viernes, 18 de marzo de 2011

Gadafi (VI), doctrina de los hechos consumados, Onu, injerencia en los asuntos internos de un país, el ejemplo de Israel, el Imperio es el Imperio.


¿Existe realmente el Derecho internacional o sólo es un espantajo que el Imperio esgrime tal como a él le conviene?

Claro que sabemos muy bien que el Imperio es el Imperio, si se nos permite escribir tautológicamente.

Es así y siempre será así porque el hombre no admite realmente otro  Derecho que no sea el de la fuerza, bruta, por más señas.

Y estamos tratando de escribir sobre lo que está ocurriendo y sobre lo que seguramente va a suceder en Libia. 

Libia es, ahora mismo, un grito sangrante que se eleva hasta el cielo y allí rebota y se vuelve contra todos nosotros porque lo que sucede allí lo hemos perpetrado entre todos, no es sólo cosa de Gadafi y de sus cruelísimos hijos.

Pero los hechos internacionales tienen su propio derecho que los debería de regir inexorablemente pero que no lo hace porque existe, siempre existirá el Imperio.

Imperio es una palabra ciertamente expresiva. El DRAL dice que imperio es:  m. Conjunto de Estados sujetos a un emperador.

Perfecto. Hoy, en el mundo, hay un país, los Usa, que tiene sujetos a su inexorable imperio al resto de los Estados de la Tierra, porque ha demostrado, cada vez que ellos creen que merece la pena, que si alguien no cumple su dictado le aplica el derecho más efectivo del mundo, el de la fuerza física, el de la fuerza bruta, sin detenerse en ninguna clase de barreras, incluso la de la utilización de la fuerza atómica, de tal modo que la Onu no es sino su más perfecta coartada cuando éticamente precisa la justificación de su brutal injerencia en aquellos asuntos que la doctrina internacional considera como propios e internos de los otros países.

Porque, hasta casi ahora, cada país era como cada individuo, un sujeto jurídico al que se le atribuían una serie de derechos y de obligaciones que debían de estructurarse dentro de una armonía internacional, de tal manera que así como el sujeto individual se somete inexcusablemente al imperio de una norma general del Estado en que vive, el sujeto colectivo, lease, país debía igualmente someterse a una ley supranacional que tutela la igualdad de derechos y de obligaciones entre los entes nacionales.

Así las cosas, hubo de crearse un organismo supranacional que aplicara el derecho de esta misma naturaleza y lo llamaron ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS, ONU, en un intento más  bien desesperado de regular los conflictos internacionales, pero este pato nació cojo, porque en el Comité ejecutivo del de Seguridad, se incluyeron 5 países que tenían el derecho de veto sobre los acuerdos de la Asamblea General, de modo que sólo 5 países gobiernan realmente, desde el punto de vista efectivo lo que sucede en el mundo, pero ni siquiera esto es verdad porque, realmente, quien gobierna el m undo son los  ESTADOS UNIDOS DE AMERICA, porque son ellos los que realmente tienen la fuerza y han demostsrado "urbi et orbi" que no dudan ni un minuto en aplicarla cuando a sus intereses conviene.

De moldo que Gadafi y sus hijos se equivocaban gravemente anoche cuando se pavoneaban de que la Onu llegaría tarde cuando decretara su intervención del espacio aéreo en Libia porque los hechos que se trataban de impedir estarían ya consumados.

Y en los Usa todavía no han acabado de reír, ¿hechos consumados, y qué? Pero es que esta gente todavía no han asimilado eso de que el que manda, manda y cartuchera al cañón, que no es sino nuestro garrote atómico que, como ya hemos demostrado, no tenemos ningún reparo en utilizar si lo consideramos conveniente, ni siquiera necesario, ¿o no?

O sea que son simples razones de oportunidad las que motivan que los Usa todavía no hayan dado órdenes de intervenir en Libia a su Sexta Flota, y éstos son, en última instancia, sus verdaderos poderes, como aquéllos que el Cardenal Cisneros le enseñó al que le preguntaba por los suyos, abriendo el balcón y mostrándole los cañones.

De modo que se equivoca, una vez más, Gadafi al confíar en la doctrina de los hechos consumados cuando se rinda Bengasi, si cree que ésta va a detener al Imperio, al Imperio sólo se le podría detener con otro de su misma fuerza y naturaleza que, por ahora, no existe, pero que China se esfuerza en construir y entonces, ¿qué? Nadie puede saber ahora lo que ocurrirá entonces, cuando alquien equilibre los platillos de la balanza y el mundo no sea unilateral.

5 comentarios:

bemsalgado dijo...

Hola José:
No voy, de momento, referirme a tu artículo. Soy demasiado torpe manejando elogios. Voy, si me lo permites, a escupir aquí algo de lo que me enciende, o me incendia.

“La ONU da luz verde para atacar Libia”, EL PAIS en portada hoy.

PUBLICO, algo más aplicado, titula: “La ONU pone freno a Gadafi”

En la ONU toman asiento 192 países que representan a 7.000 millones de habitantes del Planeta.

La resolución ayer aprobada fue tomada, únicamente, por el Consejo de Seguridad compuesto por tan sólo 15, un 7,8%, de los que cinco son miembros permanentes con derecho de veto, un 2,6%.

Podría entenderse que el Consejo es un órgano colegiado y por tanto sus decisiones representar al colectivo en su conjunto, pero no es así. Unos lo son por cooptación, y otros, en la práctica, por la opción de uno. Hasta 1991 no fue aceptado en el organismo la RP China, y en el último reemplazo de miembros temporales, fue Colombia y no Venezuela, que contaba con el respaldo de la mayoría de Centro y Sudamérica, la elegida por elección de ese mismo UNO.

El acuerdo del C. S. de ayer, fue tomado por mayoría, se informa, 10 sobre 15.

Esos diez han sido: EEUU, Francia, Reino Unido, Sudáfrica, Portugal, Colombia, Gabón, Nigeria, Bosnia y Líbano
La población total de este conjunto de países es de 707 millones.

Y los cinco que no suscribieron la resolución: R. P. China, India, Rusia, Brasil y Alemania. En total, su población es de 2.936 millones de habitantes terrenales.

O sea que, un 10% de los humanos, y un 19,41% de los humanos representados en el C. S. O., toman la decisión de actuar por la fuerza, la guerra vamos, contra otro país, uno más de los 192 de la ONU, porque no se hace la guerra contra un individuo, y Gaddafi, guste o no, eso no pasa sólo con él, es el presidente de Libia mientras los libios, y sólo los libios, lo reemplacen, por el método que ellos mismos, me refiero a su pueblo, entiendan como más adecuado, sé del alcance de lo que estoy diciendo.

...(continua)

bemsalgado dijo...

.../...

No se va por tanto a proceder contra Gaddafi.
Este hombre, “ese perro loco de Oriente Medio”, ya fue el blanco, declarado, del bombardeo aéreo ordenado por Reagan en 1986. Sólo hicieron blanco en su corazón y sus sentimientos de padre, porque los tendrá, se los supongo. Las bombas alcanzaron a una hija suya y a no recuerdo cuanta gente más, pero no dieron en el blanco. Eran otros tiempos, la URSS debía estar tambaleante ya, seguro que Reagan conocía lo suficiente de eso, pero estaba. La guerra era cosa del frío. Y aprovecho para destacar algo que entonces me admiró. Fue Adolfo Suarez el único gobernante occidental, todavía en activo entonces, que tuvo el valor de denunciar, sin eufemismos ni utilizar jerga diplomática, aquellos hechos como “una agresión inaceptable que vulneraba el derecho internacional”. Creo que se lo cobraron. Desde entonces, alguien que no era precisamente mi político preferido, pasó a ser para mí merecedor del mayor de mis respetos. Siento mucho por la situación personal por la que desde hace tiempo está pasando.

(Un inciso, sólo por relajar.
Si hacemos caso de lo que leemos, oímos y vemos, ¿quién creéis que despierta más odio entre una parte importante de la opinión española, Zapatero o Gaddafi? ¿Quién de ellos ha recibido peores insultos y descalificaciones en los últimos años? En el hipotético o hipotenusa caso de que ZP continuase después de las próximas elecciones, ¿no habría españoles, como ahora los rebeldes libios, que desearan también una resolución equivalente del Consejo de Seguridad para España).

Quería decir que no se va a proceder contra Gadafi, sino contra Libia.
Como no se fue contra Hussein, sino contra Irak.
O contra Ben Laden, sino contra Afganistán.
Y o mismo podríamos decir con Kim Il Sung, o con Ahmadineyah, o Chavez, o Evo, o Correa, o Ortega, o Fidel Castro… contra los que, de cuando en vez, casi diariamente mejor dicho, blanden las espadas.

Amigo José, lo dejo para acabar otro momento, si me encuentro con ganas.
Un abrazo.

PD. Te mandé por correo una hermosa librería para tu extraordinario blog, que, por lo que veo, no te ha dado tiempo aún de desembalar.

bemsalgado dijo...

Al hilo de las espadas.

Que historia ésta, que desde niños no nos permitieron elegir nuestros demonios, y nos metían el miedo con cocones que nadie había visto.

Una sobrina mía, cuando tenía unos tres años, creía haberlos localizado en los ojos de los ladrillos, todavía sin recebar, de una casa que tenían mis padres en la playa.

No había forma de que entrara en aquella casa porque comenzaba a llorar sin consuelo posible señalando con su índice: cocones, cocones, nadie consiguió convencerla de que no eran tal cosa, hasta que la madurez la sacó de su infantil error.

Si al menos dijera: neocones, neocones.
Estos sí que meten miedo.

Hala, otro abrazo de propina.

Fernando Mora dijo...

De suceder eso, creo que seríamos los demás españoles los que imploraríamos una resolución de la ONU porque lo del periodo 1993-1996 creo que sería un juego de niños comparado con la que se nos vendría encima.
Al respecto del post pues... Alguno manda lo mismo que algún otro sobre "los mercados"
Yes we can.
Abrazos,

Fernando Mora dijo...

Y no muy lejos de allí,

http://minotauro.periodismohumano.com/2011/03/18/referendum-en-egipto-%C2%BFun-simple-cambio-cosmetico/

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