miércoles, 23 de marzo de 2011

Contradicciones capitalistas, Libia, no Israel, uno de los Estados constitutivos de la Red del Mal


Portaviones "Ronald Reagan", último en incorporarse a la Armada de los EE,UU.



Ahora resulta que uno de los portaviones de la armada yanqui se llama “Ronald Regan”, sí, como aquel tipo que, siendo presidente de los Usa, dijo aquello de que “el Estado no era la solución sino precisamente el problema”, siguiendo la genial estela de aquel otro genio neocapitalista que se llamó Karl Popper, el de “La sociedad abierta y sus enemigos”, entre los cuales parece que estoy yo, porque no considero el colmo de la apertura construir un portaviones para llevar la muerte y la destrucción a otras latitudes.

Pero es que, además, el dichoso portaviones lo ha construido el Estado, aquello que era precisamente el problema y lo ha hecho para llevar aquella maravillosa apertura a todos los que, por lo visto, no quieren abrirse.

Entre los cuales parece que, ahora, se ha incluido a Libia, de modo que, en este momento, a Libia la quieren abrir sólo que con la fuerza de este majestuoso portaviones que se construyó precisamente con aquello que era realmente el problema.

Pero los hay, quienes, como yo, creen que el problema no es precisamente el Estado sino los que se sirven de él como un maravilloso instrumento para llevar la apertura y la libertad a aquellos otros Estados maléficos, perversos, que estúpidamente se resisten a ser felices, tan felices como los Usa, que han descubierto la nueva cuadratura del círculo, de modo que el denostado Estado les sirve, entre otras muchas cosas, para, cuando la grandes corporaciones usanianas quiebran por mor de la mala administración de sus maravillosos gestores, hacer lo que se llama socializar o estatalizar las pérdidas, es decir que viene el jodido papá Estado, sí, ése que tiene la culpa de todo, y con el dinero de los impuestos de la gente que previamente ha sido abierta, les suministra los fondos suficientes para que dichas maravillosas empresas, tan libre y abiertamente gestionadas, abran otra vez sus gigantescas puertas como si no hubiera pasado nada más que unos miles de millones de personas hayan ido al paro precisamente por la mala gestión de estos maravillosos libres y abiertos empresarios, fielmente seguidores de Popper, Hayek, Friedman “et alteri”.

Pero yo quería escribir del portaviones “Ronald Reagan”, el nuevo garrote del Tío Sam, ése que seguramente navega o está ya frente a las costas de Libia, y, si no es precisamente ése, será otro porque los Usa si algo tienen son portaviones porque éstos si para algo sirven es para abrir las sociedades cerradas, como las de Gadafi.

A mí, así, a primera vista, me parece que el dichoso portaviones ha equivocado la ruta, porque si, en realidad, se trata de abrir las sociedades con esa magnífica llave maestra, adonde realmente se ha debido dirigir es a las costas de Israel, porque ésta sí que es una sociedad cerrada a cal y canto puesto que sitúa en getos, más o menos explícitos, a los palestinos, que qué casualidad, eran los únicos y legítimos habitantes de aquel territorio, hasta que la sociedad abierta de Popper decidió que donde cabe un pueblo, caben dos y mandó abrir allí, en aquella desdichadísima tierra, el ya famoso Estado de Israel, que éste sí que cumple a rajatabla el axioma de Reagan y es uno de los más irresolubles problema que tiene planteada la humanidad, puesto que parece que se ha propuesto solucionarlo exterminando a base de bombas de fósforo y fragmentación a todos los palestinos, o arrojándolos de cabeza al mar.

Pero el portaviones “Ronald Reagan”, u otro, qué más da, adonde se ha dirigido realmente es a Libia porque allí, el peor de los tiranos del mundo, ahora, en este preciso momento, no ayer ni antes de ayer, cuando era recibido y agasajado por todos los grandes mandatarios, representa la encarnación del Mal, no se sabe todavía muy bien por qué, ya que si su Estado, sí, su Estado se compara con el de Israel, sólo es un pequeño aprendiz de brujo porque todavía no ha bombardeado a nadie con bombas de fósforo y fragmentación, ni ha encerrado en ominosos getos a pueblos enteros en masa, ni los ha masacrado genocidamente como sucedió en Sabra y Chatila, o sea, que, realmente, comparado con Israel, es un modestísimo aprendiz de Estado tirano.

Nunca sabremos muy bien por qué Libia, como antes Irak y Afganistán, han sido señalados por el dedo de los Usa como integrantes de la red de Estados del Mal, porque si bien algunos de ellos parecen asentados sobre un mar de petróleo, éste no nos parece, francamente, motivo suficiente para ello .

1 comentario:

Fernando Mora dijo...

Sin relación con el post, pero creo que muy interesante:

http://www.attac.es/la-deriva-neoliberal-de-la-intervencion-social/

Saludos,

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