, que parecía fuente inagotable de ingresos para los currantes, cesó de manar porque ya se habían construido muchos  miles de viviendas más de las que eran realmente necesarias y el sistema, ese sistema absolutamente falso que se basaba en premisas inexistentes, hizo crash y todo el tinglado se fue a hacer puñetas, es decir, las constructoras, endeudadas hasta los ojos con los Bancos nacionales, dejaron de vender viviendas que ya nadie podía comprar y pagar, y los Bancos foráneos les apretaron las tuercas, lo que les obligó a ellos a hacer lo propio con sus malísimos clientes, las grandes, las desmesuradas constructoras que, de repente, se encontraron, con que todo su capital estaba invertido en enormes barrios y ciudades fantasmas, llenas de pisos que ya nadie podría comprar, la única solución entonces posible para salvar los pocos muebles que fueran salvables eran aquellas antiguas suspensiones de pagos que ahora se llamaban procedimientos concursales, por los que estos indocumentados empresarios ponían judicialmente a disposición de todos sus acreedores todo lo que tenían para que los jueces procedieran a un equitativo reparto, que, en realidad no es sino el de la miseria,  y el país entero se transformo en una inmensa quiebra que nadie sabe cómo resolver;

4- y comenzó el que seguramente es el más perverso de todos los efectos de este ingente desastre: el intento desesperado de los Bancos acreedores de cobrarle a sus ingenuos deudores, los fracasados propietarios de una viviendas que nunca podrían pagar, un dinero que, como dijimos al principio, no sólo no existía sino que no existiría nunca porque ya no había ninguna riqueza que repartir al haberse ido al garete aquel famoso boom de la construcción y todo se transformó en llanto y en imprecaciones que unos ingenuos soñadores disparaban contra todo lo que se mueve, comenzando por el Gobierno por el crimen imperdonable de no haber sabido ni podido frenar su propia locura, la de estos aspirantes a propietarios de magníficas viviendas con los sueldos más bajos de Europa;

5-y comenzó una cadena sin fin de ejecuciones hipotecarias que han llevado a la peor de las ruinas no sólo a millones de familias sino a casi todas las entidades bancarias, gobernadas, ya lo hemos dicho, por auténticos ineptos, gentes que habían llegado a su dirección sin la preparación adecuada, de modo que la situación actual es:

A) una enorme masa de deudores, varios cientos de miles, que ha visto como el sueño de la vivienda propia se les ha ido de las manos dejándoles en cambio con una deuda que les afligirá de por vida, en virtud de esa hermenéutica legal que no sólo les ha hecho perder su bien tan preciado sino que los transforma en deudores al Banco para todo su vida;

B) unos Bancos que, en realidad, se hallan casi todos quebrados porque sus activos están constituidos por viviendas que no sólo nadie puede pagar sino que tampoco quiere comprar visto el lamentable resultado de los sueños de aquellos que fueron sus alegres propietarios;

C) y un Gobierno al que los Bancos le piden que les saque de esta situación de insolvencia sólo provisional que, en realidad, es una auténtica quiebra, mientras los ciudadanos le exigen que les libere de ésta, no por nueva, menos exigente escalvitud de trabajar toda su vidsa para pagar una deuda inextinguible, que los Bancos han conseguido endosarles por mor de unos preceptos legales que ya anticipamos que son susceptibles de una interpretación favorable a la extinción de esta injusta esclavitud que, en modo alguno, los ciudadanos españoles se merecen, sea cual fuere su imprevisión.

Continuará.

miércoles, 23 de marzo de 2011

Contradicciones capitalistas, Libia, no Israel, uno de los Estados constitutivos de la Red del Mal


Portaviones "Ronald Reagan", último en incorporarse a la Armada de los EE,UU.



Ahora resulta que uno de los portaviones de la armada yanqui se llama “Ronald Regan”, sí, como aquel tipo que, siendo presidente de los Usa, dijo aquello de que “el Estado no era la solución sino precisamente el problema”, siguiendo la genial estela de aquel otro genio neocapitalista que se llamó Karl Popper, el de “La sociedad abierta y sus enemigos”, entre los cuales parece que estoy yo, porque no considero el colmo de la apertura construir un portaviones para llevar la muerte y la destrucción a otras latitudes.

Pero es que, además, el dichoso portaviones lo ha construido el Estado, aquello que era precisamente el problema y lo ha hecho para llevar aquella maravillosa apertura a todos los que, por lo visto, no quieren abrirse.

Entre los cuales parece que, ahora, se ha incluido a Libia, de modo que, en este momento, a Libia la quieren abrir sólo que con la fuerza de este majestuoso portaviones que se construyó precisamente con aquello que era realmente el problema.

Pero los hay, quienes, como yo, creen que el problema no es precisamente el Estado sino los que se sirven de él como un maravilloso instrumento para llevar la apertura y la libertad a aquellos otros Estados maléficos, perversos, que estúpidamente se resisten a ser felices, tan felices como los Usa, que han descubierto la nueva cuadratura del círculo, de modo que el denostado Estado les sirve, entre otras muchas cosas, para, cuando la grandes corporaciones usanianas quiebran por mor de la mala administración de sus maravillosos gestores, hacer lo que se llama socializar o estatalizar las pérdidas, es decir que viene el jodido papá Estado, sí, ése que tiene la culpa de todo, y con el dinero de los impuestos de la gente que previamente ha sido abierta, les suministra los fondos suficientes para que dichas maravillosas empresas, tan libre y abiertamente gestionadas, abran otra vez sus gigantescas puertas como si no hubiera pasado nada más que unos miles de millones de personas hayan ido al paro precisamente por la mala gestión de estos maravillosos libres y abiertos empresarios, fielmente seguidores de Popper, Hayek, Friedman “et alteri”.

Pero yo quería escribir del portaviones “Ronald Reagan”, el nuevo garrote del Tío Sam, ése que seguramente navega o está ya frente a las costas de Libia, y, si no es precisamente ése, será otro porque los Usa si algo tienen son portaviones porque éstos si para algo sirven es para abrir las sociedades cerradas, como las de Gadafi.

A mí, así, a primera vista, me parece que el dichoso portaviones ha equivocado la ruta, porque si, en realidad, se trata de abrir las sociedades con esa magnífica llave maestra, adonde realmente se ha debido dirigir es a las costas de Israel, porque ésta sí que es una sociedad cerrada a cal y canto puesto que sitúa en getos, más o menos explícitos, a los palestinos, que qué casualidad, eran los únicos y legítimos habitantes de aquel territorio, hasta que la sociedad abierta de Popper decidió que donde cabe un pueblo, caben dos y mandó abrir allí, en aquella desdichadísima tierra, el ya famoso Estado de Israel, que éste sí que cumple a rajatabla el axioma de Reagan y es uno de los más irresolubles problema que tiene planteada la humanidad, puesto que parece que se ha propuesto solucionarlo exterminando a base de bombas de fósforo y fragmentación a todos los palestinos, o arrojándolos de cabeza al mar.

Pero el portaviones “Ronald Reagan”, u otro, qué más da, adonde se ha dirigido realmente es a Libia porque allí, el peor de los tiranos del mundo, ahora, en este preciso momento, no ayer ni antes de ayer, cuando era recibido y agasajado por todos los grandes mandatarios, representa la encarnación del Mal, no se sabe todavía muy bien por qué, ya que si su Estado, sí, su Estado se compara con el de Israel, sólo es un pequeño aprendiz de brujo porque todavía no ha bombardeado a nadie con bombas de fósforo y fragmentación, ni ha encerrado en ominosos getos a pueblos enteros en masa, ni los ha masacrado genocidamente como sucedió en Sabra y Chatila, o sea, que, realmente, comparado con Israel, es un modestísimo aprendiz de Estado tirano.

Nunca sabremos muy bien por qué Libia, como antes Irak y Afganistán, han sido señalados por el dedo de los Usa como integrantes de la red de Estados del Mal, porque si bien algunos de ellos parecen asentados sobre un mar de petróleo, éste no nos parece, francamente, motivo suficiente para ello .

martes, 22 de marzo de 2011

Los monederos falsos




Preparando esta serie de posts que voy a dedicar a mis “amigos” del chat de Saco, a los que quiero incluir en un solo grupo que denominaré “monederos falsos”, acudí a google y pinché sobre esta frase y, después de varios intentos, di con el artículo que Julián Marías escribió en 1.998 con dicho título que, entre otras cosas, dice: 

-“El diccionario académico define así «monedero falso»: «El que acuña moneda falsa o subrepticia, o le da curso a sabiendas». Esta definición cubre lo que podríamos llamar el «campo de aplicación» de la falsificación actual, que va mucho más allá de lo estrictamente económico, aunque obtenga considerables rentas. El ámbito preferido de la falsificación actual es la historia, que se distorsiona, falsea o simplemente inventa con casi total impunidad, ante la indiferencia de muchos. Los ejemplos son manifiestos, y pueden pagarse al precio de miles de muertos. Pero, a menor escala, la falsificación se extiende a realidades más reducidas; una porción de un país, una época, algunas personas individuales. La tergiversación, la omisión, la invasión de la intimidad, la simple difamación, están a la orden del día”.

Para mí, una porción de los que escriben cotidianamente en el chat de Saco, pueden ser incluidos sin ningún reparo dentro de esta definición.

Ellos no sólo se proclaman de izquierdas sino que hacen ostentación de su izquierdismo atacando durísimamente a la que tildan de la peor derecha, el PP, haciendo como que no caen en la cuenta de que sus procedimientos son idénticos a los de esta derecha cavernaria:

1) aborrecen a muerte a la verdad, la verdad es una se las señas esenciales  de identidad de la izquierda;

2) en su persecución a muerte de la verdad practican el más feroz de los procedimientos para acabar con ella: reducir al silencio a todos aquellos que denuncian su tendencia a la falsificación, es por eso que los llamo los monederos falsos, porque salen todos los días a la palestra con un tema que siempre se refiere a lo malos que son los otros por hacer todo aquello que ellos, los monederos falsos, no pueden dejar de hacer porque constituye la esencia misma de su perversa personalidad y así nos dirán lo malo que es el PP porque no repara en nada para difamar al PSOE, mientras ellos difaman concienzudamente a todo el que se les ocurre;

3) viven y practican cotidianamente la injusticia: es injusto negar a los demás lo que les es debido: respeto para sus ideas y la posibilidad de  expresarlas y de defenderlas aunque sea sin esa extremada virulencia con la que la mayor parte de ellos, los monederos falsos, exponen las suyas: en sus ataques a los que ellos consideran sus enemigos naturales no respetan nada y así, pareciéndoles que el diccionario no contiene palabras suficientes para denigrarlos no sólo se inventan nuevos términos sino que someten a los que ellos han designado como su mortales adversarios al trato verbal más denigrante posible, de tal modo que, conscientes de que la imagen es más poderosa que miles de palabras, los sitúan en los peores y más soeces actitudes enviandoles continuamente a realizar actos de una infinita perversión como el de la felación, habiendo incluso creado un sitio específico para ello por su rima en consonante con este irrepetible epíteto: no conozco, no imagino una labor de destrucción del adversario más innoble y autodescalificadora, y sin embargo ellos, los monederos falsos, la practican continuamente con verdadera fruición, sabiendo como saben que este sólo hecho los descalifica para siempre como participantes en cualquier debate, pero les da igual, porque ellos son la más genuina representación de ese fascismo que hoy inunda todos los ámbitos, porque no otra cosa que fascismo es la recurrencia al peor de los insultos como arma para el debate dialéctico; es por eso que yo no me cansaré de repetir que ellos, estos monederos falsos, han superado a la peor de las derechas precisamente por este costado, dejando muy atrás en el capitulo del insulto a tipos tales como el Sánchez Dragó,  el  Sostres, el Usía, el Jiménez Losantos, el Burgos, el Dávila, y tantos otros a los que yo no he leído palabras tan soeces y repugnantes;

3) y ellos, los monederos falsos, tratan de encubrir estas conductas  esenciales, que los descalifican definitivamente para militar en el campo progresista, con la defensa absolutamente oportunista de posiciones de izquierda en una postura que no es sino la búsqueda de la coartada para sus repugnantes delitos, que no otra cosa son las fechorías que continuamente perpetran al calumniar e injuriar constantemente a todos aquellos que se le oponen de alguna manera y este ejercicio de la delincuencia lo realizan con todas las agravantes posibles, alevosía: dicen, y a lo peor tienen razón, que al cometer dichos crímenes en un mundo virtual como es internet y actuando    cobardemente bajo nombre falsos y al dirigir sus repugnante acciones  contra personas que actúan también bajo seudónimos o nicks,  no son perseguibles penalmente; y en cuadrilla, puesto que constituyen efectivamente una banda de habituales delincuentes a la que yo he llamado varias veces auténtica mafia;

4) esta reiterada y habitual conducta, en un mundo que fuera como debe de ser, les incapacitaría para refugiarse bajo el manto protector de cualquier clase de izquierda, porque ésta es precisamente todo lo contrario: la búsqueda continua de la verdad y la defensa indeclinable de la justicia, algo que ellos, desgraciadamente, no saben siquiera con qué se come.

lunes, 21 de marzo de 2011

Mi visión del mundo, de la vida y del hombre


¿Y si mi visión del mundo, de la vida y del hombre estuviera radicalmente equivocada?


Es decir: ¿y si Sarkozy, Cameron y Zp, y allá, en el fondo, Obama, no fueran realmente meros instrumentos de aquello que Foucault y Galbraith denominaron “El Poder” y que el 1º afirmó que nadie sabía realmente quién lo tenía y dónde estaba y el 2º dijo francamente que estaba constituido por las grandes corporaciones norteamericanas, y que son estos terroríficos, pero visibles y evidentes personajes poderosos los que realmente marcan la pauta, sin que nadie les diga realmente lo que tienen que hacer?

¿Y si la vida no fuera, tal como yo la imagino, una conspiración, en gran parte inconsciente, de los malos contra los buenos, en la que los terribles efectos perversos, guerras, hambrunas, y toda otra clase de miserias no fueran, como yo creo que son, sino el proyecto largamente madurado de unos genios maléficos que se ocultan en el anonimato para que, entre otras cosas, nadie les identifique plenamente y puedan así, algún día, exigir sus cabezas?

¿Y si fuera realmente Zapatero el que mueve definitivamente los hilos de la política española, y Sarkozy la de Francia, Merkel la de Alemania, Obama la de los Usa  y así sucesivamente hasta acabar de darle la vuelta al mundo, de tal modo que todo aquello que pensaron tan laboriosamente Marx, Engels, Lenin, Trostky, Bakunin, Malatesta, Koprotkin, etc., no fuera sino una muy bien elaborada entelequia, en la que si todo casa perfectamente, como en un maravilloso juego informático, no deja de ser sólo eso, un buen juego completamente artificial y alejado definitivamente de la realidad, de tal modo que la economía es una ciencia inocente e ingenua que funciona sin mala consciencia de manera que toda esa miseria salvaje del tercer mundo no sólo estuviera realmente justificada sino que fuera, también, inevitable, en un mundo monstruoso y canalla por naturaleza?

Esto último es lo que aseguran con rotundidad todos esos ¿pensadores? de la peor de las derechas, Rajoy decía, en unos artículos publicados en El Faro de Vigo, que la desigualdad de los seres humanos no sólo era absolutamente natural e inevitable sino también asombrosamente fructífera, siendo realmente el motor que impulsa todo el movimiento del mundo.

De modo que, aparentemente, tendríamos a Rajoy y todo ese resto de indocumentados que le acompañan, o le siguen, y de otro a las mentes más preclaras y seguramente más laboriosas de la humanidad, pero no es así porque el que universalmente se considera como el patrón del pensamiento humano, el hombre que estableció la que podríamos llamar prueba diabólica de la correción de toda proposición filosófica, es decir, la prueba que demuestra que una aseveración científica o filosófica se adecua a la realidad, figura en el elenco de los pensamientos más reaccionarios.

Estoy escribiendo de Karl Raimund Popper, santo y seña de todo el pensamiento regresista, que rechazó el criterio positivista de verificación y la conexión entre verificación y significado, proponiendo el criterio de falsabilidad, que, en resumidas cuentas, nos viene a decir que si bien es cierto que un hecho que desmiente o contradice una teoría basta para invalidarla, ningún hecho basta para validar o verificar ninguna teoría ya que  siempre se puede esperar uno que la invalide. De modo que una teoría es falsada cuando se descubre un hecho que la desmiente o, más específicamente, cuando se puede deducir de la teoría un enunciado singular predictivo que no la verifica.

Una teoría que no sea, en prinipio, falsable es inaceptable y se halla fuera del marco de la ciencia. Tal ocurre, según Popper,con el marxismo y el psicoanálisis, que no son cient́ficas porque aun cuando pueden ser verificadas no pueden ser falsadas. Por lo demás, ninguna teoría es definitivamente corroborada porque la corroboración definitiva equivaldría a no falsabilidad.

Pues, bien, este señor, después de cargarse así, por las buenas, no sólo a Marx y Freud sino también a Platón y a Hegel, va y escribe su famosísima “La sociedad abierta y sus enemigos”, en la que lo que realmente hace es cerrarla y para siempre a toda interpretación materialista y universal de la historia que no está predeterminada por ninguna concepción previa de la misma, que no sea precisamente la suya.

En realidad, lo que este buen hombre pretendía era precisamente eso, cargarse toda interpretación lógica de la historia, que no sería interpretable nunca según criterios previos, como es el del análisis marxista, sino absolutamente libre en su devenir de acuerdo con las concepciones liberales de sus mejores amigos, Hayek, entre ellos.

Pero yo no estoy entre los discípulos de Popper, creo firmemente que la economía lastra para siempre la posición del hombre ante cualquier clase de acontecimientos de tal modo que no hay política posible si no tiene en cuenta la relación de fuerzas económicas que se hallan en cada momento en conflicto, o sea, que siempre está presente en todo acontecimiento histórico esa lucha a muerte que se establece entre las fuerzas progresistas representadas por las clases sociales más desfavorecidas y las que se denominan clases dominantes, que luchan con todos los medios a su alcance siempre por conservar o aumentar su poder.

Y no creo que ésta sea una concepción conspiranoica de la historia sino simplemente realista y a los hechos cotidianos me remito.

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