viernes, 13 de mayo de 2011

Igualdad, desigualdad, propiedad, sucesión,el mundo en que vivimos


Rajoy no es ni más ni menos que EL REGISTRADOR DE LA PROPIEDAD Y EL MAS FURIBUNDO DEFENSOR DE LA DESIGUALDAD


La República cita a elplural.com:


7
00:02h. del Sábado, 20 de enero de 2007

elplural.com


"No es posible la igualdad del poder político"
Rajoy: “La igualdad es un un claro atentado al progreso”

Mariano Rajoy considera que “el hombre nace predestinado”, y que la igualdad social “no es posible”. Por lo menos eso es lo que opinaba en 1984, según sendos artículos firmados por él, publicados en El Faro de Vigo. Afirmaba entonces que las teorías que defienden la igualdad son “un claro atentado al progreso”.

Lo reconozco, es una de mis obsesiones, quizá la mayor, se trata de la puñetera igualdad, que yo no sé muy bien por qué identifico con la justicia.

Soy un ferviente partidario de la definición de la justicia que hizo el jurisconsulto romano Ulpiano, que es de una sencillez aterradora y que, por eso, alguien puede considerar simplista: “iustitia est suum cuique tribuendi”, justicia es dar a cada uno lo suyo, pero ¿qué es lo suyo, lo  de cada uno?

Lo suyo lleva implícita la idea de pertenencia, es suyo, es mío, es nuestro lo que le pertenece a él, lo que me pertenece a mí, lo que nos  pertenece a nosotros y en este “pertenecer”, ser algo de alguien, está la idea básica de lo que es justo: le, me y nos pertenece aquello que es nuestro por alguna clase de derecho, por alguna clase de razón, de justificación.

El hombre, el ser humano, es el único habitante racional de la Tierra, el único que se plantea el por qué de las cosas, el único que inquiere el sentido de la vida, el por qué de todo lo que sucede en el mundo, y la primera pregunta que se hace es por qué una pequeña parte de la población del universo se ha hecho con el dominio de casi todo lo que hay sobre el planeta.

 Y las respuestas que se dan, a mí, por lo menos, no me satisfacen en absoluto.

A) el derecho de ocupación originaria; históricamente el hombre se enfrentó a un mundo desierto que fue parcelando a su exclusiva voluntad y que coincidía con una posibilidad idéntica para todos los que convivían con él; el problema, seguramente, comenzó, cuando ya no hubo tierra libre para todos, entonces, ¿qué criterios se siguieron para el reparto? ¿el de la pura fuerza bruta, la famosa ley del león, “yo tomo la 1ª porque me llamo León, la 2ª Y LA 3ª me las daréis a mí porque soy el más fuerte, la 4ª porque es la que yo quiero y un gran mal le sucederá al que toque la 5ª”, de aquí se derivó eso de llamar “leonino” a todo lo que es esencialmente injusto, de modo que fue leonino el origen de la propiedad privada de una tierra que pertenecía por igual a todos sus habitantes;

B) pero a este instinto avaricioso y antisolidario de apropiación exclusiva se unió el espíritu de conservación, el de preservar la tierra, y lo que sobre ella existía, no sólo para el interesado mientras él vivía, el de transferir dicha pertenencia a sus hijos y a los hijos de éstos, de modo que la propiedad no sólo fue exclusiva y excluyente sino también hereditaria; y los seres humanos se dividieron, por 1ª vez, en 2 grandes clases, la de los propietarios y la de los excluidos de la propiedad, una diferencia esencial que ha marcado el posterior desarrollo de la historia humana; y ha entronizado en el devenir de las relaciones sociales una lucha muerte por el poder sobre las riquezas de la Tierra.                                 
                                                             
Pero estábamos escribiendo de la igualdad y hemos visto cómo se impuso, desde casi el primer momento, la desigualdad pero no como una institución de derecho natural sino como algo impuesto precisamente por la fuerza.

Y esos seres desiguales que, además, eran poseedores del poder y la fuerza, actuaron de tal modo que aquella situación se perpetuara para siempre y no sólo emplearon la riqueza que detentaban para crear ejércitos de servidores armados profesionales que impusieran su ley sino que, además, actuaron de tal manera que aquella situación se considerara también como la natural y constituyeron tribunales y consejos de sabios senadores para que defendieran aquella situación que se ha establecido definitivamente como la justa y equitativa cuando se basa precisamente en el abuso de poder y en el instinto más pernicioso, el  de la avaricia.                                                

Y éste es el mundo en el que apenas sobrevivimos hoy.





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