domingo, 8 de mayo de 2011

El hombre, ese lobo para el hombre


Insisto: el hombre es un ser absolutamente despreciable, dañino, nocivo, esencialmente criminal, si el infierno existe, éste se halla en la Tierra y no es precisamente con el fuego con lo que nos castiga. El tormento es el hambre y la miseria, y la guerra, y la muerte, la desesperanza. No hay ninguna clase de esperanza sino desolación.


Si no, miremos los arcángeles, otra vez el jodido, el puñetero Rilke: todo ángel  es terrible, horrible, horroroso, aunque sea mestizo, aunque por sus venas corra la sangre mezclada de miles de razas, aunque se sepa hermano de millones de hombres, perseguidos, machacados, bombardeados con la peor de todas las cabezas nucleares, o simplemente asesinado y él acuda presto a felicitar al asesino, simplemente porque se lo merece, si no, que se lo pregunten a de Quincey,  que nos demostró que el asesinato no es sino una de las bellas artes.

¿Qué está ocurriendo aquí que los más excelsos de todos los hombres, aquéllos a los que ingentes mayorías han designado como los mejores, no tienen reparo alguno en asesinar no ya individualmente sino a millones, matando indiscriminadamente a padres y a hijos, éstos, sí, por lo menos, fundamentalmente inocentes, con la misma bomba, quién sabe si española, arrojada impunemente desde el aire?

Bambi ya no es más Bambi sino una especie de cínico sonriente que no sólo no se levanta ya de su asiento cuando transcurre la bandera de todas las insidias sino que inclina la cerviz ante el descarado asesino que celebra alborozadamente el crimen que le hará uno de los demonios de la historia.

Porque no se puede asesinar a sangre fría a otro demonio como él, incluso de la misma raza, sin que algo se nos rompa por dentro a todos nosotros los que un día oímos su discurso con lágrimas de inútil esperanza.

Roma ya no está en Roma ni el cielo por encima de la Tierra, que no es más que el peor de los infiernos sino que todos estamos, por desgracia, aquí, chapoteando en la sangre inocente de  los que mueren cada día en Libia y en Afganistán sólo porque alguien, en un ignorado rascacielos, ha decidido que tienen que morir para que la sangre negra que hace girar el mundo siga manando de los sangrientos pozos, mientras Murdoch, mediante Aznar y otros, sigue gobernando el mundo a través de la prensa y así hemos llegado al final del camino. La prensa.

La prensa no es el 4º poder ni siquiera el 1º, es el puto, el puñetero poder, el poder absoluto y descarnado porque es realmente el que gobierna el mundo.  Si, descendemos a la pura bazofia, vemos cómo una tal Belén Estaban, se ha apoderado de las mentes de millones de ¿personas? con la fascinación de la pantalla, mediante un histrionismo asqueroso.

¿Qué es lo que podemos esperar de un ser humano así, del pueblo, de la masa, que no sea lo peor de lo peor o sea que la auténtica realidad  se haya esfumado ante nuestros ojos y nos gobiernen férreamente los  creadores de otra realidad absolutamente virtual en la que los valores no es que hayan sido transmutados sino que ya ni siquiera existen, de modo que los ladrones no es que se han apoderado del templo es que ellos mismos son, constituyen ya el templo, de manera que unos tales Camps y Fabra son elevados a los altares de las mayoría absolutas en las elecciones.

Terminamos como empezamos, no hay ninguna clase de esperanza en un mundo como éste, en el que los que lo tienen todo ya no saben qué más desear y han iniciado un juego siniestro que sólo puede llevarnos a la destrucción, aunque nosotros, todavía, no lo percibamos con la suficiente claridad y lo que es peor ellos, tampoco.


4 comentarios:

bemsalgado dijo...

Buenos días, José

Como cada día varias veces, estoy aquí ante ti, permaneciendo sentado y con mi mano derecha asida a algo que han dado en llamar ratón, pero también con mi cerviz inclinada al paso de tus palabras, mi bandera blanca.

Un fuerte abrazo, compañero.

Fernando Mora dijo...

En fin, me extrujo los sesos para encontrar las palabras que puedan reflejar, minimamente siquiera, lo que siento a leer y releer la entrada de hoy. No hay manera, así que, con su permiso, suscribo el comentario de bemsalgado
Un abrazo,

ferroniquel dijo...

Domingo dice

Y si realmente no hay consuelo para esta vida amarga ¿que puede hacer que lo que leo me sea más leve?
Pues ese optimismo que me transmite el sol en primavera me dice que aún me queda algo peor que ver y que por malo que sea el presente mejor sera, si lo procuramos, el futuro.

Anónimo dijo...

No es felicitación por tu escrito lo que deseo expresartle, sino agradecimiento por la complicidad de tus pensamientos. Verdaderamente el ser humano es, como dijo y sigue diciendo Mark Twain "lo peor que se puede ser en este mundo".
Sin embargo, a pesar de la falta de esperanza, lo que nos queda es esta comunión de palabras, que nos salva de la angustia y de la miseria de nuestra condición humana.
Un saludo de alguien que te sigue y te valora

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