sábado, 30 de abril de 2011

El Ser Superior, historia de 2 grandes fracasos


Decía mi maestro, Michel Foucault, que una de las características del auténtico poder es que nadie sabe quién lo ejerce realmente ni dónde está y aunque esta premisa fuera luego combatida a muerte por John Kennet Galbraith cuando, en su “El nuevo estado industrial”, afirma literalmente que “nadie, excepto Marx y los marxistas en su contexto, se había dado cuenta de que la economía de las grandes corporaciones era el sistema en sí”, hay una serie de personajes de 2ª fila que se creen incluidos por su misma naturaleza en esa clase ignota de los verdaderamente poderosos y juegan a que sus actuaciones compartan, por lo menos en apariencia, el roll de los auténticamente plenipotenciarios.


Uno de ellos es Florentino Pérez. FP ha pasado demasiado tiempo al servicio de los March, sí, de aquellos que, en su día, nos trajeron a Franco, para sólo 40 demoníacos años, para que su instinto de emulación no se haya disparado hasta el extremo de adoptar esa actitud cuasi episcopal de la mesura y del silencio en un tipo que es por esencia desmesurado y estruendoso porque su ego mayestático le impide refugiarse en la verdadera oscuridad.

A este hombre, que quiere ser Dios, le han llamado muchas cosas, unos, sus más fervientes admiradores, Ser Superior, y otros, que no le admiran tanto, El Conseguidor. Y son dos diagnósticos realmente acertados.

Un Ser Superior es aquel que efectivamente triunfa en la vida y esto, el triunfo en la vida, nadie se lo puede negar a Florentino, hasta el punto de que, como vemos, se le conoce, como al gran Alejandro, por el patronímico, pero el problema reside en que un hombre, que es realmente ambicioso, nunca tiene hartura y siempre buscará una nueva faceta en la que demostrar su grandeza.

De modo que el Ser Superior que lo ha conseguido todo en el campo de las finanzas, que ha llegado a ser el hombre más poderoso de España en el terreno económico, a la par de Botín y de César Alierta, como buen matemático, es ingeniero de caminos, quiso lograr la cuadratura del círculo: conseguir el triunfo también en el campo inextricable del fútbol.

Y para ello utilizó lo que en el terreno de las finanzas le ha llevado al triunfo más absoluto: el juego sucio.

Antes de proseguir, quiero insistir una vez más en que ni por asomo estoy escribiendo de fútbol, pretendo hacerlo, no sé si lo consigo, del  poder, del poder puro y duro que es el tema que más me apasiona en el mundo porque a él han dedicado sus mejores esfuerzos aquellos a los que yo considero mis maestros.

El poder, visto desde la óptica del que lo ejerce, debe de ser fascinante.Lo más  parecido a la visión que del mundo tendrá el propio Dios, si es que existe, una sensación, sin duda, la más embriagadora, que lógicamente producirá el más completo de los éxtasis. Es por eso que los que experimentan el poder en un cierto grado ya no pueden prescindir de él y viven sólo para eso, para ejercerlo cuanto más tiránicamente mejor, de ahí el gran acierto de lord Acton, “el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente”.

De modo que Alejandro, perdón, quise escribir Florentino, en el aspecto financiero lo había conseguido todo, o casi todo, porque estos poderosos se marcan los límites unos a otros, de manera que Floren necesita, a veces, a Botín o a Rodrigo Rato para que le presten ese dinero que tampoco es de estos individuos sino de todos nosotros y que él, Floren,  necesita para perpetrar sus hazañas, en las que, como buen ambicioso, otra vez perdón, avaricioso, nunca arriesga, nunca, nunca, nunca, como él mismo jactanciosamente dice, su propio dinero, que, todas las noches, antes de acostarse, como buen avaro, recuenta porque eso le hace dormir mucho mejor.

Pero en el título hablábamos de 2 fracasos de El Conseguidor. Si uno, en el terreno financiero, lo ha conseguido todo, se aburre con esta especie de juego de monopoly y busca algo que le vuelva a producir aquella inquietud de los primeros tiempos, cuando cada inversión, siempre, por supuesto, con dinero ajeno, le producía aquel maravilloso  y emocionante cosquilleo de la incertidumbre,  no tiene más remedio que asomarse al más incierto de todos los juegos del mundo, el fútbol, en cuyos resultados influye todo, incluso la suerte porque, a veces, la pelotita se niega a entrar y, otras, entra cuando de ninguna manera debiera de hacerlo.

La 1ª vez fracasó de tal modo que, por 1ª vez también, en su vida, tuvo que arrojar la toalla y dimitió porque aquellos caprichosos niñatos componentes del conjunto de genios que él mismo denominó los galácticos, se empeñó en hacer las cosas no como los disciplinados administrativos de alguna de sus grandes empresas sino como los genios auténticos actúan siempre, de una manera absolutamente anárquica y, presa de mutuos celos, se dedicaron a eso de decir “si él es el mejor de todos, que gane los partidos él” y los unos por los otros dejaron la casa del Bernabéu sin barrer.

Pero un Dios no puede admitir su fracaso, sin dejar de ser Dios, de modo que volvió a intentarlo pero esta vez buscaría a un mago capaz de meter en cintura a los genios, a todos esos genios que volvió a fichar con el dinero de todos nosotros, mientras se reía a carcajada limpia de esos 5 millones de parados que se mueren literalmente de hambre en el país que, al propio tiempo, tiene los 2 mejores equipos de fútbol del mundo, con el canallesco aplauso de algunos seguidores madridistas que juran y perjuran, o sea que perjuran, que son de izquierdas.

Pero el mago elegido siente la misma pasión que él: el puñetero, el puto-ésta es la palabra de moda-poder, porque ésta es en realidad la pasión de todos los grandes hombres y ahora no tengo más remedio que recordar aquellas lejanísimas clases de religión cuando el cura que se acostaba con su cuñada me decía aquello de que Dios sólo puede haber uno porque, al ser omnipotente, no puede compartir el poder con nadie.

Y aquí es cuando a este enfermo de poder le falló esa inteligencia superior que sus adoradores le adjudican: el mago elegido adora tanto el poder como él mismo, tanto, tanto, tanto, que, como él también se cree y aspira a ser un dios omnipotente, no dispuesto, de ninguna manera, a compartir el poder y en la lucha por el poder, en el seno de ese ejemplo de lo que es y significa la ideología ultracapitalista liberal conservadora y neocons que es el Real Madrid, ganó el que tenía que ganar, el más desaprensivo, el más capaz de jugar a su favor todas las sucias bazas de la partida entre dos profesionales del juego,  el propio y efectivo demonio que sabe que el otro no puede prescindir de él sin admitir, al propio tiempo, que él, el más Superior de todos los Seres del mundo, se ha equivocado otra vez como un perfecto párvulo.

Y esto, señores de la Sala, es el mejor de los ejemplos de lo que es y como funciona esa mierda de elemento vital que hemos dado en denominar poder y, en cuya teoría general, yo me atrevo a corregir a mis maestros que dijeron aquello de que junto al poder malo hay también otros poderes buenos que sirven para hacer el bien.

No es cierto, cuando el poder parece que hace el bien, no es verdad,  cuando los poderosos dan limosnas a Teresa de Calcuta, para que mantenga su ingente obra de ayuda a los menesterosos, no hacen el bien sino el mal, porque sólo ponen en práctica una perfecta coartada para que todos los poderosos del mundo práctiquen la maldita, la cochina máxima del más podrido de todos los pensadores de la derecha del mundo: es preciso que todo cambie para que todo siga igual.

jueves, 28 de abril de 2011

San Pablo, esta vez se equivocaba, la muerte es nuestra única victoria, ya que a su través escapamos a todas las tiranías.


Mi respuesta a bemsalgado:

De vez en cuando, uno se desanima porque está ya demasiado viejo, tiene todos los problemas del mundo sobre sus envejecidas espaldas y siente acuciantemente la pregunta ¿y a ti qué te va realmente en lo que está pasando en Africa, si sólo te quedan 4 putos días que vivir, qué coño haces preocupándote de lo que sucede en un sitio que ni siquiera sabrías situar bien en un mapa, ni quién es el tipo ése que los gobierna?, y de pronto un puñetero amigo, uno que de verdad es un alma gemela, se dirige a ti y te remite a sus blogs, porque el cíclope éste tiene varios, y comienzas a leer y leer y de la mano de eso que algunos sinvergüenzas, cuando así les conviene, llaman entes virtuales, pretendiendo decir que no existen sino que sólo son una especie de fantasmas, acabas por redescubrir lo que siempre has pensado porque no has hecho nunca otra cosa en tu larga y dolorida vida que pensar en el porqué de todo lo que pasa en este jodido mundo de todos nuestros pecados, y te das cuenta de que todo lo que dicen esos desconocidos amigos a los que nunca verás pero que piensan como tú, sólo que mucho más claro y explícitamente, vuelven a introducir en tu cerebro, a martillazos para que no se te vuelva a olvidar nunca, que sólo se trata de la vieja, de la eterna lucha por el puñetero poder, que sólo se trata de esa batalla a muerte por el dominio del mundo y la pregunta que yo, antes, utilizaba para saber dónde situarme era tan sencilla: “¿qui prodest?”, ¿a quién aprovecha?, el viejo método de los viejos sabios que todo lo resolvieron hace ya millones de años: hay que desconfiar del poder, porque, y aquí discrepo rotundamente del que es, sin duda, mi maestro, no hay poderes buenos, todo poder es malo por esencia porque representa la facultad de modificar un “statu quo”, el estado de naturaleza, de modo que siempre tanto el que manda como el que quiere mandar tienen muchos muertos escondidos en sus puñeteros armarios, de modo que tienen razón todos esos que nos han dicho, a lo largo de todos los siglos, que al poder no se llega, no se puede llegar, sin dejar un reguero de muertos por el camino.


Y los muertos, los puñeteros muertos, ¿de quién coño son? 

Y yo ya lo sé, he tardado 82 jodidos años en aprenderlo, pero, al fin, lo sé, todos los muertos del mundo son míos, quiero decir que cada hombre que muere soy yo, esté donde esté y haga lo que haga, porque la muerte es nuestra íntima e inevitable tragedia, en la que todos comulgamos realmente, si no fuera por eso, por esa muerte que nos une, que nos iguala, por lo menos a los que no tenemos dónde, como dicen en mi jodido pueblo, caernos muertos, lo hacemos en la fosa común que algunos han llamado Humanidad y allí permaneceremos en un abrazo eterno con la muerte.

De modo que hoy quiero preguntarles a los usanianos dónde coño está realmente su victoria, es posible que sean por siempre y para siempre los más ricos del orbe, ¿y qué, qué van a hacer con todo su dinero, con ese gigantesco poder que tiene sometido al resto del mundo, si no van a poder evitar que la misma guadaña que va a segar mi vida siegue también la suya y que el resto será igual para él que para mí, de modo que San Pablo no tenía razón cuando formulaba su terrible pregunta: muerte, ¿dónde está tu victoria?, la muerte es la victoria de los débiles frente a los poderosos porque, al fin, nos hace a todos iguales y ya sabéis, si me habéis leído durante algún tiempo, que la igualdad es lo único que merece la pena, lo único que a mí, que ya estoy tan cerca,  me hace no tener miedo a la muerte,  porque creo que allí, en esa inmensa fosa común en la que yacen todos los desheredados del mundo, seremos todos al fin iguales.

Gracias, una vez más, bemsalgado, por acudir de nuevo en ayuda de este viejo y refrescarle no sólo la memoria sino también los ánimos.No estoy tan solo como a veces creo sino que allí, en el fondo, toda la humanidad que me precede, espera que me una a ellos, si no a otra cosa, a descansar para siempre.

Aznar




Quiero recordarles a los "izquierdistas" partidarios del Real Madrid que, un día, no muy lejano por cierto, el equipo cambiará de nombre y se llamará como su nuevo presdiente: Real Aznar Madrid:

http://www.elconfidencial.com/deportes/2011/real-madrid-barcelona-bernabeu-palco-aznar-20110428-77986.html

miércoles, 27 de abril de 2011

Periodistas, ¿por qué todos ellos están girando hacia la derecha?


Antes de nada, decir que a mí los periodistas españoles, por muy ilustres que sean, me desconciertan.


Lo ha hecho ya, y hasta el último extremo, Carlos Carnicero y ahora lo empieza a hacer Miguel Ángel Aguilar.

Por supuesto que Aguilar tiene en su personalidad elementos nada claros como su filiación madridista, que él esconde todo lo que puede, como ese afán suyo de acudir a los toros con el mejor de los habanos que  encuentra, porque todos debemos admitir, incluso yo, que no soy precisamente madridista ni fumo puros, que la carne es débil, muy débil, demasiado débil.

Aguilar, como Carnicero, y en la misma tertulia, Hora 25 de la Ser, fueron de los primeros en arrearle a Zp donde más le dolía, pero qué le vamos a hacer si ellos van de periodistas insobornables donde los haya, el problema radica en que la vida no es muy distinta a un partido de rugby, en donde a veces hay que empujar en una dirección que, al principio, no parece la correcta pero que, al final, resulta que sí que lo es porque acaba triunfando el equipo de los menos malos, ya que no puede hacerlo el  de la gente decente.

Ya oigo a mis mejores amigos, que son de extrema izquierda o de ultraizquierda, exactamente como yo, gritar estentóreamente, “coño, eutiquio, no, no defiendas a Zp que la jodes”, e incluso alguno de ellos puede volver a gritarme aquello de “coño, tú mismo, te has cargado tu blog”, y, a lo peor, tienen razón, pero resulta que, en mi vida, ya es demasiado tarde para todo, incluso para hacerme traición a mí mismo a fin de quedar bien con los pocos amigos que tengo.

Voy a ver si, con un ejemplo, consigo explicar aquello en lo que he fracasado ya tantas veces. No tengo ninguna simpatía por el Psoe, creo que he sido el más duro de todos los comentaristas que yo he leído con Felipe González, por ejemplo, pero es que ahora da la puñetera casualidad que estoy en una barca de salvamento, en medio del proceloso océano, después del naufragio del buque en el que iba, y que hay un grupo de gente que egoistamente, por salvarse ellos en primer lugar, propugnan que hagamos lo imprescindible para salvarnos todos y otro, ciego, prepotente y canalla, que, como sólo quieren salvarse ellos, proponen que hagamos algo que sólo a ellos los va a salvar, y entonces, desde fuera de la barca, parece, eh, parece, que una serie de honestos individuos propugnan que, como los unos y los otros son en el fondo iguales, no hagamos nada y dejemos que los derrotistas, falsos derrotistas, impongan su teoría de que, como todo va mal, lo único que podemos hacer es suicidarnos, pero eso, sí, dejándoles a ellos todos los salvavidas, y yo sostengo que lo que hay que hacer es precisamente todo lo contrario, coger a estos perfectos sinvergüenzas y arrojarlos de cabeza al mar, ayudándole a hacerlo a aquellos otros que, siendo como aquéllos tan distintos de nosotros y tan parecidos a ellos,  representan la única posibilidad, en este preciso momento, de evitar que la barquita de socorro acabe de hundirse dejando intactos a los del PP que, como siempre, tienen en su poder todos los salvavidas.

Pero yo quería escribir, hoy, un poco de M. A. Aguilar que ha dicho ni más ni menos que esto: “Aceptemos que tanto el PSOE de antaño como el PP de hogaño responden al mismo impulso: hacer cuanto haga falta para alcanzar el poder. Si José Luis Rodríguez Zapatero se atenía cuando huyó Ternera en 2002 al pacto antiterrorista, que él mismo había propuesto suscribir al PP; si evitaba discrepar del Gobierno popular en materia tan explosiva, y si manifestaba deseos tan concordes, era convencido de que esos comportamientos le hacían a él y a su partido más aptos y más próximos al poder. De igual manera, si a propósito de Troitiño, las gentes de Mariano Rajoy tiran los pies por alto, lanzan las peores descalificaciones y difunden las más graves sospechas sobre el Gobierno de Zapatero deberemos deducir el cálculo de los beneficios electorales que seguirían de ese proceder. Se trataría de legitimar también la utilización de la lucha antiterrorista si ayuda para el objetivo principal de acceder al poder. Porque se diría que la fidelidad al consenso pactado es una ofrenda obligada que han de prestar los socialistas, siempre dudosos; mientras que los populares, por su condición de indudables, se sienten respaldados para agitar el conflicto sin fin. Otra cosa es que un observador perspicaz como Óscar Alzaga (Del consenso constituyente al conflicto permanente, Editorial Trotta. Madrid, 2011) haya avanzado negros pronósticos si siguiera cundiendo la convicción de que las inversiones en crispación aportan grandes rentabilidades”. MIGUEL ÁNGEL AGUILAR,Buscando la victoria, El País, 26/04/2011.

Ya sé que se me puede objetar que yo no he entendido bien a Aguilar, pero no es cierto. Yo creo que, desde hace ya algún tiempo, éste, como Carnicero, se han apuntado al gremio ése que algunos llaman de los equidistantes, que yo llamaría de los pichas frías por su tendencia a nadar entre las 2 aguas del PP y del PSOE.

Para mí, afirmar, como hace Aguilar, que tanto uno como otro partido  hicieron y hacen exactamente igual respecto a la lucha antiterrorista, que el Cielo me perdone, pero se me antoja una auténtica canallada, dicho sea en términos descriptivos y de ningún modo descalificantes.

Y termino con una pregunta: ¿qué es lo que está ocurriendo en este país para que todos, absolutamente todos, los que se llaman periodistas estén girando descaradamente hacia la derecha, tan cerca ven ya la victoria de ésta, que han comenzado a posicionarse?

domingo, 24 de abril de 2011

El poder, o sea, el Real Madrid contra un simple equipo de provincias que, para defender a la suya, dice que es más que un club (III) y probablemente último que dediquemos a este tema



Como decíamos ayer, el único poder que es al propio tiempo real, evidente y absoluto es el de los jueces porque no tiene ninguna clase de limitación, de modo que si un juez quiere, como decía Dívar, el presidente de todos ellos, sólo con su firma te puede mandar a la cárcel de por vida o arruinarte.

Pues todavía más evidente, real y absoluto es el poder de esos jueces deportivos que hemos dado en llamar árbitros. Un árbitro manda mucho más que un juez en el campo de su especial jurisdicción, un partido de fútbol, porque la justicia que imparte, como su propio nombre indica es absolutamente arbitraria, o sea que él cuando decide sobre algún episodio de un partido no tiene que sujetarse, y de hecho no se sujeta, a nada, su actuación es tan libérrima que no tiene que darle, y de hecho nunca se las da, cuentas a nadie, en realidad las funciones de ese mal llamado Comité de competición se limitan a señalar los partidos de sanción que corresponden a las infracciones que ellos han consignado en el acta.

Dicho sencilla y llanamente: los árbitros de fútbol hacen lo que les da la gana y sus resoluciones son absolutamente decisivas e inapelables dentro de esos 90 minutos que dura el partido, de modo que sólo Dios, si existe, puede compararse con ellos respecto a la independencia de su autoridad, lo que ellos dicen, durante ese tiempo es inamovible de tal manera que si pitan un penalti, nadie puede venir luego y decir que aquel penalti no era y consiguientemente dejarlo sin efecto y los goles que conceden son goles aunque se hayan conseguido con infracción de todas las normas recogidas en el Reglamento.

Todo esto,  para poner negro sobre blanco algo que vdes. seguramente saben tan bien como yo pero que es premisa indispensable para que hagamos hoy la que tal vez sea nuestra última aportación al tema este que estamos tratando: El poder, o sea el Real Madrid.

Si yo consigo demostrar que el Madrid no sólo domina actualmente de una manera absoluta al estamento arbitral sino que siempre ha sido así a través de los tiempos no cabrá duda alguna de que el Madrid es en sí mismo el poder porque los árbitros o jueces encargados de realizar la, entrecomillas,“justicia deportiva”siempre han sido subordinados suyos.

 “A día de hoy, nadie ha podido probar que Victoriano Sánchez Arminio, un mal dirigente, haya sido jugador, socio, simpatizante o directivo del Fútbol Club Barcelona. Debe ser frustrante para las marionetas mediáticas que escriben y hablan al dictado de su amo, que todavía no hayan sido capaces de certificar que el cántabro tiene o ha tenido vinculación con el Barça, presunto protegido arbitral. En cambio, la hemeroteca de los periódicos de la época, sumada al archivo del magnífico historiador Bernardo Salazar, refleja otra realidad bien distinta: una realidad necesaria e higiénica que concluye, de manera inequívoca, el historial del Colegio Nacional de Árbitros. Pasen y lean:

Alfonso Albéniz Jordana, primer presidente Colegio Nacional de Árbitros. Fue jugador del Real Madrid (1911-12), socio desde 1912 y también directivo del club de Chamartín durante ocho años, de 1913 a 1921.

Carlos Dieste Vega, segundo presidente Colegio Nacional de Árbitros. Jugador del Real Madrid en la campaña 1914-15 y posterior directivo merengue de 1914 a 1921.

Luis Colina Álvarez, tercer presidente del Colegio Nacional de Árbitros, después de su refundación por una grave crisis. (1924-26). Don Luis fue directivo del Real Madrid 1919-20 y a la sazón, socio y simpatizante del club madridista.

Antonio de Cárcer, cuarto presidente del CNA (1926-28). Socio del Real Madrid y también directivo. Su hermano Juan fue el primer entrenador del Real Madrid y su hermano Fernando, vicepresidente de Santiago Bernabéu en los años cuarenta.

Luis Iglesias Gracia, quinto presidente del CNA (julio 1928). Apenas duró dos meses en el cargo, al ser un presidente de carácter interino que apenas tomó decisiones.

Julián Ruete Muniesa, sexto presidente del CNA (septiembre 1928-noviembre 1928). Sólo dos meses en el cargo. Fue jugador del Real Madrid (1904-10) y del Atlético (1910-11), secretario de la directiva merengue y también llegó a ser Presidente del Atlético de Madrid (1912-23).

Alfonso Albéniz Jordana, séptimo presidente del CNA (1928-29). Volvió al cargo para ser el primer presidente de la primera edición de la Liga profesional. Fue jugador (1911-12) socio (desde 1912) y también directivo del Real Madrid (1913-21).

Antonio de Cárcer y Disdier, octavo presidente del CNA (1930-36). De nuevo, volvió a ser el máximo mandatario arbitral, como en 1926. Fue socio y directivo del Real Madrid, además de hermano del primer entrenador del club madridista.

Eulogio Aranguren Labairu, noveno presidente (1939-46). Después de la Guerra Civil, se creó el Comité Central de Árbitros, siendo Don Eulogio su presidente. Fue jugador del Real Madrid, socio desde 1911 y además, vicepresidente de la Federación Española de Fútbol.

Manuel Álvarez Corriols, décimo presidente (1946). Ex árbitro de la Federación Castellana . Apenas once meses en el cargo. Sin "colores" conocidos, aunque era madrileño y no era simpatizante del Atlético.

Emilio Suárez Marcelo, undécimo presidente (1947). Sólo pasó un año en el cargo, pero antes de llegar a la poltrona fue socio del Real Madrid desde 1922 y además, miembro destacado del Comité Organizador de las Bodas de Oro y de la Comisión Económica del Club blanco.

Ramón Echarren Sanzmagaray, duodécimo presidente (1947-48). Procedente del Colegio de Árbitros de Navarra. Se dijo que era socio y simpatizante de Osasuna. Aguantó en el cargo una sola campaña.

Pedro Escartín Morán, decimotercer presidente (1948-51). Ex árbitro del Colegio Castellano. Su mandato duró hasta tres años. Fue jugador de la Real Sociedad Gimnástica, aunque siempre confesó de manera privada que era seguidor del Real Madrid. Recibió la oferta del Barça para ser secretario técnico, pero por su condición merengue, la declinó. Después fue escritor, periodista y cronista, entre otros del diario "Marca".

Luis Saura del Pan, decimocuarto presidente (1951-52). Llegó al sillón arbitral después de haber jugado durante nueve años en el Real Madrid y de llevar registrado como socio madridista casi 50 años, desde 1905. Don Luis, toda una vida ligada al madridismo, también fue Presidente de la Federación Española de Fútbol.

Eulogio Aranguren Labairu, decimoquinto presidente (1952-53). Mandó en el estamento arbitral durante 11 meses. Llegó al cargo después de ser jugador del Real Madrid durante diez años (1911-21), al margen de ser socio desde 1911. Su sombra fue muy "alargada" y llegó a ser vicepresidente de la Federación Española de Fútbol.

Emilio Álvarez Pérez, decimosexto presidente (1953-56). Apenas existe documentación referida a este presidente del CNA, aunque se rumoreó su proximidad al Real Madrid, no existe documentación que lo atestigue.

Nivario de la Cruz Hernández, decimoséptimo presidente (septiembre 1956-noviembre 1961). Ex árbitro de la Federación Castellana, reconocido hincha "merengue" que nunca ocultó su amistad con miembros de la directiva del Real Madrid, como Muñoz Lusarreta.

Manuel Asensi Martín, decimoctavo presidente (1961-67). Ex árbitro de la Federación Castellana, adscrito al Colegio Valenciano, llegó a pitar en partidos de Copa de Ferias y competiciones internacionales, como el Mundial de 1954.

José Plaza, decimonoveno presidente (1967 a 1970). Dimitió por solidaridad con Guruceta, aquel árbitro recusado por el Barcelona después de haber pitado un penalti a favor del Madrid que fue dos metros fuera del área. Plaza fue el gran "patriarca" del arbitraje. Además se le imputa esta frase: "Mientras yo sea presidente, el Barça no será campeón de la liga". Plaza desmintió una y otra vez estas palabras, pero no su pasado antes de llegar al cargo. Fue ex árbitro de la Federación Castellana, pero jugó en el filial del Real Madrid, el Plus Ultra.

José Fernández de la Torre, vigésimo presidente (1970). Llegó al cargo tras pertenecer al Colegio Andaluz y después de ser aceptadas las dimisiones de Plaza, De la Fuente y Morales. Era también presidente de la Escuela de entrenadores FAF desde 1949. Desde 1960 fue asesor del Comité Nacional de Árbitros.

Juan Francisco Pardo Hidalgo, vigésimo primer presidente (1971-72). Ex árbitro de la Federación Castellana. Abogó por el profesionalismo, por poner un "tope" a la edad de los árbitros y por frenar a los clubes en sus "recusaciones" a varios colegiados.

José Plaza, vigésimo segundo presidente (1972-1990). Después de dimitir por el "caso Guruceta", volvió al cargo. Plaza fue ex árbitro de la Federación Castellana y con anterioridad, jugó en el filial del Real Madrid, el Plus Ultra.

Fernando de Andrés Merino, vigésimo tercer presidente (1990). Fue presidente de la Junta Gestora de los árbitros. Se hizo famoso por ser parte clave cuando aseguró desconocer el dato de que el Barcelona no ganaba cuando le arbitraba Ramos Marcos, árbitro al que se le abrió expediente informativo por comentar para Telemadrid un Barça-Real Madrid. Ligado al Comité Territorial de Arbitros de Castilla y León.

Pedro Sánchez Sanz, vigésimo cuarto presidente (1990-93). Elegido por la Junta Central, aunque el Tribunal Supremo anuló su elección por un auto judicial de 1992. Fue el beneficiado de la "misteriosa" renuncia del colegiado catalán Albert Giménez, que retiró su candidatura a la presidencia. Sánchez Sanz accedió al cargo "a dedo", habiendo pitado sólo en Regional Preferente, para después dar el "gran salto" y ser informador del CNTA y llegar a ser al Colegio Madrileño de Árbitros en 1984, como informó el diario ABC en 1991.

(*) También ostentó el cargo Arturo López Espinosa- el vigésimo quinto presidente-, pero de manera interina. Don Arturo fue socio del Real Madrid.

Napoleón dijo que "una conspiración material se acaba en el momento que se detiene la mano que porta el puñal, mientras que una conspiración moral no tiene fin". Aunque los que llevan el puñal están identificados, la espiral contagiosa de idiocia parece no tener fin en nuestro fútbol. Hay quien espera, como agua de mayo, que alguien sea capaz de probar la existencia de un contubernio culé y demuestre la conspiración judeo-masónica contra el Real Madrid. Hasta ese día, la mala noticia es que los libros de historia no mienten. Todo lo contrario, reflejan datos objetivos que desenmascaran a los titiriteros de la audiencia, a los que escriben crónicas con pasamontañas y a los que montan el "show" diciendo que Sánchez Arminio habla catalán en la intimidad. La caverna casposa seguirá haciendo negocio de una conspiración más falsa que un euro de madera, pero la realidad es tozuda: Desde hace un siglo, 26 presidencias decidieron quiénes y cómo debían arbitrar en España, aplicando el sistema de la "dedocracia". Una aplastante mayoría de esos presidentes llegaron a esos cargos después de ser jugadores, socios o directivos del Real Madrid. Caretas fuera”.

Rubén Uría / Eurosport

sábado, 23 de abril de 2011

El poder, o sea, el Real Madrid contra un simple equipo de provincias que, para defender a la suya, dice que es más que un club (II)






Fernando Polo  21/04/2011, Mundo Deportivo.
"Aunque habrá muchos que piensen que el Real Madrid no ganó ayer por Undiano Mallenco, también habrá muchos que puedan pensar que el colegiado navarro le echó unas cuantas manitas al conjunto blanco para que acabase llevándose la Copa. Realmente no hubo ninguna jugada en las áreas en que se equivocase. Es decir, que no dejó de señalar ningún penalti que lo fuese ni cobró ninguno que no fuera, al contrario de lo que sucedió en el clásico liguero que dirigió Muñiz Fernández. Eso sí, un análisis pormenorizado de la aplicación que hizo Undiano del reglamento no le deja en buen lugar en cuanto a la utilización de las tarjetas para cortar las faltas, especialmente de las muchas que hizo el Real Madrid. Sin ser demasiado estrictos, hasta tres jugadores del Madrid pudieron ser expulsados. En la primera parte, Pepe le pisó un tobillo a Messi tras hacerle falta, en una clara acción merecedora de tarjeta. También antes de acabar el descanso, el portugués barrió en el área a Busquets quedando de nuevo sin castigo en forma de amarilla.
Arbeloa fue el merengue que más mereció ser expulsado. En una acción con Villa, compañero suyo de selección, le dio un codazo primero y un pisotón después. Resultado: ni tarjeta amarilla. Además, le clavó los tacos donde más duele a Adriano sin castigo".



Hemos dicho algunas veces, ya, por aquí, que el único poder absoluto, virtual y real, que existe es el de los jueces porque ellos deciden, en última instancia, inapelablemente lo que va a ser sobre la vida y hacienda de los demás, sean quienes sean y estén donde estén, por muy altos e inamovibles que parezcan sus sitiales y, si no, que se lo pregunten al juez de jueces, al mismisimo Garzón, porque no sé si lo sabrán ustedes pero la Constitución dice que los jueces son inamovibles y Garzón hace ya más de un año que está en la puñetera calle. Y eso que era inamovible.

Pues, bien, tampoco sé si lo sabrán ustedes pero los árbitros da la puñetera casualidad que son los jueces de ese puñetero juego que para algunos despistados, o que se lo hacen, es la cosa más intranscendente del mundo, el fútbol, ya que realmente no mueve pasiones más que de 3 o 4 locos de mierda.

Pero las decisiones de los árbitros de fútbol son mucho más inamovibles que las de los jueces porque, dicen, que así conviene para la real supervivencia de este negocio que ni siquiera es ya un espectáculo.

De modo que si un árbitro pita el final de un partido ya no hay instancia en el mundo que pueda derogar el resultado que él ha querido que tenga la contienda.  O si le anula un gol a un equipo, no hay fuerza capaz de habilitarlo porque eso quebrantaría la fe de ese populacho que quiere, que exige mucho más juegos circenses que pan, porque con hambre uno puede seguir aplaudiendo a sus dioses.

Y un árbitro de fútbol no es ni más ni menos que un hombre, quiero decir que está sometido al imperio de todas nuestras pasiones de modo que no sólo es ya que, en lo más recóndito de su corazón, lleve los colores de un determinado equipo sino que, además, es un conjunto de muchísimas debilidades, como decía el de Aquino, es un ser desfalleciente, aunque no lo parezca, aunque se muestre muy gallito esgrimiendo ferozmente esa tarjeta roja o amarilla ante las narices de unos judadores que, si son del Madrid, no le hacen ni puñetero caso porque saben que allá, al fondo, está el Comité de competición de la Federación Española de Fùtbol que, según las malas, las malísimas, las peores lenguas del mundo está constituído por 3 ex socios madridistas. Pero eso, qué más da, si esos tres individuos fuera de toda sospecha, se hallan por encima del bien y del mal porque así lo ha decidido ¿quién?

El caso es que yo sostengo que los partidos, si ellos quieren, sólo los ganan los árbitros y voy a tratar de explicar por qué:

A) un equipo puede jugar como los ángeles, así como, según toda la prensa deportiva mundial juega el Barcelona pero, ¿saben?, si un árbitro quiere, el Barça no ganará un partido porque ellos, los árbitros, son los jueces de este asqueroso juego, o sea que usted puede jugar como los ángeles, o sea, como Messi, pero los 11 futbolistas del Madrid pueden salir con instrucciones de su entrenador de romperle las piernas a patadas y ellos lo cumplen religiosamente, uno tras de otro, por orden de estatura, y el árbitro, o sea, el juez, lo contempla con una sonrisa indulgente porque, en realidad, estos muchachos del Madrid son unas excelentes personas y si patean a su contrarios en las canillas lo hacen llevados por ese noble impulso de ganar que narra su maravilloso himno; de modo que sería esencialmente injusto enseñarles, como castigo a su reiterativa conducta, una tarjeta no ya roja, qué disparate, sino ni siquiera amarilla porque, como ya les he dicho, son todos unas maravillosas personas, sobre todo el tal Pepe, no hay más que mirarle, si uno tiene suficiente valor, detenidamente la cara;

B) pero no es sólo eso de mirar condescendientemente cómo los 11 del Madrid patean las escualidas patitas de Messi, que no pueden compararse en belleza, segun los madridistas, con las apolíneas piernas de Ronaldo, no, no se trata de sólo eso, si un juez, o sea, un árbitro, quiere puede ir minando la moral de los jugadores que pelean con el Madrid, haciéndoles ver con un sonrisa en los labios que éstos tienen absoluta licencia para matar de tal modo que, al finalizar el Barça-Madrid a quel del 5 a 0, ese chulo de putas de Sergio Ramos puede ir desde el campo a los vestuarios pateando y agrendiendo a puñetazos y patadas a todos, absolutamente a todo lo que se le ponga por delante,  1, 2, 3, 4....agresiones, cada una de elllas sancionadas por lo menos con 3 partidos de suspenssión porque, al final, el comité de los 3 EX, que son ya EX, eh, socios del Madrid, le castigarán simbólicamente con una sola jornada de suspensión, más que nada para que las malas lenguas no se disparen, que, si no, incluso tal vez fuera posible que le felicitaran por el noble ardor con el que defiende sus colores;

C) de modo que un juez, quiero decir, un árbitro, pueden sistemáticamente, mediante pequeñas y casi imperceptibles pitadas ir castigando una tras otras una serie de inexistentes faltas del equipo que juega contra el Madrid, hasta que asuma de una puñetera vez, que no hay nada que hacer, que frente al Madrid no es que no se puede luchas es que ni siquiera se puede jugar de modo que sería mucho mejor no hacerlo y así a lo peor tenían razón todos esos hijos de mala madre que, por todos los campos de España, gritan esa ignominia de "así, así, así gana el Madrid", que debería de avergonzarlos a ellos, a los que así gritan, para siempre;

D) sí, dirán sus feroces partidarios, u. puede hacer todos los juegos de palabras que quiera pero no ha presentado una sola prueba de la verdad de lo que dice; para no hacer muy largo este alegato, acudamos a los 2 últimos partidos contra el Barça, en el de Liga, apenas iniciado, Casillas, como último hombre, hace el más evidente de todos los derribos del mundo a Villa, la cosa está clara, penalti y expulsión, una puñetera mierda, ¿acaso el Madrid, como luego veremos, no es el que siempre ha gobernado a todos los árbitros de España, desde que el futbol existe?; luego cuando Albiol envalentonado por esta clara invitación a la lucha libre, primero le da con la mano al balón y luego coge del cuello y abraza hasta dar con el en el suelo a ese mismo muchacho asturiano, al que todos parece que quieren tanto y esta vez, todavía no sé por qué, el inefable Muñiz, sí que pita penalti, al propio tiempo que piensas "no preocuparos, madridistas, que ya os compensaré este penalti con otro que pitaré a poco que vosotros piseis el area del Barça, como así lo hizo, de modo que un empate, que no está nada mal tal como se desarrolló el partido para los del Madrid;

E) en cuanto a la final de Copa, todos sabemos lo que pasó, ese genio, el dios de los entrenadores, que desde su primer día de actuación aquí, ha ido coaccionando a los árbitros en un intolerable crescendo que sólo en España le han tolerado, no así en Inglaterra ni en Italia, enseñando papeles con 13 errores del árbitro al acabar un partido, sin que el mismo comité de competición que sancionó a Guardiola con 15 mil euros por decir que un árbitro no había dicho la verdad, lo mismo que Mou, pero doce veces menos, sólo 15 mil euros, porque no se atrevió a meterle un montón de partidos de suspensión porque hubiera sido un escándalo de trascendencia internacional tan insoportable para loa árbitros españoles como la pesecución a Garzón por sus compañeros lo es para los jueces, ni siquier le reprendió porque, ya lo hemos dicho, sus miembros llevan en su corazón, desde la infancia, los colores inmaculados de este sempiterno campeón, de modo que no iban a sancionar esa pequeña travesura de su diablillo, de modo que éste continuó y continúa criticando a los cobardes árbitros aunque éstos le hayan pitado ya al Madrid 13 penaltis a favor por sólo 2 al Barça que pisa el área, que es donde se pitan los penaltis, el 80 % del tiempo que duran los partidos, mientras que el Madrid sólo pasa por allí el 20% de tanto como corre, pero, claro, la estadística no es la ciencia predilecta del Madrid; de modo que el gran Mou, como recogió puntualmente la prensa, aplicó otra de las reglas de su honorable repertorio, diciéndole a sus muchachos: “apenas piseis el campo, haced la 1ª falta y,    luego, todos, eh, todos absolutamente os echáis encima del árbitro y os lo coméis para que aprenda quién manda realmente aquí y haga lo que tiene que hacer, permitiros jugar mucho más allá del límite del Reglamento para que los hijoputas del Barça se acobarden y todo vaya como tiene que ir”. Y, efectivamene, el Madrid ganó cómo tenía que ganar.

viernes, 22 de abril de 2011

El poder, o sea, el Real Madrid contra un simple equipo de provincias que, para defender a la suya, dice que es más que un club (I)


Un día le leí a ese genio gitano y comunista que, a pesar de ello, escribe en El Mundo, algo más o menos así: al tío que ha cumplido bien los 80 años todo lo que se le puede hacer es acariciarle suavemente los cojones. Si no es literalmente así, poco debe faltarle.


Yo que no tengo la categoría intelectual de Raúl del Pozo y que escribo, para mi desgracia también, mucho peor que él, digo más o menos lo mismo cuando afirmo, como ahora lo hago, que mis 82 años, luchados palmo a palmo, contra una vida muy dura, no han pasado en balde, de modo que puede también decirse que si no todas me las sé ya casi todas.

Antes de la final de la Copa del Rey, escribí que el Barça soporta una conspiración judeomasónica de la que ya le hubiera gustado disponer a Franco, cuando se quejaba del duro cerco al que le sometían los jodidos comunistas y otras gentes de malvivir.

En realidad, yo creo, con toda la firmeza que pueda darse en este mundo, que todo lo que gana el Barça, jugando al fútbol, es un auténtico milagro porque, en realidad, con quien menos se la está jugando es con el Real Madrid, el Madrid es tan sólo la punta de lanza, el ariete, el alfil, en la inmensa jugada de ajedrez que es esta puñetera España que padecemos, porque el Barça representa a la nación, región, país o lo que quiera llamársele que le hace una seria competencia al centralismo madrileño, que no madridista.

Lo que estoy tratando de escribir es que, en este desdichadísimo país, nada sucede porque sí, que todo está muy premeditado desde las más altas instancias que, por supuesto, no se hallan en La Moncloa sino en otras mansiones mucho menos famosas y preclaras.

No sé si ustedes estarán de acuerdo conmigo, pero España no sólo es ese Madrid que sale todos los días en los telediarios de todas las tvs sino ese otro mucho más oscuro, o nada diáfano, que no sólo procura  sino que también consigue que nadie realmente sepa quién es porque ni siquiera esos sres. March,  que se esconden detrás de Florentino, que lo lanzaron a la fama y al poder, a ese poder que  ellos saben muy bien que no deben de aparentar nunca porque casi los inutilizaría y no podrían volver a hacer aquello que hicieron en el momento absolutamente necesario, cuando las fuerzas vivas de una izquierda que realmente quería hacer la revolución desde arriba, asumió un poder que apenas si lo retuvieron un segundo, porque el padre de estos March le preguntó a Franco: “¿qué necesita v. para echar a esta chusma republicana del Gobierno?” y Franco le dijo que un avión que lo trajera de Canarias, en donde estaba desterrado como capitán general, a la península, donde en un momento organizaría la sublevación militar, y el avión, Dragón Rapide, salió para las Afortunades y Franco vino, vio y venció, como un César cualquiera y todo lo demás ya los sabemos los que somos viejos, 40 interminables años de sumisión y vergüenza, hasta que el tirano murió en la cama, porque en este país, en contra de lo que se dice, hay una mayoría de canallas.

De modo que no es casualidad que Franco se llame ahora Florentino y que el Dragón Rapide haya sido sustituido por el Real Madrid, porque los protagonistas reales siguen siendo los mismos, como se dice en esos juicios norteamericanos que vemos en las pantallas cinematográficas: “el pueblo de los EE.UU. contra Juan Sintierra”, o sea, “el pueblo español, lo que todavía queda decente del pueblo español, contra la horda nazifranquistafascista de la ultraderecha más canallesca del mundo, que en este momento va a estar representada por.................”. Y comienza el espectáculo.

Decía yo, ayer o antes de ayer o el otro día, que todo lo que en España signifique auténtico poder o está en el Consejo General del Poder Judicial o en la Real  Federación Española de Fútbol, que son las últimas instancias del poder real porque, marionetas aparte, ellos son los que mandan realmente aquí, en este asqueroso país de todos nuestros pecados, como se encargó muy bien de recordarle el magistrado Dívar, presidente no sólo del CGPJ sino también y como consecuencia del Tribunal Supremo, a un diputado del PP que le dijo, en tono despectivo, que todo aquel follón se había montado por la puñetera firma de un juez:

-No desprecie v. la firma de un juez, porque con ella y por ella v. puede ir a la cárcel para toda su vida o perder todo lo que tiene hasta el último céntimo.

A mí, la situación me recordó a aquella otra en que un fulano le preguntó al Cardenal Cisneros, que no era ni mucho menos el Rey, cuáles eran sus poderes y el Cardenal le contestó abriéndole la ventana que daba a un patio en el que se hallaban un montón de cañones preparados para disparar:

-Éstos son mis poderes.

Hoy, el Cardenal Cisneros es Florentino Pérez y sus cañones están en el Santiago Bernabéu y apuntan todos hacia Barcelona, la única región, nación o país, junto a Euskalerría que podría vivir sola, como una más, en el concierto de las naciones europeas, de tal modo que Madrid, el poder de Madrid, que nadie sabe realmente quién lo tiene, dónde está y quién es aunque algunos ingenuamente lo identifiquen con Botín o los propios March, pero que yo les juro a ustedes que éstos no son ni más que menos que Florentino y que el pode real yo, por lo menos, no sé quién es ni dónde está pero que está ahí, diciendo lo que hay que hacer y cómo, se lo juro a vdes. que está ahí, donde tiene que estar, en la sombra, en la oscuridad, en el anonimato para que nadie pueda, entre otras cosas, atentar contra él.

De modo que los árbitros de fútbol, Florentino y el propio Madrid no son sino las pobres marionetas del teatrillo, que siempre harán lo que no tienen otro remedio que hacer porque, si no, los cañones de verdad saldrán del patio de los Cardenales Cisneros y la metralla volverá a caer sobre el pueblo como ahora está cayendo en las plazas y calles del Norte de África porque alguien se ha resistido a hacer lo que un tipo en un rascacielos de Nueva York o de Londres ordenó, por teléfono, que se hiciera.

De modo que es verdad eso que, el otro día, se atrevió a decir Guardiola pero que no creo que vuelva a repetir nunca: “es que Madrid tiene mucho poder”, lo que no quiso decir, lo que no se atrevió a decir, lo que es seguro que no va a decir nunca es que el poder ha dicho que hay que destruir todo signo de apoyo a la reivindicación de Cataluña como pueblo, país, región o nación libre, que no pueda prosperar siquiera en las mentes catalanas eso que está escrito en el Camp  Nou, con letras que yo no me atrevo a decir que son de sangre: “el Barca es más que un club”.

De modo que yo también creo, como Florentino, que el Madrid va a volver a ocupar la cima del fútbol del mundo porque ese milagro actual que representa el Barça sólo es un milagro y los milagros son, por esencia y definición, intrínsecamente perecederos.

Aznar, ese hombre


Los pocos, casi inexistentes, periodistas de auténtica izquierda que hay en el país buscan desesperadamente nuevos argumentos para cargarse a ese patán que anda por todas las esquinas del mundo ladrando su rencor contra esa patria que le vio nacer, y la tarea es tan fácil que provoca auténtica vergüenza realizarla.

Aznar es uno de esos personajes que se deshabilita por sí mismo. No hay más que repasar lo que realmente es:

1) un acomplejado,

2) un franquista,

3) un falangista y

4) un propietario.

Pero lo que nunca se le podrá negar a Aznar es su perfecta personificación del español como un señor bajito, moreno y con bigote que está siempre cabreado.

1) El complejo.¿Por qué está siempre cabreado? Por la injusticia suprema que supone que el mundo no lo reconozca como realmente es; como su ídolo, Franco, es más bien bajito, a pesar de las alzas invisibles de sus zapatos y, como el invicto, tampoco es un prodigio de fortaleza física, lo que ha marcado para siempre su puñetera vida ya que lo ha condenado a hacer tropecientas flexiones de tronco todos los días, para conseguir esos ridículos abdominales que exhibe cada vez que puede. A mí, Aznar, salvadas las siderales distancias, me recuerda a aquel otro feroz fascista, Yukio Misima, que, como éste, fue poco agraciado por la naturaleza, y que, como éste quiso también vencer a ésta a base de gimnasia, lo que no es sino la más clara demostración de superficialidad en cualquier persona, la desorbitada admiración del propio cuerpo, sobre todo si, como sucede en estos casos, los cuerpos no son más que una puñetera mierda, que ellos se empeñaron en transformar en espléndidos habitáculos para su particular grandeza. Pero si en el caso de Misima, la grandeza tal vez sea admisible por su propia y enorme perversión, el mal en sí es susceptible también de enjuiciar por su tamaño, en el caso de Aznar, la grandeza no puede predicarse por ningún lado ya que en él, todo es pequeño y mezquino como su propio cuerpo y por ende su propio corazón. De modo que nos hallamos ante un auténtico acomplejado físico que trata de superar su complejo realizando las más arduas tareas de los auténticos cíclopes;

2) pero Aznar también es un franquista, no en balde su padre fue uno de los hombres de confianza del repugnante dictador, cuyo ejemplo le inculcó para siempre ese ansia de grandeza que impulsa al que lo siente a descender a lo más ínfimo de  nuestra condición; Franco fue un asesino vocacional, por eso eligió una profesión cuyo ejercicio habitual es provocar la muerte del enemigo, y la desempeñó con verdadera fruición, provocando más de un millón de muertos en la guerra civil y, luego, para degustar, de vez en cuando, el acre sabor de la sangre, firmaba sentencias de muerte contra desamparados individuos cuyo único crimen era no estar de acuerdo con él;

3) pero también es falangista, la Falange, como todo el mundo sabe, no es sino el la versión a lo español del nazismo alemán y del fascismo italiano y, como española, es mucho más canallesca y repugnante aún porque su fundador, el tal Primo de Rivera, no era sino un mezquino aristócrata que pretendía volver a la España de los Reyes Católicos, aquélla en la que, en sus dominios, nunca se ponía el sol, porque le daba la vuelta al puñetero mundo, aunque para ello tuviera que llevar a cabo las primeras y más sangrientas persecuciones racistas de nuestra historia, ésa que, ahora, tratan de repetir sus asquerosos epígonos, los Rajoy y demás, ante esos nuevos judíos y moriscos que son los inmigrantes;

4) pero, sobre todo, Aznar es un propietario, de España, por supuesto, España, para Aznar no es más que su finca, una propiedad particular respecto a la que ejerce este derecho como le da la gana, sin ninguna clase de limitación; como buen franquista y falangista es esencialmente tradicional, de modo que, para él, la propiedad es el más pleno de todos los derechos, de manera que, como propietario, puede hacer con ella todo, incluso lo inimaginable, destruirla, de modo que sólo son unos perfectos indocumentados los que le critican esa conducta suya de ir por todas las esquinas del mundo haciendo todo lo posible por destruir al país que le hizo lo que es, presidente de gobierno y uno de los hombres con más porvenir económco de nuestra tierra puesto que se lo rifan para que los ilustre con sus conferencias las mejores universidades del mundo y para que les asesore, con su infinita sapiencia de todos los asuntos, los dueños de los más poderosos medios de comunicación, de modo que, ahora, sí, él será todo lo enano que ustedes quieran pero también el español más influyente de tal manera que ya está comenzando a pensar en reducir el número de esos ejercicios abdominales que tanto trabajo le cuesta hacer todas las mañanas, cuando se levanta, después de una jornada no sólo muy laboriosa sino que también ha sido regada con los mejores caldos de la tierra porque a él nadie le puede decir cuánto debe beber ni cómo debe conducir porque se halla por encima del bien y del mal.

Este es el hombre que se gasta una parte del dinero que gana a expensas de los impuestos de los españoles en hacer todo lo posible para arruinar el porvenir económico de España, esa tierra a la que dice que tanto ama, como buen falangista, ya que la considera una nación con destino en lo universal, tal como dijo su auténtico mentor, aquel Primo de Rivera de tan infausta memoria.

jueves, 21 de abril de 2011

El Madrid dicen que ha ganado la copa del Rey, “panem et circenses”, Nerón y el arte de la política.


Aunque, con la distancia de los siglos, lo parezca, el arte de la política no lo acabamos de descubrir nosotros.

Nerón era un personaje singular. Quería ser poeta de tal modo que le pegó fuego a Roma por los 4 costados para adquirir el impulso necesario para escribir un poema. No sé si la frase que hizo tanta fortuna del “panem et circenses” es suya pero lo que sí que sé, con toda la certeza del mundo, es que en ella reside toda la virulencia del fútbol con que ahora nos atacan nuestros gobernantes.

Ese extraordinario poeta, éste sí, que es bemsalgado, en sus comentarios a mi post de ayer, Paralelismos, cumpliendo con la obligada preceptiva de Nietzsche, nos expone sucinta pero suficientemente la genealogía del fútbol en una tarea de dignificación que nunca le agradeceremos bastante los que no comulgamos con una descalificación de este deporte que no sólo es injusta sino también aberrante.

Excluir al deporte de la cultura claro que es una aberración y seguramente no de las menores porque si es cierto que los griegos fueron los padres de todas las artes y de la filosofía, no cabe duda alguna de que cuando, establecieron aquella costumbre suya de las olimpiadas, no sólo hacían deporte sino también cultura, lo que, luego, sus seguidores, los romanos concretaron en aquella escueta frase "mens sana in corpore sano", que no sólo es una buena proposición sino una realidad.

Mi padre que, como decía el otro día, además de director teatral, fue también entrenador de fútbol, tenía una de las mejores bibliotecas de la región, que yo me leí íntegra varias veces porque era un niño pobre y no tenía otra cosa que poder hacer, pero, a pesar de eso, hasta que  finalizó la tercera década de mi vida lo que yo quería ser realmente era  futbolista, a pesar de que él me había dicho “tienes buena técnica pero la desnutrición tan severa que has sufrido te impedirá concretar estas aspiraciones tuyas, sigue leyendo y estudiando”.

Y todavía sigo leyendo y estudiando y escribiendo que no es sino otra forma de hacer deporte, tal como dicen los doctores y psicólogas que tratan el azheimer de mi mujer, que fían más en las tareas mentales que le imponen que en las medicinas que le proporcionan.

Pero yo de lo que quería escribir hoy es de la final de la copa del Rey, que ayer tuvo lugar. Y quería empezar preguntándole a Mourinho dónde está su victoria. Amo profundamente al fútbol como lo hago al Atlétic de Bilbao. Es un recio deporte que contribuye a formar una poderosa personalidad, si se le entiende bien, es decir, si se le concibe como una tarea atlética y no como una mera profesión económica en la que la ganancia dineraria es sustancialmente básica.

A mí no me gustaría ser de un equipo cuya única propuesta fuera dominar económicamente el mundo y ganar, a toda costa, porque eso no es en modo alguno deportivo y no persigue de ninguna manera tener una mente sana en un cuerpo que goce igualmente de una buena salud porque no es sano, al menos moralmente, éticamente, dominar una materia humana a base de insuflarle todo el oro del mundo, porque esto se llama, y bien que lo sabemos todos ahora, ultracapitalismo liberal neocons, que es el cáncer que seguramente va a acabar con la humanidad.

 Por eso, le preguntaba a Mou dónde estaba su victoria, porque vencer, como alguien le dijo, creo, al matarife franquista aquel de Queipo de Llano, no es ni mucho menos convencer, sino tan sólo ofrecer a la chusma, al populacho, a esa degeneración humana que llena los estadios, un poco de pan y un mucho de opio para cegar su mente y que no piense sino en aquello que los degenerados taumaturgos, que desde siempre nos gobiernan, quieren.

A mí no me parece que decirles a sus hombres que nada más puesta la pelota en juego cometan la 1ª falta y se echen encima del árbitro para presionarle a fin de que no cumpla con su obligación de imparcialidad, sea una conducta deportiva, como tampoco me lo pareció aquella otra consigna de Juande Ramos de salir e ir a lesionar a Messi dándole patadas todos los madridistas, uno a uno, y relevándose cuidadosamente en la tarea para evitar las expulsiones.

Esto será muy productivo estratégicamente, pero es de una inmoralidad para mí, al menos, absolutamente insoportable, yo nunca querría ganar así, de modo que tiene todo el sentido del mundo mi pregunta al portugués, ¿dónde está tu victoria, si, desde que llegaste, no has hecho otra cosa que degenerar al límite las reglas del juego, intentando y consiguiendo presionar de tal manera a los árbitros que éstos sienten un pánico terrorífico de enfrentarse al Madrid porque saben que, al día siguiente, hagan lo que hagan, aunque barran descaradamente a su favor, serán criticados a muerte por su esbirros, los Relaño de As y los Inda de Marca, de tal modo que qué clase de victoria es la vuestra?

De modo que tú, ahora, podrás ceñir tu frente con el laurel de la victoria, pero ésta será una victoria totalmente apócrifa porque si rigieran adecuadamente unas normas éticas en este desdichado mundo plenamente invadido por la corrupción, tú deberías ser, como luego debería de serlo también, Rajoy, otro espurio vencedor, rechazado ferozmente por una sociedad que fuera como debería de ser, antes que nada, sana, porque ese triunfo que vais a esgrimir tramposamente ante el mundo es más falso que Judas y debería de llenaros, si es que la tuvierais, la cara de vergüenza. 

miércoles, 20 de abril de 2011

Paralelismos



Goebbels: Ministro de propaganda de Hitler, uno de los mayores teóricos del nazismo, creador de la más moderna técnica de manipulación de masas que hoy impera en todo el mundo, conformando sus famosos principios el abc de todos textos de estudio de la mejores técnicas de propaganda o publicidad.

Arriola; sociólogo; director de las tareas de propaganda de Aznar desde que éste comenzó a actuar en política, desde entonces no es que sea el consejero áulico del PP es su “Deus ex machina”, es la cabeza pensante que dirige, en la sombra, todo lo que hace la ultraderecha española; no tengo fuente informativa fidedigna que lo confirme pero estoy absolutamente seguro de que, además de dirigir toda la agenda política del PP, hace lo propio con la del Real Madrid, aplicando en ambos casos a rajatabla los principios de Goebbels, porque las actitudes de sus cabezas visibles, Rajoy y Florentino, hacen exactamente lo mismo: no hacer aparentemente nada, mojarse lo menos posible, porque toda actuación estropea y mancha la buena imagen, por eso ambos poseen ese aire eclesiástico, cuasi episcopal.

Federacion Española de Fútbol=Consejo General del Poder Judicial, ambos son los órganos jurisdiccionales que rigen con mano de hierro toda la vida futbolística y cotidiana española; ambos están dirigidos por dos personalidades grises, casi opacas, aparentemente inoperantes, inexistentes, no aparecen casi en los diarios pero ambos dirigen con mano de hierro sus respectivo ámbitos; Villar se hizo con la carrera de abogado, que ejerce su hijo, durante su etapa de futbolista profesional, su hecho más relevante, absolutamente significativo es que abofeteó a Cruif, alma máter del barcelonismo, durante un partido, lo que le marcó para siempre, odia al Barça con todas sus fuerzas y, como buen aprendiz de brujo, ha hecho correr la especie de que es todo lo contrario: pero los hechos son datos duros e indubitables, él no hace nunca directamente las cosas que perjudican al equipo catalán pero ha sentado las bases para que lo hagan otros, mientras él se lava las manos: toda la Federación Española de Fútbol, el equivalente al Consejo General del Poder Judicial, que dirige todo lo que se refiere a dicha materia está en manos absolutamente del Real Madrid, todos los seleccionadores nacionales, desde el de los infantiles hasta el del equipo nacional, reciente campeón del mundo, han sido, con sólo la excepción, como coartada de un albaceteño, y son 7 u 8 las categorías, jugadores o técnicos del Real Madrid y seguidores suyos hasta la muerte igual que el Director General, Fernando Hierro, durante toda su vida, santo y seña del equipo madridista, la importancia de esta ocupación silenciosa de todos los órganos de decisión ejecutiva de las categorías futbolísticas es absolutamente decisiva: ejemplo: finalizado el campeonato del mundo, con una temporada extenuante para todos los componentes de la selección, la Federación contrató una series de partidos amistosos en el mes de agosto en Sudamérica, con lo que obligó a todos los seleccionados de Barça, casi la selección al completo, a participar en ellos, acudiendo a decenas de miles de kilómetros de su sede, con viajes agotadores que les ocuparon el tiempo necesario para realizar los pertinentes descanso y recuperación lo que hizo que el Barça iniciara la actual Liga no sólo sin descansar después de la más dura de todas sus temporadas sino lo que es mucho peor aún, sin la imprescindible preparación lo que redunda indiscutiblemente en una  ventaja inmensa para su rival el Real Madrid; como el hecho de que todos los Comités rectores de esa misma Federación se hallen ocupados por fanáticos madridistas, socios incluso con carnet del Madrid, hace que todas sus decisiones sancionadoras favorezcan al Madrid y perjudiquen directamente al Barça;

Ni que decir tiene que toda esta canallesca ocupación de todas las estructuras dirigentes del negocio del fútbol español necesita imprescindiblemente la mejor cobertura protectora de los medios de comunicación, lo que se ha llevado a cabo siguiendo al pie de la letra los principios de Goebbels, de tal modo que todos y cada uno de los grandes, en el sentido de tamaño, de los rotativos españoles generalistas tiene su exacto correlato en los medios deportivos, así:

Pedro J. es igual a Inda, director de Marca, Juan Luis Cebrián=Alfredo Relaño, director de As, los 2 más grandes rotativos de España en términos absolutos de difusión, lo que provoca que todas esa carcundia que sigue ciegamente al Real Madrid tenga el apoyo logístico necesario para pode decir desvergonzadamente que la Federación, o sea, Villar favorece los intereses del Barça, inventando el susodicho y cínico Relaño el término “villarato” para definir esa mentira absolutamente goebbelsiana, en el sentido de que repetida millares de veces se convierte en una verdad, haciendo como que no ven que:

1-en el aspecto más decisivo del arbitraje, la señalización de penaltis a favor de uno y otro equipo, al Madrid le han pitado 13 a favor y 2 en contra, mientras que al Barça, 2 a favor y no sé cuántos en contra, siendo así que el Barça tiene unos tiempos de posesión del balón que nunca baja del 70% lo que implica su estancia en el área contraria la mayor parte del encuentro por lo que las probabilidades aritméticas indican que debería de ser al revés, o sea, que al Barça, que se pasa casi todo el partido en el área contraria le deberían de pitar mucho más penaltis que al Madrid, y estos sólo son datos numéricos, estadísticos, incontestables;

2-pero vayamos al hecho fundamental: como sucede con el PP, o sea, la ultraderecha, toda la prensa nacional,  es descaradamente favorable al Real Madrid y consiguientemente utiliza su desmesurado poder para inclinar la balanza a su favor, tanto As como Marca que, como ya hemos dicho, poseen las mayores tiradas de la prensa española, machacan a todos los árbitros que intervienen en la dirección de los partidos de estos 2 equipos de una manera absolutamente inmutable, según ellos todos los árbitros que pitan al Barcelona le favorecen descaradamente y todos los que lo hacen al Madrid, le perjudican de la misma manera, resultado: todos los árbitros sufren antes y después de dirigir estos partidos una tal presión psicológica que serían auténticos héroes si no cedieran a ella, reultado: en todos los partidos que celebran estos equipos, todos los jueces sin excepción pitan a favor del Madrid y en contra del Barça, de modo que es absolutamente increíble que éste último le esté ganando la partida a aquél, lo que sólo puede explicar porque, como reconoce toda la prensa internacional y los organismos de la misma naturaleza, incluso Di Stéfano, el Presidente de honor del Madrid, por que nos hallamos seguramente ante el mejor equipo de fútbol de la historia.

Sólo una última cosa más, hoy se juega la final de la Copa del Rey, todo el mundo sabe y reconoce, incluso esa especie de González Pons del fútbol que es Mourinho, que si todo fuera como debe de ser, el Barça ganaría de calle el partido por eso la Federación, o sea, el famoso Villar, el del villarato, ha designado para dirigirlo al más descarado de los árbitros protomadridistas, Undiano Mallenco, que lo 1º que hace es pitar un penalti contra el Barça y expulsarle a uno de sus jugadores: partidos contra el propio Madrid, en el Camp Nou, 3 a 3, y contra el Español, penúltimo partido.

Por si a Undiano se le ha olvidado cuál es su 1ª obligación, González Pons, digo Mourinho, se la ha recordado, diciendo que le gustaría jugar alguna vez contra el Barça con éste en inferioridad numérica.

Veremos.

calificacion de las entradas