miércoles, 13 de abril de 2011

¿Qué le pasa a Carlos Carnicero?



http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/hay-dudas-del-estado-derecho-970302



Carnicero es español, yo también.

Carnicero es escritor, yo también.

Carnicero dice que es de izquierdas, yo también

Carnicero dice que España es un Estado de Derecho, yo tampoco.

Hubo un tiempo, ya lejano, en que yo comulgaba con todas, todas, eh, las ideas de Carnicero, pero algo le  ha pasado con el Psoe a nuestro ilustre periodista que lo ha escorado hacia la derecha y, ahí, yo no puedo seguirle porque, para mí, la derecha es una horda de canallas.

Ya sé, ya sé que es común esa impresión de que en todas partes cuecen habas de modo que  así como hay también muchos canallas en la izquierda, hay también gente decente en la derecha, pero entonces es que tengo mala suerte y yo no los conozco o que tengo una idea errónea de lo que es la derecha.

Para mí, la izquierda es el servicio a ultranza de la verdad y la realización indeclinable de la justicia. 

Entonce, la derecha, por contraposición, es el cultivo de la mentira y la realización de la injusticia.

Yo soy capaz de comprender que Carnicero, cuando habla en la Ser, no tiene más remedio que aceptar las reglas del juego que allí imperan, porque, si no, prescindirían de él. De modo que allí, sí, allí, puede aceptar, con su silencio, que vivimos en un Estado de Derecho, pero, cuando escribe en un diario o en su blog, tiene toda la libertad del mundo para decir lo que piensa y no puede mantener esa suprema incoherencia de que un país en el que Botín y los Albertos no están en la cárcel porque ese mismo Tribunal Supremo, al que él defiende, no ha querido que vayan, teniendo sólidos motivos para hacerlo, en realidad, el cambio de la jurisprudencia del TS en el asunto de Botín, fue tan espectacular que ahora su doctrina se llama doctrina Botín, pero, esto, con ser tan grave y demostrar que hay una justicia para los poderosos o los ricos y otra para los débiles o los pobres, lo que es totalmente incompatible con un Estado de Derecho, no es nada si nos acercamos al caso Garzón.

Garzón, en el ejercicio de la jurisdicción, se puede equivocar y yo creo que, de hecho, se equivocó al ordenar la intervención telefónica de las conversaciones de los procesados del Gürtel con sus letrados defensores, porque eso vulnera el legítimo derecho de defensa de los procesados que es intangible, para mí, incluso cuando se trata de casos de terrorismo, pero Garzón intervino con la aquiescencia del Ministerio Fiscal y con la de sus superiores jurisdiccionales ante los cuales se planteó el recurso de los procesados.

Entonces, ¿por qué Garzón prevaricó y los otros, no?

¿Y las prisas del TS para juzgar a Garzón y a ese otro procesado, Luna, creo que se llama, en Valencia, cuando allí no se juzgará a nadie hasta que no pasen las elecciones autonómicas y locales?

El que no vea una táctica selectiva en la tramitación de los asuntos es que no quiere ver o está ciego, porque ajusticiando a Garzón, se ataca a fondo su credibilidad como instructor del caso Gürtel y esto  hay que hacerlo antes de que se produzcan dichas elecciones porque se pone en duda la culpabilidad de los acusados de modo que el PP puede ir diciendo por ahí, "ojo, que una imputación, e incluso un procesamiento, no es una condena, de vez en cuando a los procesados los absuelven, así que ustedes pueden votar en masa a Camps porque, a lo mejor, es inocente".

De igual manera puede razonarse en el caso de este sr. Luna del Psoe, si le hubieran condenado, el efecto balsámico de su condena sobre el referido caso Gürtel hubiera sido igualmente determinante para la justificación del voto canallesco a favor de Camps.

Pero, volviendo a Garzón. He trabajado como profesional del Derecho, ante la justicia española, casi 40 años.

Admitir una querella contra él de parte de Falange, un partido que, a tenor de la ley de Partidos, debería de estar tan proscrito, por lo menos, como lo está el nazi, en Alemania, o Batasuna, en España, es, por lo menos, aberrante, y no digamos nada de Manos Limpias, un sindicato creado en fraude de Ley puesto que no realiza las funciones sindicales de su finalidad sino tan sólo las de denunciar a toda la izquierda que se le pone por delante.

Pero todavía hay más, mucho más, el magistrado Varela, el instructor de una de las causas ante el TS, durante su época de preparador de aspirantes a la judicatura, en la 1ª de sus charlas a los preparandos,  les decía que había 2 Jesucristos en la historia de la humanidad, uno había nacido en Belén, y el otro, en Jaén, que es donde nació Garzón. Esto dicho reiterada y públicamente, durante muchos, muchos, años incluye a Varela entre las causas de abstención y subsiguiente recusación por amistad íntima o enemistad manifiesta de la LEY ORGANICA DEL PODED JUDICIAL, que no ha prosperado en este caso.

En realidad, el único delito, manifiesto, además, que ha cometido Garzón, es iniciar y proseguir el Caso Gürtel, en el que, por cierto, se hallan implicados  incluso algunos de los más altos cargos del PP, un caso paradigmático de la actuación de la derecha y lo que se está haciendo con él es advertirle a toda la judicatura, en su cabeza, que a la derecha no se la toca, ¿comprendéis, queridos compañeros de la judicatura?, están diciéndole a todos los jueces el TS.

Y, si todo esto no lo ve Carnicero, es porque no quiere verlo, porque le va muy bien manteniendo que España, como dice la Cosntitución es un Estado social (¿?) y de Derecho. 

8 comentarios:

bemsalgado dijo...

Escuchaba con cierta frecuencia la tertulia de la noche de Hora 25 de la SER, cuando todavía vivía su moderador Carlos Llamas, y prácticamente dejé de hacerlo poco después de la llegada de Angels Barceló. Hace por tanto bastante tiempo que no lo hago, ni esa ni ninguna otra tertulia de Radio o TV. Recuerdo los nombres de algunos de los tertulianos de entonces, Mendo, Brunet, Belloch, Aguilar. Y uno más, también especial, de cuyo nombre consigo acordarme ni buscando con ratón.

No siempre, no con todo, no con todos en igual medida, pero en general era más que raro el día en que disentir de lo que alguno o todos, en alguna o todas sus intervenciones, era más que eso, me resultaba irritante, y como el papel del oyente es pasivo, decidí que era una estupidez por mi parte continuar escuchando algo que me molestaba, que me hacía daño.

Por entonces, Carnicero era, junto con Llamas, uno de los que mejor soportaba. Hasta que se lanzaba en defensa de la trama de los Gal y de su líder incógnita. Y lo hacía a menudo. Y lo hacía después de existir sentencias condenatorias, con penas benignas de cárcel para algunos de los implicados.

Así era como él entendía el estado de derecho y la democracia constitucional.

No sé que es lo que motiva tu excelente artículo de hoy, pero a mi no me sorprende.

De Garzón, aplaudido por unos y vituperado por otros, con su actuación por lo del Gal; vituperado por los unos y aplaudido por los otros, con la de Pinochet; aplaudido por unos y otros, por cerrar Egunkaria; y ahora, con la trama Gurtel, pues qué decir.

Sólo que entre el caso Naseiro, y la trama Gurtel, entremedias el mismo procedimiento para la obtención de pruebas inculpatorias, en una situación más grave si cabe puesto que fueron conseguidas en el locutorio carcelario, si fueron válidas para inculpar y encarcelar a los abogados de ETA (correos de la banda, se dijo), sin que ni unos ni otros discordasen. Yo no sé nada, ni de nada entiendo en términos jurídicos, aunque conserve una pizca de sentido común. Por tanto no puedo ni debo hablar en ningún sentido, aunque tampoco callar lo que parece evidente, que la delincuencia política con afán de lucro encuentra siempre las trampas de escape que la ley esconde.

Si lo deseas, José, puedo mandarte por email un artículo sobre Garzón, visto desde Venezuela, escrito por la misma persona de que ya te hablé hace algún tiempo.

Un fuerte abrazo, y ánimo.

bemsalgado dijo...

Mientras trataba de averiguar, inútilmente, quien era el periodista de Hora 25 cuyo nombre no recuerdo, encontré el blog de Carlos Carnicero, donde se queja lastimosamente de la censura que sufre en un diario en el que escribe, PLURAL -desconocía su existencia-.

De paso, aproveché para dejar allí el siguiente comentario:

1. bemsalgado
13.abr.2011 - 3:20 pm

Tu comentario está esperando aprobación.

¿Pero es que hay censura en nuestra democracia constitucional de un estado de derecho como España?

¿Tanta como para verse afectado por ella uno de los más promiscuos periodistas del país?

¿Es que ya no gozamos de la libertad de expresión que garantiza nuestra libertad de prensa?

¡Uy que mal, que ya ni nos queda Portugal!

http://beminvitados.blogspot.com

Iñaki Zumake dijo...

Abuelo, sigues en forma.

Deja que te recuerde nuestros viejos debates sobre Garzón, la justicia y los jueces.

Te apuesto una chiquita a que Garzón sale bien parado de todo esto (al menos aplaude mi valor).

Anónimo dijo...

Excelentes reflexiones las de Bensalgado, es la primera vez que lo leo.
Iñaki, viejo conocido, silente de un tiempo a esta parte, ¿porqué?, yo apuesto que Garzón está condenado a priori.
Un saludo a los tres, incluyendo al cascarrabias Palazón, que no viejo.
El anónimo habitual.

bemsalgado dijo...

"... escrito por la misma persona de que ya te hablé hace algún tiempo."

QUERÍA DECIR:

"... escrito, hace algún tiempo, por la misma persona de que ya te hablé hace unos días"

bemsalgado dijo...

Y, naturalmente, tampoco quería decir "promiscuo periodista" sino "conspicuo periodista".

Como no se me ocurriría decir de él que era persona promisicua ni aún sabiendo que lo fuera.

JOSE LOPEZ PALAZON dijo...

Después de perder e intentar recuperar mi contestación al comentario de bemsalgado, intento colgarlo otra vez:

1º) “No sé que es lo que motiva tu excelente artículo de hoy, pero a mi no me sorprende”: parece que se te ha pasado por alto leer el contenido del enlace con el que yo comenzaba mi post: http://www.elperiodico.com/es/noticias/opinion/hay-dudas-del-estado-derecho-970302;

2º) dice bem que no sabe Derecho y yo le decía, en mi fallida contestación a su comentario, que ni falta que le hace y me refería yo a que los padres de todo el Derecho del mundo, los jurisconsultos romanos, decían que la Ley, que no otra cosa es el Derecho, sólo es la “ratio scripta”, la razón escrita, de modo que un hombre tan razonable como es él sabe todo el Derecho que le es necesario;

3º) describía bem, después, lo que le había ocurrido con la tertulia Hora 25 de la Ser, de la que se alejó después de la muerte de Carlos Llamas y de la llegada de Angels Barceló, respecto a lo cual sólo he de decir que ha hecho muy bien porque, como todas las tertulias radiofónicas o televisivas de nuestro país, adolece de un defecto fundamental que no sé si es percibido por sus directores: quieren ser plurales, quieren que en ellas se refleje una supuesta pluralidad política que no existe entre los que a sí mismo se llaman periodistas y no son sino una especie de voceros de sus respectivos amos, los editores que las publican, de modo que, como muy bien dice también bem, cuando uno las escucha, porque está cansado y quiere relajarse un poco oyendo otros enfoques, otras opiniones sobre lo que está ocurriendo en el mundo, lo único que consigue es sumergirse en un estado de irritación del que, luego, es muy difícil salir, porque la verdad es que las opiniones entre periodistas de izquierda y de derechas la mayor parte de las veces sólo difieren en matices casi imperceptibles;

4º) luego, bem hace un resumen de la peripecia judicial de Garzón, breve pero suficiente, y lo compara con lo que sucedió con el caso Naseiro y con el de Egunkaria, caso éste último que es uno de los que me convencieron de que la interceptación jurisdiccional de las conversaciones entre letrado y defendido no es admisible ni siquiera en ese caso tan excepcional del terrorismo, porque un derecho esencial en orden a la tutela del estatus de los procesados no puede admitir excepciones según convenga a la situación de cada país porque eso no es sino relativizar lo que es, por su propia naturaleza, un derecho absoluto, tal como apuntaba yo en mi post de referencia;

5º) por último, aprovecha bem la ocasión para referirse a una queja que formula Carnicero de que está sufriendo censura en los artículos que publica en el Plural, diario digital que dirige Sopena, si lo he entendido bien; y aprovecha tan bien la ocasión que desmonta todo el razonamiento de Carnicero en el artículo al que yo me refería en mi post, con unas cuantas preguntas, muy pocas, que dejan en plena evidencia, la base estructural del razonamiento del periodista cuando afirma, como tantas otras veces, que vivimos en un Estado de Derecho.

Concluyo notificándole a bem que, por supuesto, que me gustaría recibir como sea el artículo de nuestro amigo el gallego venezolano sobre Garzón.

bemsalgado dijo...

No sé que pasa porque no aparece publicado mi comentario. Lo intento por tercera y última vez. Si continua sin publicarlo te lo haré llegar por correo.

Hola José, acabo de leer el artículo que "me había pasado por alto". Encaja con todo lo dicho. Con lo que tu dices en tu artículo, y creo que tampoco tenga nada de que desdecirme, salvo en calificarlo, por error que no traición del subconsciente, de promiscuo. Creo que fue debido a que por mi cabeza pasaron al mismo tiempo prolífico y conspicuo que al teclear se fundieron en promiscuo. Curiosamente lo releí sin reparar en lo que estaba diciendo y sin embargo más tarde, mientras atendía la TV, vino a mi cabeza el dislate cometido. Tuve que ir a rectificar en su blog, y en el tuyo. Es uno de los inconvenientes que tiene escribir algo en un lugar donde uno ya no puede rectificar. Y, de múltiples maneras, me ocurre con demasiada frecuencia. Igual que lo de perder un texto ya escrito, como dices que te pasó a ti en tu respuesta a mi comentario, o a veces copiar y pegar equivocándome al hacerlo, en mi caso también algo habitual, como enviar a la red un comentario cuando lo que pretendía era tan solo copiarlo para reescribirlo en el blog de notas.

Garzón fue sucesivamente encumbrado y arrojado a los infiernos por PSOE y PP. Partidos que sólo utilizan el “estado de derecho” y la “independencia del Poder Judicial” como arma arrojadiza contra los demás, o contra el otro, y lo cuestionan, irresponsablemente, diría, pues ambos son sus administradores exclusivos, cuando conviene a sus intereses.

Soy incapaz de seguir, y renuncio totalmente a hacerlo, perdido en la maraña y todos los intríngulis formales, el curso de procesos judiciales relativos a la cosa pública, y en el ámbito personal, he podido comprender tardíamente el alcance de esa maldición, que dicen gitana, de “tengas pleitos y los ganes”.
Tengo serias reservas hacia Garzón, en general por opiniones ajenas que me merecen crédito porque yo no podría manifestarme a partir de mi propia elaboración de un criterio fundamentado. Por eso me callo.

Pero, parece obvio, que ahora de lo que se trata es de que una parte de los corruptos que sacan tajada de su función pública, responsables además de otra corrupción, la de la historia del siglo pasado, y que han sido puestos al descubierto por la acción del juez, han decidido liquidarlo. En este caso, estoy con quienes salen en su defensa. No podría ser de otro modo.

Te voy hacer llegar el artículo prometido por email, e intentaré hacer un preámbulo para que te sitúes respecto a su autor.

Un abrazo.

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