miércoles, 1 de junio de 2011

Sartre versus Lampedusa, la teoría del compromiso contra la dialéctica retrógrada del movimiento conservador


Pero qué magistral axioma: “es preciso que todo cambie para que todo siga igual”. Es quizá lo más genial que he leído nunca pero también lo más perverso, es el maquiavelismo elevado a la enésima potencia, la consagración del eterno inmovilismo de la más retrógrada de las ultraderechas.

Y la tristeza me invade hasta lo más profundo porque eso es lo que veo en el fondo de lo que yo creía un movimiento y ahora resulta que son 2: M15M y Democracia real, ya.

Porque si analizamos con el necesario detenimiento a estas 2 simultáneas posturas ante la realidad sociopolítica actual, comprob amos, que no se trata de otra cosa que de frenar cualquier intento de progreso pidiendo lo imposible: que los gravísimos problemas que tiene planteados la humanidad se resuelvan mediante movimientos que sólo entrañan denuncias abstractas, faltos del más elemental de los compromisos históricos.

Si acudimos al campo de la medicina, para poner un ejemplo, lo que ocurre políticamente en el mundo es lo mismo que la crisis de los pepinos españoles que los alemanes han denunciado con el mayor de los cinismos.

No eran los pobres pepinos los culpables de esa crisis alimentaria que lleva ya en su cuenta unos 30 cadáveres.

No son las teorías socialdemócratas las que llevan ya cargados en su cuenta 5 millones de parados.

Son las teorías ultraliberales, ultracapitalistas, ultraconservadoras, ultraderechistas, las responsables de este desastre y una juventud indignada no debe de igualar a tirios con troyanos sólo porque los socialdemócratas que nos gobiernan hayan sido obligados materialmente, con la fuerza del chantaje y de la coacción más canallescos, a elegir entre el desastre económico y el diluvio.

 No es lícito ni admisible que unos miles de jóvenes indignados hagan tabla rasa de todo y se lleven por delante lo poco que nos defendía de la liquidación total del Estado de bienestar, permaneciendo equidistantes, neutrales e imparciales ante la pugna de los 2 únicos partidos que pueden gobernar en España por llevarse el gato al agua en las pasadas elecciones porque eso nos conduce directamente al desastre de que la sanidad, la instrucción y la seguridad pasen de públicas a privadas y encima nos lo digan a palos.       

Porque nos hemos dejado engañar por los seguidores del maestro Lampedusa y hemos aceptado que el hecho de que nos dejen gritar nuestras terroríficas carencias por las plazas de España supone necesariamente que aquí hay libertad, porque hemos olvidado que para que exista auténtica libertad es presupuesto indispensable que, antes, exista igualdad y eso, mis queridos muchachos, yo os aseguro que no la hay.

No hay igualdad ninguna entre vosotros y los hijos de ellos, vosotros no podéis acceder a los peores puestos de trabajo mientras los hijos de ellos no tienen que hacer otra cosa que heredar las plazas de registradores de la propiedad, notarios, abogados del Estado y jueces, o sea, que seguirán dominando por siempre y para siempre los auténticos resortes de la sociedad, de modo que mientras vosotros andáis gritando vuestra justificada indignación por todas las plazas de España, los hijos de ellos y, claro está, también ellos, se ríen a carcajadas de vosotros, mientras os ven pasar calamidades en vuestras generosas acampadas, a través de los cristales de los balcones y ventanas que los protegen de vuestra ira y los aislan de vuestro mal olor.

Y apenas se apoderen totalmente del poder en las próximas elecciones generales, como ya ha anunciado Rajoy, que no oculta su admiración por su colega Cameron, dictarán las leyes oportunas para que la instrucción pública sea un vago recuerdo del pasado de modo que vuestros hijos, si es que llegáis tenerlos, sólo podrán ser sus esclavos porque de acceder a la universidad, ni hablar, y, si enfermáis, os moriréis de asco en hospitales de beneficencia, si es que existen, sin cuidados paliativos ni leches, que son inventos del demonio, pero eso sí, moriréis contentos porque fuisteis rigurosamente equidistantes, imparciales y absolutamente neutrales e hicisteis todo lo posible para que ganara la ultraderecha, absteniéndoos de proclamar a los 4 vientos quienes son los verdaderos culpables de tal situación porque eso os lo impide vuestra cuidadosa asepsia.

Que la presencia de una sedicente y falsa izquierda en el poder no es sino un caso de auténtica mala suerte porque estos gilipollas lo único que están  haciendo es tragarse el marrón, vosotros no tenéis culpa de eso y por lo tanto no les vais a ayudar, gritando la realidad por las calles y plazas del país porque eso significa comprometeros, tomar partido y eso os ensuciaría las manos, aquellas mano sucias de que hablaba Sartre, aquel comunista que se negó a recibir el Nobel y que propugnó el compromiso con la sociedad,esas manos que eleváis al cielo impolutamente blancas, virginales, con los dedos muy abiertos para que nadie las confunda con los airados puños de aquella miserable izquierda que nos trajo, con su sangre, su  sudor y sus lágrimas, las pocas cosas decentes que todavía tenemos, por eso vosotros de compromiso activo, efectivo, militante, ni hablar, vosotros tenéis la airada pureza de los arcángeles y estáis dispuestos a conservarla aunque se hunda el mundo en este océano de mierda que nos rodea.

Muy bien, a ver donde encontráis el suficiente número de salvavidas para intentar no ahogaros en este mar de mierda que de manera tan decisiva estáis colaborando a conservar de acuerdo con la gloriosa norma del gran Lampedusa, “estamos haciendo como si todo estuviera cambiando para que todo no es que siga igual sino que vaya tan decididamente a peor que ya no sea preciso hacer nada más”.

No hay comentarios:

calificacion de las entradas