domingo, 17 de abril de 2011

El sostrismo y el bastardismo como subespecies infames del pedrojotismo y el manolosaquismo


                                                      Brad Pitt en Malditos Bastardoss



Antes de nada, decir que sortrismo y bastardismo son términos que me acabo de inventar para designar a los nuevos especimenes que acaban de aflorar en el siniestro panorama de las columnas periodisticas y que corresponden a las escuelas creadas por el famoso Sortres, en El Mundo, de Pedro J., y el no menos famoso, dentro de lo que cabe, Malditos Bastardos, en el blog de Manolo Saco, Fuego amigo, del diario Público.

Vengo diciendo, mucho tiempo ya, que la prensa es la culpable de la profunda desmoralización social que nos invade, no en balde fue motejada por algunos, que sabían muy bien lo que hacían, como  la canallesca.

Prensa canallesca es no sólo ésa que presenciamos asombrados en la Tv y que gira alrededor de esos juguetes rotos que todavía no han hecho “crakc” pero que lo van a hacer, seguro, uno de estos años, cuando el mismo populacho infame que acudía al circo de los emperadores romanos se hastíe de ellos como aquellas canallescas cohortes de sucios espectadores acudían a allí para ver de cerca e incluso saborear y oler la sangre de unos semejantes a los que aborrecían sin conocer, porque el ser humano es capaz de todo incluso de lo inimaginable.

De modo que hay otra prensa canallesca además de la que ha elevado a los altares de la peor de las publicidades a Belén Estaban.

Es ésa que se refocila denigrando a cualquier persona que tenga la desgracia de suscitar su atención porque su canibalismo rastrero se ha apoderado de tal manera de su putrefacta alma que ya no puede vivir sin el olor de la carne y de la sangre que brota de unasheridas recientemente abiertas.

Como pensamos extendernos lo suficiente para que todo el mundo se haga cumplida cuenta de lo que está pasando en una sociedad que nosotros no tuvimos reparo alguno en calificar de podrida, vamos a intentar explicar cómo y por qué se ha producido esa profunda degeneración de los llamados medios de comunicación.

En relidad, no es sino parte de un fenómeno general de corrupción que asola a la Humanidad y que tan bien enunció lord Acton cuando dijo que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente.

La prensa no tardó demasiado en darse cuenta del poder diabólico que detentaba y sus críticos tampoco. Ese genio indiscutible del 7º arte que se llamó Orson Welles lo describió magistralmente en “Ciudadano Kane” que no era sino el trasunto a la pantalla de la vida de un tal Hears, magnate de la prensa usaniana, que llegó a promover falsas cantantes de ópera y guerras tan conocidas para nosotros como la famosa de Cuba, que dio al traste con el último jalón de nuestro repugnante imperio.

Desde hace mucho tiempo, este asqueroso elemento que es el hombre sabe del poder magnético que la opinión pública ejerce sobre el comportamiento humano. Ahora se habla mucho, y con razón, de Goebbels, el último por ahora de los grandes demonios de la peor publicidad, pero siempre han sido conscientes los repugnantes demagogos de la facilidad con la que la chusma está deseando que alguien, con la suficisente destreza para ello, la embauque.

Y este lugar ignominioso lo ha ocupado con plena delectación la prensa que por arte de birlibirloque se halla casi siempre representada por lo peor de cada casa o sea por gente auténticamente deleznable.

Den un pequeño repaso a las principales cabeceras de los grandes rotativos mundiales y después suicidense, nosotros ahora no vamos a hacerlo porque ya tenemos suficientes problemas sin acometer tan peligrosísima tarea pero sus nombres están en la mente de todos.

Y como la soberbia y la inmoralidad de tales engendros humanos no tiene límite, algunos de ellos se ha encargado de hacernos llegar a lo que aspiran realmente en el ejercicio de ese poder omnímodo que una sociedad completamente podrida les ha otorgado.

“Nosotros quitamos y ponemos gobiernos”, dicen y es verdad absolutamente. Ahora, aquí, en España estasmos a punto de verlo. De comprobar como una prensa, absolutamente podrida, va a dar al traste con total unanimidad con el penúltimo de los gobiernos que se ha atrevido todavía, a estas altura de la tenebrosa historia de la humanidad, a autotiluarse progresista, que no a serlo realmente.

Que este 5º jinete del apocalipsis se ha convertido en el agente más poderoso del mundo lo demuestra lo que intenta y consigue todos los días. Si un tal Obama trata de extender la sanidad pública a todos los ciudadanos de Usa, la prensa lo detiene. Si Sarkozy pretende convertirse en un nuevo Napoleón, la canallesca le dice que no y si la Merkel trata de imponer una nueva política europea, la prensa la disuade enérgicamente. No digamos lo que ocurre en la peor de las naciones de ese mundo, que han dado en llamar civilizado, porque es de risa, a su presidente lo han convertido en un auténtico saco de golpes, llamándole de todo con la mayor de las impunidades.

Pero yo quería hoy hablarles de un epifenómeno absolutamente increíble. Se trata de ese punto, por ahora, terminal en la degeneración de la gentuza que, en nuestro país, se dedica a escribir  en los diarios.

Los grandes, y no tan grandes, capos mafiosos de la prensa escrita quieren competir con esos otros de la tv que se han apoderado defintivamente de los “hit parade” y han aplicado al pie de la letra la táctica allí imperante.

Si de lo que se trata es de encanallecer hasta lo imposible el ejercicio de una función social que ha devenido insustituible, hagamoslo pero de verdad, o sea, busquemos cuidadosamente entre los que se acercan a nosotros buscando una tribuna pública para esparcir al mundo toda la mierda que llevan dentro, elijamos cuidadosamente a los peores de todos ellos, o sea, de todos nosotros, han dicho sus mentes mas preclaras o sea, la bazofia suprema de todas la bazofias, y así, en el diaro El Mundo, ha aparecido como por arte de magia, Sostres, y en el blog Fuego amigo, de Público, un canalla tan cínico y desvergonzado que no ha tenido el menor empacho en elegir un seudónimo que le va como anillo al dedo: Maldito Bastardo, con toda la intención del mundo hemos suprimido las eses terminales de las 2 palabras para que la denominación coincida plenamente con la peculiarísima personalidad de un tipo que trata de llevar la canallería hasta su más alto límite y que,sin embargo,lo consigue cual no será su innata capacidad y así, mientras el tal Sostres escribe sobre las vaginas impúberes que todavía no huelen a ácido úrico por estar impenetradas y alaba a un tipo que ha dado muerte a su pareja, el tal MB se pasa todo el tiempo intentando, y consiguiendo, que el blog en el que escribe con la mayor asiduidad se llene hasta sus más recónditas esquinas de palabras tan soeces y escatológicas que, al menos para mí, son irreproducibles.

O sea que, desde aquí, no tenemos más remedio que dar la malvenida a las dos más lamentables llegadas al terrible y bochornoso mundo de las peores excrescencias periodisticas, el sostrismo y el bastardismo, apadrinadas, como no, por el pedrojotismo y el manolosaquismo. Lo dicho: malvenidos sean.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

De bastardos y de arcángeles (I)

Le falta a usted un arquetipo de subespecie infame que también “florece” en nuestros tiempos y que al ser como los “brotes verdes” que están pero no se ven, no necesita de mentores: El arcangelismo.
Se trata de un tipo de personas con un ego desmesurado de tamaño, de lo “inflado” que está, como las “Burbujas”.
Y de un ego desmesurado se puede esperar uno cualquier cosa, pero la más común es la locura, esa que hizo que Narciso, enamorado de si mismo (fíjese que locura), acabase como acabó.
Y en tratándose de locos se puede esperar uno también cualquier cosa, pero sobre todo y la más importante es la que hace que los consideremos como tales: La falta de juicio.

Este tipo de personaje podría muy bien encuadrarse, al igual que Brad Pitt en Malditos Bastardos, dentro de aquel otro personaje cinematográfico encarnado por Anthony Hopkins que nos hizo estremecer a todos : Hannibal Lecter.

Ese personaje nos hizo romper de una vez por todas con la imagen del loco que todos teníamos, la del tipo raro “con un cucurucho de papel en la cabeza”. El espanto que producía esa película, era el de poder imaginar que nuestro propio psiquiatra, un tipo educado, sofisticado, elegante, exquisito, superinteligente, adorable en suma, podría llegar a devorarnos las entrañas, literalmente hablando…

El “arcangelismo es un patología mental fagocitadora, se come u fagocita a todo lo que se le acerca, por ello Hannibal Lecter es su máximo exponente: El psiquiatra que se come hasta a sus propios pacientes que, no olvidemos, confiaban en él.
Y el mundo actual esta poblado de “arcángeles” que de poder y dejarles, te comen las entrañas…Por comerse y, en contraposición al “quijotismo” bonachón de otro tipo de locos que todo lo dan, se comen hasta a sus propios “escuderos”…

Hay “arcángeles” u Hannibales en cualquier lugar hacia el que mires, en Bolsa, en bancos, en altas instituciones públicas, en política en religión, en bufetes de abogados, en el ejército, en la universidad, en la Red, e inclusive en los ganadores habituales del Premio Limón.

Anónimo dijo...

De bastardos y de arcángeles (II)

Son difíciles de detectar, pues se mimetizan muy bien con el ambiente, desde su correcta y elegante forma de vestir, hasta su lenguaje, barroco, ilustrado, plagado de citas de filósofos decadentes como Foucault u Hegel el idealista, e incluso parecen insuflados de la chispa literaria (solo la chispa) de literatos “malditos” como Celine (*)…A simple vista parecen arcángeles, pero son caníbales…
Y técnicamente (por definición) son Psicópatas que sufren y hacen sufrir, como todos lo estamos viendo y sufriendo…
En fin que solo quería echarle una mano (una vez mas) para que usted lleve a buen termino su galería de “personajes aborrecibles”…Ya que no hay “dos sin tres”.
Deseo que le sirva de algo, aunque me espero que no le valga de mucho. Pero en fin “la intención” es lo que cuenta. Usted debe de saberlo mejor que nadie (o debería de saberlo) ya que es abogado.

Un Troll


(*) Leía Viaje al fin de la noche, y pregunté a mi madre:
- Mamá, dime qué le debieron de hacer a este hombre. Dime por qué está tan enfadado.

Nota: Por cierto, “Céline utilizaba palabras obscenas (retrete, zurullo, ano, orgía, reventar...), insultos, figuras retóricas de contenido macabro o el humor negro son otros de los elementos con que maltrata al lector, zarandeándolo, y provocando en él mil reacciones que van del más tonificante de los entusiasmos al más profundo de los rechazos.”…
Pero eso no evitó que fuese reconocido como un genio de la Literatura Universal y swer honrado por ello, lo que lo evitó fue que al parecer no era muy buena persona que se dijese, al menos en cuanto a ideas sobre los demás, ya que su colaboracionismo con los nazis y su antisemitismo no decían mucho de él en ese sentido…

Anónimo dijo...

A mí no me hizo estremecer Hannibal Lecter, maldito gilipollas. Es más, se quedó muy corto respecto de lo que te haría yo si algún día me encuentro contigo por la calle...

calificacion de las entradas