viernes, 15 de abril de 2011

Ciu y las manifestaciones populares catalanas. La rana y el escorpión.


En un viejo debate con Iñaki Zumake, al que se adhirió también Meskalis, expusimos y defendimos nuestras divergentes ideas sobre el hombre.

Yo soy hobbesiano a muerte, creo que el hombre no es más que una especie de mierda seca pinchada en un palo, por utilizar una expresión de mi infancia ya que no he encontrado nunca otra más significativa.

Ellos dos son abiertamente panglossianos, dicho sea sin ánimo de ofenderles en lo más mínimo porque no lo merecen. No voy a decir que sustentan la tesis joseantoniana del hombre como portador de valores eternos pero por ahí andaba la cosa.

Yo creo que, en la situación actual del mundo, es difícil, si no imposible, sustentar cualquier tesis que implique una valoración positiva del hombre. Y cuando se me argumenta con los ejemplos de Teresa de Calcuta o de cualquier otro de esos misioneros que andan por el mundo completamente entregados a las causas más altruistas, yo pienso que estos maravillosos ejemplares de la especie humana no son sino enfermos mentales, una tesis muy parecida a la que los más eminentes psicólogos sostienen respecto a la maravillosa poesía que nacía del alma de los grandes místicos: se trata simplemente de un desarreglo mental o, por lo menos, emocional.

Que el hombre es una mezcla, seguramente a partes iguales, de idiocia y perversión se demuestra palmariamente con lo que, ahora mismo, está ocurriendo en un mundo afligido por una de las peores crisis no sólo económica sino también de valores.

En posts muy recientes he expuesto aquí, en este blog, la génesis, el desarrollo, las causas y los posibles remedios de la crisis total en la que el mundo y la especie humana se hallan sumidos, no voy a repetir aquí, de nuevo, todo lo que dije, pero sí mencionar la conclusión a la que llegamos para, partiendo de ella, exponer hoy lo que quiero decir: la actual crisis se basa en el afán avaricioso y especulador no ya de crear riqueza real sino de incrementar exponencialmente las ganancias ficticias que suponen la especulación financiera de esos mercados de valores que suponen las Bolsas.

Y los culpables de ella no eran otros que esos ultraderechistas capitalistas ultraliberales neocons que impusieron sus criterios económicos en la capital del Imperio usaniano, o sea, la puñetera y nunca menos criticada derecha.

Pues, bien, por un fenómeno que todavía yo, por lo menos, no tengo claro, esa infinita manada de borregos que constituye la Humanidad se ha empeñado, en lugar de perseguir a muerte a estos perversos “magos”, entre comillas, de las finanzas, en entregarles el dominio del mundo, votándoles masivamente en todas las elecciones generales que se convocan, vease, si no, lo que ha ocurrido en Cataluña.

Y, como era de esperar, de acuerdo con las leyes de la lógica, la cabra loca sigue tirando al monte, sin preocuparse demasiado si esto es realmente lo que debe de hacer: meter mano donde haya un mínimo de dinero fácil de apresar para dedicarlo a sus especulaciones financieras:tal como se expone en el enlace  http://www.elpais.com/articulo/espana/20000/personas/manifiestan/tijeretazo/elpepuesp/20110414elpepunac_33/Tes, el ultraconservador Mas, de la triunfante en Cataluña, CIU, lo 1º que ha hecho es clavarle un rejón mortal a 2 sectores básicos del Estado del bienestar: la sanidad y la enseñanza.

Y, ahora, todos se echan las manos a la cabeza, asustados por una actuación que no es sino la más característica en una derecha pura y dura como es la de este partido: deshacer la  sanidad pública para que se enriquezcan aún más las grandes compañías de seguros médicos y las farmacéuticas, con el paralelo empobrecimiento de las masas laborales, que tendrán que dedicar una parte de sus salarios a cuidar de su salud para seguir trabajando para las clases dominantes, mientras sus hijos adolecerán de una falta de instrucción pública que intente situarles en condiciones de poder disputarles a los hijos de la polla azul los mejores puestos de una sociedad que se les está cerrando a cal y canto.

Y ¿quién tiene la culpa de esto, las clases dominantes?

No, en absoluto, ellas cumplen a rajatabla con su función dialéctica social de buscar siempre su propio y abusivo beneficio. Quien falla es esa inmensa famélica legión que les entrega mansamente el gobierno no sé bien si es para vengarse de esos angelicales y estúpidos izquierdistas que hasta hace muy poco ocupaban los gobiernos de Grecia, Portugal, Irlanda, España y Cataluña.

Y, ahora, protestan en desesperadas manifestaciones callejeras porque el escorpión ha cumplido a rajatabla con su misión de aguijonear a esa estúpida rana que le ha ayudado a llegar a la orilla de los gobiernos.

¿Es o no idiota y perverso un hombre que entrega sus poderes a sus más evidentes enemigos?

5 comentarios:

Fernando Mora dijo...

Sí, y si no lo es, lo disimula a la perfección.
Gran post.

Anónimo dijo...

Lo que tendríamos que tener es otra izquierda, más revolucionaria, más marxista... Pero, hace años se diseñó en Langley cual sería el pensamiento y los partidos que se turnarían en el poder; todos ellos deberían coincidir en lo esencial para garantizar el dominio a las clases altas de la sociedad. Ni PSOE ni IU representan hoy la verdadera izquierda marxista. A mí, sinceramente, una de las cosas que más me preocupa políticamente (sino la que más) es que en casi todos los países no haya apenas partidos de clase. Eso hace que algunos tengan que decidir entre lo malo y lo peor, pero da igual, al final el menos malo es el encargado de hacer lo peor para que no se formen turbas de protesta.
Un abrazo, Fernando y Eutiquio.
Alienado.

Fernando Mora dijo...

Un saludo también para tí.

Fernando Mora dijo...

En el blog de Isaac Rosa leo un comentario de AKrAciAhorA que es un c&p que creo viene al cuento.
"MENTIRAS DEL CAPITALISMO:
¿Que cómo hemos llegado a esto, compañero? Porque el capitalismo se ha desarrollado hasta alcanzar su "máximo esplendor". Está en su naturaleza misma. El capitalismo es la oligarquía del poder económico, y sus engranajes giran con el único objetivo de acumular capital.
Hemos llegado a esta situación porque el capitalismo, tras la caída del bloque comunista, ha despejado de "enemigos" su camino hacia la explotación humana.
Pero también desde la izquierda debemos ser autocríticos. Con la caída del muro, la izquierda europea perdió su ideología, y con ella, la referencia del proletariado en la lucha de clases. Muchos partidos desembocaron hacia el "reformismo", el "eurocomunismo", y comenzaron a lanzar el discurso de la "tercera vía al socialismo", a abrazar la "economía de mercado", esto es, "peras al olmo". La Socialdemocracia es una ingenuidad, una falacia, como se está demostrando actualmente. La socialdemocracia es el hijo "pijiprogre" del capitalismo. Es la ONG de la limosna para el pobre. "...

Fernando Mora dijo...

...¿Socialismo dentro del Capitalismo? Lo dicho: Peras al olmo.
Los años dorados de la socialdemocracia se debieron a la herencia de los logros conseguidos por los pueblos en sus luchas proletarias. La Socialdemocracia vivió de las rentas de la lucha comunista. Usurpó su historia y su tradición, su función en la sociedad y se abrazó al capitalismo en un sistema de poder basado en el bipartidismo, donde cambian los actores pero permanece el mismo escenario (la economía capitalista). Comenzó el baile de máscaras, y con él, el nuevo opio del pueblo: Los medios de comunicación, quienes "borraron" de la escena política a la izquierda, para poner en su lugar al sucedáneo socialdemócrata. ¿Qué podía funcionar mal? El pueblo ya tenía donde elegir, pero sin ser consciente de que ambas son caras de la misma moneda: En España, PP-PP$OE, en Reino Unido, Laboristas-Conservadores, En EE.UU. Demócratas-Republicanos, y así en todas partes. Es el binomio perfecto. La gente cree vivir en una democracia por votar a unos u otros cada 4 años, pero gobierne quien gobierne, siempre gana el capitalismo, la banca, los mercados, a quienes se les ha entregado la soberanía de los Estados.
Sucede que los acontecimientos económicos desde 2007 han acelerado el proceso de desarrollo del sistema capitalista: se siente fuerte, sin complejos. La manipulación de la información y de los medios de comunicación, el aborregamiento de las masas y la destrucción de los valores y del sistema educativo han cumplido su misión. Vemos atónitos como, en el momento histórico de mayor recorte de derechos, gran parte de la masa obrera desencantada con la bandera de la socialdemocracia (deslegitimada por su traición a la lucha obrera), abraza la cultura neoliberal, se entregan al nuevo catecismo: "Sólo los mercados, la banca y las empresas nos salvarán".
¿Es esto culpa de los partidos de derecha? No lo creo. La socialdemocracia ha sido quién más daño ha infligido a la izquierda y a la clase trabajadora, usurpando su lugar, tachando de "trasnochada" y "superada" la dialéctica marxista, abrazando políticas neoliberales, privatizando servicios públicos, desmantelando el Estado y entregando el Gobierno real a la banca y los mercados.
Sucede ahora que el capitalismo ya no necesita a su hermanastra bastarda, la Socialdemocracia. Uno de los principales "valores" del capitalismo es la competencia (siempre en términos económicos y de poder). Durante años, el sistema capitalista tuvo que competir contra el comunismo, después contra su propia cara social (la socialdemocracia), y después, cuando los ciudadanos ya seamos sólo esclavos sin derechos, los capitalistas competirán contra si mismos, porque esa es su naturaleza. No hace prisioneros. El capitalismo no se mueve por derechos humanos, sólo por el dinero y el poder.
Sólo hay una izquierda y no está en la mal llamada socialdemocracia. Tan culpable es el PP$OE como el PP del sufrimiento de la clase trabajadora. El PP$OE es SIEMPRE, tan enemigo como el PP. Debemos reagruparnos nuevamente en la lucha, recuperar nuestra conciencia de clase y trabajar por nuestro futuro."

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