lunes, 14 de marzo de 2011

Gadafi (IV)


Nos preguntábamos ayer cómo vamos a creer lo que nos dice la prensa si ésta sólo nos contará lo que le conviene a sus amos y éstos no son otros que los que tienen los miles de millones que se necesitan para sacar un periódico o encender una emisora de tv o de radio todos los días.


Es la idea más sencilla pero que nadie tiene presente, cada mañana, cuando se acerca al kiosko de la prensa o enciende la radio o el televisor porque el que así actúa se cree el tipo más listo del mundo al que nadie es capaz de engañar.

“E pur si mouve” y, sin embargo, todos los días nos engañan desde los periódicos y las emisoras porque viven precisamente de eso, de engañarnos, porque cada uno de ellos, si no acercara la llama a su propia sardina, habrían de cerrar y nadie quiere hacerlo porque no tendrían ese sueldo que llevar a casa, todos los días, para que su gente siga viviendo bajo la intensa luz de sus mentiras.

Y hacen como que se las creen porque, si no, tendrían que pegarse un tiro y muy pocos, Larra y Ganivet, han demostrado, hasta ahora, tener el valor suficiente para hacerlo porque escribir en la prensa, hoy y aquí, no es que sea llorar como decía el primero, sino pringarse de la más pura de las mierdas desde la cabeza a los pies.

De modo que uno se acerca a la prensa, a la poca que lee, El País, y encuentra en “Domingo”, un artículo de Bernard Henri-Levy, “Escenas de la Libia libre”, en el que éste autor, el más proisraelí del mundo, después de la muerte de Carlos Mendo,  ensalza la revolución contra Gadafi, con párrafos tales como:

“Esos hombres, bastante numerosos, que a la hora de la gran oración se mantienen al margen, fumando un cigarrillo. "¿Al Qaeda? ¿En serio?", dicen, riendo a carcajadas. "¡Vamos! Fíjense, ya no sabe qué inventar".....

¿La cuestión palestina, precisamente? Algunos me hablan de ella. Pero soy yo quien tiene que sacar el tema, e insistir. Como si mis interlocutores tuvieran mejores cosas que hacer aquí.

¿Israel? Yo no llegaría a decir que estén dispuestos a un compromiso con la gran democracia de la región. Pero ya no es el enemigo principal. Y cuando hablo de ella, cuando evoco la grandeza de Israel, me escuchan con curiosidad, perplejos.

El rumor del día: en la ciudad habría unos mercenarios que estarían esperando la noche para salir de su escondite y sembrar el terror. En la cornisa, tan solo se encogen de hombros.

En la televisión oficial, un locutor de paisano afirma que las tropas leales han tomado Zauiya, se dirigen a Bengasi y tienen Tobruk en su punto de mira. La gente del café aúlla, pero de risa.

Milagro de un pueblo que, de pronto, ha perdido el miedo”. Fin de la cita del artículo de HenriLevy://www.elpais.com/articulo/opinion/Escenas/Libia/libre/elpepusocdgm/20110313elpdmgpan_1/Tes

Vayámosnos, ahora, al otro periódico que todavía leo, Público, y hallamos: Público.es:Punto y seguido.-Nazanín Amirian.-“Complot contra Libia”: 13 mar 2011. Y leamos:

“En este país africano no hay hambruna, el 80 por ciento de la población está alfabetizado y tiene acceso al agua potable y la sanidad. La esperanza de vida es de 79 años y la tasa global de fecundidad es del 2.7, un signo claro del avance de la mujer. Lo inverosimil de la crisis de Libia, en la actual coyuntura de la región,  es que los sublevados no son los ciudadanos, hartos de  la dictadura férrea de Gadafi, sino jefes tribales –pseudo caudillos-, que respaldados por los comandos de la OTAN (cuya sensibilidad “humanitaria” se desactiva cuando Israel bombardea a los palestinos o Turquía a los kurdos) están empujando al país hacia una guerra civil. Declararlo como «estado paria» y convertirlo en un protectorado, encajaría a la perfección en la nueva estrategia de la OTAN, marcada por la lucha de las potencias para hacerse con el control de los escasos recursos energéticos que quedan.

Libia es la principal reserva de petroleo de África, cuyo coste de producción del crudo, de gran calidad, no llega al dólar por barril, comparándo con el de Canadá, por ejemplo, que alcanza los 50 dólares. Toda una tentación para las petroleras estadounidenses, marginadas en el mercado libio que está dominado por Europa, China y Rusia.

El plan contra este país es sospechosamente parecido al de Irak, otro Estado árabe desarrollado, al que destruyeron para apoderarse de su Oro Negro.

El cenit petrolero acelera los acontecimientos. EEUU, ante la inestabilidad de Oriente Medio –principal caudal del crudo del mundo-, y la imposibilidad de adueñarse del hidrocarburo de Asia Central (zona de influencia de China y Rusia), pone su mirada en África. Allí, los chinos, adelantándose, ya cuentan con varios millones de efectivos que no sólo intentan controlar sus recursos energéticos, sino también sus mercados.

Mientras la posición geoenergética de Libia seduce a Washington, Pekín abandona su política “no militarista” y anuncia su rearme, enseñando los dientes.

Estamos ante una nueva recomposición de las zonas de influencia, en la que Gadafi no es más que una miserable pieza de una pérfida maniobra de EEUU”. Fin de la cita de “Complot contra Libia”, de  Nazanín Amirian. http://blogs.publico.es/puntoyseguido/148/complot-contra-libia/

Sólo hace unos días, el 10-03-11, escribíamos nosotros aquí mismo que:

“Sería apasionante, si no fuera tan trágico, intentar penetrar en el meollo del alma de un tipo como Gadafi que, de socialista supremo, o sea de situar al pueblo por encima de todo, ha llegado a ametrallarlo con la mayor sangre fría.

A mí esto me parecería  imposible si no lo estuviera viendo con mis propios ojos. Sí, sí, ya sé que sólo Dios y ellos, los superagentes de la  Cia, la Central de Inteligencia americana, saben realmente qué es lo que ha ocurrido, lo que está ocurriendo y lo que ocurrirá en aquel desgraciado país. A lo mejor, un día, Julián Assange u otro como él, acaba por contarnoslo, como ahora sabemos cómo y por qué murió Allende y cualesquiera otros que acabaron estorbando realmente al emperador. Pero el hecho claro, nítido, es que Gadafi es ya hombre muerto, que no tiene ninguna salida, y que él, si no lo sabe ya, va a saberlo muy pronto y un hombre así, con su insuperable soberbia, acorralado, puede ser muy peligroso, la fortuna para el mundo es que este tío no posee un arsenal atómico, porque, si lo tuviera, quizá éste fuera el principio del fin.

Pero, claro, es que si Gadafi tuviera la bomba, la situación sería totalmente distinta y ocurriría lo mismo que con Israel, que utiliza su continua masacre contra el pueblo palestino incluso para probar los últimos avances del armamento usaniano como son las bombas de fósforo con técnicas de las de fragmentación porque esto, bombardear a un pueblo tan inocente y desarmado como ahora es el libio, si eres la mano derecha del emperador en Oriente Medio o simplemente su amigo, puedes hacerlo con total impunidad, diga lo que diga el Comité de Seguridad de la Onu.

De modo que así están las cosas, Gadafi ya es hombre muerto, en espera de ser entregado, si no se suicida antes, al Tribunal de la Haya por crímenes no peores que los que continuamente comete Israel, pero éste, como ya decíamos el otro día, quizá sea el último Estado de La Unión, situado fuera de sus límites geográficos, de modo que no es que goce de la protección especialísima del emperador es que forma parte directa e intangible del propio imperio”. Fin de la cita de “Gadafi  (III), http://jlpalazon0.blogspot.com/2011/03/gadafi-iii.html.

3 comentarios:

bemsalgado dijo...

Hola José, excelente tu artículo en mi opinión, como todas tus anteriores entregas sobre Gaddafi.

Así veo yo las cosas:

Me pregunto que datos que yo desconozca manejan ciertos columnista, la mayoría en estos momentos para ser preciso, para otorgar credenciales democráticas al "movimiento opositor", desconocido hace menos de un mes, que lo avalen como 'alternativa democrática' a la dictadura de Gaddafi, hasta el punto de que Francia haya decidido ya reconocer a un supuesto gobierno de los rebeldes como único representante legítimo de Libia.

Hasta el momento, creo, por noticias, sólo sabemos del estallido de un descontento popular contra el gobierno manifestado en la calle sin obedecer a ningún órgano político de oposición, con una dinámica similar a la que se produjo en todo el Magreb, Egipto y Arabia.

También se han dado como noticia, la deserción del representante libio en la ONU, la adhesión del Ministro del Interior de Gadafi al bando de los rebeldes, y la deserción de algún general del Ejército libio desafecto al presidente y un número indeterminado de tropas. Asimismo, hemos podido leer que al menos parte de los rebeldes se proponen restaurar o instaurar la monarquía en Libia, y que han hecho suya la bandera monárquica como nueva bandera de Libia.

Confieso que no tengo más elementos de juicio para conformar mi opinión, y los que tengo no representan aval democrático alguno para otorgar al presunto núcleo dirigente de la revuelta como la alternativa al régimen que se pretende promover e impulsar desde el exterior, así sea con una intervención militar extranjera.

Curiosamente, nada de todo esto se postula para los demás países, incluidos los que han sido pioneros en la revuelta árabe -Túnez y Egipto-, que están pasando por parecida situación, visto desde aquí claro está. Tanto en Túnez como en Egipto, no ha habido solución de continuidad en el poder salvo la exclusión de sus Presidentes del poder, y son sus continuadores, en maniobras palaciegas, quienes están monitoreando las posibles salidas a la crisis política. Y ya no digamos en los casos de Marruecos, Bahrein, Jordania, Yemen o Arabia Saudí. Hoy he podido ver como caía como muerto un manifestante al que un militar disparaba con su fúsil desde menos de cinco metros.

En todos los demás casos, excluido Libia reitero, parece que al pueblo, a la expresión popular de rebeldía, si no están satisfechos con sus propuestas, sólo le queda la calle, les resta volver a manifestarse en la Plaza Tahrir del Cairo o de Túnez o la Plaza de la Perla de Bahrein, y volver a cubrir el suelo de sangre.

continúa ...

bemsalgado dijo...

No defiendo en absoluto a un Gaddafi, que si durante un tiempo ha sido un gobernante digno de su pueblo, hace ya bastantes años que ha debido dejar de serlo, que en la persona de su hijo ha hecho ostentación de riqueza personal, y que en definitiva ha sido aceptado y agasajado por toda la elite de mandatarios occidentales, a quienes poco importa ni molesta, cuando no lo buscan, el enriquecimiento personal mediante la apropiación y privatización de los bienes y recursos públicos de un país por parte de sus gobernantes de donde quiera que sean. ¿Por qué deciden ahora bloquear los patrimonios de todos ellos en el exterior, y nada hicieron antes aún sabiendo cuál era su procedencia? En los casos de Egipto y Túnez pueden justificarse en que lo hacen atendiendo el requerimiento de los respectivos gobiernos en ejercicio. Pero éste no es el caso de Libia.

Lo que defiendo y deseo es que todos esos países resuelvan sus problemas y consigan liberarse de poderes que los mantienen en la opresión, y del saqueo y administración perversa de sus mandatarios por ellos mismos, internamente, sin falsas ayudas externas, como único modo de preservar su independencia. La tutela e intervención exterior, muy particularmente la intervención armada y la guerra, además de conducirlos a una situación de sumisión, los conduce por el mismo camino y a una situación peor de la que legítimamente pretenden salir.

Los casos de Afganistán y el Irak están demasiado próximos, en sus corazones y en el tiempo, como para no percibirlo claramente.

Por nuestra parte, la opinión pública española, que mayoritariamente se opuso, y se movilizó contra la guerra de Irak, parece ahora silente, y, si atendemos a la opinión publicada, mayoritariamente adormecida por quienes, no sólo defienden sino que diariamente demandan de las potencias occidentales una intervención militar, y cuanto antes mejor, y parece proclive a aceptar una nueva guerra en pos del petróleo, ahora en un país vecino ribereño del Mediterráneo de la otra ribera. Como si con Afganistán e Irak no tuviésemos bastante. Como si lo de Afganistán e Irak hubiera ocurrido hace cien años, aunque vayamos camino de eso.

Personalmente, me escandaliza con que facilidad ponemos empeño y manos a tareas de destrucción, y cuantas disculpas y con que diligencia, o hipocresía y cinismo, las encontramos para no mover una paja para acudir en socorro de quienes padecen calamidades naturales que sobrepasan la capacidad de quienes las sufren para recuperarse de ellas por sí solos. Ahí está Haití para dejar constancia de ello.

La catástrofe sufrida ahora por Japón, pareciera motivo suficiente para reflexionar sobre ello. Pero será en vano pedir cordura, tal como puede entenderla una mente tan simple como la mía.

Sólo me resta, Amiriain, darte las gracias por hacerlo tú una vez más.

Un abrazo, José

http://blogs.publico.es/puntoyseguido/148/complot-contra-libia/

Anónimo dijo...

Gracias por tus artículos y por tu blog, también a bemsalgado por sus comentarios. Lo cierto es que ya son muy pocos los que creen a pies juntillas la información procedente de los medios televisivos y de algunos periódicos. Sin ir más lejos, esta semana impartimos una clase en la universidad sobre la deuda externa, de todos los entresijos y mentiras que la ONU y sobretodo EEUU está envolviendo y asfixiando al mundo. El caso de Libia, como bien sabemos, es una telaraña más hilada por la recelosa y siempre asustadiza Aracne estadounidense.

A nadie nos sorprende los actos acaecidos últimamente en el gran teatro de la unión europea, las entradas se pagan con petróleo y las bambalinas siempre esconden a multimillonarios empresarios que hacen de mecenas dantescos, y encima pretenden que el público nos creamos el guión, como si los asientos no fueran ya de por sí incomodos y molestos. Hace tiempo que nadie va a esas representaciones pero aún así prosiguen en el empeño de recrear la pantomima. Esta semana aparecen en multitud de carteles Gadafi, como un Hamlet, que en su destierro pide venganza al que le arrebató su trono. Los patrocinadores de la obra ya se frotan las manos por sus inversiones en taquilla y mientras, el público, entre la platea y los balcones, aplaudimos al miso tiempo que lloramos a los focos que nos ciegan.

De nuevo gracias, gente como vosotros nos iluminan y nos hacen ver mejor la realidad.

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